Poesía para la tribu yaqui de Sonora.

Escrito por arkisanchez 10-05-2007 en General. Comentarios (18)

Estimados bloggers: Una vez más escribo para todas y todos ustedes algo de poesía para despertar nostálgicos momentos de ausencia del terruño que los vio nacer y pasaron la niñez o adolescencia en esta tierra de Cajeme, Sonora. Comparto con ustedes un poema de Héctor Navarrete Dondé, que espero les guste y los motive mucho en su cariño por la tierra de los yaquis.

 

El llanto del Indio. (1)

 

A mi amigo yaqui, profesor Santos Garcia Wikit.

 

He visto llorar al indio sobre la yerma llanura,

como sus labios, reseca,

como su pena, profunda;

más su llanto no dolía que no era llanto de niño con temor;

pero crispaba los nervios igual que cuando la fiera ruge,

impotente,

en la trampa;

o cuando aúlla el coyote en la noche inanimada...!

como brama la corriente

despeñada

en suicidio estrepitoso

entre el silencio tremendo

de las cumbres elevadas.

 

Bajo el dosel de un mezquite

estaba el indio parado como hierática imagen

del dolor,

contemplando la extensión

de esas tierras,

que por siglos,

compartieron sus abuelos con siete tribus hermanas.

 

El indio, bajo el mezquite, era gemelo del árbol:

ambos, en la tierra seca fijan sus hondas raíces;

ambos, han sido valientes ante los hados adversos;

los dos tuvieron verdores

cuando el cielo solo daba

caldeados días sin fin.

 

Se parecen en lo enjuto y sarmentoso del cuerpo,

en lo duro,

en lo noble,

en lo bravo

y en lo fuerte,

que aquí nacieron hermanos

tomando de un solo pecho el prodigio de la savia

que se forma en la brisa,

De la tierra,

de las aguas

y del sol.

 

A lo lejos, Bacatete reverbera su leyenda

y habla de dioses y hombres

--de sus viejas epopeyas—

en triste y cálido canto.

 

El indio sus ojos fija

en la Sierra

donde duerme Tetabiate la paz de su rebeldía;

mira al recuerdo, callado,

porque el  hoy cubre el futuro

como el vértigo que eleva en remolinos de polvo

los vestigios de su gloria...

¡Que no vencido se diera,

ni por temor ni por fuerza

--Diego Martínez Hurdaide bien es su tiempo lo supo—

y lo confirman los siglos desde el dieciséis al veinte!

 

El determinismo trágico

es secular en su sangre,

en su mente,

en su historia

y en su tierra...:

sigue a la voz agorera

del abuelo,

que es el libro más sagrado para guiarle en sus pasos:

por él supo cuán inútil era resistir al “yori”

que todo a su paso cubre

con su figura, que tiene

color de luna llena.

 

Por eso, llora en silencio sobre la yerma llanura;

es que el “yori” ha detenido

con su fuerza, en las montañas,

el correr del río Yaqui...;

ni con las lluvias de julio,

ni con los hielos de invierno,

viene el río en su carrera.

espumante

entre las piedras,

en las curvas, igual que ariscos caballos con blancos crines al viento.

En una brava estampida...;

mi siquiera pasa manso

por el tranquilo paraje a la sombra de los sauces...

¡Es vientre seco de víbora al cauce del río seco,

como sequedad de labios de  un danzante,

en la pazcola

con trenza rezos de historia

a la virgen del Camino.

 

El llanto que dan sus ojos son cristales de la sangre

son el carcaj de sus flechas,

por el penacho de guerra,

por el tambor de combate,

por su corretear sin rumbo

sobre lomos de la sierra,

sobre la pólvora del valle...

¡Que todo duerme en silencio!

 

Ya no heredará al abuelo esas rutas sin caminos

orientándose al olfato,

por instinto  o por huella,

que ya el “yori”, en el asfalto,

le enseña su sendero

en el espacio del tiempo

por entre líneas a cuadros en las parcelas de siembras...

y un nuevo ritmo le dice qué ha de hacer,

porque el progreso lo exige y todo a su paso avasalla.

 

Por eso sale del pueblo cuando lo hechizan las tardes;

y va soñando en silencio los tiempos que ya pasaron,

y junto al mezquite hermano

se queda por muchas horas

con sus propios sentimientos,

sus recuerdos y sus penas...

y nadie sabe qué siente,

qué recuerda.

cuánto sufre,

que es recinto inexpugnable del indio, su corazón.

 

1.- Autor: Héctor Navarrete Dondé.

Libro: Al ponerse el Sol. Edición de 1960

 

Ha Muerto, Santos Garcia Wikit!

 

Lamento inforamar al mundo entero y a todos los literatos que el profesor y escritor costumbrista de la tribu yaqui, ¡Ha Muerto! Su descesó ocurrió el viernes 3 de octubre en el Hopital General de IMSS en Ciudad Obregón, Sonora. Donde convaleció por una enfermedad que no pudo superar. Pero no dejó su bella literatura   para la historia. La próxima semana subiré un homenaje póstumo a este gran escritor y amigo mio por 33 años.

 

Prof. Santos García Wikit: uno de los mejores escritores costumbristas vivo en Cajeme que habla sobre su pueblo: La Tribu Yaqui de Sonora.

 

Significado:

Yori: hombre blanco en la lengua yaqui.

Pazcola: danza ritual yaqui.

 

Capturo: Arq. Francisco Sánchez López.

Cronista y crítico de arte en Cajeme.