Bellezas nórdicas en Cajeme visitando arte.
En Cajeme se es “Fresa” o “Naco”.
El último domingo nublado y frío del año pasado estuvo de “Candilejas”, como la melodía del gran cómico Charles Chaplin, porque después de leer mi colaboración 174 en el suplemento Quehacer Cultural al sorbo de un buen café, dirigí mis pasos a la plaza Álvaro Obregón para terminar unas acuarelas, pero como el destino es imprevisible; crucé mi inconcluso camino a Loreto (como el curandero yaqui Juan Matus en su viaje a Ixtlan, por Carlos Castañeda) con Marianne Järvinen y Maiju Koivisto, dos bellas y encantadoras jovencitas de Finlandia a quienes conduje por el mundo del arte en nuestro centro histórico mientras contábamos charras biculturales y platicábamos sobre la realidad de su País, la nuestra y los motivos de su apreciable visita a nuestra Centrina ciudad.
Tarde placentera para disfrutar de las pinturas en Casa Rosalva, donde, después del registro obligatorio, abrimos las puertas para iniciar una visita guiada personalizada y emocional por las obras del arte chihuahuense y una breve introducción a la historia del arte moderno mexicano por motivo de los mini grabados de Siqueiros, representante de
Mientras recorríamos las obras ellas escuchaban con interés las explicaciones, la crítica y mi selección particular, para preguntarles al estar situado frente a la “Espera”, de Águeda Lozano: --La más bella de todas--.
¿Qué les parece la exposición y cuáles de las obras fueron de su agrado?
Marianne, hermosa rubia de ojos azules, tele comunicadora comercial y estudiante de economía en
Maiju (se pronuncia Mayo), atractiva rubia castaña ojo azul, también tele comunicadora, respondió: --Me deleitaron: “Ángeles cansados”, de Luis Aragón, por los motivos surrealistas; “Niña de memoria inacabada”, de Lucia Maya, por la interesante mirada cautivadora; el mismo de Coronel, por su composición, la mirada de la mujer recostada y la figura del perro--.
Ambas gozaron de “Deuferonomio
Dejamos la galería para ir a Catedral y mientras observábamos de soslayo el Nacimiento en antigua residencia de la calle Allende, Marianne, comentó: --Me gusta mucho el realismo y los colores calientes pero soy más afín al surrealismo de Salvador Dalí por los interesantes detalles que motivan a pensar--.
Llegamos al ex templo masónico de la calle Sonora donde les conté la historia del mural teosófico pintado en el muro interior destruido por el vano de la actual puerta y en el lado exterior la reproducción de “El Modulor”, de Da Vinci, ambos perdidos para siempre. Entramos a Catedral para mostrarles el magnífico retablo escultórico en mármol blanco y bronce “Cristo, Centro de nuestra fe”, del arquitecto Carlos Terré, enfocando la apreciación en el triangulo que forman las figuras centrales como reminiscencias de la novela El Codigo Da Vinci. No pudimos entrar a las otras capillas para observar “El hijo prodigo” y las colección de imágenes antiguas católicas.
Cruzamos la calle 5 de Febrero para situarnos frente al edificio de
Cruzamos los jardines de la biblioteca entre veredas de cemento y barandales hasta llegar al Palacio Municipal, pero como estaba cerrado, por entre las rendijas de la puerta principal les mostraba el mural al fresco del vestíbulo, cuando llegó el sub oficial de policía Ángel Ibarra Castro quien amablemente nos abrió la puerta y prendió la luz para que los tres apreciáramos los trazos y colores del maestro Arteche; subimos la escalera para disfrutar el mural del Valle del Yaqui, por el pintor Francisco Romero Meneses y pasamos a la galería de los ex presidentes de Cajeme. -- Feos rostros--.
En la plaza, les mostré la estatua ecuestre del general Álvaro Obregón y su historia entre nosotros mientras nos sentábamos en una banca debajo de las ramas de tradicional guayabo, donde platicamos de sus semblanzas y aspectos culturales entre Finlandia y Cajeme.
--Queremos abrazar un cactus, pero no hemos visto uno, porque en nuestro País es una costumbre abrazar un árbol para captar la energía--, me ilustraron ambas, para yo indicarles: “Pues, ¡Aguas, con las espinas, son dolorosas!”.
¿Qué les parece el Desierto de Sonora?, les pregunté a ambas.
--No lo vimos porque viajamos de noche a Ciudad Obregón, ya que volamos desde Helsinki a Londres, luego a Chicago y a Tucson--.
¿Cuál es la situación del arte en tu País?
--El Museo de Arte Moderno Kiasma, de Helsinki, es el de mayor prestigio por su colección de obras; Nos gusta el surrealismo, sobretodo la obra “El perro Andaluz”, de Salvador Dali--.
¿De la ciudad y su gente, que piensan ambas?
--En Cajeme, eres “Fresa” o “Naco”, es la percepción mostrada a nosotras por las amistades--. Comentó Marianne mientras se reía, para agregar: --Me gustan las carnes asadas, la gente feliz, el sol y el mercado; salimos a manejar, al cine y pasar el tiempo con mis amigos; El año pasado estuve ocho meses con mi tía y en la primera semana me vestí de china poblana para las Fiestas de
Maiju, contestó: --El cajemense habla muy fuerte pero no entiendo Español y se ríen mucho desde el corazón; aprecio la comida y hasta hemos roto una folclórica piñata; vine a México porque siempre quise pasar una Navidad en otros ambientes; deseo observar las pinturas de Frida Khalo expuestas en el Museo Casa Azul, de Culiacán--.
Fue todo un placer pasar una tarde dominical con estas dos bellezas nórdicas porque con el cielo gris inspiraron al artista para pintarlas a la acuarela entre bosques de pinos de Yecora o en el paraje de
Francisco Sánchez López, arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, colaborador cultural, cronista y crítico de arte en suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui de Cd. Obregón, Sonora, México.