Revista Crónicas de Arte y Arquitectura.

Escultura

La Plástica de Cajeme en el Festival Otoño Cultural de Cócorit, Sonora.

Escrito por arkisanchez 31-10-2018 en arte. Comentarios (0)

Estimados bloggers: Fue grato asistir al Festival Otoño Cultural Cócorit 2018 para admirar las expresiones artísticas en diferentes salas de exhibición anunciadas en el programa oficial, a falta de una galería de arte con diseño arquitectónico por arquitecto local o de Ciudad Obregón.

Magnífica está la exposición “Nacimiento de la Juya Ánia”, en el Museo de los Yaquis, cuya curaduría estuvo basada en el proyecto conceptual de graficar imágenes contemporáneas inspiradas en varias leyendas y cuentos yaquis, relatados por escritores mestizos, extranjeros y promotores culturales de la tribu a través del tiempo. Cada hacedor expresó uno de ellos en pinturas al acrílico sobre pared e integrándolas con piezas de escultura en papel Maché.

Su museografía tuvo acertado dialogo museográfico entre las obras “Mujer chánate”, “El Coludo” y el “Yóowa, realizadas por el escultor Arturo Hernández, contrastando con la obra de la “Leyenda de los Surem”, pintada por Enrique Espinosa Pinales. Entre ellas, “La leyenda de la Serpiente”, magníficamente expresada por Alberto Sánchez y próxima a ella el  “Origen de la lluvia”, por Ricardo Escalante.

Para la crítica de arte las obras que equilibraron el valor artístico con el valor estético, la instalación más bella, sin duda alguna, fue la “Leyenda de la serpiente”, relatando el arribo a los pueblos ribereños de una enorme serpiente destruyendo todo el ambiente natural a su paso desde la sierra del Bacatete. Los jefes yaquis acuden al brujo Chapulín para que la matara y éste, encaramado en un gran árbol con un salto la decapita rodando su cabeza hasta el sitio de Boca Abierta, transformándose en el árbol profético vaticinando a los sabios de los pueblos (hechiceros) la venida del hombre blanco.

Así mismo, la “Mujer chánate”, narrando la leyenda: -Una persona de mal amores no puede ir sola al monte o Juya Ánia porque los espíritus malignos se apropian de su alma y en una ocasión una joven de Pótam se encuentró con un Choni o duende que…-

“El Coludo”,  animal místico capaz de matar y buscaba niñas y niños no bautizados en la religión católica… Y “El Yóowe”, ave también mítica, come infantes y con cada uno de los huesos se formó el cerro Otancahui. Al ser muerto, de su plumaje salieron las aves halcón, águila, quelele, cenzontle, perico y cuervo, utilizadas sus plumas en los penachos de los guerreros yoreme en tiempos anteriores a los jesuitas.

De las mejor logradas, fue el “Origen de la lluvia”, referente a que “Yuku”, dios de la lluvia, que tenía a la región en completa sequia, los sabios manda a ciertas aves para dialogar con él, siendo muertas por rayos en el cielo, hasta que piden la intervención del sapo “Bobok” en la laguna de Bajkwan. Éste le pide a un hechicero le ponga alas de murciélago y vuela hasta dialogar con el dios y llueve mucho en el Yaqui.

Regular expresividad tiene la “Leyenda de los Surem”, describiendo a una tribu de enanos y su conversión a la iglesia católica. Es muy larga y difícil de explicar en este texto por eso mejor recomiendo su lectura.

En la Casona de Cócorit se montó la exposición “Homo Catus Morfosis”, por Jorge Jackson; siguiendo la misma escala de valores citados, las más bellas pinturas fueron: “Cactáceas”, “Homo cactusmorfosis” y “Junior Rivera Kalho”. Las mejor logradas: “La creación de las Lupoboras”, Homo tephoro”, “Paisaje y “Mi perro, mi sueño, mi cactus y yo”. Aprovechando la cordialidad de su gerencia por la artista María Antonieta Ruiz, apreciamos las artesanías, sus dibujos del pueblo y un grabado del maestro Arteche.

En la Casa de Adobe se exhibió la  mini exposición “Delirius oníricos”, por el Colectivo Dircare Art de Ciudad Obregón, compuesta por 12 obras en formato pequeño y diferentes técnicas. La obra más bella fue  “Spiritualibus”, de  Eruviel Juárez, al pastel, seguida por “Draco Ignis”, de Pablo Peralta; “Reencarnación”, por Sueel Ortega; “Defensa”, de Vlaztardo y “Strega”, de Ana Patricia Ramos.

Las mejor logradas: “Princesa # 3, de Haydee Valenzuela; la caricatura “Yo sólo se dibujar”, por Alejandro Bordos, “El señor de las moscas”, de Manuel Vázquez y “La virtud del secreto “, por  Pellegrin.  

Siempre busco en las mesas de los talleres didácticos esas magníficas obras no exhibidas aún, llevándome una grata sorpresa al observar la belleza de dos rostros femeninos  diminutos con  buena traza: “Aurora” y “Mujer Cristo”, de Eruviel Juárez; “El diablo yaqui”, en tinta china, por  Manuel Vázquez, expresando otro cuento paranormal relatado por Saul Matus y la fachada de la Casona de Cócorit a lápiz, por Haydee Valenzuela. Todas piezas de colección presentadas en una mesa del taller de pintura ofrecido por el Colectivo Dicare Arts bajo un árbol.

Como crítica constructiva a estos hacedores independientes en formación, se opina que ya es tiempo de su deteste para trabajar en su trayectoria porque no tienen competencia alguna entre en el Arte Cajeme. Son buenos dibujantes, pero deben estudiar en la academia y producir obras de mayor tamaño porque las arriba señaladas tienen calidad artística, emanan expresiones estéticas y fueron apreciadas por quien las observó.

En lo que queda del restaurante La Komunila de la familia Robinson Bours, se pudo admirar varias instalaciones con troncos de árbol y piezas de cerámica cocida decorada de la firma Edda Chávez en su portal interior. Donde en su comercio de artesanías, se encontró una hermosura de rostro femenino inocente sensual adornado con una cornamenta de venado, pintado por Víctor Manuel Ramos, artista vernáculo cocoreño.

Magnífica instalación conceptual con modelos en vivo representando a las aves de Cócorit y una ceiba con iguana se pudo observar en el jardín de la plaza después del crepúsculo, resultando ser la más fotografiada del festival.

No se conserva la estética arquitectónica de las fachadas neoclásicas barriales cocoreñas en las casonas del primer cuadro, al ser intervenidas por imágenes de pájaros, que si bien están bien ejecutados, desmeritan el valor histórico y artístico de las mismas con este arte callejero del proyecto “Pájaros de mi pueblo, por Edda Chávez. 

Creo que se está exagerando con la cantidad de pinturas sobre paredes para atraer el turismo a sus negocios restauranteros, inmobiliarios y empresas culturales que se establecieron en este pueblo porfirista rechazado por dos veces consecutivas en el programa de Pueblos Mágicos de México.

“Mujer chánate”, por el escultor Arturo Hernández.

“La leyenda de la Serpiente”, magníficamente expresada por Alberto Sánchez.

“Origen de la lluvia”, por Ricardo Escalante y al fondo la “Leyenda de los Surem”, por Enrique Espinosa Pinales.

“Homo Catus Morfosis”, por Jorge Jackson y María Antonieta Ruiz en la Casona de Cócorit.

“Aurora” y “Mujer Cristo” de Eruviel  Juárez.

Bello rostro de esta pintura sin título pintada por Víctor Ramos.

Instalación conceptual “Pájaros” en jardín de la plaza Ignacio Zaragoza.

Mascaras “Chapayecas” de Semana Santa en el taller y venta de artesanías del Museo de los Yaquis.

Estragos causados por la ceiba derrumbada en patio del Museo de los Yaquis.

Fotografía  por Francisco Sánchez López.

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Arquitecto, Fotógrafo, Artista del Arte del Realismo Mágico, Ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés,  Periodista Cultural en crónicas y críticas de arte en el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui de Ciudad Obregón, Sonora, México.

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Architect, Photographer, Magical Realism Art Artist, Ecologist for Sea of Cortes Whales Protection. Cultural Journalist in art chronicles and critics for the Cultural Affairs supplement, El Diario del Yaqui newspaper in Ciudad Obregon, Sonora.

Revista Virtual:www.arkisanchez.wordpress.com, Inscrita en la Red de Revistas Electrónicas de Arte y Cultura de CONACULTA en 2014. Facebook: Francisco Sanchez; T: @archfcosanchez


Cronicas de las maravillas de Cajeme.

Escrito por arkisanchez 02-08-2007 en General. Comentarios (0)

Crónicas cotidianas de Cajeme.

 

Estimados bloggers: otra vez más en la web subiendo estas crónicas  culturales y del arte en Ciudad Obregon, donde  está de moda eso de elegir las  “Maravillas” de nuestra aldea.  Una de ellas viene a mi mente: Las esculturas monumentales de Cócorit que podrían ser si aprovechamos los viejos álamos  secos como esculturas naturales pintadas con los cuatro colores de las pitahayas a lo largo del paseo Alameda o calzada Antonio Valdez Herrera.

Espero propuestas que ustede puedan enviar, ahora que están tan lejos del lugar de su nacencia.

 

El  pasado lunes nublado  y lluvioso fue placentero para el espíritu porque motivó  la creatividad plástica para bocetear el fantástico cielo sonorense repleto de nubes blancas  grisáceas en movimiento para pintarlas en un hiperrealismo no visto en el arte cajemense. Sí, este arte que será exhibido próximamente en el Distrito Federal como muestra de la cultural artística de Sonora para la colonia de sonorenses radicados en esa macro urbe de miedo, donde se construirá el edificio más alto de toda la América Latina, superando a la torre de Hermosillo y a la nueva horrenda  construcción de nuestra Wall Street sobre la avenida Miguel Alemán y área de las franquicias para las y los cibernautas adoradores de marcas de prestigio en nuestro sueño cajemense.

Días nublados  que inspiran   a la lectura y a la  escritura para  redactar estas “Crónicas de Arte” del mundo de las galerías y  festivales culturales de nuestra centenaria ciudad que omitió celebrar sus primeros cien años de vida, tal vez por las incongruencias  de  sus primeros 22 años de historia, (1906 a 1928): La de ser una congregación alrededor de la estación del tren sud Pacifico México para pasar a una congregación y comisaría de la otrora Municipalidad  de Cócorit y   llegar a ser  el pueblo de Cajeme, Río Yaqui y terminar con la categoría de “Ciudad”, por decreto estatal, con el nombre de Ciudad Obregón para honrar al general constitucionalista Álvaro Obregón, Presidente de México e impulsor de la agricultura capitalista  de exportación del Nuevo Valle de Carlos Conant Maldonado a pesar del infortunio de la tribu yaqui defendida por su jefe de armas,  José María Leyva “Cajeme”.

¡Somos la única ciudad en el mundo!  Que cuando la estipularon como tal, su plano urbano consistía en una estación de tren con un camino de herradura a Cócorit transformado en calle  con tres  brechas perpendiculares a ella donde se edificaron escasas treinta chinames, casas y casetas de madera, almacenes y molinos para el comercio y esparcimiento de los 450 habitantes nacionales  y 79 extranjeros avecindados que controlaban la explotación agrícola en la llanura costera de rápido  desmonte para construir  canales de irrigación y  campos de cultivo en los terrenos de la tribu yaqui diezmada y pobre por la hambruna provocada por la guerra de extermino  porfirista e  incrementada en los años post revolucionarios por sus re invicadores. Ahora,  como tributo a tan cruel ironía,  queremos rescatar su cultura  para tener un folclor histórico para estar acorde con el programa cultural de las Naciones Unidas, el cual, democráticamente nos permite discernir sobre el reciente Consejo Ciudadano Municipal y su imparcialidad a la hora de decidir la aprobación de los proyectos artísticos y culturales viables y propicios para el desarrollo del intelecto cajemense que no ha superado su gusto por la  tradicional cultura arrachera que orgullosamente mostramos al turismo estadounidense de la cultura western de Arizona que para las metrópolis y universidades liberales gringas son la versión ranchera del American way of life apreciado por el sonorense en sus viajes a Tucson.

El otro día, al estar observando una fotografía periodística, me indigné por su contenido realista: Un niño africano desnudo con el estómago hinchado por  la desnutrición y hambruna e  hincado sobre sus rodillas y  medio acostado sobre sus piernas con la cabeza pegada al suelo esperando su inminente muerte. A unos escasos tres pasos detrás del moribundo niño, un buitre paciente por lo inevitable espera su deceso para devorarlo picoteándole los ojos primero.

Tétrica y repugnante  escena del teatro del absurdo donde todos somos actores; reprobable por el dolo de esta cotidianidad de la guerra civil contra las tribus nativas de África orígenes de nuestros ancestros donde bajaron de los árboles para evolucionar hasta llegar  al homo sapiens sonorensis de hoy. Escena de muerte que me motivo a meditar sobre el lujo y el clamor de las religiones que  sacrifican a inocentes en nombre de su dios para la explotación de la naturaleza, del ser humano y las minas de  diamantes. Me recordó a la niñez hambrienta y  harapienta yaqui en la masacre del Fuerte  Buatachive y del cerro de Masocoba del siglo pasado en Sonora y mejor dejé de observar la fotografía optando por buscar en mi biblioteca  libros para leer sobre  la plasticidad de la arquitectura maya de Yucatán, ahora que está de moda la pirámide de Chichen Itzá como la nueva “Maravilla del Mundo”,  mi tesis sobre la tribu yaqui, a mi escritor favorito Federico Nietzche y algo de la filosofía existencialista de Alberto Camus y Jean Paul Sastré para mitigar el dolor producido en mi sensibilidad e intuición.

Esa misma noche, levanté la mirada al cielo para ver la luna en su cuarto menguante cubierta de nubes movibles para presenciar desde el cobijo de una palmera, una acontecer cotidiano nocturno en el paseo Miravalle de nuestra globalizada ciudad: Una señora de edad avanzada vestida con una falda larga y  blusa gruesa de color gris negrusco  caminando por la calle empujando una carreola  acondicionada para llevar sacos llenos de latas de aluminio que los ebrios tiran sin consideración en las banquetas de los vecinos. Justo en la bocacalle del paseo Valle Hermoso, al sur de la carretera a Navojoa, de la esquina sale  a su encuentro, con extrema precaución, un perro callejero de raza pelo corto sonorense de color café; la observa a distancia ladrándole mientras ella camina por la calle en inmutablemente silencio. Al aproximarse, el perro deja de ladrar para aullar dolosamente levantando la cara,  estirando el cuello  mirando al cielo  espantado por la visión de la pobre señora, victima de la sociedad; el perro continua aullando por unos minutos alejándose unos metros del lugar, se para de nuevo  para volver  a aullar hasta retirarse caminando con la cola parada y dar vuelta en la esquina olfateando su mundo de olores para desaparecer dejando a muchos  vecinos con la piel de gallina por el susto de los aullidos de ultratumba  después de la media noche, el sonido chillante de las ruedas del carrito y el ruido producido al apachurrar los botes de cerveza sobre el pavimento.

Francisco Sánchez

Arquitecto, fotògrafo, artista del arte del realismo mágico,ecologista protector de ballenas y delfines en el mar de Cortés, escritor de guias turísticas y crónicas de arte y cultura, Critica de arte en el suplemento Quehacer Cultural del periódico el Diario del Yaqui.

Una Mirada al arte escultórico en Cajeme

Escrito por arkisanchez 03-06-2006 en General. Comentarios (5)

Estimados (as) blogers: Con un cordial saludo incluyo este escrito que publiqué en el Diario del Yaqui, de Ciudad Obtregón, Espero que les guste y vaya a ver las esculturas Las mujeres poliesters de este escultor.

 

¡Felicidades Casa Rosalva!

 

Desde los espacios recónditos de la percepción felicito a Casa Rosalva por su segundo aniversario en la promoción del arte nacional e internacional que ha traído a nuestra centenaria ciudad para el deleite de las 16 mil personas que la han visitado.

Cuando conocí a la gentil señora Anabella Bours y escuché su gran ilusión familiar de promover  las expresiones artísticas entre nosotros, admito que lo dudé, porque  la apreciación de  las Bellas Artes es raquítica debido a la apatía de la sociedad embelesada en la cultura de la carne asada, la cerveza, los caballos y la música de banda sinaloense como orgullo de nuestra sonoreidad. Le brindé la mejor de las suertes en su loable misión, visión y objetivos emprendidos con ahínco -Bajo la sombra del legendario pino de los recuerdos-.  Hoy, le agradezco el placer estético que ha extasiado mi espíritu por el arte de  las diez exposiciones de pintura y grabado a las  que he asistido y he degustado sabrosísimos canapés y vino tinto.

Después del acto  inaugural, Casa Rosalva abrió sus  puertas con la magnífica exposición  “Javier Marín, esculturas”, artista michoacano con impresionante semblanza de 250 exposiciones y catalogo de coleccionistas, quien vino a Cajeme a mostrarnos su arte escultórico y la razón por la que es considerado uno de los mejores exponentes del arte contemporáneo del  México actual.

 La curaduría de le exposición es  un ensamble conceptual de 30 esculturas de impactantes figuras humanas colocadas sobre pedestales de madera muy por arriba del punto de fuga del espectador entre los reducidos   espacios  de esta galería, en cuya  sala de ingreso colocó dos  majestuosas “Cabezas de Amaranto”, dándonos  la bienvenida a su  mundo  figurativo de rostros y  poses nada convencionales, pero eso sí, muy expresionistas. En la sala principal conmueven las 16 esculturas de “Hombrecitos y Mujercitas”, de técnica mixta, bronce y resina. Junto a ellas,  6 esculturas al poliéster de cuerpos sin piernas y sobre sus cabezas y hombros, otros bustos y  figuras que son las más representativas de este artista y sobre los muros, un políptico de 20 dibujos y 10 relieves figurativos enmarcados en madera rustica.

Las obras de Marín no son las de un escultor tradicional como los que esculpen el mármol o tallan la madera porque   están hechas con la técnica del bronce a la cera perdida y resina poliéster con material orgánico como el café, la tierra y el grano de amaranto, para formar los casetones del cuerpo humano que ensambla con alambre. La resina poliéster  fue una innovación del maestro Arteche en el Distrito Federal en los años cincuenta.

-Tu escultura  a marcado un parte aguas en Cajeme- Le comenté durante  breve platica que tuvimos entre el bullicio de la exposición.

¿Qué piensas de tu arte”

“Me encanta, porque lo veo llegando a su última finalidad, que es el enfrentarse a la gente... que lo disfrute... estos momentos me gustan mucho”.

¿Cómo creaste toda esta imaginería?

“Las cabecitas retorcidas, de la gente que me rodea en mi cotidiana vida, de mi casa en la colonia Roma...”

¿Qué es para ti tu arte escultórico?

“Es una forma de expresión y comunicación que está completo cuando  alguien las ve y le dice algo, hace contacto conmigo a través de mi trabajo”.

¿Cuál es tu preferida? Pues todas, a veces me gustan unas más que otras... Las no preferidas no tienen chance de existir”.

¿Algo que quisieras comunicar al cajemense?

“Sí, pero más  que sobre mi arte, prefiero decir que aprovechen la ocasión para observar este trabajo grande que hace Casa Rosalva por la comunidad, que se den un paréntesis en su acelere diario para sentir este tipo de expresión”.

De entre la multitud distraje la atención de la amable dama Anabella Bours para preguntarle sobre la exposición y su huésped.

“¡La felicito por su segundo aniversario!” ¿Qué le parece la exposición?

-¡Qué te puedo decir¡ Para mi ver a Casa Rosalva con estas obras es la culminación de un sueño. Es una culminación como promotora cultural el haber logrado vincularme con este artista de su categoría y  quien hubiera tenido la confianza a esta galería... Creo que para Ciudad Obregón es una oportunidad de ver algo que obviamente es un esfuerzo impresionante porque no es lo mismo traer cuadros que esculturas de este tamaño y peso-.

¿Cual le gusta más?

-Es muy difícil contestarte porque todas te dicen algo... En lo personal, se me hace tremendamente impresionante “Torso de Hombre”, por la fuerza expresiva, que es una característica de Marín... Lo valioso es la mano del artista en cada obra, que no es coincidencia sino la dedicación  honesta al trabajo, el poder plasmar tu alma y corazón en cada escultura-.

¿Y del escultor?

 -Lo conoces a través de su obra y sabes que es una persona  intensa, apasionada, expresiva con un don trabajado aunado a la pasión para dedicar tu vida a esto, no cualquiera se atreve, en verdad, mis respetos tremendos por el artista-.

Admiro y me gustan las esculturas Marín por ser un gran collage de estilos: sus figuras rubenescas de buen contorno anatómico  moldeado, juega y saca de lo tradicional los  ángulos faciales de perfiles griegos y renacentistas, rostros femeninos con cabelleras Rococó, serenas, placenteras y ominosas con labios plegados y gruesos olmeca,   miradas perdidas en direcciones oníricas, no son dioses ni diosas o musas, ni majas u odaliscas, sino entes creados por la inteligencia del autor como figuras de escenografía  sensacionalista de la cultura pop.

Considerando los valores plástico y estético para la observancia y critica del arte, lo mejor de Marín son  “Torso de mujer, con cuatro cabezas”,  “Mujer reclinada”, Torso de hombre”,  la “Cabeza de amaranto”, con una cruz roja en la frente, “Mujercita # 1, 3, 9 y 11”, “Hombrecito # 4”, los dibujos # 17, 18, 21 y los relieves de la cara, la nariz y el ojo,  las figuras poliéster “Sin titulo # III”, “Vida tu, yo”, la IV y VI, esta última por la serenidad del rostro y mirada perdida hacia abajo. 

Marín es notable dibujante y excelente escultor conceptual porque la resina se presta a este maleabilidad, pero  noté en la “Mujer Reclinada”, una desproporción en pies y manos y en “Mujercitas y Hombrecitos”, algunas manos alargadas en otras  rodillas deformadas y piernas aumentadas.  Creo que exagera con la uso de la textura, muy en boga en los años setenta, transfigurando la finura de la mujer en tosquedad expresionista. Al mencionarle la desproporción anterior, me contestó “Es intencional porque son parte del proyecto, así las quise realizar y terminar”.

 

Pie de foto: