Revista Crónicas de Arte y Arquitectura.

Hermosillo

Apuntes para la Historia de la Plástica del Pitic Siglo XX

Escrito por arkisanchez 07-09-2018 en arte. Comentarios (0)

Estimados bloggers: Desde el Mirador del cerro de la Campana observamos varias panorámicas descriptivas de la evolución cultural urbana de la ex Villa del Pitic como si fuese paisaje de José María Velasco: El centro histórico con su arquitectura, esculturas públicas, el Valle de la  Costa de Hermosillo y el esplendoroso Desierto de Sonora, poco pintado en el Arte Sonorense.

Con una retrospectiva historicista del siglo XX, para las expresiones plástica  el ambiente socio-económico e incipiente industrialización de la sociedad pitiqueña se regía por el positivismo francés con manifestaciones culturales republicanas liberales, laicas y conservadoras católicas, que apreciaban el arte del Romanticismo y Neoclasicismo en pintura y el Realismo en escultura con influencia de Auguste Rodin, bajo el régimen  del triunvirato de Rafael Izábal, Ramón Corral y el general Luis Torres, nuestra versión estatal del porfiriato.

Desde su cima, se pudo comprender dos aspectos fundamentales en la creatividad artística de esta plástica: El talento nativo y extranjero mas la formación en académica en la Academia de San Carlos y en la Escuela Nacional de las Bellas Artes bajo la dirección del arquitecto Antonio Rivas Palacios en 1902, con marcada influencia de la prestigiada L´ École des Beaux-Arts de París, hasta su rechazo por el Movimiento Muralista y la Escuela de Pintura Mexicana y  las Vanguardias de Nueva York vía Ciudad de México.

En ellas se estudiaba Dibujo de paisaje, figura humana al natural, lineal e industrial, geometría descriptica, copia de monumentos y ordenes clásicas griegas, el color e historia del arte. Expresados al carboncillo, temple, óleo, acuarela, grabado al hueco y en lámina por imitación  de obras por los maestros de Arte Universal occidental usando réplicas de obras escultóricas al yeso adquiridas en la ciudad de París.

Mientras tanto, en el Estado, se impartían clases de Dibujo y Pintura en el Colegio de Sonora desde 1890; en la Academia del artista Emilio W. Parra 1906-1938 formando generaciones de pintoras (es) locales entre ellas, Emilia Fontes Iriqui y Adelina Fontes Iriqui; en la educación Secundaria, la Escuela Normal del Estado de Sonora en 1923;  la Academia Libre de Pintura/Academia de Artes Plásticas con el pintor Higinio Blatt en 1951 y en la Escuela de Artes Plásticas con Héctor Martínez Arteche desde 1961,  las dos últimas instituidas en la Universidad de Sonora, fundada en 1942.

 La historia de las Bellas Artes sonorenses inicia en el periodo “Pre Arteche: 1900-1950”, con  el legado del artista colimense, Emilio W. Parra,  con obras de paisaje y retrato  como el de Benito Juárez García y del arquitecto Aquiles Baldassi en 1912, y una que otra de su exposición de 1923, realizadas en los estilos Romanticismo y Prerrafaelista.

Se cuenta con obras de los artistas Rafael C. Romero,  Rosalío Moreno Saavedra,  Alejandro de Veechio,  Fermín Revueltas Sánchez, Amado de la Cueva, Francisco Montoya de la Cruz, y en escultura, la de los arquitectos-escultores, Aquiles Baldassi, Augusto Bressani, Juan Serrano, Octavio Ponzanelly, Federico Canesi, José S. Segura, Ignacio Asúnsolo Masón y  Francisco Castillo Blanco.

A partir de 1910, la cultura y la plástica pitiqueña tuvieron un esencial cambio denotando iconografías de la Independencia de México de 1810, debido a la promulgación del “Plan Artístico Nacional” con exposiciones de pintura y escultura del arte mexicano y la edificación de monumentos escultóricos, obeliscos, columnas romanas, kioscos en plazas y “Arcos triunfales” como el edificado frente a la Estación del Ferrocarril Sud Pacífico-México por Emilio Parra para celebrar “El Centenario de la Independencia”, instituido por el presidente Porfirio Díaz Mori desde 1908.

No se ha podido averiguar si localmente se pintaron algunos hechos bélicos  de la Independencia como la batalla de San Juan Piaxtla en Sinaloa o “El Grito de Dolores, pero se denotó la escultura urbana con el proyecto del Monumento a Miguel Hidalgo y Costilla, formado por un pedestal neoclásico y estatua realista  al bronce, por el arquitecto Aquiles Baldassi. Reconstruido en 1923 en la Plaza Hidalgo.

En la década de los años 1920, a nivel naciona se utiliza el arte como medio didáctico para ilustrar al pueblo mexicano en la historia, incluyéndose iconografías de la  Independencia, Republica, Revolución Mexicana y del Constitucionalismo pero omitiendo al período del porfiriato.

En la ex ciudad del Pitic que aún conservaba su ambiente urbano pueblerino y su cultura agropecuaria, se erige el Monumento a Jesús García Corona, “Héroe de Nacozari” realizado por el artista Fermín Revueltas al estilo Arte Decó y decorado con bajo relieves del escultor duranguense Ignacio Asúnsolo en 1931, ambos les precedía el monumento mortuorio del presidente Álvaro Obregón en el Distrito Federal.

Para 1937, arriba al ambiente artístico y académico, el escultor y pintor chiapaneco, Francisco Castillo Blanco, egresado de la Escuela de la Plástica Mexicana y seguidor del muralismo mexicano, dedicándose a la escultura urbana y decorativa privada como los relieves del Monumento a Francisco I. Madero, e impartir clases de  escultura y modelado en la Escuela Normal del Estado de Sonora. Un año después, presenta un   proyecto para la Escuela de Artes Plásticas.

En monumentos mortuorios,  se erigieron estatuas esculpidas en mármol de Carrara por el arquitecto y escultor neoclasicista Augusto Bressani y Juan Serrano, sin conocer si el famoso escultor Adolfo Octavio Ponzanelli  realizó obras en el cementerio de Hermosillo.

En la siguiente década hubo un repunte en las Bellas Artes locales, con el busto escultórico de Rodolfo Campodico, compositor del “Vals Verde”, por el escultor Ignacio Asúnsolo en 1940, y Francisco Castillo Blanco, las esculturas de las deidades griegas  “Diana Cazadora” y Minerva” para el Cine-Teatro Sonora en 1942, construido por el arquitecto Manuel Giral López.

Dos años después, la ornamentación del pórtico principal, rodapiés y pilares de la fachada del Museo y Biblioteca de la Universidad de Sonora, construido por el arquitecto Leopoldo Palafox  Muñoz y otras para el ex Teatro Noriega.

Al siguiente año, Jesús F. Contreras realiza el busto escultórico al bronce de Benito Juárez García, famoso  escultor  y autor de la hermosa estatua en mármol, “Lamagré Tout” (“A pesar de todo”) compuesta por una figura femenina desnuda recostada  sobre el suelo del Parque de Chapultepec en el Distrito Federal, al menos así estuvo en los 1960.  Logrando con ella  el Premio Internacional de Escultura en París.

“De aberrante y nada representativo del Estado de Sonora”, criticó al Escudo de Armas pintado por Henry Jean Charlot y Amado de la  Cueva, el gobernador Abelardo L. Rodríguez y en 1944, contrata al arquitecto Gustavo Aguilar Beltrán para el diseño de una nueva heráldica oficial, incluyendo en su  cuartel central un triangulo  con la imagen de un “Pascola”, (Danzante venado yaqui) siendo modelado por el escultor Francisco Castillo Blanco y dibujado por Conrado Gallegos, también autor del Escudo de la Universidad de Sonora.

Es interesante la polémica sobre la autoría de este Escudo de Armas entre el arquitecto Aguilar Beltrán y Conrado Gallegos en entrevistas que usted puede leer en Internet.

Fecha en que el pintor Daniel Salazar ejecuta un mural en el edificio de la sede estatal del PRI, antes “La Casa del Pueblo”, -Distinguido por su belleza decorativa-, a pesar de que los artistas sonorenses estuvieron alejados de la Escuela Muralista Mexicana.

Para 1945, se introduce al paisaje urbano la apertura del boulevard Miguel Hidalgo y Costilla adornado con plazas, jardines y las esculturas al natural sobre pedestales de los ex presidentes de México oriundos del Estado de Sonora: Adolfo de la Huerta, Álvaro Obregón Salido y Plutarco Elías Calles, omitiéndose a José María Zuloaga de Álamos.

Proyecto de remodelación urbana de tendencia modernista realizado por el gobernador Abelardo L. Rodríguez. Lamentablemente, se destruye mucha arquitectura del centro histórico de la ciudad. Hoy es su boulevard homónimo.

El artista plástico Jorge Othón fue el primer sonorense egresado de la Academia Nacional de San Carlos, se dedicó a pintar en los estilos regionalista sonorense y étnico costumbrista. Así mismo, Ernesto Pruneda con temas campiranos de Sonora y el retrato del general Abelardo L. Rodríguez.

En estos años aparece en escena Enriqueta de Parodi, directora del “Programa Nacional de las Misiones Culturales”, montando una exposición colectiva de pinturas de los artistas Nicolás Romero, Trinidad Osorio, Jorge Rodríguez, Antonio Ramírez, Rubén Esteban, Miguel Ruiz,  y esculturas por Alberto de la Vega y Gustavo Gutiérrez.

También organiza el “Concurso de Pintura en Técnicas al Crayón, Pluma, Óleo y Acuarela”,  premiándose las obras: “La Gitana”, de Jorge Othón; “Un rincón de mi barrio”, por Irma Girón; “Motivo hermosillense”, de Roberto Parodi;  “La Catedral de Hermosillo”, por el infante Alfredo López y otras de Julia Loaiza y Luis García.

En 1947, se exhibieron pinturas del artista madrileño Alejandro Pardiñas durante su visita al estado. Se menciona que fue él quien descubre la pintura “La Pasión” del artista mexicano Miguel Cabrera en la Catedral de la Asunción y dos obra sacras en el templo  de Moctezuma, ex pueblo de misión de San Miguel Arcángel de Oposura.

En 1948 se funda la Academia Libre de Pintura y Dibujo de la Universidad de Sonora por el escultor Castillo Blanco, José Juárez Derbes y los arquitectos Felipe Ortega, Leopoldo Palafox Muñoz y José Luis López Moctezuma.

En la década de 1950, se consolida la enseñanza del arte con la apertura de la Academia de Artes Plásticas, Universidad de Sonora, coordinada con el Instituto Nacional de Bellas Artes para intercambios académicos, recayendo en el pintor valenciano Higinio Blat (Blatt) Pérez su primera dirección en 1951. Para 1956, egresan otra generación de artistas  como Francisco Romero Meneses y el escultor Mario Balderrama Luque.

“Se impartieron clases de dibujo de la figura humana, pintura de paisajes europeos, naturalezas muertas y bodegones, copiados de fotografías en la corriente Impresionismo;  en Escultura la copia de modelos replicados de estatuas griegas (-Símbolo de la belleza,-) para contrarresta el Romanticismo y dar cabida al Arte Moderno.” Cita la crítica de su época.

La plástica de Higinio Blat en paisaje y retrato tuvo influencia de la Escuela Valenciana de Pintura y de Joaquín Soralla,  pintor impresionista y del estilo “Luminismo”, innovado por el artista Emile Claus, por ejemplo: “Paseo por la playa” y “Desnudo de mujer”.

“Muchacho con caballería”, “El Bautismo” y “Camino al rancho”, son obras de ambientación regionalista pintadas  en 1955 por la artista Karele Garmandía, esposa de Higinio Blat y oriunda de Navarra, España. También dejo una serie de imágenes realizadas durante su viaje a Sonora, como el dibujo a lápiz “Vista al Central Park” de Nueva York, “Silencio”, “Belleza de la mantilla española” y “La Muñeca”. De Francisco Romero Meneses una veintena de pinturas están bajo custodia de la Casa de la Cultura que han sido catalogadas como Patrimonio Cultural por el Congreso del Estado de Sonora en el 2010.

En escultura urbana, Ignacio Asúnsolo realiza el monumento al general Plutarco Elías Calles en 1950; un año después, el monumento al general Abelardo L. Rodríguez,  su escultura sedente para el Museo-Biblioteca, la estatua al general Álvaro Obregón Salido, el monumento a Benito Juárez, y en 1955, el Hemiciclo a la Madre en la plaza de la Universidad de Sonora.

El escultor Federico Canesi, realiza el busto escultórico de Adolfo de la Huerta y el Monumento a la Madre en yeso, replica del hecha para la ciudad de Monterrey.

Francisco Castillo Blanco, la Estatua de Benito Juárez García con las Leyes de Reforma en mano, los relieves del monumento a José María Morelos y Pavón en su plaza en 1958, los alto relieves “Medicina China Antigua” y “Medicina en Grecia”, para la Clínica del Noroeste y un año posterior la estatua infantil “La Caperucita Roja”.

En 1954, se forma el “El Circulo de las Bellas Artes”, por los arquitectos José Luis López Moctezuma y  Leopoldo Palafox Muñoz, como su presidente y consejero, respectivamente. Y el escultor Marlon Balderrama Luque imparte la materia de Escultura en la Universidad de Sonora. Continúa…

Fuentes: Sin autor la Tesis.uson.mxdigital/tesis/docs/8166, Capítulos I, II III, Mito, Revista Cultural, Pintora Karele Garmandía de José María Muruzabal de Solaz, Www.Durango.com, “Parque Madero” de Tonatiuh Castro Silva, El Color de las Amapas, por Ignacio Lagarda Lagarda, 100 Años de la Plástica Sonorense, de Enrique Rodríguez, Portal Museo-Biblioteca, UNISON, ContactoX.net. Cipriano Durazo Robles, Televisasonora.com., Casa de las Ideas.com y Proyecto Puente.com.


Paisaje impresionista de Higinio Blatt. Fotografía en Mito, Revista Cultural.

Retrato del pintor valenciano Higinio Blatt. Fotografía en Mito, Revista Cultural.

“Camino al rancho”, de la pintora española Karele Garmandía. Fotografía y fuente: Artículo de José María Muruzabal de Solaz.

 “El Bautismo”, de la pintora Karele Garmandía. Misma fuente anterior.

Monumento a Miguel Hidalgo y Costilla. Fotografía del Portal Proyecto Puente.com

Estatua del general Abelardo L. Rodríguez. Fuente: Portal TelevisaSonora.tv.com.

Paisaje marino de San Carlos, Guaymas por Francisco Romero Meneses. Portal: Mito, Revista Cultural. Com.

“Diana Cazadora” de escultor Francisco Castillo Blanco. Fotografía; Blog arturoordazalvarez.blogspot.com

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Arquitecto, Fotógrafo, Artista del Arte del Realismo Mágico, Ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés,  Periodista Cultural en crónicas y críticas de arte en el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui de Ciudad Obregón, Sonora, México.

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Mirada arte en Hermosillo, Sonora

Escrito por arkisanchez 05-12-2006 en General. Comentarios (4)

 Estimadas (os) blogers:

De nuevo por la web  incurionando por el arte público. Fui a Hermosillo para unos trabajos de jurado y de paso me fui a la galería Eusebio Kino para observar la Bienal de Arte Sonora.

Espero que les guste.

 

Una mirada al arte en hermosillo.

 

El viento del norte se siente durante las noches anunciándonos el invierno  en el desierto sonorense que se transforma en especial colorido para bocetear el paisaje de la planicie costera, frío que motiva la inspiración a pintar el colonial de Álamos y  a las remembranzas del mes de noviembre cuando fui a la bella y bulliciosa ciudad de Hermosillo, la antigua Pitic de los aguerridos seris, para ser parte del Jurado Calificador en el certamen PACMYC-2006, al que fui invitado por la licenciada Trinidad Ruiz del Centro de Culturas Populares  e Indígenas de Ciudad Obregón.

En una pequeña terraza y frente al mural de Ethel Cooke, del cual, no pude conseguir información alguna, el escritor Humberto Ramírez de Cócorit y la antropóloga Esperanza Don Juan del Instituto Nacional de Antropología e Historia en Sonora, seleccionamos  interesantes  proyectos culturales comunitarios  de los guarijios, mayos, yaquis y seris, quienes solicitaron apoyo económico para propuestas de conservación de sus tradiciones y usos y costumbres. Durante la Reunión de Dictaminación en la Sala de Juntas del Museo de Culturas Populares e Indígenas  se calificaron 148 propuestas de todo el estado  para su aprobación  o rechazo por no cumplir con la convocatoria abierta.

Preguntando sobre el mural llegué a la  oficina del director  para saludar al historiador José Rómulo Félix Gastélum, quien me informó del folleto en proceso que el museo está preparando como información turística.

Al terminar, el personal y los jueces nos fuimos a comer al Restaurante Vips donde, mientras observaba por la ventana el busto escondido del músico compositor  Campódico, creador del Verde vals.  Nos sirvieron una carne asada arrachera, insípida y sin sabor, con salsa de lata y   tortillas de harina frías muy comerciales.

En camión me fui a la Casa de la Cultura para apreciar las 36 obras escogidas y exhibidas en la galería de la V Bienal Estatal de Artes Plásticas Sonora 2006, organizada por el Instituto Sonorense de Cultura en Hermosillo y conocer las tendencias del arte contemporáneo hermosillense porque de una manera u otra, influye mucho en otros artistas sonorenses.

El primer lugar se lo llevó Alan Alejandro Villa Juárez con una pintura al óleo y estilo abstracto “La fiebre de oro negro”; El segundo lugar fue para el acrílico “Vasos vacíos”, de Esteban Lechuga Brigas, el tercer lugar lo ameritó el dibujo al grafito “Mírame a mí”, de Ana Melisa Campa Sánchez y el arte cajemense sólo consiguió una mención honorífica con la acuarela “Lo inefable”, de Alejandro Ballesteros.

Estar en la galería, me trajo viejos recuerdos, cuando en 1998, invitado por el arquitecto Zacarías Páez, director de Artes Visuales del ISC,  expuse más de 40 acuarelas de varios formatos bajo el titulo  “Realismo Mágico de los Yaquis y Seris”, la cual fue muy visitada por el público hermosillense apasionado por el arte, asistieron los y las artistas para admirar mi propuesta plástica original por su temática y fue tan  éxitosa que  la televisora Telemax, me dedicó 10 minutos en un programa dominical sobre las bellezas de Sonora.

De todas las obras de la bienal, me gustaron las  tres premiadas arriba citadas junto a “Enemistad dolorosa”, por Carlos Uribe Banda, “En el ocaso”, por Nidia Salido Seamanduras,   “Justicia para todos”, de Perla Sánchez Soto y “Común – unión”, de Alfonso Rosas.

Desde la crítica de la mirada al arte, me decepcionó esta bienal porque parece que las obras son más bien de los estudiantes de pintura de la Universidad de Sonora que de profesionales del pincel.  Predomina el estilo abstracto que se pintó hace ya décadas, algo de figurativo y realista que no motiva nada. Si éstas son las seleccionadas me pregunto ¿Cómo estarían el resto de las 164 obras presentadas a concursar?

La obra  “Mírame a mí”, es un buen dibujo del rostro de niña  pero se nota  la desproporción de los brazos con relación a la figura humana. Se observa que las y los participantes son artífices de la técnica  que dominan bien algunos de los exponentes, pero esta muestra no aporta nada al arte sonorense contemporáneo, les falta belleza para que sean obras de arte y tengan calidad que el Instituto Sonorense de Cultura presume fuera de la ciudad capital sonorense.

Algunas de las obras  por el manejo de la técnica pictórica  no merecen estar montadas, que error garrafal del jurado calificador de esta bienal, porque no alcanzan ni el nivel primario, otras están muy recargadas de colores y formas sin armonía ni composición. No tiene esta bienal una temática ni identidad para ser arte sonorense contemporáneo.

Desde el punto de vista del valor estético no me motivó ninguna de las obras al estar parado frente a ellas, porque son obras abstractas la mayoría que ya he visto a lo largo de 40 años de andar en el mundo del arte, no tienen un dialogo con el espectador que las observa, no comunican la belleza.

En el afán de ser los y las pintoras originales o vanguardistas para el resto del estado, van  en una solitaria brecha  de la pintura caminando muy aprisa que los llevará a una pintura sin coleccionistas, fuera del mercado de la globalización del arte, porque les falta originalidad a pesar del talento y el oficio adquirido en las aulas universitarias,  no pasaran más allá de Villa de Seris o de La Pintada.

Durante el Festival Otoño Cultural de Cócorit, al visitar la galería de arte de la Casona, don Rodolfo Durón Morales  me mostró tres obras pintadas por el ingeniero Héctor Durón  que siempre quise conocer porque me apasionan: “El fantasma de la Casona”,  “El fantasma de la Casona con perro” y El Fantasma de la Casona con velo”. Las últimas dos tienen una conmovedora expresión plástica que si tuviese dinero se las compraría, lamentablemente, esta casona convertida en galería esta decayendo poco a poco como muchas otras del poblado, ¡Qué lastima! Porque puede ser un centro cultural con mucha vida con una exhibición permanente con las obras ganadoras de los concursos de pintura ya tradicionales junto a los cuadros del ingeniero Durón que conserva en su colección.

“En Cajeme nos hace falta un espacio urbano para exponer y vender”, es la opinión que recabé en la plaza de Cócorit durante la exposición colectiva y estoy de acuerdo, pero me inclino por el jardín de la plaza Álvaro Obregón del centro histórico  de nuestra ciudad por su accesibilidad y ambiente entre las formas arquitectónicas  de las fachadas de los edificios y el verdor de los yucatecos.

 

Pie de foto: Majestuoso ejemplar de un pez marlin en Cabo San Lucas, BCS. Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.

 

Una mirada de soslayo al arte en Cajeme

Escrito por arkisanchez 30-08-2006 en General. Comentarios (5)

Estimados bloggers: espero que les guste este articulo inscrito y copiado de un suplemento. Es sobre pinturas de fantasmas. Pero para espectros, la india cruda yaqui del Museo de los Yaquis de Cócorit, muy cerca de Ciudad Obregon, la antigua Cajeme, que al verla, te pone la carne de gallina por el susto.

 

Vuelvo a insistir  que el cielo de Sonora durante el verano candente, a pesar del calor, nos regala lo fantasioso del desierto que habitamos porque cada vez que camino por nuestras peligrosas y contaminadas calles,  observo el cielo hacia la sierra Oscura para quedar  extasiado no por lo sublime de la magnifica panorámica, sino, por las amorfas nubes blancas y grises que anuncian la reconfortante lluvia e invitan a la meditación por los años dejados en alguna misteriosa playa del  mar de Cortés que está amenazado  por la irrazonable industrialización gasera, petrolera y nuclear de Sonora.

Pero dejemos la ecología marina para otro día, porque con la exposición “Oscuro Calcinante”,  del pintor hermosillense Ignacio Castillo Arvayo en la galería del Instituto Tecnológico de Sonora,  esta institución educativa, abre su ciclo cultural de otoño para el estudiantado y comunidad, donde el profesor José Paz, director de Extensión Cultural y en representación del rector, inauguró ante escaso público la exhibición de arte contemporáneo  hermosillense que   difiere mucho del arte made in Cajeme.

“Natchio”, joven comunicólogo, fotógrafo y caricaturista  debutó ante nuestra sociedad apática ante  las Bellas Artes, pero eso sí, muy buena para la carne asada y cultura grupera, presentándonos   26 pinturas al acrílico de pequeño, mediano y gran formato creadas bajo las tendencias de la fantasía  figurativa fenomenológica, abstracción y expresionismo  presuntuoso de su arte  un tanto fantasmagórico  de espectrales figuras y rostros humanos en claroscuro y fondos de color pastel, que le han dado cierto prestigio como finalista en la Bienal de Artes Plásticas en Hermosillo, en  Nueva York, en  Arizona y  en la Ciudad del Carmen, Quintana Roo, México.

La curaduría de la exposición logró balancear los espacios en un orden  primitivo y sencillo porque así  lo dictó  la temática  y uniformidad tonal de las obras expuestas. Fue el mismo autor, quien, al hablar durante el acto inaugural, afirmó: “Es una serie de obras inspiradas en el grupo Dron, de Estados Unidos, que tocan música de rock metal pesado para los integrantes de la cultura Dark, (Oscura)”. Movimiento cultural entre la juventud poeta y literaria independiente  de la cultura conservadora regia sonorense.

Por unos minutos suspendo la redacción de esta crónica para gozar de la lluvia nocturnal que esta cayendo sobre mi reducido jardín con plantas de agaves y sábila, un limonero, una palmera  y un legendario guayabo, árbol de recuerdos pretéritos cuando me subía a el para recolectar sus frutas, pero que hoy, ante el ocaso en una noche agosteña de insomnio, estoy sentado  bajo sus ramas recordando la vida, como la escena de Pedro Páramo en su hacienda de Cómala.

Durante la algarabía de la exposición atraje la atención de este expositor que cuenta con un privilegiado lugar en la plástica oficial de Hermosillo, para presentarme ante él  y  preguntarle: “Natchio”, ¿Qué piensas de tu arte aquí expuesto?

-Son situaciones de mi vida conceptualizada, emociones y reflejos del contexto de la vida... -. Me contestó mientras estábamos parados frente a una de sus obras.

De la plasticidad en  tus obras, ¿Qué me puedes decir?

-Es la perfección del trabajo que uno llega... el primer concepto es el contexto personal basado en la región del desierto de Sonora y sus situaciones que se pueden buscar  en un concepto local entre la globalidad del arte... Es una búsqueda, cierta influencia de artistas como en las formas de Arturo Rivera pero el contenido es personal, lo puedo denominar  “Arte del desierto de Sonora”-.

¿Cuáles obras son tus preferidas?

-“Dron 7-12”, porque es la búsqueda a perfeccionar por su técnica, su fuerte imagen y contenido para que reflexione el público. Y “Nación Drones”, que usa la invitación-.

¿Qué opinas  del arte contemporáneo de Hermosillo?

-¡Es muy diverso!  El realizado por egresados de la Universidad de Sonora y sus conceptos personales en los estilos expresionismo y figurativo  está desplazando al realista y al abstracto... Tiende a una tendencia minimalista en conceptos, técnica y  usos de los materiales, como el dibujo expresivo de Raúl Esparza, el minimalismo de Daniel Ruiz y el bordado de Gissel Rascón... No se ha consolidado... Se está perdiendo el academismo, no hay tanta emoción ni calidad en el dibujo y conceptos plásticos... Se produce arte de moda, de cliché... Creo que es necesario trabajar más en la técnica para perfeccionarla y en la actitud frente al arte porque de lo contrario se hace un arte hueco, sin sentido-. Me contestó con mucha seguridad mientras me despedía de él para dejarlo platicar con unas admiradoras y mezclarme entre los asistentes para preguntarles  ¿Cuáles obras te gustan más?

 A la pintora y  dama del arte cajemense,  Amelia Miranda, le fascinó “La torre”, por su sencillez, el manejo de las figuras, los accidentes manejados y técnica traslúcida. Pero la atractiva ecónoma Ana maría Bustamante Noriega, admiró, “”El sueño”, por la combinación de colores neutros y la mezcla del azul con el negro  y “Nación Drones”, porque indica que hay un ser por ahí... lo ves... ¡Es el nuestro!.

A la psicóloga  Nancy Olivas Alcántar la emocionó “El beso”,  porque manifiesta cuando la pareja se absorbe en la relación y dependencia    y llega a la cumbre de la separación, pero a Rocío Martines Castro, también profesional de la Psiquiatría, la cautivó “Árbol Dron oscuro”, porque le produjo un renacimiento y es la única obra que tiene vida. Pero me indicó que en la obra “Fiesta de mariposas”, éstas están enjauladas cuando ellas  representan la libertad. Ambas  psicólogas  acordaron que es un arte depresivo profundo y agresivo desde la perspectiva de la psicología.

Para la critica basada en  los principios del valor plástico, este artista  tiene buen oficio de la técnica al acrílico para crear su particular y bello tonal  de amarillo ocre con negro y azul para lograr fantásticos claroscuros en la fealdad facial de seres presuntuosos con influencia de Goya y Rembrant, pero  noté una desproporción repetitiva en sus rostros espectrales, usa mucho el chorreado de la pintura para crear formas libres o rectas que se mira  más grotesco que composición, en una obra abstracta abusó de la textura del pigmento negro que le quita valor,  en otra, recarga fuertemente   figuras geométricas con rostros fantasmales dolosos que no se puede apreciar ni contemplar.

 Desde la perspectiva del valor estético, lamento decir que no me gustaron las obras porque las siento un tanto comerciales y sensacionalistas  tucsonianas y surreales para la sociedad global. No provocaron en mi espíritu una emoción estética ni reflexioné ante su temática punk y propuesta del arte del horror y  dolor por su iconografía fantasmal  con influencias de Helga Krebbs, Francis Bacón,  Edvard Munch, James Ensor y aún, al tenebrismo mexicano e Inquisición. Me gustó su fuerte tonalidad y combinación de colores pero las sentí algo depresivas al espíritu contemplativo por su imaginería cadavérica de pesadilla para mostrar conceptos de la cultura punk de los años ochentas que fue más ideológica y pacifistas que los violentas expresiones faciales aquí expuestas. No aporta nada al arte  sonorense a pesar de ser becario y contar con buena trayectoria. La mejor obra de este arte de la fantasía de la psique es  “De sueños y pensamientos”, pero también me gustaron “La espera (Calcinante 691)” y  “La torre”.