Silvia Abalos y Pancho Madrigal juntos en fantástica velada en Casa del Colibrí.
Estimados bloggers: ¿Qué tal?. De nuevo por la web escribiendo sobre cultura sonorense. Hoy, quiero compartir con ustedes esta crónica de la trova en Esperanza, Sonora. Estuvo magnífica la velada con estos dos grandes artistas.
Si Argentina tiene sus melancólicos tangos del desamor en las pompas, los texanos sus canciones "Country", donde el vaquero pierde el rancho, las vacas, los caballos, los chivos, la pick up o troca, a la esposa y hasta la vida en tres minutos; nosotros tenemos los corrido pendenciero de Pancho Madrigal con escenas y personajes de la literatura de la padada Revolución Mexicana quien ya nadie se acuerda de ella y los boleros y danzones rómánticos de Silvia Abalos. Disfùtenla.
¡¿Quién parará esta locura...?! Trova tapatía en Casa del Colibrí.
La noche de luminosa luna cubierta por nubes grisáceas y negruzcas en movimiento, motivan a redactar la crónica de dos estupendos conciertos musicales inusuales en nuestra bohemia citadina de Cajeme por la calidad de los interpretes tapatíos Silvia Abalos y Pancho Madrigal en
La noche anterior al diez de mayo, en un improvisado sitio de frondosos árboles escenográficos y al cielo raso, fue el ambiente para la presentación de Pancho Madrigal, canta autor de corridos pendencieros en
Este hermoso paraje trajo a mi memoria las tardes campestres de carnes asadas durante el Encuentro de Escritores Sonorenses y la conferencia y exposición intinerante de acuarelas y fotografías “
Cuando llegamos a la peña el grupo Khenany estaba cantando “Huapango de Moncayo”, “Yolanda” y concluyó con “
Al otro día, con la luna en su cuarto menguante y nubosidades fue el cosmos del jardín y escenario rodeado de enredaderas con luces indirectas, el bello árbol botella, columnas de cantera, techo de palma y adornos coloniales durante la agradable velada musical con los artistas tapatíos Pancho Madrigal y Silvia Abalos en
Pancho fue el primero en cantar la epopeya de “La banda de los Coyotes”; cinco hermanos bandoleros, originarios de Los Encinos en el pueblo de Sarapoa, vagaban por los montes y abrupta sierra: dos a caballo y uno montando el burro al revés: --Por eso de cuidar la espalda-.
Continuando con los corridos de Pánfilo Macias, “El Zorro”, profiriendo:
-- ¡A jijo, creo que la regué! Y Zanotón, “El Caliente”, entre otros más que causaron risas entre los asistentes.
Le siguió Silvia Abalos vestida de huipil rojo oaxaqueño y falda larga blanca, comentando: “Vengo a dejarles el corazón... Es un encuentro bonito con Pancho después de 14 años de no verlo, soy su interprete, preparado sorpresivamente por el arquitecto Pablo en esta bella Peña del colibrí”. Antes de cantar, glosó: “Las mujeres son hechiceras en Veracruz: El único manicomio con vista al mar; nací con los boleros y con la canción ranchera de Jalisco”, para luego entonar sentada en un escalón y con ojos cerrados “Piensa en mi”, de Agustín Lara, recordándome el retrato a lápiz de este icono por Alberto Santana.
Prosiguió con las melodías: “Qué del corazón”, de Rafael Mendoza; “
¡Bravo! Y con muchos aplausos correspondió el público a ambos cantantes muy complacidos por las interpretaciones de dos trovadores amigos y una guitarra, triunfantes en México y en Europa, ya que Silvia Abalos viajó desde Bélgica para cantar en el sur del país y hacer una labor altruista a la niñez yaqui de
Como ya es costumbre, pedí comentarios entre el público que se quedó porque estuve ocupado entrevistándolos: Pancho, ilustró: “Silvia es una maravillosa cantante, excelente amiga y ha llegado a hacer del canto el motivo de su existencia”; el arquitecto Machado emocionado por la amistad de ambos, comentó: “La voz del cantante nace pero nunca muere... El canto de estos artistas nos nutre el corazón... Pancho es el amigo de los sin voz”. Su esposa Soledad Ruiz, exclamó: “Excelente, estoy muy emocionada por estos dos artistas sensibles”; su hija Andrea, comentó: “Interesante y divertido”; a su hermano Pablo, le pareció “Conmovedor, mucha cultura en un solo lugar”; el niño Emiliano, frente al micrófono, refirió: “Felicidades a todas las madres, me siento orgulloso de tener mamá”.
Como un día antes había observado a la señora Concepción Osuna de Machado con guitarra al hombro en una calle cercana a parroquia de Cócorit, le pregunté el motivo; después de sonreír, contestó: “Canto música ranchera y toco guitarra... Soy del coro de la iglesia y todo el mes de mayo hay alabanzas a
Antes de despedirme de Silvia, le externé: --¡Eres una gran artista con buen dominio del escenario, gracias por tu arte!--.
Ella agradecida me regaló su nuevo disco Te´ Ome.
En fin, fue una gran velada bohemia de buena trova compartida con gente noble y amistosa ofreciéndonos un culto espectáculo de calidad musical diferente al acostumbrado de música grupera muy gustada en la región.
Francisco Sánchez López
Arquitecto, fotògrafo, artista del arte del realimo mágico de yaquis y seris, ecologísta protector de ballenas y delfines en el mar de Cortés, Colaborador cultural en crónicas y críticas de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui de Ciudad Obregón, Sonora.