Cuento: El Diablo del canal el Porfirito de Cócorit
Estimados (as) blogger:
En esta ocasión quiero compartir con todos ustedes un acontecer que por circunstancias de la vida suceden ante la desesperación, pero, afortunadamente, sin el; ¡Qué aburrida sería vivir pragmáticamente la vida monótona y tediosa!, como la que estoy actualmente viviendo en la centenaria estación del tren Cajeme, hoy nuestra virtual, incubadora y Angel Inversionista Itsoniana e Itescana Ciudad Obregón (1906-2006), otrora ombligo y granero de la humanidad.
Sí, esa humanidad que se está destrozando en el Líbano-Israel-Irak, África y protesta en la Alameda del Distrito Federal y puso a Obama en la Casa Blanca de Washignton, USA.
Como estaba muy acongojado por el curso que ha tomado mi vida como consecuencia a que, desde hace cuarenta años, me adherí una norma de belleza al estilos expresionismo alemán abstracto, óptico, psicodélico y realismo mágico para expresar la -belleza convulsiva- que causara sensación ante los espectadores del arte de los años setenta; hoy, estoy en un callejón sin salida del Plano Oriente por rumbos del Tinaco y con una fuerte depresión que no ha podido curarme el Colegio de Psicólogos de Sonora, porque no hay cura para la enfermedad que está aniquilando mi espíritu libre en busca de la belleza.
A los cincuenta y quiúbole my friend... llegué a este milenio ensangrentado como una pintura del arte novo español del siglo XVIII y muy triste por no encontrar a una bella rubia de ojos azules para gozar del “sueño cajemense”, el cual, para quienes no lo saben por no ser oriundos de Sonora, el culto léxico cajemense lo traduce como “dar el bragetazo” al casarse con una Barbie bonita, blanca y rica, para sembrar mil hectáreas de trigo en algún campo agrícola del Valle del Yaqui, poseer una residencia tipo California House sobre la avenida Nainari y otra estilo Victoriano en algún suburbio de Tucson, Arizona, para ir de compras como si fuesen a la tienda Ley o al tianguis de la colonia Sonora o del Ferrocarril.
Sueño vernáculo muy nuestro que desde el punto de vista materialista es más fantástico que el “sueño norteamericano” de --“Trabajar para vivir”--, y deber todo a la tarjeta de crédito; ver en la CNN o NBC, la mortandad de iraníes y destrucción del arte árabe, de indocumentados mexicanos en el desierto de Arizona, el muro Minute Man de placas de acero por racistas y soldados yoris que quieren detener este flujo humano, los cuales, dejan sus míseros pueblos en busca del Way of Life Americano de la clase media que nos están vendiendo en México el 300 por ciento más caro que en cualquier ciudad rural agrícola gringa de Valle Imperial de California.
Acongojado por el cruel desempleo en las profesiónes de arquitectura, fotografía y del arte del realismo mágico; el rechazo social y político por no tener dinero, "cahita tomy" dicen los yaquis; la represión del gobierno de Sonora e iniciativa inmobiliaria de Guaymas y Cajeme por mis ideas ecologistas a favor de la protección de las ballenas en México y del estero El Soldado en San Carlos; contra la contaminación de la bahía de Guaymas y de Puerto Libertad y la industrialización texana de nuestro contaminado mar de Cortés, -El acuario del mundo-; por mis crónicas y críticas de arte y a todo lo idiota efectuado y expuesto públicamente en Cajeme:
Decidí dar un cambio drástico en mi acontecer macondo para ¡Vender mi alma al espeluznante “Diablo”, católico! (El Yori de los yaquis)!.
Con esa idea, fui al pueblo neoclásico de Cócorit (o lo que queda de el)durante una noche de sofocante calor que no dejaba pensar libremente; noche calurosa que si le agregas la neblina de polvo levantado por tanto carro chatarra, es ideal para conseguir esta no muy afortunada meta.
Caminé desde la plaza central por la calle terregosa del Museo de los Yaquis sin prestar atención a la "mujer fantasma" que se aparece atravesando su muro debajo del árbol hasta llegar al puente peatonal que cruza el canal Porfirio Díaz (El Porfirito), donde me senté en el piso con las piernas colgando sobre la corriente de agua, mientras miraba la negra noche al compás de los cantos de grillos y ranas, aleteo de murciélagos y lechuzas cruzando el cielo sonorense; pensando en la situación actual de pobreza en la que estoy sumido hasta el cuello, sin esperanzas de encontrar una salida económica, social y política por rebasar los cincuenta años de edad y enfrentar la negativa laboral y represión con "Orgullo por Sonora" boursista.
En vez de cometer un suicidio waconiano, davidsoniano o al estilo monje budista inmolándome para cortar con esta miserable existencia; decidí, mejor, invocar al diablo bajo la Constelación de Orión para venderle mi alma a buen precio. Gritandole en voz alta por tres ocasiones para que escuchara mi invocación el "espíritu del agua" ya que en el, los yaquis bañan a San Juan:
“¡Diablo!, ¡Diablo! , ¡Diabloooo!: --Te vendo mi paupérrima alma por 50 millones de dólares pagaderos en euros o en devaluados pesos, para gastarlos en la Walmart de Cajeme y en los malls de Scottsdale, Arizona.--.
--Por una semana de amor pasional con las bellas mamacitas Paris Hilton, en su hotel de Miami, con la modelo rusa Silvia Pleskova, en la Plaza del Krelim; con Morgan Fox, en un penthouse de Palm Springs; con la argentina Dorismar en una suite del Hotel México; o con la conejita del play Boy de agosto de 2006 en la Residencia de Hollywood”, sino se puede, pues en una suite del Hotel Mirrage de Las Vegas o en el Hotel Americana de Hermosillo; o de perdida en uno del freeway de Utha. USA, o en un motel de paso de Providencia en Ciudad Obregón, Sonora.
Pero, por please, incluye una caja de Viagra virgen, el estimulante y un anillo Multi O para que se pongan ardientes durante el sexo seguro protegido con condones M Force texturizados y no salga fedallin.
No pasó mucho tiempo de espera y quitándome el mosquerío de la cara, con asombro, observé desde la perspectiva recta del canal; que de entre las matas del bordo de tierra y sumergidas en el agua, saltó un gran bulto negro; se puso erecto como figura humana al estilo -Obama en las alturas- y se dirigió hacia mi a una velocidad endemoniada.
Me dio mucho miedo verlo venir y por si las dudas, moví el cuerpo para capearlo y no me atropellara; pero no: Se detuvo frente a mi rostro estupefacto, como si fuese jinete machetero sinaloense peleando contra soldado franco prusiano de Maximiliano en la batalla de Puebla.
Más grande fue mi sorpresa al verlo transformado en una como momia negra erecta muy cerca de mi rostro de escasa estética masculina mientras casi me desmayo de terror, al observar su rostro que parecía estar cubierto con un antifaz negrusco del Carnaval de Guaymas; sus retinas de los ojos como brazas rojas de carbón para asar carne sonorense y un hueco amarillento en ellos como de Ak 47.
Y con una voz muy fuerte y ronca como congestionado por la fiebre porcina o el "Cochi-virus", tocándome amigablemente mi lastimado hombro izquierdo, me contestó:
--Mira guey, tu mendiga vida fiestera: --! Ya es toda mía... me pertenece!, desde hace años, cuando te acogias a Las Encueradas y a tus amigas de la Rosa Murillo en Guadalajara...--.
--¡Ya eres de mi propiedad! por la vida bohemia de mezcal, sexo y rock and roll que llevaste pintando fenomenales mujeres en tanga púrpura y negra o desnudas "que tanto te amaron", en las playas y dunas de arena en San Carlos, Cabo San Lucas, Cancún, Islas Mujeres, Puerto Vallarta y Puerto Escondido; en Capistrano Beach, Laguna Beach y San Francisco, California; en el estado de Washington y Vancouver, Canadá--. .
--Respecto a las noches de amor sexual con estas bellisimas beldades recogidas en Hollywood: ¡Ya las quisiera para mí!: Porque ando como burro matancero de Cócorit en brama, guey!--.
--Respecto a los 50 millones de dólares que quieres--: ¡Trabaja..., hinche flojo!; busca trabajo en una maquiladora de chinos o de gringos en Cajeme, Empalme o Guaymas para que ganes el salario de miseria que te ofrecen y puedas mitigar el hambre y sed de justicia social que sientes, como Colosio, con pan Bimbo o una hamburguesas big mac y un vaso con coca cola light para que no engordes y te mate la diabetis--.
-- De perdida, vete de mojado o de ilegal a los Estados Unidos; crea tu pequeña empresa financiada por la Secretaria de Desarrollo Social de Cajeme; invade una banqueta del centro como los ambulantes de Obregón o navega en la bolsa de trabajo de Edy Bours y Google.com: ¡Cabrón, nerd, Web on!--.
-- Y ¡La próxima vez que me llames, baboso!: ¡No me grites a pecho abierto como si estuviéramos en los años sesentas!, porque asustas a los espíritus de Panochabampo del Bacatebe y perturbas a las vírgenes de Chichi -bó báje y del club Campestre de la Nanna-wampó. (La Nainari); cómprate una Black Berry o un celular "Hi, Moto", para que dejes un recado en mi msm messenger, buzón de voz, o sube un video de esta petición en Facebook, twitter o Youtube. ¡Modernízate!, idiota y no me hagas perder mi tiempo en este negocio internacional de las almas!--.
La figura del diablo, enojado conmigo por tal inusual petición, se alejó por donde vino mentándome la mother con su mano y otras señales con el dedo indíce, como la foto de Padrés en toda la ciudad, para desaparecer entre el matorral o sumergido en el canal; no pude diferenciarlo debido a la oscuridad de la noche cocoreña calurosa, ideal para el amor.
Me quedé un rato sentado, pensativo, frustado y triste por la regañada, la certeza de sus palabras y por su negativa de negociar mi alma; ante tales respuestas contundentes, me levanté y muy desilusionado caminé como perro callejero con “La cola entre las patas”, rumbo a la plazuela de Cócorit, dejando ir la oportunidad de hacerme rico agricultor del Yaqui Power cajemense y tener una noche de amor carnal con mis amadas musas jubaa iotas hollywoodenses.
¡Ni modo!, pensé y regresé a Ciudad Obregón muy asustado y consternado por el fracasado negocio del marketing turístico de Cócorit; al estar parado en el porche de mi casa, no pude abrir la puerta porque perdí mi llavero en el puente, y grité:
--¡Ábranme la puerta, no sean gachos!, porque el “Diablo” me contestó muy encabritado, me dio una regañada de la tiznada y el muy guey, me fregó, quedándose con la dolariza, mis amadas mamacitas y con mi alma, para acabarla de amolar--.

Pie de foto: El canal Porfirito de Cócorit, donde vendí mi existencia al Yori o diablo en este cuento arriba narrado. Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.
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Francisco Sánchez López.
Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, escritor, periodista en crónicas y críticas de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui y articulista de la revista Yuku Jeeka de la Asociación para las Bellas Artes, de Ciudad Obregón, Sonora, México.
Página web: www.arqsanchez.8m.com E-mail: artecajeme@yahoo.com