Prefiero delfines en libertad que en cautiverio para espectáculos marinos.
Estimados (as) bloggers:
En esta ocasión deseo compartir con todos y todas ustedes esta triste historia de 4 delfines de San Carlos-Guaymas, Sonora.
En el año de 2003, varios magnates mexicanos dueños de empresas nacionales e internacionales, se unieron a un canadiense para hacer el negocio de su vida con la importación a México de 28 delfines de la especie Tursiop Aduncus que felizmente nadaban en el océano Pacífico y costa de las islas Salomón en Australia. Donde pagaron la irrisoria cantidad de 260 a 400 dólares a los nativos del lugar, pero, para lograr esta cantidad, mataron y capturaron muchos delfines para comercializarlos.
En el D.F. obtuvieron un permiso para importarlos a la península de Yucatán, México, precisamente en el parque marino de Nizuc, para ser entrenados en el negocio de “Nado con delfines”, que supuestamente relaja a los ricos turistas de Cancún.
Como el delfinario necesita delfines para sus espectáculos, rentó 4 de ellos a una empresa que se dedica al comercio de estas criaturas del mar, porque la compañía que se los prometió no cumplió con lo tratado dejando sin delfines a esta delfinario.
Sin conocer las corrientes marinas, construyen un corral acuático para mantener a los delfines capturados para su entrenamiento, éste, está en medio de la corriente que lleva contaminación por aguas de colas y aceites de la industria de Guaymas en el Paraje Viejo y a la marea roja hasta las orillas del delfinario y boca del estero El Soldado, San Carlos, Sonora.
Creo que todo los alegatos entre las partes de este delfinario: la Fundación Tours, el gobierno de Sonora y la compañía que no cumple con lo contratado, van a traer delfines Aduncus, sino, van a capturar a los delfines que nadan felizmente en las aguas de la bahía de San Francisco y Bacochibampo, porque están buscando una ventana a la Ley de Vida Silvestre y otras normas ecológicas, para investigación cuando no lo son porque en Sonora no hay personal ni instituciones que se dediquen a estas investigaciones científicas ni marinas, es excusa para usarlos en los espectáculos, o de otro modo, importarlos desde Cuba a México.
El problema de los delfines Tursiop Aduncus es que son denominados “especie exótica”, que no son migratorias ni endémicas al golfo de California y demás mares de México, el santuario de ballenas y otros cetáceos más desde 2004.
Yo prefiero tener los delfines en estado libre y silvestre, nadando en las aguas del mar de Cortés, como la familia de ellos que están disfrutando del mar costero de Guaymas-San Carlos, que verlos en cautiverio para que sus propietarios se hagan más millonarios.
Me opongo a la captura de delfines para espectáculos y no estoy de acuerdo de su cautiverio.
Francisco Sánchez

