Estimados (as) bloggers:
Aqui tienen otra colaboracion que inscribo y espero dean de su agrado.
La tarde del domingo pasado decidí ir a Cócorit para gozar de su quietud en la plaza principal, pero como amenazaba una fuerte lluvia, a cambio, deambulé por el centro histórico de la ciudad admirando la arquitectura y la obra mural ya características de nuestra moderna urbe, al caer la lluvia, me resguardé recargado sobre la placa alusiva al Espacio Cultural, homenaje al pintor José Luis Cuevas, en la histórica pérgola de la plaza Álvaro Obregón, donde me puse a leer Quehacer Cultural y a pensar sobre el arte y la arquitectura cajemense desde la fecha de su fundación hasta la última obra en construcción que he observado durante todo este año. En este espacio urbano sucio y descuidado me puse a pensar en mi deambular por la costa del océano Pacífico fotografiando la fealdad y la belleza natural y cultural, a bellísimas modelos, las misiones de las Californias y otras maravillas más, inclusive, mis años como periodista gráfico donde introduje la fotografía artística al periodismo baja californiano.
Con cierta nostalgia observé la lluvia por el doloso pasado acontecer que no se olvida y presencié una realidad cajemense; la falta de un apoyo económico que me ayude a terminar la investigación sobre la historia del arte en Cajeme que inicié hace ya más de un año y he invertido mucho dinero en el. Más las respuestas no llegaron con las gotas gruesas y frías de la lluvia veraniega ni con los apoyos oficiales que luego redactaré mi opinión al respecto.
A partir de hoy se celebra en todo el estado de Sonora Fotoseptiembre 2006, ¡La fiesta de los fotógrafos!. Con exposiciones y conferencias sobre la obra y vida de muchos artistas del lente. Debido a otroras experiencias no participamos en las convocatorias del Instituto Sonorense de Cultura para el diseño del póster alusivo a este acontecer por así convenir a mis intereses, pero tal vez, preparare una colaboración alusiva al tema para que usted aprecie este arte que está siendo muy popular con la facilidad de la fotografía digital que lo reduce a un clic y a un programa computacional.
Pero si ustedes quieren apreciar una de mis mejores fotografías de las tres en mi colección particular seleccionadas entre unas diez mil, y la cual, me otorgó un prestigio internacional al lograr el nada despreciable segundo lugar en el portal www.picture.com de la Biblioteca Internacional de Fotografía, bajo el titulo de Bryde whale´s eye, Why are humans killing me? (Ojo de ballena de Bryde, ¿Porqué los humanos me aniquilan?) Referente a un ojo de ballena Bryde que se varó muerta en la playa de los Algodones en San Carlos, donde, minutos después, arribé al sitio de este nefasto acontecimiento que lastimó mi sensibilidad como ecologista protector de ballenas en México, para fotografiar el ojo de ella antes de que una ola lo cerrara para siempre.
Según lo indica el portal, esta fotografía fue seleccionada entre miles de ellas por cerca de diez millones de cibernautas de la Internet de 140 países. Logro de un artista del lente cajemense que desde su aldea regional obtiene un honroso lugar en la globalización de la fotografía, donde no hay vuelta al pasado.
Para aquellos que les gusta este arte y a los turistas que leen Quehacer Cultural, les recomiendo una de las más fantásticas escenas urbanas de nuestra noble ciudad que se puede fotografiar por la calle 5 de Febrero: Un día después de la lluvia y hacia el poniente; una luz blanca intensa emanada desde una forma oval por las nubes circundantes. En contraste, cerrando el lente para la contra luz; la torre con la campana de la antigua catedral y las líneas rectas negras de la silueta de la nueva catedral con sus vitrales, palmeras, parvada de chanates cruzando el cielo, a Isabel de Esperanza sentada en una banca embelleciéndose y demás gente y autos de modelo reciente reflejados en los charcos de la calle Montero dirigiéndose a misa. Momentos después; el candente y majestuoso atardecer rojo entre nubes blancas y grises y espacios con cielo azul. ¡Que maravilla!.
Al dejar de llover, una intensa luminosidad blanca que salía desde dos nubes llamó mi atención al verla reflejada en la fachada del Palacio Municipal y en los cristales de las ventanas que reflejaban las nubes y la luz, nada sublime, pero llamativo porque resaltaba el color de la arquitectura moderna, pero al caminar hacia el edificio de la Fiscal del Estado y su horrible color rojo, observé una escena que me recordó los años universitarios cuando estudiaba fotografía: dos bellísimas modelos posando para un fotógrafo en los jardines de la Biblioteca Pública, Jesús Corral Ruiz, al principio no les puse atención porque me dediqué a observar, bajo un frondoso árbol yucateco, el mural del maestro Arteche que la luz iluminaba de una manera única, donde creo yo, asimilé la belleza de Arteche en su colorido y formas que no he podido imitar en una acuarela del edificio que prometí a un distinguido escritor tapatío radicado en Cajeme.
Al ver que las modelos terminaban la sesión me aproximé al grupo para platicar con ellas sobre sus personalidades y la sesión fotográfica: una hermosa jovencita con minifalda verde y blusa tipo militar, me indicó: “Me llamo Anahi Ruiz, soy estudiante de la Licenciatura en Primaria en la Universidad Pedagógica Nacional y quiero ser modelo profesional para fotógrafos o pintores de prestigio porque me gusta mucho posar frente a las cámaras porque lo que da, el sentir, lo que dice de ti: la tristeza, la alegría o el amor. Desde niña, nació en mí esta afición”.
La otra modelo igual de bella pero con falda negra y blusa blanca, me señaló: “Soy Stephany López Acosta, estudiante del CBTIS-37, me gusta mucho el modelaje y posar en fotos”. Al afortunado fotógrafo Jaime González Mendoza le pedí una foto de las modelos con fondo el mural de Arteche y que me la mandara por correo electrónico para su publicación, pero no la recibí. ¡Lastima! Porque ambas modelos están muy bonitas y veo en ellas un futuro en algún concurso porque tienen personalidad, cuerpo, estilo, gracia, talento, poseen el espíritu nato en la modelo pero hay que pulirlo con estudio profesional y sobre todo, poseen esa belleza cajemense orgullo de la ciudad.
Felicito a la pintora Edna Patricia Guzmán por su participación en la exposición “Rostros Vivos”, en los muros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el Distrito Federal, donde ésta cordial artista cajemense, expuso diez pinturas de rostros de los ministros de justicia en la década de los años treinta. ¡Felicidades! Creo que con esta distinción, el arte made in Cajeme, alcanza cierta fama nacional en un lugar donde el arte sonorense es poco conocido según lo indicó la escritora Poniatowska en el teatro del itson.
¡A gozar pues, del arte de la fotografía en Fotoseptiembre 2006!
Pie de foto: La belleza femenina en fotoseptiembre. Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.
Con una magnífica luna nueva de rebosante luminosidad y una áurea amarilla rojiza, me indicó que este año el calor del verano será inclemente e insoportable. Sin embargo, el clima primaveral motivó a las familias cajemenses un desborde de algarabías durante las noches frescas para gozar de la fiesta de la pasada Expo Obregón 2006, evento regional donde aprendí dos lecciones: La primera , que “al ojo del amo engorda el caballo”, o no confiar en que las cosas que uno escribe saldrán tal y cual imagina, como sucedió con mi escrito titulado “Expo Obregón 2006, la fiesta más esperada por los cajemenses con fecha de jueves 18 del presente año. Crónica que fue toda una odisea tipo teatro de lo absurdo para su redacción, sin embargo, no apareció mi nombre como autor del mencionado articulo. Son gajes del oficio, pero ¡Ojo... señores formadores!
Todo se inició por la sensualidad y belleza de la artista Lorena Herrera en tanga negra, que supuestamente se presentaría en el puesto cervecero; se me ocurrió pedir una cortesía para entrar a la Expo, con la idea de redactar sobre este magnífico atractivo visual, sus gustos por el arte y de paso la cultura cajemense en esta feria del pueblo.
El día de la inauguración al caminar junto a la comitiva oficial hacia la futura plaza cultural y auditorio, tuve que esquivar a las juventudes azules porristas panistas y a las rojas prisitas que hacían acto de proselitismo político fuera de lugar, me vi forzado a ir detrás de los políticos, pero no caminé ni unos tres metros porque un guarura, alto de estatura, con chaleco de fotógrafo y con prepotencia, sin aviso ni motivos alguno, me lastimó el hombro derecho y me empujó con fuerza contra un macetero que contuvo mi caída al suelo, por suerte, no me herí la cara ni el cuello con las ramas de la planta. Externo mi opinión porque no es la manera democrática de tratar a la gente ni es un estilo de gobierno, sobre todo en tiempos políticos que es cuando se cobran las facturas. Para evitar problemas y agravios, con prudencia, opté por situarme al lado externo y posterior, para ver con sorpresa y lastima que dicha comitiva ni siquiera observó la exposición de pintura y escultura exhibida en el lado poniente del auditorio.
El sábado y el martes siguientes regresé a fiesta para visitar los puestos de exhibición,, platicar con diferentes personas y gozar de la oferta comercial, los espectáculos artísticos y culturales gratuitos, de los cuales, los mejores fueron los de la Victoria y el de la Modelo Light, donde aprendí como se elabora esta bebida. Me divertí mucho, como cientos de familias enteras, con la variedad artística en el auditorio, la armonía de luz y color en movimiento de los juegos mecánicos, degusté pechugas de pollo y agua fresca de masa, tomé fotografías y por poco hago un testamento gratis ante el presidente de los notarios públicos sobre mi legado artístico a la humanidad, admiré la belleza de la mujer joven cajemense que lució y fue el atractivo de la Expo que sin ellas, no resaltaría.
Como el martes no hubo camiones para las colonias populares, a la una de la mañana tuve que abordar el único camión que salió en ruta por la calle Tabasco hasta la ultima calle al sur de la ciudad para regresarse por la calle Jalisco, me bajé en la esquina de la agencia Nissan y caminé a esa hora de la madrugada por la carretera a Navojoa en medio de una de las zona más insegura y sucia de la ciudad, -Debo de estar loco por turistear a esas horas-. Pensé mientras caminaba con cautela y temor a ser asaltado.
A las dos de la mañana inicié a redactar la citada crónica para terminarla a las seis, dormí unas cuantas horas para luego dirigirme a la Biblioteca Pública y usar las computadoras para editarla y entregarla en las oficinas del Diario del Yaqui.
Con sorpresa y frustración leí al siguiente día la publicación de la crónica sin otorgarme el crédito porque originalmente era para el suplemento Quehacer Cultural.
Gracias a la invitación de la señora Trinidad Ruiz participé con una pequeña exposición de acuarelas en el espacio Cre-arte del auditorio, construido por Juan Rurico López Quintero para la manifestación artísticas y culturales, donde sorprendido quedé al enterarme de las opiniones de mucha gente: “No sabíamos que en Obregón se hacia arte... ¿Pues en qué mundo fantástico viven? Sí se ha exhibido arte en Casa Rosalva, Galería Itson, Culturas Populares y en el Centro Cultural Modelo. ¿Sabrán que afuera del Wal Mart hay un mundo artístico cajemense?
Variadas fueron las opiniones de las más de 25 mil que visitaron la exposición del arte made in Cajeme, donde admiraron las 23 pinturas de la Asociación de Artistas Plásticos del Sur de Sonora, de las cuales, me gustaron “Mundo animal”, de Deana Gamboa, “Sueño indio”, por Georgina de Icedo, “Espíritu de Waka”, de Ernestina Romo del Vivar, “Flores de capómo” y “La loca”, de Ana Bertha Walldez, “Cebollas”, por Evangelina Ley, “Penumbra”, de Irma García, el collage de Elia Alma Encinas y “Sin titulo”, de Perla Jiménez, “Manzanas”, por Leticia Esquer Pablos y “Naranjas”, de Concepción Camarena, los mini cuadros y los huevos de avestruz con paisajes pintados por Francisco Sepúlveda Zamorano y mis 24 acuarelas del danzante venado, cocinas de hacienda y chinames que fueron del agrado de los visitantes pero la comercialización estuvo raquítica. ¡Tal parece que el cajemense no compra arte! Aquí lo demostró.
De la exposición artesanal del Museo de los Yaquis en el auditorio, sólo objeto los maniquís de escaparate comercial tipo Liverpool o Fábricas de Francia vestidos con la indumentaria yaqui. ¡Se miran muy cursi! Muy al estilo Kitsch que tanto gusta en Cajeme, porque los cuerpos y los rostros tienen rasgos anglo sajones gringo-europeo y no representan de las características antropomorfas de los legendarios yaquis. ¡Son yoris gringos vestidos de yaquis, pues!
Según el plano arquitectónico del auditorio, opino que le falta funcionalidad porque el ingreso de más de 3000 gentes será por la parte trasera del escenario principal, entre dos taquillas y un pasillo angosto con área de exhibición donde el público caminará entre técnicos y artistas actuando para tomar asiento. Las fachadas sin plasticidad autentica son al estilo internacional de la década de los sesenta, que no hemos querido supera por problemas culturales colectivos a pesar de presumir de una modernidad Light, parece una edificación en alguna ciudad rural gringa. ¡Increíble!