Cronista de Arquitectura, Arte y Ballenas de Sonora. México y USA.

Los pioneros olvidados por la historia de Cajeme.

Escrito por arkisanchez 28-01-2009 en General. Comentarios (1)

Estimados Bloggers: Que tal! De nuevo por la web, hoy concluyo el relato sobre mis abuelos maternos, los pioneros olvidados del mercado de Cajeme. 

 

¡Toda una vida en los mercados de Cá ájeme!

 

--Busco  los rostros de la infancia/ una sombra del recuerdo... Nos recrea Magda Irma Palomares en su verso “EL Pasado”, durante este clima de cabañuelas en nuestro hábitat. Poesía que me llevó a recordar  a mis abuelos maternos, unos de  los  primeros locatarios de los antiguos mercados  y pobladores del barrio de la Capilla de Guadalupe por la calle Durango.

Francisco López Varo desde su arribo al Pueblo de Cajeme en 1928, (el mismo pueblo esgrafiado por el maestro Arteche en sus murales del palacio)  y hasta su deceso el 3 de diciembre de 1961,  es uno de los “Pioneros olvidados” por la historia oficial cajemense.

Siempre  apoyado por su esposa  doña Luz (María de la Luz Fraijo Román en su aventura de vida: desde Mocorito, Sinaloa a los campos agrícolas de Arizona y a los mercados de nuestra ciudad, dejando  numerosa descendencia y un legado artístico cultural en arquitectura,  pintura y artesanías. Según testimonios familiares, don Pancho López, fue un hombre alto de estatura, pelo entrecano, cejas pobladas, labios figurados y bonita sonrisa. Le gustaba vestir con pantalón caqui, camisa blanca, botines, sombrero de palma tipo texana y en invierno su makinof de gruesa lana. Era muy trabajador con jornadas desde las cuatro de la madrugada a las siete de la noche; reservado y corajudo de carácter, medio huraño,  estricto con su familia; en ratos agradable y amable con su clientela.

Doña Luz, fue una mujer chaparrita muy guapa, gordita por tantos embarazos, de tez morena clara, le gustaba usar su pelo negro trenzado, vestir a la moda rural sinaloense con blusas, faldas, vestidos, medias y zapatos bajos. Era muy simpática, callada, cordial y según la señora Rosa Armida Ramírez Sánchez: --Mi Nina era una “Alma de Dios”--. Falleció el 13 de septiembre de 1991, en sus treinta años de viudez, nunca contrajo segundas nupcias por el concepto cultural serrano de –Ser mujer de un solo hombre--.

Ambos sacaron adelante a su familia con arduo trabajo en su puesto del mercado moderno  inaugurado en 1945, en las ramas de abarrotes, frutas y verduras  que abastecía manejando  una troquita Ford de redilas blanca, modelo 1944. Al lado de los puestos de doña Genoveva, los Rivera y las tiendas La Pelea y La Libertad. Tuvieron buena clientela local y  miembros de la indómita tribu yaqui  le compraban quesos, manteca de res y puerco. Al enviudar ella, continuó con el negocio introduciendo  la venta de canastas, hierbas medicinales y sus bellas y coloridas coronas de flores de papel  para el Día de los Muertos, artesanía manufacturada por ella misma en el mercado o los domingos en casa.

Sin ser curandera, doña Luz, fue una sabia de la herbolaria medicinal del desierto de Sonora, conocimiento empírico perdido para siempre al no recopilar las propiedades curativas de las plantas. Las famosas curanderas yaquis  doña María Matus y doña Francisca la recomendaban para surtir sus recetas. Recuerdo la tradición familiar de llevarle comida en una lonchera de peltre o quedarnos a atender el puesto mientras ella descansaba la siesta y cómo me curó de una gastritis con su te de cactus, y cuando un día, la encontré sentada en su silla de madera llorando mucho,  unos pelafustanes le había robado las ganancias del día y no tenía para surtir mercancía.

En la década de  1920, la instrucción primaria era hasta el Tercer Grado, pero a su familia les dieron educación e instrucción escolar, ya en el Colegio Espinosa, en la Escuela Rébsamen, en la Carlos M. Callejas y Dworak, en la Escuela Superior de Varones, ya en la Escuela Secundaria Federal # 1, (una foto de mi querida madre y tía la puede ver en el libro Retrospectiva de Cajeme por Sergio Anaya),

Toda la familia trabajó alrededor del mercado, unas en la tienda La Colorada de Porfirio Salomón, en la Botica Central de José Salomón Delgado, en el Gallo Colorado de don Cheto Sánchez, y otros en Banamex y en el negocio de semillas. El entretenimiento y vida social fue limitativo: Matinée en los cines Royal, Lírico, Cinelandia, California, Pític y Cajeme; tardeadas en el Club Olímpico  y ventanear  en el Club Savoy, tardes de Carnaval y las romerías a la Virgen de Guadalupe. A sus hijas las entregó de “Blanco” en matrimonio católico y don Pancho, como todo buen enamorado de su esposa, le gustaba llevar serenatas a la casa con la Banda Juárez deleitándose  con  los valses “Luz” y “Sobre las Olas” y las melodías  “El Sauce y la Palma”, “Mi Gusto es” y “El Sinaloense”. No participó en  política municipal y citadina.

El legado artístico familiar es desafortunadamente intangible: En pintura la perdida es irreparable según relató mi tía Panchita: --Tu mamá Jani tuvo mucho talento para pintar, lo hacia en la escuela porque no la dejaban en la casa; pintó cuadros de paisajes muy bonitos, uno de ellos, fue así: Una cabañita con chimenea y lucecita amarillenta en la  ventana en medio de un bosque de cedros verde y negro... Sólo se conservaron tres cuadros chicos que decoraban la casa, los sacaron al lavadero y por la humedad se echaron a perder, los tiraron a la basura para colocar un cuadro que mi amá se sacó en una rifa...--. Respecto a la otra pintora, refirió: --En el comedor había pinturas de bodegones y florales pintados en 1980 por mi hermana Chuyita en Guadalajara donde estudió Arte y Pintura en el IMSS, la reproducción de la Mona Lisa era muy bonita, al morir ella las obras se la llevaron los familiares de su esposo Alberto Ibáñez al Distrito Federal-. También se apreció la poesía, el galardonado poeta Juan Eulogio Guerra Aguiluz regalaba sus poemas en hojas sueltas y en la revista Letras de Sinaloa.

En arquitectura, el legado es una casa de herencia alemana remodelada en 1937, al poblarse el barrio de la Capilla de Guadalupe, la reedificó más bonita y funcional con planta casa colonial de Mocorito, a partir de un largo pasillo desde el porche al patio para ventilación cruzada; muros de adobe y ladrillo y techo de terrado con vigas de madera, loseta de barro y tierra muerta como aislante térmico; introdujo el baño al interior  y quitó la vieja hornilla para instalar la nueva estufa de leña y un refrigerador de hielo: --Cada día se compraba media barra de hielo al señor Gonzalo Méndez y leña por la calle Durango--. Refirió mi informante.

La embelleció con un barandal de hierro fundido estilo colonial, ya que don Pancho lo encargó al señor Urrea (de “Mi Tiendita”) y fue realizado en la herrería de don Marcelino en Álamos. Sólo hubo otros dos similares, los del restaurante José Luis y otro por la calle Coahuila y Guerrero. Al porche le puso techo inclinado para teja de barro frente a unos  yucatecos plantados por los alemanes. ¡Era muy bonito el barrio de la Capilla de Guadalupe por sus casas y su gente! Es la nostalgia por el pasado poético que jamás volverá.

 

 

Pie de foto: El barrio de la Capilla de Guadalupe de Cá ájeme.

 

Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López, fotógrafo, artista del arte del realimo mágico y del festival de Álamos, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés y colaborador cultural en crónica y crítca de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui y articulista de la revista Yuju Jeeka de APALBA, en Ciudad Obregón, Sonora. Mx.

 

 

Don Pancho López y Doña Luz en los mercados de Cajeme.

Escrito por arkisanchez 20-01-2009 en General. Comentarios (0)
Estimados Bloggers: Los cordiales. Escribo una corta reseña de la familia López Fraijo en Cajeme, mis orignes en El Alhuey, El Tule y Mocorito, Sinaloa. 

Don Pancho y Doña Luz: ¡Toda una vida en los  Mercados de Cá ajeme!

 

¡Feliz crisis! Les deseo mientras estoy asoleándome,  como lobo marino, en estas  Cabañuelas  de nuestro hábitat y leyendo el poema “El Pasado” de la poetisa Magda Irma Palomares, el cual, me motivó a meditar sobre el pasado de mis finados abuelos maternos, comerciantes pioneros en los cuatro mercados que hubo antes del  MerCajeme y  los primeros residentes del famoso barrio de la Capilla de Guadalupe por su gente, arquitectura y cultura barrial.

Los libros de historia sólo señalan a los pioneros extranjeros y sonorenses con  apellidos de abolengo, quienes, -Con arduo trabajo agrícola y rifle al hombro y yaqueros de abolengo—, lograron  posición social en la cúspide de la pirámide económica  y política en la centenaria estación del ferrocarril Cá ájeme, hoy, Ciudad Obregón, Sonora. La poética del verso, me trajo la idea periodística  de escribir sobre la vida y obra de los “Ignorados” por la historia oficial narrada por cronistas, escritores y por la Sonora criolla de Enrique Klause en su programa México Siglo Nuevo de Televisa.

La historiografía crítica contemporánea que cuestiona toda realidad cultural no puede ignorar el hecho histórico de que, en 1927, el Pueblo de Cá ájeme, sólo contaba con 450 habitantes nacionales, nula población indígena  y unos 80 extranjeros europeos, asiáticos y norteamericanos, estos últimos, en la cúspide del poliedro de la agricultura expansionista e industrialización de exportación logrando  formidables fortunas y el titulo “Los ricos agricultores de Cá ajeme”.

El resto de la población, en la base de la pobreza y nula trascendencia en obras comunitarias o liderazgos políticos durante los 102 años de fundada la ciudad, está formada por el peones,  braceros agrícolas, aguadores, leñeros, fayuqueros,  obreros y comerciantes  junto a miles de mujeres que también dejaron su calcio y nitrógeno cadavérico  durante su precaria existencia entre cactus, cardos y vinoramas del desierto de Sonora.

No hay ciudad moderna o pueblo colonial vetusto en México sin su típico mercado; herencia del tianguis azteca y el comercio español renacentista, espejo del consumismo y producción regional y centro socio político costumbrista muy importante para la comunidad que  comercializa sus productos. Cá ájeme no es la excepción por sus cuatro mercados municipales a partir  de 1924 en diferentes locaciones del actual centro histórico.

En 1928, Francisco López Varo, (don “Pancho López”), su esposa doña Luz y  cinco hijos: Alejandra (mi querida madre y pintora), Odilia, Rosario, María de Jesús (pintora) y Doroteo se apearon del tren en la antigua estación de madera, procedían del pueblo mayo de Mocorito en la sierra sinaloense  dejando atrás su pasado no prometedor. El, oriundo de El Alhuey, Municipio de Mocorito, hijo del matrimonio de Pedro López y Juliana Varo con otros tres hermanos,  Doroteo, Julia y otro de nombre desconocido. A los 18 años de edad se casó con la adolescente de 14 años, María de la Luz Fraijo Román, originaria de El Tule, del mismo municipio e hija de la pareja compuesta por Felipe Fraijo (presumiblemente de Cuba) y Francisca Román, junto a sus hermanas Constanza, Angelita, Silvana y los hermanos José y Jesús.

Después de emplearse como bracero agrícola en Arizona y en la Ciudad de Chicago, Illinois, regresa a Mocorito para dedicarse al comercio de abarrotes. En sus viajes observó, desde las ventanas del tren,  la reciente congregación de Cá ájeme (misma vista que tuvo Francisco I Madero) y optó por inmigrar  en busca de mejor calidad de vida debido a la situación de pobreza en Sinaloa. Llegando a procrear aquí, a Francisca, Gerardo y 5 o 6 hijos más que no sobrevivieron la mortandad infantil y trascender con  21 nietos, 50 bisnietos y 4 bis-bisnietos.

Residieron primero “Al otro lado de la vía”, en un chiname rentado al señor Escalante por las calles Ferrocarril y No Reelección en el popular barrio del Plano Oriente, trabajó empacando chícharos para la empresa Empacadora del Noroeste del general Álvaro Obregón. 

Durante el bombardeo aéreo a nuestra ciudad en el movimiento alzado de La Renovación, tuvo su momento heroico al salvar a toda su apreciada familia de morir por efectos de las bombas: --Mi apá nos sacó de la casa y nos llevó a escondernos a un canal, nos acostó boca abajo sobre los bordos de tierra ocultándonos de los pilotos para que no nos arrojaran sus bombas, los veíamos volar arriba de nosotras--. Es el relato del recuerdo familiar. Y este otro un tanto cómico: --¡Bombardearon la Escuela Dworak!--. Exclamó mi tía Chayito, un medio día de 1979, mientras comíamos; -¿Quiénes: La Liga 23 de Septiembre,  el FRAP u otro grupo guerrillero?-. Le inquirimos porque no se notaba nada: --¡No, fue en La Renovación, cuando era niña!--. Contestó, causándonos muchas risas.

La vida de mis abuelos se llevo a cabo en la cuatro mercados que tuvo Cá ájeme, su inicio fue como comisionista ambulante de don Porfirio Salomón vendiendo frutas y verduras de las huertas. Se estableció en el primer mercado con un tendido y mesita,  años después, adquirió un puestecito en el mercado “Verde” para vender cebollas de la Quinta Díaz, verdura de los campos del Valle Nuevo y naranjas de la hacienda Nainari. –Mi apá nos llevaba a la huerta de los Obregón, pero nunca conocimos a doña María, viuda del general--. Y a la venta y exportación de plátano desde Estación Ruiz y Tepic, Nayarit, a Nogales y Phoenix, Arizona: --Don Porfirio y nosotras íbamos a la “Dipo” a esperar el tren carguero, jugábamos  entre las vías mientras llegaba mi apá con un furgón lleno de pencas verdes de plátano porta limón, manzano (el más gustado por aquí) y macho... Le llevábamos comida, nos dejaba unas pencas y continuaba su viaje al norte--. Me contó mi tía Panchita. Fue mi querida abuela, quien introdujo el apreciado postre del plátano "macho" (o "tepiqueño") tatemado, que la chiquillada de la Durango consumíamos.

En la década de 1930, escaló en el éxito comercial, pronto se hizo locatario de un puesto en el primer mercado municipal de 1931,  cambiando su residencia al poniente de la ciudad, en otro chiname por el callejón Argentina y la calle Galeana detrás de la Ferretería Nueva. En 1934, se mudó a los lodazales zoquetes de la calle Durango frente al incipiente Capilla de Guadalupe, al comprarle a unos alemanes desertores de la Real Marina de Guerra que desembarcaron del velero de carga Lasbek en Santa Rosalía, Baja california y después en el Puerto de Guaymas atrapados durante la Primera Guerra Mundial para residir en el Valle Nuevo, al amparo del también aleman  conocido como el Viejo Bruss del camp agrícola Ontagota, cercano a ´nuestra ciudad. Una casita rústica o tejaban a medio construir compuesta de un largo zaguán, un porche con mosquitero, un cuarto amplio, la cocina con techo de lámina y piso de piedra. En el patio estaba el baño (cajón de madera)  delimitado por unos pinos rompevientos donde la tía Chayito tuvo  su gallinero. Continuará...

 

 

Pie de foto: Mis queridos y recordados abuelos maternos. Don Pancho López y doña Luz Fraijo, pioneros de los cuatro mercados que tuvo Cá ájeme, al fondo, la pintora mi tía Chuyita.

 

 Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.

 Fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, colaborador cultural en crónica y crítica de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui, de Ciudad Obregón. Articulista de la revista Yuju Jeeka de la asociación APALBA.

 

 

 

 

Ecos culturales de la antigua Cajeme, hoy Ciudad Obregón, Sonora.

Escrito por arkisanchez 13-01-2009 en General. Comentarios (0)

 

Estimados (as) bloggers: Una vez más, estoy prendido en la web redactando attículos periodisticos culturales para ustedes sobre mi ciudad natal. Sucesos citadinos mostrándonos la cultura urbana muy al estilo cajemense. Disfrútenlo

 

¡Ecos culturales en Cajeme!

 

Nos llegó el “Norte” con sus vientos, días nublados y un sabroso  frío pero extraño las “Equipatas” de invierno. Ya pasó la Navidad y las fiestas de Año Nuevo pero la lluvia no llega. Formidable tiempo para la creatividad y recordar el arribo de las ballenas gris a la península de la Baja California en su milenaria ruta migratoria, suceso vital y necesario para la remotivación emocional provocada por el jubilo de la observancia  en estado libre y salvaje y no en cautiverio.

Durante el pasado Festival Cajeme de Fiesta para celebrar el 81 Aniversario del Municipio de Cajeme en la plaza Álvaro Obregón, gocé de la música de rock, de la exposición artesanal yaqui y mayo y una pequeña  muestra de la cocina tradicional yoreme, donde, bajo un yucateco, platiqué amenamente con la señora Concepción Castelo Molina, encargada de la misma y ahijada de la celebre curandera María Matus de Vícam Pueblo, quien, hace ya varias décadas, me hizo una “Limpia” contra la “sal y envidia” y un “mal puesto” causado en San Carlos por una mesera de Guaymas recentida y tal parece, por la situación actual  que necesito otra de urgencia.

Encauzamos la charla sobre las palabras y expresiones lingüísticas en su idioma que utilizamos los cajemenses, la danza del venado y su significado entre la comunidad  y la creatividad plásticas en el hermoso pueblo de  Pótam, el cual, visitaba durante recorridos turísticos con gente de Europa, Canadá y de los Estados Unidos, mientras saboreaba delicioso guacabaqui, carne con chile y tortillas sobaqueras servidas por la simpática señora Camila Valenzuela entre risas con las otras señoras en vestidos tradicionales yaquis torteando y tirando al comal sus famosas tortillas con esmero, precisión y gusto por el oficio.

¿Puede la mujer bailar la danza del venado o en su caso, vestirse como danzante venado? Le pregunté con mucha curiosidad porque entre los mayos de Sinaloa hay quien la baila y en el Baile Mexicano de septiembre una participante usa la vestimenta tradicional en forma sensual.

--¡No!, no puede, porque las leyes yaquis no  permiten que la mujer la baile por ser una ceremonia religiosa de mucho respeto y no es para divertir... Nos da mucha tristeza que sirva de diversión porque no respeta la tradición que hemos cuidado con mucho sacrificios--. Contesto con mucha seriedad y firmeza.

¿Cómo ven ustedes el uso del danzante venado en logotipos publicitarios? Le inquirí por el uso estilizado de esta figura tradicional como representativo de Sonora. Después  de despachar una orden de tortillas, me contestó: --No nos gusta porque dondequiera se pone y no se puede controlar--.

¿Hay  pintores en Pótam? Sí, tenemos a dos jóvenes: Isaac Amarillas haciendo rótulos y dibujos y Margarito Ramírez pintando paisajes y danzantes--.

La dejé atender el negocio para ir a platicar con integrantes del grupo de costura y bordado “Tutuli-sewa” (Bonita flor) quienes, en la calle bajo una carpa, mostraban su colorida y bellísima ropa tradicional hecha a mano por ellas mismas y algunas laboriosas mascaras pajkolas de algunos chamacos, ya que en la conversación anterior, doña Concepción, me indicó: --Nuestra vestimenta tradicional es admirada por otras gentes fuera de Sonora, aquí la miran en son de burla, pero la mujer yaqui la llevamos con orgullo porque nos identifica como la Tribu Yaqui, del Río Yaqui, Sonora--.

El señor Victoriano Moroyoqui Buichileme, su amable esposa María del Rosario e hijos Perla y Othoniel, me enseñaron que la palabra “nainari”, nada significa en su idioma Mayo, mientras me mostraba su bella y utilitaria artesanía de muebles rústicos de maderas regionales para salas y taburetes de piel de res. El señor Martín Ávila León expuso sus bellas piezas escultóricas de la artesanía seri reproducida en talleres de Hermosillo. Agregando mientras boleaba un águila con alas abiertas: --El palo fierro se está acabando y cada día es más difícil conseguir su madera--.

En Guaymas, después de recorrer el centro histórico  y los nuevos espacios urbanos de la marina Guaymas y el embarcadero turístico para los cruceros, que según artistas locales  con exposición  el día de la inauguración: --No hubo ventas—y algunos guaymenses me indicaron que los turistas solo miraban y exclamaban “Nice”, pero no compraron como se esperaba. Caminé por la avenida Serdán hasta llegar a la Casa de la Cultura para ver y criticar la exposición de desnudos femeninos por el pintor hermosillense Esteban Moreno, las cuales, tienen muy buen dibujo proporcional de las hermosas modelos, emanando mucha sensualidad en las poses artísticas, buen colorido a base de manchas y cuadros que distraen la observancia y el goce estético de cada una de ellas. Coleccionaría dos o tres de esos desnudos.

Al salir, visité a Clarita Quibrera, mi única guapa de ojo verde amiga guaymense que tengo y a su primo José Luis, de la Plomería Eléctrica Coliseo, para darles el tardío y sentido pésame por el deceso de mi amigo el doctor Quibrera, gran admirador de la obra del pintor empalmense Jesús Serna. Recuerdo como nos reíamos a carcajadas al contarme cómo obtuvo, por una apuesta amistosa, la pintura al óleo del “Quijote” que tanto admiro de este pintor. ¡Descanse en Paz! Mi fino amigo y a Clarita y a su mamá les deseo resignación.

En San Carlos me puse a caminar por las playas Las Coloraditas y del Crestón gozando del clima frío sin poder nadar por estar el mar casi helado, pero, observando hacia la isla La Raza con la esperanza de ver a mis delfines nativos de este hábitat que he cuidado desde 1994, cuando nació la primera cría en la bocana del estero El Soldado. No, no los observé. ¿Dónde estarán?

Con la interrogante sobre el destino de ellos, llegué a la galería de arte Bellas Artes,  para la presentación de un libro por autor norteamericano y de paso observar las pinturas y esculturas en venta, saludar a la vieja guardia de la ex Colonia de Artistas de San Carlos sobrevivientes que no estaban presentes y por medio de la gerente Rosita de García, me pude enterar que los pintores de moda y con más obras vendidas a pesar de la fuerte recesión porque las ventas están por los suelos, son: “Becris” (seudónimo) del pintor Becerra, Armando Becerril y Jorge Prieto de Tijuana. Después de recorrer las obras de variados temas y artistas, me gustaron “Seducción” y “La Danza”, del pintor Leonardo Mayén, por sus exquisitas modelos en vestido rojo y desnuda recostada en un sofá clásico. 

-Ha sido peor esta temporada que la del año pasado—. Me indicaron varios propietarios de negocios y lo comprobé porque no había turismo a quien venderle acuarelas y dibujos a la tinta china que llevaba conmigo. ¡Lastima!

 

 

 

Pie de foto: Doña Concepción Castelo Molina, orgullosamente portando su vestimenta tradicional yaqui de Pótam, Río Yaqui, Sonora.  Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.

 

Pie de foto: Aqui mirando como se hacen las toritillas de harina sobaqueras.

 

 

Pie de foto: Platicando con doña Concepción sobre el idioma yaqui.

 

 

Pie de foto: Todo un arte es el tirar las tortillas al comal.

Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.

Fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, colaborador cultural en crónica y crítica de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui, de Ciudad Obregón. Articulista de la revista Yuju Jeeka de la asociación APALBA.

 

¡Feliz Año Nuevo! ¡Qué asco es ser pobre!

Escrito por arkisanchez 07-01-2009 en General. Comentarios (1)

 Estimadas y (os) bloggers: Un saludo cordial. De nuevo por la web con artículos periodísticos sobre nuestra ciudad Cajeme y el auténtico mensaje navideño que recibimos por parte de una bella jovencita obregonense globalizada.

 

Otro año más de sobrevivir la economía “piojo” que en la lengua yaqui no se traduce como “Nainari”, según he preguntado a muchos integrantes de esta recia etnia heroica. No cabe duda que la dictadura de los partidos nos está “hambreando” con la alta inflación en los artículos comestibles que consumimos a diario. ¿Hasta cuando tenemos que resistir esta opresión? Es mi pregunta a los políticos nacionales y estatales debido a la  “hambre” que tenemos.

Otro año más de escribir mis cónicas culturales y criticar todo lo idiota que se produce, se escribe o se actúa en las esferas sociales y artísticas. Me gusta hacerlo libremente sin ataduras de cualquier índole y sin actuar de mala fe. Colaboraciones gratuitas para todos y todas ustedes con el afán de informar e instruir al Pueblo de Cajeme, que no tuvo la oportunidad de asistir a la universidad, sobre la plástica, la arquitectura y literatura como una propuesta más, de las miles que hay,  ya que conforme a la Constitución de México tenemos derecho a la Cultura.

Pero, ha de ser, a la Nacional que celebrará los 200 años de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana, ya que la sonorense oficial controlada por las direcciones de cultura municipales no va más allá de la carne asada, del teatro chero serrano arrabalero de soez vocabulario y ve con simpatía la embriaguez del jinete a caballo,  excepto,  claro está, la cultura operística y de las Bellas Artes combinada con la popular e internacional del Festival Alfonso Ortiz Tirado de Álamos y el de danza indígena autóctonas de Etchojoa.

¿Qué nos depara el año 2009 en política  y cultura más allá de la elecciones de verano? No mucho: Pobreza y desempleo, inseguridad en las calles al cruzarlas por automovilistas que drogados de poder manejan sus poderosos carros y no se les puede señalar cualquier infracción mínima de transito sin que te quieran golpear por la osadía.

¡Qué asco es ser pobre! Comentó en voz alta una bella jovencita preparatoriana o universitaria de clase media alta o burguesa  de minifalda recogida mostrando la tanga,  medio busto por la blusita, cigarro y bote de cerveza en la mano como el resto de sus tres amigas  en juerga, al casi atropellar con  lujoso carro a una familia humilde y a su servidor al cruzar, unos minutos después del atardecer invernal, la calle Guerrero por la avenida Miguel Alemán al no respetar ella el derecho peatonal de  vuelta a la izquierda por la prisa que llevaban.

La familia y las dos señora más, me miraron con sorpresa por la exclamación... ¡No supe que comentar! Sólo a pensar en la  indignación causada al escuchar su asquerosidad mental y cultural e induciéndome a cuestionar, como monje Hindú o existencialista: No sobre el tipo de Planeta contaminado  de horrorosas guerras y muertes violentas que estamos dejando a las futuras generaciones;  Sino, el tipo de gente que estamos dejando poblar la Tierra, si actúan en esa forma grosera tan solo por ser niñas privilegiadas de la sociedad corrupta  del País católico en que vivimos. ¡La educación se mama, no se adquiere!

Mejor me dedico a escribir de otros asuntos más positivos ya que me indignó más este insultante comentario que el ignominioso encono de la sociedad, instituciones y personalidades  contra mi libertad de expresión y críticas de arte, por la protección de delfines en San Carlos  y de ballenas grises que ya están arribando al Santuario Ballenero Mexicano y a la Baja California, a donde, quiero ir a fotografiarlas para una ballena terapia  y continuar con su protección hasta el final de mi destino.

Me dio mucho gusto saludar de nuevo a la poetisa alamense María Mercedes Rosas Cota, mamá de la tambien poeta Gloria del Yaqui, durante el pasado convivio amistoso de los colaboradores de este suplemento:--Los verdaderos rostros de Cajeme--, quien, me indicó la publicación de su próximo poemario “Retorno al Valle”, de poesía mística, de amor y a la vida. En Álamos leí algunos de sus poemas sobre la nostalgia del pasado y la grandeza de las piedras que hablan de historia  y desde entonces soy su admirador.

 Como regalo de año nuevo comparto con ustedes la belleza de las palabras de la poetiza del Mayo y mi simpática amiga  Elia Casillas, en su poemario “Sola, sin tu Sombra”, inspirada en la pintora mexicana y surrealista Frida Kalho de trágica existencia, pero,  en lo particular, no me gustan sus autorretratos por falta de estética femenina. Libro de fácil lectura con extraordinario prólogo por el poeta Federico Corral Vallejo, señalando: --De Frida se han desarrollado ejercicios plásticos ya escultóricos ya pictóricos en torno a su figura, el de Elia, es una de las piezas a esta centenaria musa de un sin fin de obras de arte... Y como dice ella: --Frida, más viva que nunca/ En armazón de muerte/ amamos tus costillas/ porque somos barro encendido que vuela...--.

 

 Pie de foto: los escritores Ramón Iñiguez, Sergio Anaya y Juan Manz en el podium.

 En la presentación del libro en la Biblioteca Pública, nos indicó los problemas monetarios suscitados hasta darse  el caso de ser su guapa hija Gabriela Esquer Casillas es la editora del mismo: Deléitense estéticamente, pues, con estos fragmentos: --Frida, ¿Cuántas veces te has asesinado?/ Preguntas por tu cuerpo/ y sólo recoges fragmentos de silencio/ dolencia de clavo/ que no cesa de sufrir/ y es vaivén ondulando/ su desgracia en canal del infinito--; --Con acuarelas en el cabello/ pinta un cielo lóbrego en cada herida/ amarrada al caballete de su maldición/ cultiva un centenario triste en los ojos/ Diego y flechas/ repartidos en el lecho/ atiza el calvario--; --Abres mezclas desierto con hojas/ cuando ovulas tu Frida/ y aparecen otras Fridas/ como tu arponeadas--; --Hay un dolor que te define y niega/ moldeas el universo con tres ojos/ y las manos se lo comen/ En el vestido crece una noche/ y dos estrellas/ pero tú giras sola, sola, sola/ sin tu sombra--.

 

Pie de foto: Escritoras y escritores asisitendo a la presentacion de Frida y felicitando a la autora por su magnifico poemario ya de colección o antología de la poesía sonorense. Bravo! Estimada Elia.

 

En casi cinco años de escribir con pasión y  altruismo con el que narro para ustedes, he logrado hasta el domingo anterior, la nada despreciable cantidad de 218 colaboraciones, llegando a publicar 232 obras pictóricas inéditas en acuarela, dibujo a la tinta china, fotografías y cuatro millones 640 mil reproducciones gráficas de mi obra artística, situándome en el mundo literario y plástico como uno de los cronistas más prolifero de Sonora, arquitecto plástico  y artista del Festival de Álamos con más reproducciones de su obra.

Festival que ya está a la vuelta de la esquina, donde, participaremos en la exposición de arte más grande de Sonora en la Plaza de Armas, porque tal vez, sea, el último  año que gozaremos de la belleza esplendorosa dorada de las fachadas de piedra de la Parroquia debido a que la elitista asociación “Adopta una Obra” las recubrirá con mortero de cal como si fuese misión jesuita. ¡Lástima!  Y como ostentan el poder, lo lograrán a pesar de la repugnancia comunitaria de la población.

 

 

Pie de foto: Feliz Año Nuevo, nos desea la poetisa alamense María Mercedes Rojas Cota desde el pasado desayuno con los colaboradores del suplemento Quehacer Cultural. Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.

 

 

Pie de foto: Ramón Iñiguez, editor, con su mensaje de reconocimientos a los integrantes del suplemento.

 

Pie de foto: El galardonado poeta Bernardo Elenas Habas con su conmovedro mensaje. "Ustedes son los rostros de Cajeme".

 

 

Pie de foto: Tres grandes poetisas: Gloria Barragan de Pueblo Yaqui, la alamense doño Mercedes Rosas y la navojoense Irma Palomares.

 

 

 Pie de foto: Algunos de los rostros de Cajeme que cada semana escribimos para su deleite de todos ustedes. (De camisa azul soy yo, junto a Cristina Murrieta, enfrente Lara y Tavares.

 

Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.

Fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, colaborador cultural en crónica y crítica de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui, de Ciudad Obregón. Articulista de la revista Yuju Jeeka de la asociación APALBA.