Patrimonio Natural y Cultural intangible de Cajeme y Cócorit, Sonora
Estimados bloggers: En esta ocasión les presento a su consideración y apoyo mi proyecto próximo a construirse de Esculturas Monumentales Naturales para el ejido o comisaría de Cócorit, Municipio de Cajeme, Sonora, México. Patrimonio natural y cultural intangible de Cajeme. Destrucción o conservación. Creo que el mejor regalo que todas las madres del mundo recibieron en su día, no fue el oro o la plata ni el oropel sino la luminosidad de la bellísima luna llena amarillenta en todo su esplendor sobre el Valle del Yaqui y nuestra boterista ciudad que me hubiera gustado subirla a la red de Internet por medio de una cámara y sitio web. ¡Maravillosa! Durante esa magnífica panorámica urbana me puse a pensar sobre el patrimonio natural y cultural que a través de la historia del Estado de Sonora hemos heredado por las generaciones antecesoras a nosotros, aquellos habitantes naturales o inmigrados que forjaron el estado, secuestrado hoy por la dictadura partidista que nos están hambreando y arrebatándonos la libertad de elegir, de votar y expresar ideas inversas al conservadurismo y liberalismo católico de la mujer y hombre a caballo; cultura vaquera predominante para mostrar al mundo global el sonorismo regional con su economía primaria exportadora de productos agrícolas sin valor agregado e importadora de caros servicios de las regiones globales dolarizadas. El patrimonio natural, cultural y artístico de la región sur de Sonora se encuentra en dos estados deplorables: Uno, perdido en el tiempo; el otro, en vías de desaparecer por falta de una reglamentación municipal que lo proteja de su inminente destrucción. Mientras observaba la luna llena vino a mi mente la sentencia de un famoso pintor que no recuerdo su nombre por el momento: “Todo lo que nace por el progreso muere por el progreso”, tal vez, derivado del positivismo francés implantado en México durante el porfiriato y que a pesar de la guerra civil de ciudadanos armados, siguen los principios por las jerarquías oligárquicas herederos del gran capital que gasta millones de pesos para elegir a sus continuadores en los congresos, gobernaturas y alcaldías en vez de invertirlo en la salud de los ciudadanos como en el actual caso de la fiebre porcina o “Cochi virus”, como se le denomina localmente. Las granjas al sur de Cócorit contaminan el ambiente mañanero y el paso por la calle Jalisco de camiones cargados de ellos emanan su insoportable hedor. Con la construcción de la presa El Oviachic, perdimos el urbanismo español típico de los pueblos de misiones en Cumuripa, la del Espiritu Santo de Cócoim (Cócorit) y de la mision mayo de Conicarit en la presa El Mocúzari, así mismo, el plano original del presidio de San Carlos de Buenavista con su arquitectura vernácula, obras de arte sacro, pintura española y artesanías, lamentablemente, se cometió el mega ecocidio al dejar secos los cauces de los ríos Yaqui y Mayo; no conforme con lo anterior, estamos dejando secar los álamos de La Alameda y las ceibas de Cócorit por las extracciones de aguas subterránea llevada a Guaymas y San Carlos mientras las comunidades yaquis carecen de ella y se mueren de sed; o tal vez, será, alguna enfermedad que no hemos podido contravenir a pesar de tener el mejor centro de investigaciones agrícolas y forestales; inclusive, estamos terminando de derribar las antiguas cortinas de árboles contra el polvo del Valle del Yaqui acarreado por los vientos hacia la ciudad.(Obregón). En Cajeme, el patrimonio cultural ha sido impunemente destruido por los gobernantes en turno y sus predilecciones sociales y políticas, hemos perdió en casi medio siglo: Cuatro fuentes decorativas, un monumento, dos estatuas, cinco murales y dos placas conmemorativas. Herencia artística de los años 1940-1950 en adelante, transformándose en nuestro valioso patrimonio intangible cultural y artístico urbano, quedando sólo en la mente colectiva de cierto sector de la sociedad. Recorrer sus espacios antiguos es regresar al tiempo, al espacio y al grupo humano que lo creo y edificó; como los casos de:El monumento tipo Obelisco estilo neo clásico para honrar la memoria de José María Morelos y Pavón en el antiguo “Zócalo” de la ex plaza Morelos, hoy plaza Álvaro Obregón. Fue destruido para colocar la estatua ecuestre del general constitucionalista y ex presidente de México a petición de un patronato formado por prominentes cajemenses de los años 1970, advirtiendo que si comparamos las iconografías, el primero es más transcendental en la historia de México que el segundo. Tal vez, las próximas generaciones de nerds cambien al general por la de Bill Gates y su Microsoft en mano o a "Panchito" montado en el caballo alazán "El Gobernador". La bella moderna fuente decorativa de la misma década que estaba en el cruce de la calle 200 y la avenida Miguel Alemán, sufrió la destrucción transfigurándola en “La Cascada Mirrage de Las Vegas"; Lo mismo aconteció con la fuente de la plaza Zaragoza compuesta por unos muros en espiral y una fuente en forma de un paraguas que fue desmontada para dejarla en ruinas y colocar un paupérrimo pedestal de muy mal gusto kitsch con un busto de José María Morelos. En la explanada de la estación del ferrocarril se destruyeron las dos fuentes circulares con agua a colores y removieron impunemente la estatua del Héroe Blanco de la Humanidad, Jesús García, para dejarlo tirado en el piso de la bodega de la compañía para edificar Las Musas Jubáa-iotas, emblemático edificio de la arquitectura estilo Robinson en boga; misma suerte tuvo el bello mural “La Máquina 800” con su maquinista, en El Bacatete, restaurante de Abel Murrieta, padre, en la Estación del Ferrocarril Sud Pacífico ejecutado con los colores amarillo, azul y blanco por el pintor Manuel Arellano. El bellísimo mural teosófico del templo masónico Hiram 13 y el mural de El Modulor copiado del de Leonardo da Vinci, fue destruido sin consideración para rentarlo como Casa de la Juventud panista para las campañas del PAN. La fuente helicoidal situada en la fachada oriente-norte de la Central Camionera desapareció al ampliarse el área comercial de la misma; los motivos decorativos del antiguo Hotel Costa de Oro, al mosaico, por el ingeniero Héctor Duron Morales de los años ´50 perdidos están. La placa conmemorativa del rincón José Luis Cuevas en el muro de piedra de la Pérgola se la robaron; la placa de mármol del doctor Norman Ernest Borlaug, en la esquina del hoy teatro del ITSON, desaparecida quedó para la posteridad y por último, los vecinos del Parque Los Pioneros quitaron la escultura “La Serpiente” del químico Francisco Cárdenas por fea. La perdida de la arquitectura histórica de Cajeme es grandiosa, cada semana están siendo destruidas casas en el primer cuadro de la ciudad, como el caso del Restaurante de José Luis y sus famosos Yaquis de Oro, con sus barandales coloniales alamenses, hoy un estacionamiento con horrenda barda metálica para anuncios publicitarios que contaminan visualmente la esquina; las otras, para edificar una arquitectura de perfil laminado para entretenimiento infantil o cafés. En Cócorit, estamos perdiendo los árboles viejos de La Alameda y las ceibas de la plaza, para las cuales, he diseñado mis Esculturas Naturales Monumentales pintadas con los colores de las pitahayas; El arte sacro de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe fue resguardado por varias familias de pueblo contra el saqueo y cierre de las iglesias ordenado durante la fase del conflicto Estado-Iglesia de 1926-1929, por el ex presidente Plutarco Elías Calles, homenajeado en Hermosillo con la medalla “Orgullosamente Sonorense”. Pero no la han regresado al templo.
Desafortunadamente, los álamos sembrados después de 1900, durante la década del progreso y paz social del Porfiriato en Sonora y su horrendo genocidio contra la tribu yaqui para sostener la colonización blanca del río Yaqui crecieron majestuosamente hasta que comenzaron a secarse; por una infame y anti ecológica orden municipal y algunos de estos viejos álamos han sido cortados para usarlos como leña para la carne asada dejando algunos troncos tirados en el suelo, acción que repruebo ya que con una acción más conservadora, pudieron ser protegidos y re utilizados en forma artística.
Con dicha idea, verbalmente indiqué, hará dos años, a la autoridad municipal, a la regidora Ana Limón y a la comisaria Maria Elena Apodaca, mi proyecto “Visión de Arte Urbano” para conservar la belleza ecológica de este sitio histórico y crear el Paseo “La Alameda de Valdés”, compuesto por varias Esculturas Monumentales Naturales como una viable opción ante la inminente destrucción de estos bellísimos árboles muertos y el “Paseo de Cocoreños y Esperanceños Ilustres” colocando sus bustos escultóricos en pedestales formados por los troncos viejos.
Convoco desde Cajeme a todos los escultores, a talladores de madera, a artistas y arquitectos plásticos a unirse a este proyecto presentando propuestas artísticas utilizando estas fotografías, pero, como no está incluido en ningún programa oficial ni hay presupuesto federal o estatal, ni del a Feria de San Juan, de la Feria del Caballo, del Centro Cultural Cócorit de Bours ni por el Consejo Municipal de Cultura de Cajeme, será una aportación altruista por el amor al terruño y pro conservación de la belleza de este famoso paseo rompevientos más hermoso del estado de Sonora, orgullo del pueblo de Cócorit.

Pie de foto: Los viejos álmos secos diseñados como esculturas monumentales para embellecer el paisaje de La Alameda de Cócorit.

Pie de foto 1: Paseo La Alameda de Valdés en Cócorit. Estado actual.

Pie de foto 2: Los álamos secos del Paseo La Alameda de Valdés en Cócorit.

Pie de foto 3: Álamo seco del Paseo La Alameda de Valdéz en Cócorit.

Pie de foto 4: Esculturas Monumentales Naturales para La Alameda de Valdés en Cócorit. Propuesta por el arquitecto Francisco Sánchez López.

Pie de foto 5: Esculturas Monumentales Naturales en Cócorit. Propuesta por el arquitecto Francisco Sánchez López.

Pie de foto 6: Esculturas Monumentales Naturales en Paseo La Alameda de Valdéz en Cócorit, propuesta por el arquitecto Francisco Sánchez López.

Pie de foto 7: Propuesta Esculturas Monumentales Naturales para Cócorit.
Propuesta por el arquitecto Francisco Sánchez López.

Pie de foto 8: Misma anterior, otra opción. Propuesta por el arquitecto Francisco Sánchez López.
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Francisco Sánchez López.
Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, escritor, periodista en crónicas y críticas de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui y articulista de la revista Yuku Jeeka de la Asociación para las Bellas Artes, de Ciudad Obregón, Sonora, México.
Página web: www.arqsanchez.8m.com E-mail: artecajeme@yahoo.com