Cronista de Arquitectura, Arte y Ballenas de Sonora. México y USA.

¡La cultura yoreme (yaqui) en Cócoim (Cócorit): Opiniones variadas!

Escrito por arkisanchez 25-03-2009 en General. Comentarios (1)

Estimados bloggers: Los cordiales y compartir esta crónica sobre las manifestaciones artísticas en Cajeme o Ciudad Obregón que se suscitana diario y de las cuales, gozo de ellas y comparto con ustedes en la web.

 

Qué hermosa luna llena amarillenta apareció sobre la sierra Oscura al oriente de la ciudad, me recordó a las que observaba frente a la bahía de San Francisco reflejada en el mar de Cortés acompañado por alguna de mis musas rubia, ojo azul tomando champaña. Remembranzas de un ayer  pasional, de inspiración  y creatividad artística en el realismo mágico de los yaquis y seris, arte objeto y muralismo petroglifo en la bohemia de la década de 1980 en San Carlos, anterior a la crisis económica personal más no una crisis plástica o existencial.

Ha sido grato visitar el Museo de los Yaquis en la comisaría de Cócorit  para presenciar diferentes exposiciones y eventos culturales a invitación expresa de los esposos Trinidad Ruiz y Antonio Mejía, director del mismo.

La primera ocasión fue por motivo de la instalación conceptual de un paraje pesquero yaqui compuesto por vieja canoa de madera sobre arena y conchas; dos figuras realistas de pescadores obesos y chaparros en acción de levantar la red y sobre el muro posterior: Una pintura  paisajística de la bahía e isla de Lobos expresada con negruzco colorido y cielo azul con combinaciones de variadas tonalidades europeas realizado por el pintor Julio Hernández del Taller Integral de Arte, misma que, según la óptica de los valores artísticos y estéticos,  es una instalación carente de calidad museal en la terminación de los objetos,  no logró expresar  la escena de pesca ni la belleza esplendorosa de la costa yaqui, famosa por sus impresionantes atardeceres multicolores.

La segunda, fue para escuchar la conferencia “Identidad y Lengua Materna” dentro del marco del Día Internacional del Idioma Materno Indígena por el antropólogo Alejandro Aguilar Zeleny del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Delegación Sonora, ante escaso público reunido en la sala de exposiciones temporales, donde, observé la exposición de fotografía  documental (poco artística) sobre la niñez comcáac (seri) al no tener las fotografías  la gama del claro oscuro ni valor estético, porque no motivaron a apreciar la cultura seri.

--La cultura indígena está viva en su lugar territorial--, asentó el conferencista, dando como ejemplo a los pápagos del desierto de Quitovac, tierra sagrada para ellos que una empresa quería convertir en basurero tóxico.

Como estaban presentes el cobanuac Francisco Valencia Ramírez y demás  autoridades tradicionales del pueblo de la Loma de Guamúchil (el verdadero pueblo de Cócorit),  las intervenciones de los yaquis se inició en su lengua yuto azteca sin traducción simultánea al castellano.

El profesor Sileverio, planteó la importancia de --No perder la lengua indígena para no perder la identidad yaqui, quienes siguen en pie de lucha...  La lengua materna es indispensable para los 8 Pueblos Tradicionales yoremem--. Le siguió la señora Anabella Carlón Flores del pueblo de la Loma de Bácum y comisionada para la protección de los recursos naturales yaquis y conservación del jaguar, aseverando: --Respecto al idioma materno nos sentimos orgullosos  y no nos da vergüenza hablarlo--.

Como me gusta intervenir en las sesiones de preguntas, expuse: --Las palabras “cahita” y “yaqui”  no son verdaderas lingüísticamente hablando, carecen de   etimologías  yuto azteca  y  greco latinas porque fueron  castellanizaciones  de sonidos guturales de los yormem escritos por iletrados soldados españoles y  cultos jesuitas a partir de 1533...: La palabra “cahita”, proviene del vocablo “cáaita” usado como negación anterior a un verbo y como ejemplo, indiqué: ¿Dónde está el oro? ¿Dónde queda  la ciudad de Quibira y Cíbola? Preguntaban los españoles; los yoremem, musitaban: “Cáaita”, (no hay, no sé)--.

Por la pobre mentalidad del español y de los frailes, dedujeron que esta tribu hablaba el idioma “Caita” escribiéndolo ya castellanizado como “Cahita” y  los nativos del río eran los“cahitas” de la Nueva Vizcaya en sus relaciones al virrey de México.

La palabra “yaqui”, tiene el mismo pasado, porque los frailes y soldados escuchaban la expresión “Jiac ba tue”; los extranjeros dedujeron por el sonido de “jiac” que  eran los “jiaquis”  y nombraron al río “jiaquimi”, para castellanizarla como Hiaquimí y después como “Yaqui” hasta nuestros días.  ¡Ehui! (Sí), exclamó, muy entusiasmado el cobanauac Valencia Ramírez.

La última visita fue para admirar las diferentes expresiones de arte popular yaqui en la celebración de la “Waejma” (yaquización de la Cuaresma), fecha católica más importante en los 8 Pueblos Tradicionales. Después del acto inaugural con insulsos discursos  por los invitados especiales, Trinidad Ruiz nos dio aceptable introducción al tema para luego pasar a la sala para  admirar las obras montadas por los Promotores Culturales Yaquis:

Un Altar con dos cruces de madera, decorado con listones bajo un tapanco de mezquite y carrizo, faltándole las imágenes de los Santos Patronos, Vírgenes y pinturas de Cristo de los pueblos tradicionales o de perdida, los del barrio de El Conti, al poniente del canal “El Porfirito”. ¡Otra incongruencia histórica yori!  Porque tiene el nombre del yaquero general Porfirio Díaz Mori, Presidente de México en el siglo XIX, quien propició la guerra de exterminio contra la tribu yaqui auspiciada por los yaqueros de la oligarquía sonorense que nos ha gobernado desde la década de 1850 hasta el 2009 y por los actuales personajes de la caballada política continuará al infinito.

Me gustó mucho la instalación de mascaras, cruces, espadas y cuchillos de madera usados por los chapayecas, decorados con nativos colores y clavadas en montículo de tierra, objetos que tradicionalmente son quemadas el Sábado de Gloria, pero, burda y tosca está el fariseo, por obeso y desproporcionado. ¡Increíble!

El caballero de negro está impresionante por su vestimenta y pose, seguido por las imágenes de una muñeca de raza negra vestida a la usanza vernácula de los santos; un burrito representando a Judas en el Conti cuaresmal y un perrito caricaturesco que no ubico en los pasajes de la Waejma.

Quise entrevistar al cobanauac de Cócoim, pero no se pudo por su visita guiada al museo, me interesa su opinión sobre el generalizado sentir de muchos  cajemenses, de sí este recinto --Es un museo de los yoris exhibiendo la cultura yaqui con sentido de la mercadotecnia turística, o es museo de los yaquis--. En lo particular, opino, que es más bien una exhibición estilo pop art que museo como género arquitectónico.

Lo esperé mientras visitaba la pequeña biblioteca y sentado en originales muebles rústicos bajo frondosa ceiba degustando sabrosas empanadas de guayaba con café mientras observaba a una alegre y risueña mujer yaqui meciéndose en el columpio. Me agradó este lugar por placentero y la quietud para leer o pintar y saborear burritos de machaca de la cocina abierta al público. Lo frecuentaré porque es ideal para la apreciación de la cultura yaqui ahora que esta constitucionalmente establecida la interculturalidad yori-yormem.

Me enfadó la prolongada espera de más de una hora y  me fui a comer tortillas de harina sobaqueras con doña Oralia, comprar cinco pesos de churros de don Pablo en la plaza y regresar a Cáajeme.

 

Pie de foto: Representación de un chapayeca de la Waejma en el Museo de los Yaquis de Cócoim. Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.

 

Derechos Reservados (Copy Rights). Material protegido por derechos de autor del titular Arq. Francisco Sánchez López.   Registro SEP/CP-509989/78/Son.  Se prohíbe la reproducción total o parcial de este articulo y fotos con fines de lucro, se requiere la autorización escrita por el autor. Se puede reproducir con fines didácticos mencionando la fuente, el autor y otorgando los créditos editoriales en cualquier medio de comunicación. ¡Di No a la Piratería!.

 

Francisco Sánchez López.

Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, escritor, periodista en crónicas y críticas de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui y articulista de la revista Yuku Jeeka de la Asociación para las Bellas Artes, de Ciudad Obregón, Sonora, México. 

Página web: www.arqsanchez.8m.com  E-mail: artecajeme@yahoo.com

La pajko gueye (fiesta de la pajkola) en Etchojoa,

Escrito por arkisanchez 16-03-2009 en General. Comentarios (2)

Estimados bloggers: Saludos, fíjense que fui a ver el mejor festival de danza  en Sonora y comparto con ustedes esta redacción para que  aprecien y con su conocimiento conserven las tradiciones sonorenses.

 

Ideal estuvo el clima desértico para recorrer la ruta cultural entre Navojoa y Etchojoa de bellos paisajes de canales lineales y verdes sembradíos de cártamo y trigo en  surcos de perspectiva móvil, solitario cerro azulado, monte seco empolvado,   arquitectura vernácula y agro industrial, contempladas  desde el camión de los Mayitos y su prepotente chofer, quien no escuchó la demanda de las ancianas fiesteras mayo y 60 pasajeros  para detenerse frente a radiodifusora de Etchojoa, ¡Se amachó! Y nos  bajó a un kilómetro de distancia. ¡Qué ingrato!

Placentero fue presenciar las  magníficas expresiones culturales y artísticas de los yoremes mayo y yaqui, pima, guarijio, seri, huichol y mixteco reunidos para celebrar el XIII Aniversario de la Estación de Radio de los Tres Ríos con música, danzas y cantos tradicionales, pintura, bellas artesanías, medicina tradicional curativa y  sabrosa cocina vernácula gourmet que ya la quisieran en París.

Después del registro y admisión gratuita presencié dos ceremonias: La presentación de los Santos Patronos  por los Fiesteros de los pueblos asistentes ante el Altar mayor, donde, dejando mi pragmatismo a un lado y con respeto a la costumbre mayo ancestral, toqué las imágenes de San Juan Bautista, del Niño  Dios y una pintura de Cristo  para santiguarme y observar la danza de los Matachines, mientras me la describían el jefe de los Fiesteros de San Juan Tehueco, don Leonardo Bacasegua y la señora Petronila López Bacasegua y Alberto Yánez Cruz del pueblo de Charay, Sinaloa.

Crucé la explanada para ir a las hornillas de adobe con señoras torteando y echando al comal deliciosas tortillas de garbanzo. Compré dos y degustándolas, observé, al cenit,  el acto inaugural iniciado por la romería de los Fiesteros, pajkolas mayores y danzantes venado yaqui, mayo y guarijio hasta situarse al lado poniente de la cruz de madera clavada en el suelo y valla de seguridad por los chapayecas con chicote al hombro.

Al pajkola mayor Federico Mendoza Valenzuela, del pueblo de Ohuisa,  se le acabó su discurso en su lengua frente a las autoridades de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, de la radiodifusora indígena, presidentes municipales regionales y unos cinco mil asistentes en orden, afables por la interculturalidad yoreme-yori y sin borrachos. Recordé la “Línea de Hornos” del primer encuentro entre los yaquis y españoles por el río Yaqui.

Al concluir, recorrí la explanada observando las danzas del venado y pajkolas en las ramadas de los yaquis de Bácum y Pótam, de los mayos de Sonora y Sinaloa, de los guarijios de la Mesa Colorada, de los seris de Punta Chueca y mixtecos (de Oaxaca) del poblado de Miguel Alemán en la costa de Hermosillo.

Visité la exposición de pinturas de Cesar Barrera Huerta, profesor de tele secundaria y pintor mayo autodidacta costumbrista de Bacobampo. Al preguntarle sobre su arte, comentó: --No vivo de la pintura pero pinto con pasión... mis obras en piedra laja de Masíaca son reminiscencias del arte rupestre  para expresar danzantes venados y pajkolas, conservar esta técnica expresiva para que  no  perder las costumbres y enseñar a la niñez cariño por sus raíces yoreme--. ¡Qué hermosura de danzantes mujeres venados!, exclamé, al mirar lajas con sensuales y esculturales cuerpos femeninos y bellos rostros de sus musas júuba íotas, los más bellos en el arte sonorense. Riéndose, opinó:-- Son danzantes femeninas oníricas como visiones de encantamiento--.

El pintor lírico Alberto Buitimea Estrella del pueblo de San Antonio de Huatabampo, me impresionó con sus cuadros expresionistas relatando magnífica iconografía de  su pueblo. Al preguntarle lo mismo, contestó: --Mi arte no sólo son colores y dibujos sino transfiguraciones de mi cultura mayo--. Me gustaron: “Masso yéye” (baila el venado), “Masso yíbare” (Quien baila el venado), “La cueva de Bayojorit”, “El espíritu del desierto” y “Visión yoreme”.

Alejo Buitimea García, pintor del pueblo de Mochicahui, Sinaloa, mostrándome su  obras estilo pueblo mexicano, replicó: --Nací con este don, soy autodidacta y estoy dando pasos por eso que llaman Arte--. Aprecié las tituladas “Fiesta pajko” y “Amanecer”. Creo que le falta más dominio del dibujo figura humana. De aquí, fui a observar los tallados en madera de cedro del navojoense Ramón Espinosa García, expresando magnífica imaginería y pasajes de las culturas mayo y yaqui.

La cultura comcáac o seri, los primero pobladores de América, siempre me ha impresionado por sus diseños artísticos en sus cestas  coritas y sus coloridos collares de conchas y caracoles del golfo de California, como arquitecto, me asombró una “Haco haheemza” o casa oval construida con vara de ocotillo, ramas de gobernadora y salvia en flor.

Me deleité con la danza de la Canasta  ejecutada por diez  guapas y  espigadas jóvenes del grupo “Taheojcö quijiti comcáac” (La gente de la isla del Tiburón) integrada por las hermanas Betzabel, Ejezabel y Mayra Torres vestidas  con blusas de holán a la cintura, largas faldas y pintura facial multicolor en sus rostros con miradas expresando ancestral misterio, frente a inmensa pieza de torote tejida por la señora Susana Torres Cubillas para las fiestas de Punta Chueca.

 ¡Bravo, qué bella voz!, exclamé a los vientos vespertinos, al escuchar el canto  a  capella de esta ceremonia por la cantante Betzabel en su idioma Hohokan. Con orgullo me mostraron los hermosos collares y platos de torote  manufacturados por las hermanas María Francisca y Patricia Moreno López de El Desemboque, pero, La danza de La Tabla no la bailaron por falta de un tablón.

Entre los guarijios observé la pobreza extrema y la danza de El Tuguri  bailada   por cuatro ancianas frente al cantador Juan Enrique o Rosario, de la Mesa Colorada narrando antigua melodía sobre la creación del mundo, según el gobernador Rafael Buitimea Quereña del pueblo de Tohui.

Mientras degustaba sabroso cocido en la ramada mayo del Capomo, Sinaloa, ¡Chamaquearon! a los estudiantes de la Universidad de Sonora queriendo fotografiarse con la magnífica danzante venado María Isabel: ¡Es  Cábai, el otro, wacabaqui con tascaim y papawaki, pruébenla! Indicó el gobernador mayo; entre risas nerviosas, sólo uno se atrevió a probar la primera, y con gestos faciales de asombro, mencionó: --Está buena--.

¡Es carne asada de caballo! Les replicó el cobanahua mayo  y  todos soltamos  carcajadas por las muecas y caras de espanto de los estudiantes por no ser suchi, del Suhi kito, hotdogo de la Plaza Unison o hamburguesa de la Macdonalds a lo que están acostumbrados y no saborean  la carne de equino o  machaca de burro. Ja, ja, ja.

¡Diosem chania! Saludé a las mujeres yaquis de Vícam para solicitarles un plato de sabroso guacabaqui con tortillas de harina sobaqueras mientras me situaba frente a las ollas con caldo hirviente, donde, recibí la mala noticia de la muerte de  doña Pancha, mi amiga curandera muy poderosa de Vícam Pueblo por tres décadas. Miré el horizonte y la sombra de un mezquite para exclamar: ¡Descanse en paz! Y muchas gracias por curarme con "Limpias".

Compartí la mesa con el delegado estatal de la Comisión José Irene Álvarez Ramos,  sugiriéndole: =Mantengan el festival sin  políticos ya que querian invitar al "Cabára" para su proselentismo  y  a la Universidad de Sonora afuera del festival por su campamento y estudios sociales inoportunos. Es mejor que vayan a las comunidades a realizar proyectos =.

El sobador Agustín Heredia Serrano de San Miguel Zapotlán, Sinaloa, me compuso la clavícula izquierda y espalda lastimada  desde hace ocho años, causandome intenso dolor insoportable. Sentado sobre un taburete de cuero de res, clavó una pluma y sentí como todos los huesos y nervios o musculos se  acomodaban en su lugar;  en la ramada de  medicina tradicional, la curandera general yaqui María Félix Gotogopicio me hizo una “Limpia”, con ramas verdes, indicándome: --Hay mucha envidia, odio  y "sal" puesta en tu contra por algunos yoris de tu ciudad, ¡Cuídate! (Omitió la represion y otras lindezas por mi libertad de expresión).

Los sonidos graves del tambor, la melodiosa flauta de carrizo, el ritmo de las jícaras y sonajas de bules secos  estremecen al espectador mostrándonos

la magia de la yoremia y el misterioso, por fantástico, origen de la Sonora bampo. ¡Qué maravilla de culturas y arte vernáculo sonorense muy nuestro y sólo pido que no desaparezcan por la globalización cultural y económica del nuevo milenio al que estamos haciendo orillados por la Sonora de las Oportunidades, del "próximo nivel de eriquecimiento virreinal" y otras cursilerias panistas y populistas perderistas.

 

 Les debo las fotos, porque resulta que no las acepta el blog ya que superan el tamaño  y no sé como reducirlas a 1.5 mb.

 

Pie de foto 1: Ceremonia de presentación de los Santos Patronos de los pueblos mayos asistentes al festival de danza.

 

Pie de foto 2: El Altar mayor con los Santos cubierto por tradicional ramada de horcón de mezquite y carrizo.

 

Pie de foto 3: Danza de los Matachines mayo.

 

Pie de foto 4: Romería de los Fiesteros y pajkolas mayores desde  el ingreso a la estación de radio de los Tres Ríos al Altar mayor.

 

Pie de foto 5: don Leonardo Bacasegua jefe de los Alférez, tocando vernáculas melodías para los matachines.

 

 

Pie de foto 6: las autoridades yormem formados en la ceremonia de la inauguración del festival.

 

Pie de foto 7: Las autoridades yoris federales y municipales escuchando el discurso inaugural por los mayos de Sinaloa.

 

Pie de foto 8: Personajes de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y de la Estación de los Tres Ríos en acto inaugural del XIII Aniversario.

 

Pie de foto 9: Hermanas  Betzabel y Ejezabel Torres, cantante y bailarinas del grupo “Taheojcö quijiti comcáac” (La gente de la isla Tiburón) de Punta chueca.

 

Pie de foto 10: Danza del Venado mayo con su vestimenta y ornamentación originales acompañado por músicos de jícara y raspadores.

 

Pie de foto 11: Danza del Venado y Pajkola por danzantes yaquis de Pótam y Bácum con músicos bajo enramada tradicional.

 

Pie de foto 12: Danza del Pajkola guarijio de la Mesa Colorada de Álamos acompañados por violín y arpa.

 

Pie de foto 13: Danza de El Tuguri por ancianas gaurijio frente al cantador con ancestrales cantos de la creación del mundo.

 

Pie de foto 14: Enramada con la tradicional cocina mayo de sabroso cocido de res y carne de Cabobi, donde chamaquearon a los estudiantes de la UNISON.

 

Pie de foto 15: Cocina tradicional yaqui atendida por Martha Suárez y Magdalena Buitimea y Rosa Estrella Bacasegua. Donde degusté exquisito guacavaqui.

 

Pie de foto 16: Chapayecas mayos con chicote al hombro encargados del orden. ¡Con ellos no se juega!

 

Pie de foto 17: Chapayecas tomándose un descanso bajo mesquite quitándose la mascara de cuero y cubriéndose la cara contra el golpe de viento.

 

Pie de foto 18: Ollas con hirviente guacavaqui de la cocina yaqui de Vícam. ¡Sabroso caldo con tortillas de harina sobaqueras.

 

 

Material protegido con derechos de autor. (Copy Rights). Por el titular Francisco Sánchez López.   Registro SEP-509989-1978-Mx. Se puede reproducir con autorización del autor o mencionando la fuente y otorgando crédito editorial en obras publicadas en cualquier medio de comunicación.

 

Francisco Sánchez López

Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico y del festival FAOT de Álamos, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, periodista cultural para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui y articulista de la revista Yuju Jeeka de APALBA en Ciudad Obregón, Sonora.

Conversaciones con Carlos Moncada Ochoa, escritor ensayista.

Escrito por arkisanchez 10-03-2009 en General. Comentarios (0)

 Estimados (as) bloggers: Los cordiales. Adjunto la conversación con el escritor Carlos Moncada sobre el arte en Sonora

 

¡Nuestro Patrimonio Cultural Sonorense!

 

El clima de la sierra baja Tarahumara estuvo ideal para platicar con el escritor Carlos Moncada Ochoa sobre nuestro patrimonio cultural y artístico de Cajeme en la Plaza de Armas de la bella  ciudad colonial de Álamos. Recién galardonado con el mérito Creador Emérito-2009 por el gobierno del estado de Sonora. Moncada es un gran escritor ensayista y conocedor de la creatividad plástica urbana en todo  el estado. Me lo encontré  en el Museo Costumbrista y más tarde me visitó  en la banca donde tenía expuestas mis acuarelas, para platicar con él, después de casi tres años de espera para esta corta entrevista sobre la historia del arte.

¿Qué opinas de las esculturas urbanas de Cajeme y del resto de Sonora? le pregunté para romper el hielo mientras  estábamos sentados sobre una banca verde y a la sombra de un pino en la pasarela de personalidades durante la exhibición de los Artistas del Festival de Álamos.

--Hasta ahora, nuestras mejores esculturas han venido por autores de afuera, de otros estados. Digo, hasta ahora, porque de las universidades están saliendo jóvenes muy talentosos en las artes visuales... Es una obligación del gobierno estimar partidas para que éstos desarrollen su talento porque es donde salen los fondos para las grandes obras y además están colocadas en vías públicas--.

¿En Cajeme, a quienes puedes señalar que tenga obras con valor artístico y de quien son las esculturas? Le inquirí debido a que ya llevo catalogadas unas treinta estatuas y he seleccionado las más bellas y las más feas de nuestra dadaísta ciudad para mi libro Los Anales del Arte en Cajeme.

--Los bustos chicos de Luis Donaldo Colosio son del escultor Valderrama hijo, la cabeza del mismo en el Instituto Mexicano del Seguro Social salió del taller de Julián Martínez,  ya de edad avanzada, pero eso de que salgan de un taller no es seguro que tenga la huella del maestro, autor también de las esculturas del general Álvaro Obregón, de Cajeme y de Tetabiate... El maestro Arteche (Héctor Martínez) tiene una interesante escultura secuestrada en algún lugar del Centro Cultural Modelo... Tiene otros proyectos, pero no sé si en escultura figurativa como le iría  porque en la figura humana tiene ciertas fallas en pintura, varias de sus esculturas quedaron en papel--.

Algo impaciente mirando su reloj por su próximo compromiso, agregó: --De Ciudad Obregón los hermosillenses deberían de aprender a conservar las estatuas en su sitio original, porque en Hermosillo hay una decena de esculturas que han cambiado de lugar a cualquier provocación; ¡Es una falta de respeto!: La estatua del Padre Eusebio Kino está en su tercera ubicación en la Plaza Zaragoza; la de Benito Juárez, se la llevaron a otro sitio y luego la regresaron; la de los Niños Héroes también y una de ellas que no conocí, pero observe fotos de ellas, es la llamada “La Justicia” mencionada por el cronista son Gilberto Escoboza a quien le pregunté: ¿Dónde está “La Justicia”, pues? cuando investigaba sobre el tema... En 1950, la observé en el Palacio de Gobierno cuando estudiaba la preparatoria; él, me juró que estuvo al pie de la escalera pero en unas fotos de las sesiones del congreso no se ve, (antes se sesionaba en los corredores interiores del palacio por el calor del verano) ¡Desapareció!--.

¡Ni tanto! Le comenté ante tal aseveración, algo sorprendido, porque en Cajeme estamos cambiando las estatuas de sus sitios originales debido al progreso mal planificado y por capricho cultural del presidente en turno, instruyéndolo: Ahí tienes la estatua del Discóbolo, la cambiaron para enjaularla bajo una “senaduría” (cúpula clásica sostenida por columnas)   le pusieron una fuente y se está dañando por la humedad; La de Jesús García de la ex Plaza del Ferrocarril con sus dos bellas fuentes circulares, la desplazaron de su pedestal para dejarla tirada en el suelo por varias semanas hasta que la encerraron bajo llave en la bodega de la estación del ferrocarril porque esta empresa asegura su propiedad privada legal cuando ha sido patrimonio de la ciudad y no sabemos si se la llevarán a Guaymas o Empalme y la fuente de la sombrilla y muros en espiral en la plaza Zaragoza..

¡Somos mal ejemplo!, Moncada, porque el cajemense  no ha tenido el valor civil para conservar su patrimonio artístico; llevo una decena de esculturas y monumentos intangibles de nuestro acervo en 102 años de fundada la ciudad.

Me miró muy impresionado, indicándome: --¡No  tenía conocimiento de esto!— Y lo ilustré,  mencionado que parece ser una moda de la Sonora de las Oportunidades por la  planificación  del progreso erróneamente diseñado, tal vez, por arquitectos urbanistas de afuera sin respetar los sitios históricos: En Nogales, la estatua de Benito Juárez y el “Bichi”; En Navojoa, el monumento “La Espiga”, de Rolando Bracamontes; en Empalme, el mural del COBACH; en Guaymas, el robo de la escultura “El Ángel” del panteón, el Monumento al Pescador  e inclusive, aquí en Álamos, esa parroquia de ancestrales muros de piedra los quieren enjarrar por un errado proyecto de remodelación promovido por la asociación civil Adopta una Obra de Arte-Álamos.

--¡Que barbaridad!— Exclamó, mientras recorría con su mirada el edificio a nuestra izquierda. --¡Espero no se construya!--. Mencionó con melancolía. Para yo, añadir: Lo he catalogado como un acto de lesa estética arquitectónica contra esta bella  parroquia estilo barroco antiguo.

Recordando las obras en Hermosillo, me indicó: --Lo que sí vi en la antigua Casa del Pueblo fue unos magníficos vitrales del artista Fermín Revueltas, construcción ya desaparecida y ubicada en el Parque Infantil, calle de por medio con el Parque Madero, cerca del edificio del PRI, porque de hecho, ahí estaba el partido durante el sexenio de Faustino Félix Serna... ¡No creo que hayan sido tan estúpidos para meterle martillo a los vitrales y destruirlos!-- Comentó con firmeza, para adicionar: --Pero en esta vida se ve de todo, era muy fácil desmontarlos; tal vez, alguien se los llevó a su casa; las autoridades  no mueven un dedo para averiguar el destino final de ellos, no se interesan--.

Después de observar de nuevo su reloj, me señaló: --Tengo que concluir esta interesante conversación contigo, pero, recuerdo que a fines de 1990, hubo una exposición en la Ciudad de México sobre las obras de Revueltas, ahí vi los dibujos a la acuarela de los vitrales que iban a publicar en un libro; Es también autor de la estatua de Jesús García que está en un paralelogramo--.

Se alejó rumbo al museo y yo me puse  a  atender a unas americanas que estaban admirando mis obras. Fue grato tener esta conversación ya que su testimonio es importante para los apasionados de arte  y de la arquitectura en Cajeme.

 

 

Pie de foto: Mural de la cultura yaqui por el pintor Francisco Romero Meneses en Sala de Cabildo del Palacio Municipal de Cajeme. Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.

Fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, Artista del Festival de Álamos, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, colaborador cultural en crónicas y críticas de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico el Diario del Yaqui y articulista de la revista Yuju Jeeka de la Asociación para las Bellas Artes, en Ciudad Obregón, Sonora.

Homenaje póstumo al escritor Prof. Abraham Montijo Monje. Descanse en Paz!

Escrito por arkisanchez 03-03-2009 en General. Comentarios (4)

 Estimados (as) bloggers: Saludos,  fijénse que murió el escritor costumbrista sonorense Profesor Montijo, gran conocedor de la campiña del río Sonora. Comparto con ustedes este ensayo post morten en su memoria.

 

Profesor Abraham Montijo Monge: Escritor Costumbrista Sonorense.

 

“Catastrófica” está la ciudad de días calurosos por la acumulación de basura en las calles, la contaminación por polvo y agroquímicos en el valle  aunada a la visual urbana de feos rostros surrealistas de los futuros personajes de la  dictadura partidista que nos niega la libertad de expresión, de elegir y decidir.

Ante estas catástrofes mejor me fui al concierto de rock pesado en los Jardines de la Tecate promovido por el grupo El Callejón del Rock y la expresión joven darketa,  porque  esta música  es la propicia para lamentar la muerte del profesor Abraham Montijo Monje, de 74 años de edad, compañero colaborador de este suplemento, gran narrador costumbrista san rafaeleño,  relatador de la historia regional y en su última fase, poeta  estepario  de vetusta rima.

 

“Bitachero” de –La ágora de la amistad—, nos condujo por las sendas del desierto cantando y   deleitándonos con sus “Paisajes de Sonora”; “Las estampas de la Sierra” de Ures: “La vieja Atenas de Sonora”, y --por los muros de adobe del ex molino y hacienda San Rafael, sitio histórico de la Revolución Mexicana olvidado, mi bello lugar de “nacencia”--.

 

Hace cinco años lo conocí en la Biblioteca Pública,  me lo presentó nuestro editor Ramón Iñiguez Franco, después, en la Mesa Geriátrica del  Rincón de Cajeme entablé una corta amistad  entrevistándolo sobre la historia del arte regional y muchas veces charlamos en el camión de la Línea 9, donde, antes de perecer, lo observé muy enfermo, =Con los ojos de la muerte en su mirada=, para semanas después, enterarme de su triste deceso porque he gozado de su prosa descriptiva, sus remembranzas urenses en magníficos relatos campiranos,  cuentos y charras de la Sonora bronca, rural, ranchera y ejidal con un vocabulario regionalista sin igual, tan  lejano a nosotros.

 

En el Plano Oriente,  “El Florero”, encontró  la felicidad matrimonial y “Amor del Bueno” al lado de Evadina Cervantes Encinas, su amada esposa, amenizado por la melodía “Júrame”, que acabo de escuchar en voz de opera en Álamos; La última ocasión que lo vi, fue la noche de su velorio, entre familiares, sus “mataviejitos” (nietos) y múltiples amistades por haber sido –Gente de bien, de buen tronco--.

 

¡Inerme estaba!, en silencio sepulcral pero con el eco del epitafio: --Sin luz y sin sombras, larga paz a tus huesos--, escrito en “El Luto Entró” para su hermana Eva. Y dar así inicio a la leyenda Montijo, gran narrador de realidades  serranas y fiesteras de su --Pueblo “chiltepinero…, el de las casonas de bellos recuerdos, pueblo para delirar y sus personajes paridos donde la vida cabe en un cucurucho de papel de changarro chino--, descrito en que “Vidas Paralelas”.

 

Sus personajes pueblerinos son referidos con limpieza y simpatía: “Don Quico”, y su expresión: --¡Levántate Pueblo de Álamos, a trabajar!” en la madrugada invernal o de verano. Cómo me reí con su “Pastorela Infantil”, --ingenio sin remilgos--; las aventuras de don Pancho Morales “El gargajiento” en su hacienda San Rafael; “El Borumbo” de chaparreras y espuelas vaqueras, y la anécdota de “El Chueco” Lozano, vaquero coscorvo, que al estar –Como liebre zurrando, engarrotado, con una serpiente de cascabel lista para tirar la tarascada a su trasero,  sacaba la cabeza del pasto, chiflándole  al  que pasaba y señalando  con el dedo el suelo, todos le gritaron: ¡Cómetela tú, Chueco de la tiznada! Lo dejaron chiflando en la loma de batanales--.

 

La del “Zurdo” Romo, quien, en una noche de borrachera arañaba el suelo guadalupeño buscando el equilibrio; el campesino sanrafaeleño de voz alborozada, guazona, que exclamó: --¡No, pos, con la luz eléctrica que nos instaló el pelón Faustino Félix Serna, hasta las gallinas ponen dos veces--. Ja, ja, ja. Y de lo mejor, su fantástica  aventura  en  el avión Cessena WBHIS “Rumbo a Cananea” y  la “Maruchana”, quien después de ser violada por desconocido, descubrió que fue un sonorense: --Por la hebilla grandota, botas grandotas y pistola chiquita--. Ja, ja, ja, ¡Qué fantástico  humor de Montijo!

 

Su acuarela paisajista expresiva  del desierto sonorense fue fenomenal, la cual, los artistas deben leer  para conocer sus colores: --sol canicular, flora de verde grisaceo y sequias en los llanos de Cajeme... Diorama de pinceladas de estiaje...--; Los definidos en “Paisajes de Sonora”: --De atardeceres y horizontes rústicos, con perfiles coloreados para una caleidoscópica armonía pictórica--. Y en “Estampas de la Sierra”: --Aún baña el sol las roñosas paredes de las casas de San Rafael... En las puntas de los gruesos mezquites revoltean las palomas de alas blancas, musas de calentura febril--.

 

Recuerdo el día que con humildad me pidió un favor, como para no rechazar su oferta, indicándome: --Arquitecto, tú que dibujas tan bonito las obras publicadas en el Quehacer Cultural, quiero que me ayudes con un dibujo para la portada de mi libro “Con el Morral a Cuestas”, mientras saboreábamos una taza de café americano con reminiscencias del café de talega en la casona de sus padres.

 

= ¡Claro que sí, Montijo,  porque me gusta mucho tu prosa campirana! =. Le contesté y me puse a leer sus relatos para captar su esencia pueblerina; tres días después, le entregué la viñeta a la tinta china que usted puede apreciar en el recuadro, después de observarlo, exclamó: ¡Qué bonito, dibujo! Para su conocimiento, le señalé: =La modelo es la viejita   que deambula por la calle Sonora con tres perros=. Se rió mucho, sorprendido por el personaje.

 

Dos veces me mostró su enfado por la incomprensión y represión contra los escritores sonorenses: Una, cuando no lo invitaron a subir al podium durante  un encuentro de historia para celebrar el  aniversario del Municipio de Cajeme a pesar de que en 2002, lo homenajearon con la presea “Cajemense Distinguido”, y todo por  criticar frente a las cámaras de la televisión, la falta de interés oficial por la literatura y la cultura de Pancho Villanueva. La segunda, al no participar en pasado Encuentro de Escritores Iberoamericanos, exteriorizándome: --Los colaboradores somos los escritores más prolíferos  de Sonora y no nos toman en cuenta--. ¡Así, cómo pues!

 

Con Montijo me gustaba argumentar cómicamente  sobre la originalidad de “la mejor panocha del mundo” cuando se presentó la obra  arrabalera “Las Panochas de Ures” en la ciudad. El, afirmaba seriamente, que las mejores eran: --Los  bichicoris empanochados... Y el troncho de panocha con cacahuate de la hacienda San Rafael--. Yo, le indicaba, en plan de broma: =No, Montijo, la mejor panochita es la gringa, la de la revista del Play Boy =, para luego, ambos, soltar la carcajada.

 

Me despido del buen amigo  Montijo con algo de su propio pensamiento: --El tiempo desgasta pero no pulveriza los recuerdos, ¡Los hermosos ayeres!; ¡Vida!, Troncos del tiempo, basachis llevados por el arroyo… Los muertos siguen rondando sobre las arenosas callejas de la tierra que los parió--.

 

Y con su muerte, como dijo él: --Se perdió el canto, los versos y la crónica del devenir del pueblo de San Rafael, de Ures y de Cajeme de antaño... Ya no narrará el relampago "El Mocorito" o "El Carmelo" anunciando la lluvia y el calendario de siembras, barbeche la besana y el volteo de la tierra mojada para sembrar trigo en su Sonora: ¡Qué hermosura de campiña!

 

De mi autoria este corto pensamiento: =Su pueblo por río, en su corazón siempre quedó; Su pueblo por el río, en sus recuerdos lo llevó y nos  lo narró con  su natural filosofía y prosa poética ejidal.  ¡Descanse en Paz!

 

 

 

 

 

 

 

Pie de foto: Viñetas a la tinta china para el  libro “Con el Morral a Cuestas”.

Por el arquitecto Francisco Sánchez López.

Fotografo, artista del arte del realismo mágico de los yaquis y seris, ecologista protector de ballenas en el golfo de California, colaborador cultural en cronica y critica de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui y articulista de la revista Yuju Jeeka de la Asociación para las Bellas Artes de Ciudad Obregón, Sonora. México.