Revista Crónicas de Arte y Arquitectura.

mayos

Apuntes para la Historia del Arte Étnico de Sonora.

Escrito por arkisanchez 11-07-2018 en Yaquis. Comentarios (0)

Estimados bloggers: Ahora que anduve por el sur de Arizona hasta el río Yaqui, fue grato recorrer el espacio-tiempo tiempo de las secuelas culturales étnicas sonorense y de la Mayo sinaloense ha sido de suma importancia para comprender, apreciar y valorar sus manifestaciones artísticas realizadas en los magníficos ecosistemas del Gran Desierto de Sonora.-

Afirma el arquitecto Francisco Sánchez López, investigador empírico del arte y arquitectura histórica, después de recorrer los pueblos yaquis y el Festival Cultural de los Tres Ríos en Etchojoa por una década.-

¿En qué consiste su investigación sobre las culturas indígenas de Sonora?

-Es un estudio sobre sus expresiones en pintura, escultura, artes escénicas y utilitarias de las etnias Tehueco, Mayo-Yoreme, Yaqui-Yoeme, Guarijío-Makurawe, Seri-Concáac, Pima-O´oba y Papago-Tohono O´ Odham. Con sus reminiscencias en la región arqueológica de Oasisamérica, cuyo centro poblacional fue el Valle del río Gila y su confluencia con el río Colorado en Arizona.-

-Habitado por varias culturas nómadas, cazadoras, recolectoras,  agrícolas y siglos después por los Toltecas, legando los sitios de Casas Grandes al norte de Tucson y en Janos o Paquimé en Chihuahua, seguidos la séptima migración de la tribu Nahualteca, para radicar en el centro ceremonial-ciudad en el cerro de Trincheras, continuar su camino por Mazatán, Colohuacán, Aztlatán y asentarse en el Lago de Texcoco como mexicas y aztecas en la hermosa Ciudad de México-Tenochtitlán.-

-Comentan los jesuitas en su “Relaciones”, que en el siglo XVI, “Había 73 tribus indígenas en estado de barbarie, antropófagos y en extrema pobreza poblando la región entre los ríos Mocorito, El Fuerte, Mayo y Yaqui”. Aseguran también que “los Pimas (Nebome) eran los más civilizados y los Ópatas  la comunidad más culta” antes de su cristianización y coloniaje español.-

-No se saben las razones de su atraso cultural respecto a las culturas civilizadas de Mesoamérica: olmeca, zapoteca, mixteca, azteca y maya, cuya frontera noroeste llegaba a Colohuacán, hoy, la ciudad de Culiacán. Legándonos ciudades-estados y centros ceremoniales con arquitectura piramidal y templos adornados con bajo relieves, esculturas de Atlantes, Chac-Moles, estelas, obra mural como los de Bonampak, códices con jeroglíficos y un arte utilitario bélico, ritual y doméstico.-

¿Cuáles fueron sus expresiones artísticas antes de la colonia española?

-Los jesuitas mencionaron la práctica de “Una pintura sobre la tierra para curar enfermedades por hechiceros” en ramadas de sus rancherías, sin describir el tipo de dibujo, materiales o técnica. Se supone fue a base de tierra barrosa y polvos de minerales o vegetales de la flora desértica para dibujar extrañas figuras desconocidas por no haber una gráfica de ellas.-

-Tallaban la madera de mezquites representando sus divinidades ancestrales para venerarlos en rituales nocturnos en la vecindad de los pueblos de misión, bailando ha ritmo de tambores la “Danza de la Cabellera”.-

-Ceremonial consistente en atar al enemigo en un poste, despojarlo de su cabellera para bailar con ella, desmembrarlo y consumir sus brazos tasajeados y hervidos en caldo. La algarabía estremecía a los misioneros. Tal vez sea el origen de la Danza del Venado yoreme. Los ídolos fueron destruidos y la danza la sustituye alguna de los Moros de España, al ser considerados como obras del demonio bíblico.-

-Obraban una artesanía utilitaria de caza y guerra, vestimenta con cueros o textiles, penachos, collares de piedras y conchas madre perla y una cerámica de barro crudo y cocido sin llegar a la fantástica  cerámica policroma de la cultura Trincheras.-

¿Hay un renacimiento del arte indígena en Sonora?

-Sí, claro, después de la paz con Lázaro Cárdenas algunos se dedicaron a la pintura, escultura, literatura, poesía y música, según lo menciona el escritor Alfonso Favila en 1937. E incluye  un mural sobre la familia yaqui del futuro pintado por R. Cossio en el Centro Indigenista Cárdenas en Vícam Estación.-

-Pero, el renacimiento de sus expresiones vernáculas fue a partir de la década de 1960, por los talladores José Astorga y su escultura en madera de Palo Fierro en la comunidad de Punta Chueca,  y “El Mocho”, adulto mayor, con sus máscaras “Chivatos” en madera seca de Álamo pintadas con marices negro, rojo y blanco. Ambos en forma rudimentaria para su venta al turismo..

-De éste, varias mascaras fueron exhibidas por primera vez en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara en noviembre de 1977 por el pasante Francisco Sánchez López.-

¿En qué consisten  sus  manifestaciones artísticas en nuestra contemporaneidad?

-Básicamente son las descritas por Fabila, en lo particular y desde la perspectiva de los valores artísticos y estéticos, destaca la artesanía de los Concáac por su calidad manufacturera y belleza de los platos denominados “Coritas” y la cestería en fibra de Torote Blanco adornadas con grecas polícromas pintadas con tintes naturales. Sus grandes cestas de considerable diámetro son verdaderas obras de arte coleccionadas por museos internacionales.-

-La bisutería en conchas marinas  azul recolectadas en las playas del Canal del Infiernillo y el arte facial por las artistas Concáac son apreciadas por su colorido.-

-El varón fabrica figuras escultóricas en madera de Palo Fierro seco, interpretando a sus divinidades zoomorfas del desierto y marinas del Golfo de California, algunas de ellas son coleccionables por sus valores arriba citados.-

-Desgraciadamente, la técnica rustica de José Astorga la usufructuaron los mestizos del campamento pesquero Bahía Kino Viejo y de la ciudad de Hermosillo, produciendo figuras en cantidades industriales ajenas a la  iconografía faunística de los Concáac, “Quijotes de la Mancha”, “Danzantes Venado Yaqui” y demás en talleres mecanizados para su venta comercial al turismo de Bahía Kino Nuevo.-

-Dándole el mote de “Arte Típico Sonorense” como suvenires folclóricos al turismo que visita Ciudad Obregón, San Carlos, Hermosillo y festivales culturales, sin respetar los conceptos ancestrales y el derecho de autor de los Concáac.-

-Esta tribu es la más antigua del Continente Americano, data con una antigüedad de 20,000 años antes de nuestra era. Lamentablemente, para el siglo XVIII se extinguieron los clanes Guaimac del estero Rancho San José y río Mátepe y los Jumpaguaimac de los esteros de Bacochibampo,  El Soldado y Tastiota.-

-Los clanes sobrevivientes estuvieron a punto de otra extinción en los 1950, se recuperan a partir del decreto de restitución de su territorio en la costa de Hermosillo e isla Tiburón en 1972, asentándose en El Desemboque y Punta Chueca.-

-Por su arte han sido galardonados dos veces con el Premio Nacional de las Artes y Ciencias de México: En 1987, “Por remover los valores estéticos propios” y en 2017, al cantor y  hechicero Francisco Barnett Astorga.-

-Le siguen los Yaquis-Yoeme con el dato histórico de un dibujo con los límites de su territorio comunal ancestral graficado sobre piel curtida de venado sin descripción de la técnica que fue presentado al Rey de España en el siglo XVIII. Nunca regresó a ellos y se cree está en el Archivo Histórico de Sevilla u otro en la Iberia.-

-Su artesanía es la reproducción de máscaras llamadas “Chivatos” representado la dualidad hombre-animal en matiz negro,  adornadas con una lagartija en la frente, crin rubia de caballo en ojos y barba, con grecas bicolores rojas y blancas. Usadas por los danzantes Pajkolas.-

-Mucha parafernalia de la Danza del Venado con cabezas de venado cola blanca hechas a mano, collares de chaquira con el símbolo de la Cruz de Malta en concha madre perla, maracas de bules secos, cinturones de vaqueta con pesuñas de chivo, rebozo Santa María, tenébaris de mariposa Cuatro Espejos y huaraches de tres puntadas; tambores de piel, flautas de carrizo, raspadores de madera, bules y Figuras en madera de danzantes venados y pajkola realizados en talleres de Vícam Estación.-

-La novedad desde hace una década es la reproducción del “Juramento Yaqui” por la cofradía militar tradicional en pirograbado sobre vaqueta de res hecho en la loma de Guamúchil, Vícam Estación, Ciudad Obregón y uno de escala mayor dibujado por presos del CERESO para  la Presidencia del  Ayuntamiento de Cajeme.-

-Se cuenta con la Plástica Yaqui en el pueblo de Pótam expresando pocos paisajes de su Juya Ania, muchos danzantes e iglesias al acrílico por desconocer la técnica vegeta  antigua y en Estación Corral el arte costumbrista de Juan Buitimea.-

-La artesanía Mayo-Yoreme representa las misma iconografía anterior, con una marcada diferencia en la vestimenta de los danzantes Venado y Pascola hecha en manta blanca y paliacates rojos en sus rostros. Decoran las cabezas de venado con flores de papel en su hocico y cornamenta y las maracas las pintan de rojo.-

-Elaborada principalmente en talleres familiares del poblado de Masiaca al sur de la ciudad de Navojoa. El tallado de madera lo hace Macario Salas López elaborando bustos escultóricos femeninos y los misteriosos “Pies gigantes del Indio”, en el poblado de Fundición cercano al arroyo Cocoraque.-

-La Plástica del Mayo en el poblado de Bacobampo está representado por los artistas Gilberto Buitimea pintando la iconografía etnográfica de su cultura con técnica antigua de productos vegetales. Pocas obras con tinturas vegetales se conocen del artista César Barreras, famoso por su piedras lajas de Masiaca pintadas al acrílico y en tela de terciopelo, como las conocidas pinturas “Tutuli Jamut” (Mujer Bonita)  “La Novia del Arquitecto Sánchez López”.-

-Los Pimas se limitan al bordado de telas con temáticas de las pinturas y petroglifo de la cueva de Yepachic para uso domestico. Es promocionada por el padre franciscano David Beaumont en Ciudad Obregón. También escritor y fuente editorial del presente ensayo.

Los Guarijíos tienen su artesanía tejida con hojas de palma pero de escasa producción en el poblado de San Bernardo, al norte de Álamos. Y los Opatas al haber aceptado el mestizaje con “Yoris” (Blancos) en los pueblos mineros serranos se extinguieron en la década de 1940.-                                                                                                                                                              


Las famosas canastas Concáac realizada por la artista del arte facial Rosa Moreno de Punta Chueca.

Las “Coritas” hechas con Torote Blanco por la señora Felita Moreno.

Las magníficas mascaras “Chivato”.


Danzante Pajkola con máscara Chivato puesta.

Mascaras “Chapayecas” hechas por los fariseos yaquis en Cuaresma.

Parafernalia de la Danza del Venado Yoeme.

Mascara de fariseo Mayo-Yoreme en el Festival de la Radiodifusora de los Tres Ríos en Etchojoa.

Tenébaris de capullos de mariposa Cuatro Espejos por los Yoremem.

Artesanía de la Danza del Venado y Pascola Mayo.

Danzantes Pascola por Gilberto Buitimea con tinturas vegetales.

“La Novia del Arq. Francisco Sánchez” en tela de terciopelo por César Barreras.

El “Pie Gigante del Indio”, tallado por Macario Salas López en Fundición.

Fotografía  por Francisco Sánchez López.

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Arquitecto, Fotógrafo, Artista del Arte del Realismo Mágico, Ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés,  Periodista Cultural en crónicas y críticas de arte en el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui de Ciudad Obregón, Sonora, México.

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Architect, Photographer, Artist of Magical Realism art, Ecologist in the Sea of Cortes´ whales protection. Cultural Journalist in art chronicles and critics for the Cultural Affairs supplement, El Diario del Yaqui newspaper in Ciudad Obregon, Sonora.

Revista Virtual:www.arkisanchez.wordpress.com, Inscrita en la Red de Revistas Electrónicas de Arte y Cultura de CONACULTA en 2014. Facebook: Francisco Sanchez; T: @archfcosanchez


Festival de Danza Tradicional de Etchojoa.

Escrito por arkisanchez 04-03-2008 en General. Comentarios (3)

Estimados (as) blogers: Los cordiales y para incluir esta reseña que espero les guste.

 

Las danzas vernáculas de la Wasuktia Pajko Etchojoa.

 

Me cuadro ante nuestra majestuosa Bandera Mexicana  cuando la veo  culebrear el cielo sonorense  y así, con este nacionalismo libre, oteando, como venado cola blanca los vientos de febrero con sabor a tierra y fuerte olor nauseabundo por los químicos fumigados sobre campos agrícolas desde una avioneta y la insoportable hediondez emanada por granja porcícola  contaminando el ambiente y dañando mis pulmones. Crucé en  camión  la espectacular cuadrícula verdosa del Valle del Mayo y Yaqui de la ruta cultural Cajeme-Navojoa-Etchojoa para asistir a la Wasuktia  Pajko Etchojoa, festival de danza vernáculas étnicas en las instalaciones de la Estación Indígena de los Tres Ríos para extasiarme de esta belleza cultural en la pajkoleada en su doceava edición. ¡Lo mejor en danzas de Sonora! Lo puedo asegurar.

Después del registro entré  a la explanada para curiosear entre las ramadas con exposiciones de pintura, artesanías, medicina tradicional y escuchando música en lenguas maternas por tríos, cuartetos y a la soprano oaxaqueña Edith Ortiz cantando melodías en  mixteco, zapoteco, náhuatl  con su magnífica voz operística educada en la Escuela Nacional de Música, quien, vino desde el Palacio de Bellas Artes donde cantó la opera “La Caballería Rusticana” y otros conciertos de gala con melodías mexicanas, llamando mi atención su semblanza debido a su ausencia en el Festival Alfonso Ortiz Tirado de Álamos. Tenor  a quien le gustaba cantar “China, dulce amor del alma mìa…”, según el trovador Santiago Heredia.

La inauguración del encuentro multicultural de los pueblos mayo, guarijío, yaqui,   pima, seri, pápago, pai-pai, raràmuri, tepehuano, huichol, cora, trique, mixteco y zapoteca estuvo espectacular con el desfile de los Santos Patronos y banderas multicolores por los fiesteros de San Cayetano del pueblo de Sinahuisa y de San Miguel Zapotilan de Bacorehui, Sinaloa, anfitrión el primero este año por acuerdo  de la estación de radio y la tribu mayo, como me informaron los Kobanaros de la iglesia de San Cayetano, Luis Mendívil Gil y de la Capilla del Sagrado Corazón de Jesús, Estanislao Granados Moroyoqui, del Rodeo, Etchojoa.

Los fiesteros mayos y fariseos caminaron desde la entrada al ritmo de  tambor hasta la ramada ceremonial con tres altares bellamente decorados con Santos y Vírgenes donde me santigüé  según los usos y costumbres. Para luego observar el acto protocolario por los pajkolas mayores y danzantes venados mayos y yaquis colocados en fila frente a la autoridad de la Comisión Nacional para los Pueblos Indígenas, presidentes municipales de la región y diputados que admirados quedaron por tanta belleza cultural de la Sonora-bampo, la cual, la pasada guerra de exterminio contra ellos por el yori sonorense  no pudo aniquilar.

Las docenas de cohetes que surcaron el cielo azul con blancas nubes despertaron a las divinidades antiguas del monte y anunciaron el inició de las danzas tradicionales en cada una de las ramadas de mezquite y carrizo. En la de los mayos de Sinaloa, observé su particular ejecución por hombres y   una bella joven danzante venado que recogía monedas sobre el suelo con los pies y boca.  Esperé a que terminara de bailar frente a los músicos de jícaras y raspadores para pedirle  permiso a sus padres y preguntarle: ¿Cómo te llamas, de donde eres y porqué bailas la  Danza de Venado?

--Me llamo María Isabel Soto Rivas y soy de la comunidad mayo de Los Ángeles del Triunfo, cerca de Guasave, Sinaloa; me nació bailar, solicité autorización y la comunidad aceptó que una mujer baile la Danza del Venado, me enseño los pasos un vecino mayor,  me consagré y debuté en la Semana Santa del año pasado... Siento muy bonito participar en la tradición de mi pueblo--. Me contestó mientras se colocaba su indumentaria para unas fotografías pero no resistí inquirir sobre ellas, mientras me las mostraba, contestó: --La cabeza me la fabricó un artesano del cerro Cabezón, la flor blanca es el saludo y es lo que comemos los venados; la carrillera son pezuñas de borrego en sustitución de las de venado; los tenébaris son capullos de  palomilla con piedritas y estas son las “ayalis” o maracas rojas... Son ofrendas a algún santo o a Cristo como manda y el son que bailé es sobre un venado nervioso, atento y alegre entre campos de melones para luego espantarse  escondiéndose del coyote--.

Admirando su bello rostro la dejé bailando de nuevo y caminé a la ramada de los yaquis de Vícam y de la Loma de Guamúchil para observar la Danza del Venado por Alonso Bacasewa Valencia y la de los pajkolas por el pajkola mayor Jerónimo Jiménez Valenzuela, Juan Valencia Flores, Fausto Bacasewa Somochic y Ramiro Sombra Molina, al ritmo fuerte armonioso como el corazón del venado ejecutado por músicos de jícaras y raspadores de madera sobre el suelo y por el tamborilero con flauta de carrizo Ponciano Espinosa de Bácum, informándome que los sones interpretados son relativos a las plantas en flor, aves en vuelo y el venado. Gracias a la traducción del locutor Onésimo Buitimea y de un señor bilingüe a mi lado, me reí a carcajadas por las bromas cómicas del pajkola al danzante venado con frases de doble sentido. ¡Ahí está, maravillosa!, comentó una señora a su hija  al mirar los ojos de la cabeza disecada de venado observándonos. En ese momento mágico comprendí  el secreto de esta hermosa danza tradicional. ¡Fantástica ejecución!.

Cómo tenía hambre fui a las ramadas-cocinas con hornillas de barro y caldos hirvientes  para degustar una exquisita torilla de garbanzo  de doña Armanda Vega Buitimea del Júpare, saborear sabroso cocido con los mayos de Sinaloa y tortillas sobaqueras de harina con los yaquis de Vícam.

La cultura plástica se mostró con la exposición del pintor  Cesar Barreras Duarte con óleos sobre  lajas del cerro de Bayójorit y su mitológica cueva. –Es un arte costumbrista que me nace pintar porque soy del Guaipari, en Bacobampo--, comentó él, al mostrarme algunas de sus bellas piezas. Me gustó la de una mujer danzante venado con monumental cuerpo. También visité el puesto del escultor  Macario Salas de Fundición para admirar los gigantescos  pies, bustos femeninos y otras esculturas talladas en madera de árboles endémicos.

En la ramada de artesanías seri admiré una hermosa cesta “corita” hecha por Elizabeth Morales Astorga y me percaté de los dibujos faciales “de fiesta”, por Lourdes Romero Astorga sobre rostro de bella yori y aprecié los collares de concha de Angélica Irene y Dora Adela Romero Montaño y Thelma  Anel Ibarra Montaño de Punta Chueca.

Ya de noche, abandoné este magnífico festival dancístico  libre de alcohol y ordenado porque los fariseos de La Cuaresma, con chicote al hombro y vara de mando, fueron la autoridad para más de seis mil visitantes. Otros, con variados diseños de mascaras tradicionales y modernas ejecutaban sus danzas con rítmicos movimientos de pies y tambores. La fría noche me hizo pensar sobre la imperativa necesidad de conservar los usos y costumbres de estos pueblos que en Etchojoa nos mostraron la belleza de su cultura tradicional.  Espero que nunca se extingan  nuestras etnias sonorenses.

 

Pie de foto: 1.- Inauguración tradicional del festival de danzas autóctonas por Pajkolas mayores mayo y yaquis en la Estación de Radio Indígena de los Tres Ríos de Etchojoa.

 

 

Pie de foto 2: Danzante venado yaqui de Vícam en ramada tradicional durante el mejor festival de danza en Sonora.

 

Pie de foto 3.-  María Isabel consagrada  danzante venado mayo  de Los Ángeles del Triunfo, Guasave, Sinaloa. Bailando durante la Pajkoleada de Etchojoa.

 

 

Pie de foto 4: Fariseos mayos en manda Cuaresmal bailando su particular danza durante la wasuktia pajko Etchojoa.

 

 Fancisco Sánchez López

Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo màgico, ecologista protector de ballenas y delfines en el mar de Cortés, colaborador cultural en crònica y crítica de arte, suplemento Quehacer Cultural, periódico Diario del Yaqui de Ciudad Obregón, Sonora, MX