Cronista de Arquitectura, Arte y Ballenas de Sonora. México y USA.

Iconos de la Arquitectura en Cajeme o Ciudad Obregón, Sonora

Escrito por arkisanchez 25-11-2008 en General. Comentarios (0)

Estimados Bloggers: Aquí les presento los “Iconos de la arquitectura histórica en Cajeme”, para que los aprecien y nos ayuden a su conservación que se esta destruyendo y para colmo de nuestros males, fijense que la estatura a Jesús García, nuestro Héroe de Nacozari, Sonora, se la quieren llevar a Empalme o donarla a Guaymas y quitarnola a los cajemenses como producto del nuevo edificio en construcción en lo que fue la Estacion del Tren, la compañía Ferronales no la quiere aquí y por mas de 45 años ha estado en el paisaje urbano muy nuestro. No se Vale!

 

¡Viva! Mi general Francisco Villa. Algún día me cuadraré ante  su tumba en la Ciudad de Parral, Chihuahua, por ser mi “revolucionario” favorito de la pasada guerra civil entre constitucionalistas comandados por Carranza y Obregón  y convencionalistas de Villa y Zapata posterior al drama de nuestra Revolución Mexicana con Francisco I. Madero contra la reelección del Presidente Porfirio Díaz finiquitada por el general Victoriano Huerta.

Movimiento cruel, violento y mortuorio benéfico para la industria armamentista norteamericana por las millonarias compras realizadas por los ciudadanos armados en rebeldía, quienes, junto a las tropas federales porfiristas transitaron a caballo y en trenes por la antigua Estación Cajeme, donde, el mohoso tinaco de agua es nuestro monumento histórico. En la cual, por la importancia internacional de su desarrollo urbano y su incipiente arquitectura pobre, no estética y artesanal de madera y adobe en transición a la de concreto armado y  perfil laminado actual, nos muestra un híbrido proceso arquitectónico ignorado por la historia oficial y sociedad cajemense, --La que si no va a Tucson, no existe.

Durante mi estancia temporal en esta ciudad digital, es ineludible narrar sobre la historia de la –Máxima obra de arte--, desde el punto de vista analítico y crítico basado en el programan arquitectónico para diseñar espacios hacia las edificaciones intangibles y actuales que admiramos desde el parabrisa de veloz camioneta Avalanche. Por mi profesión de arquitecto los iconos de la arquitectural cajemense son interesantes temas a narrar, porque conociendo a priori las dificultades de su investigación histórica, no me importó puesto que lo compendiado hasta la fecha ha sido más fructífero de lo imaginado una tarde dominical y calurosa cocoreña.

La espiral de nuestra arquitectura la he dividido en tres etapas de su construcción, a saber: La primera como estación del ferrocarril Sud Pacífico y congregación entre 1906 a 1920; la segunda: La comisaría y pueblo de Cajeme entre 1921 a 1927 en la Municipalidad de Cócorit y la última, la de Ciudad Obregón a partir de 1928, comprendiendo una arquitectura desde el estilo norteamericano al estilo internacional de nuestros días de siempre.

Arquitectura construida por una incoherente sociedad multirracial y piramidal socio económica lacerante del pasado latifundio gringo richardsoniano en donde, la cúspide estaban los extranjeros propietarios, empresarios agrícolas y constructores de diferentes nacionalismo culturales. En la base el nacionalismo mexicano de la peonada y trabajador dedicados al desmonte y cultivo de granos para una agricultura expansionista tipo sureste norteamericano.

La primera etapa comprende dos importantes antecedentes: el porfirista afrancesado del Valle Nuevo de Carlos Conant Maldonado y la ocupación militar de los ejidos o colonias yaquis, donde no se edificó una arquitectura como en otras ciudades al estilo neoclásico o neo indigenismo. El otro, los 80 extranjeros inversionistas agrícolas de la Compañía Richardson, faltos, creo, de una ilustración en las artes pues no trajeron de Europa reminiscencias de la arquitectura barroca católica, el clásico romano o del renacimiento de las “Villas” italianas de los arquitectos Bernini, Vignola, Barromini, Bramante o Maderna. Los alemanes no edificaron inspirados en los estilos realista, rococó, romanticismo o con vestigios de las mansiones-hoteles estilo Art Nouveau ni moderna del siglo XIX; los españoles se olvidaron de la arquitectura de Antonio Gaudí, y ni siquiera los chinos levantaron sus construcciones influenciados por sus pagodas tradicionales.

Los hermanos William, Ryan y Frank Richardson como constructores no diseñaron una arquitectura basada en la nativa vernácula yaqui, ni del colonial alamnese o neoclásico de Cócorit, Guaymas o Hermosillo. La substituyeron por una obra ingenieríl e industrial de madera ensamblada, racional y más utilitaria que artística en las expresiones de sus fachadas simples, austeras y carentes de ornamentos para levantar  tendejones, cobertizos de molinos y almacenes de granos con muros de madera canadiense y techos con estructuras triangulares a dos aguas con ventanillos nada estéticos y continuados hasta 1930.

No edificaron bellas estaciones de tren con columnas de acero fundido ligeras ni almacenes con techos parabólicos metálicos como el Marshal Field de Chicago del arquitecto Henry Hobson Richardson ni de los arquitectos como Louis Sullivan y Víctor Horta. En vivienda no se construyó al estilo victoriano de la Ciudad de San Francisco, California.

De lo contrario, se introdujo a la tierra yaqui una pobre arquitectura al estilo sureste  norteamericano de madera. Como ejemplos de esta arquitectura agro industrial, tenemos: La Yaqui Valley Rice Association o la Molinera Río Yaqui, edificio de tres pisos y los cobertizos para molinos de arroz y trigo de H. F. Brunk y James Ryan, por la actual calle Sufragio frente a la estación del tren, derrumbado en 1970, y  el molino arrocero de Herman Bruss en Ontagota y su original casa-fortaleza con colmenas para contrarrestar  ataques yaqui; los varios edificios de la Richardson y demás construcciones ya narradas en la  colaboración del domingo anterior.

Con el arribo del general Álvaro Obregón a su hacienda Nainari, en la época de 1921 a 1927, se inició la construcción de  una arquitectura de transición entre la tradicional y moderna: La comercial de almacenes, abarrotes, bancos y talleres, se continuó edificando  arquitectura agroindustrial de cobertizos para molinos de arroz y trigo, algunos con estructuras metálicas: la Empacadora del Noroeste, el edificio semi clásico de la Compañía Richardson, la comercial en el barrio  chino  como la Compañía Chiang-Chong, La Nueva República y Cinco Hermanos por las calles Guerrero, Chihuahua y 5 de Febrero.

En esta etapa se introduce para la vivienda los muros de adobón y ladrillo recocido aparente con techos planos de terrado con vigas de madera y cestería de carrizo o varas con azotea encalada; de ladrillo con la edificación de la Empacadora del Noroeste,  con cuatro niveles, dinteles de arcos de ladrillo, parasoles y contrafuertes triangulares, un tanto artesanal por maestros albañiles  con fachadas con una ornamentación  tímida estilo neoclásico o neo colonial, muy apreciada por el general Obregón, así como, los techos estructurales de madera y metálicas con  lamina acanalada a dos y cuatro aguas, algunas de ellas, bonitas para su época social. Al inmigrante mexicano sólo le quedó el recurso de vivir en chinames o cuartos de adobe, lo que relataré próximamente como la arquitectura de los pobres.

 

 

Pie de foto: Edificio Molinos Modernos por la calle Jalisco, hoy fábrica de grafito.

 

 

Pie de foto: La caldera de una arrocera aun en pie, fue del Banco Rural.

 

 

Pie de foto: El tinaco mohoso, icono del ferrocarril antiguo. Obra emblemática de la ciudad por el Plano Oriente digna de verse. En este sitio, abajo está el pozo de agua cubierto con losa de concreto. El origne de la ciudad.

 

 

Pie de foto: Tipica casa habitacion construida en el Plano Oriente de Cajeme en los años 1930, cuando comenzó a poblarse con gente mexicana.

 

 

 Pie de foto: Otra caldera de molino arrocero frente al Travelodge. Simbolo de la pasada arquitectura agro industrial caracteristica de la ciudad, sector sur por la calle Jalisco.Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.

 

Material protegido con derechos de autor. (Copy Rights). Por el titular Francisco Sánchez López.   Registro: SEP-509989-1978-Mx. Se puede reproducir con autorización del autor si es comercial o mencionando la fuente si es didáctico,  otorgando ambos, crédito editorial en obras publicadas en cualquier medio de comunicación.

 

Francisco Sánchez López. Fotógrafo, artista del arte del realismo mágico de Seris y Yaquis, ecologista protector de ballenas en le mar de Cortés, colaborador cutural en crónicas y críticas de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario  del Yaqui, articulista de la revista Yuju Jeeka de la Asociación para las Bellas Artes,  de Ciudad Obregón, Sonora, México.

ICONOS de la arquitectura en Cajeme.

Escrito por arkisanchez 19-11-2008 en General. Comentarios (0)

 Estimados (as) bloggers: Saludos. Incluyo hoy este ensayo sobre la historia de la arquitectura en Ciudad Obregón o la antigua Cajeme.

 

Iconos de la arquitectura histórica en Cajeme.

 

Con la luminosidad de la luna llena y los vientos vespertinos del norte llegó el frió otoñal desértico a nuestro magnífico hábitat, clima ideal para deambular por las calles y callejones macondos del Plano Oriente y primer cuadro de nuestra porfirista ciudad admirando su arquitectura tangible y recordar la intangible narradora del desarrollo urbano diseñado por Cornelio Vanderbilt y su Compañía Fraccionadota Nainari para seleccionar los iconos  del siglo XX construidos en diferentes géneros arquitectónicos y variados estilos  de sus fachadas  un tanto artesanal en sus inicios. Una arquitectura no diseñada por arquitectos debido a la escasa cultura del proyecto de nuestra sociedad conservadora agrícola.

Su edificación ha sido a través de diferentes épocas históricas, socio económicas y políticas por un grupo humano policultural y multiétnico nativo o inmigrante blanco radicado en los llanos de Cajeme y en las postrimerías de la charca de Naana-wampo desde la colonización y ocupación militar en las Guerras del Yaqui, genocidio porfirista y post Revolución Mexicana, para modernizar y progresar el territorio ancestral de la tribu yaqui con el proyecto inconcluso del Valle Nuevo del guaymense  Carlos Conant Maldonado, continuado por los hermanos norteamericanos Richardson para explotar una agricultura de exportación  por los “farmers” de la Alta California financiada por los “brokers” de las ciudades de Nueva York y Los Ángeles, California hasta su mexicanización y posterior expropiación ejidal  del actual Valle del Yaqui y Mayo.

Las construcciones más antiguas que aún podemos apreciar son las ramadas habitacionales y ceremoniales yaquis, vernáculos ejemplos de una arquitectura naturalista del desierto sonorense, edificadas con horcones de mezquite y muros de carrizo con techos de tierra para contrarrestar el extremoso clima en los Ocho Pueblos Tradicionales y demás rancherías.

De la arquitectura de piedra tenemos la ermita de Tórim de 1636, al estilo jesuita y la más importante  junto a la de Bácum,  la barroca parroquia de Álamos de 1756, por el arquitecto Juan Ross, ciudad colonial con residencias españolas de portales  con patios interiores ajardinados con influencia arabesca y demás edificios civiles y religiosos en ella, en El Quiriego y Bayoreca, al par, con los cascos de las haciendas agrícolas de Cedros en Tesopaco y la de Aranjuéz en San José de Guaymas y su bello templo remodelado al estilo colonial franciscano.

Con la fundación de nuestra ciudad, un 14 de diciembre de 1906, como estación de banderas del ferrocarril Sud Pacífico-México, se introdujeron las carpas de lona para el campamento del pie de riel, para el uso de oficina, dormitorios, comedor y cocina comunal en su avance desde Cócorit Switch (Esperanza) a Cajeme y posteriormente a Fundición y Navojoa en 1907. Las primeras construcciones de la incipiente estación fueron una caseta-oficina y casita del encargado de la bomba, levantadas cerca del actual tinaco de agua, cinco años después, otra caseta para la estación con muros y techo de madera procedente de Empalme.

De éstas, aún podemos observar la casita estilo vivienda pobre de las plantaciones algodoneras del sureste norteamericano (Nueva Orleáns o Kansas) de don Lauro Servín de la Mora por la calle Álvaro Obregón y No Reelección  del ex Plano Oriente. La cual visité el sábado pasado para conocer su distribución arquitectónica y su actual estado de conservación. ¡OH, Sorpresa! Porque su estado de conservación es deplorable por la falta de mantenimiento, los durmientes de madera se han estado hundiendo casi metro y medio desde su ubicación en este lote y se está inclinando hacia la calle.

Platiqué con su morador, un bisnieto de Don Lauro, quien, comentó con tristeza: --Ojala  el ayuntamiento la declare monumento histórico por ser la más vieja de Obregón y nos ayude con su conservación que no podemos solventar los familiares. Tiene razón, porque puede ser amparada por la Ley del Instituto Nacional de Bellas Artes que protege  toda construcción a partir de 1900, siempre y cuando Cabildo y el Presidente Municipal lo soliciten.

En la época de 1907 a 1920, frente al camino de herradura, Federico Seaman y R.S. Tobie   edificaron almacenes para talabarterías, implementos agrícolas y una cantina, un corral y embarcadero de ganado junto a la casa Tobie con tablones de madera machihembrada en muros y techos tipo estados esclavistas sureños norteamericanos; un almacén poli funcional  para empaques de yute, posada, fonda y cantina por los hermanos Ryan y Williams Richardson, propietarios de la Compañía Richardson fundada en Esperanza,  Ontagota y Pueblo Yaqui del Valle Nuevo, donde, en sus campos agrícolas  se levantaron casas agrícolas con muros de adobón, techo de lamina a cuatro aguas y una veranda con cornisas sin estilo y de pobre calidad.

La ramada yaqui se adoptó en los típicos chinames de mezquite, carrizo ripiados con lodo con fachadas encaladas bicolores con polvo de cemento rojo predominante, habitados por familias de 8 a 10 integrantes,  en espacios interiores de 36 metros cuadrados compuesto con una cocina con fogón u hornilla con leña utilizada como calefacción en invierno, comedor y dormitorios. También le dieron el uso de fonda y puestos con muros de petate de carrizo para el primer mercado. Continuará...

 

 

 

Pie de foto: Construcción  mas antigua de la ciudad: la Casa de don Lauro Servín de la Mora en Plano Oriente. Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.

 

 Material protegido con derechos de autor. (Copy Rights). Por el titular Francisco Sánchez López.   Registro 509989-SEP-1978-Mx. Se puede reproducir con autorización del autor o mencionando la fuente y otorgando crédito editorial en obras publicadas en cualquier medio de comunicación.

 

Francisco Sánchez López. Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico de los yaquis, ecologista protector de ballenas y delfines en el mar de Cortés, colaborador cultural en crónica y critica de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui y articulista en la revista Yuju Jeeka de la Asociación para las Bellas Artes, A.C. de Ciudad Obregón, Sonora.

 

 

 

 

 

Aspectos culturales - artìsticos de otoño en Cajeme, ITSON y Cócorit.

Escrito por arkisanchez 11-11-2008 en General. Comentarios (0)

 Estimados bloggers: Que tal! Saludos a todos (as) ustedes que navegan por la web. De nuevo incluyo este artìculo periodìstico sobre la cultura kitshc de Obregòn o Cajeme en plazas y galerìas de arte y sobre mi futuro tapango de muerto que quiero para la posteridad.

 

La noche del pasado lunes otoñal, mientras escribía la presente, salí al jardín en el preciso momento en que una intensa neblina de matiz amarillenta por la luz de las lámparas callejeras cubría la colonia con un paisaje fantasmal de muertos impuntuales a su anual cita con los vivos, privándome la observancia de la hermosa lechuza blanca que cada noche se postra sobre melancólica palmera por varios minutos en busca de presas. Inmóvil la miro desde abajo del follaje de un guayabo hasta que ella se siente amenazada por mi presencia y pasado de cazador (como estatua cobrizaza  del general Lázaro Cárdena) para abrir sus alas y emprender el vuelo en la oscuridad.

 

Los altares de muertos venerando a Tetabiate, Pancho Villa, a la poetisa Enriqueta de Parodi y al dramaturgo Víctor Hugo  Rascón Banda en el sótano de la Biblioteca Pública y otros, indican que son más bien una tradición de los estados sureños mexicanos que sonorenses, influencia ya tradicional en la ciudad desde que la UNESCO declaró el Día de Muertos como patrimonio cultural de México, porque en la tradición cajemense sólo se acostumbraba visitar las tumbas de nuestros difuntos en los panteones.

 

La estamos adoptando como propia obregonense, inclusive, los tapangos de muertos de la cultura yaqui como el paupérrimo expuesto en el Museo de los Yaquis de Cócorit. De los cuales, si en el medio siglo venidero alguna asociación altruista opta por honrar mi memoria como arquitecto y escritor de crónicas y críticas de arte, deseo post mortem, que sean colocados como la Cruz surrealista de Andrés Bretón, los exquisitos ambigú y delicioso vino tinto chileno servidos en las exposiciones de Casa Rosalva junto a una semita de trigo y panocha de Ures con la fotografía de la sensual conejita desnuda del mes de agosto de la revista Play boy para extasiar mi espíritu con su nutritiva  belleza anglosajona por si regreso (aunque lo dudo) de mi sepultura en el Lincoln Memorial Park  para un Rapid Inn  con “M” Force,  a esta kitscheniana urbe porfirista, donde soy, un cadáver viviente social y político con la duda de si soy al estilo muralista de José Clemente Orozco en el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara o el típico grabado de José Guadalupe Posadas, por las máximas de –Ser o no ser--.

 

¡Mi guey es tu guey! Es la expresión pueblerina guaymense posterior a la visita de los cruceros turísticos a la contaminada bahía y puerto de Guaymas, derivada de la simpleza de “Mi Guaymas es tu Guaymas” con reminiscencias de “Mi casa es su casa”, en los tapetes de bienvenidas o en platos coloniales en casas clase mediera demócrata gringa  de San Carlos, como respuesta cómica y eufórica de la Fiesta Histórica que tantas expectativas económicas trajo a la realidad citadina de la cultura de pescadores convertidos en empresarios artesanales y turísticos, que solo faltó el cambio de la canción de “La Barca de Guaymas” por el “Crucero de Guaymas” para estar más acorde a la modernidad de la Marina entre delfines saltando.

 

Ahora que están en exhibición las magníficas pinturas del arte universal en Casa Rosalva, los “Retratos de las Castas” llamaron mi atención para innovar una nueva: --Keniano y blanca anglosajona produce Obama--. Galería donde disfruto de la apreciación estética de las obras y las analizo bajo metodología de la crítica, pero, opino contra la falta de criterio para aplicar las estrictas normas de seguridad y comportamiento por el personal de la Compañía Seguridad y Vigilancia de Hermosillo impuestas por el Museo Soumaya para resguardar su acervo artístico en nuestra ciudad, porque actúan en forma policial más que museal  y sus recriminaciones a las rupturas no intencionales pero necesarias a las reglas de no traspasar “La raya roja del piso” cuando voy a contemplar y estudiar las técnicas e imaginería de las obras no a vandalizarlas porque soy un profesional y esto no lo comprenden los ahí presentes.

 

¡Picasso En Cajeme! Qué dicha es tener algunas de las obras de este gran pintor español, pero la publicidad a la exposición no fue verdadera debido a que al principio del semestre en un programa nocturno de la televisión actual, una persona de la Extensión de Cultura del ITSON, creo que Erica Taumara, anunció: --La próxima exposición en la galería de arte, se exhibirá  grafica de Picasso de unas placas descubiertas por accidente, de las cuales, el gobierno español editó grabados y por primera vez en México serán exhibidas en la galería…

 

¡Fantástico! Exclamamos los que escuchamos esta gran noticia hasta que  la cruda realidad arribó con el calor de otoño, debido a que, la primera fecha de la misma fue suspendida porque las obras no las pudieron sacar de Álamos por las inundaciones  pasadas y más cruenta fue esta realidad abstracta cuando la noche de la inauguración, el maestro Arteche, el grabadista Enrique Espinosa Pinales, el arquitecto Pablo Machado y demás artistas plásticos nos dimos cuenta de que eran simples reproducciones de grabados sin serie, sin titulo y sin firma. Y son una colección itinerante de la asociación civil Seminario Mexicano del Distrito Federal. ¡Increíble!

 

Escurridizo se comportó el profesor Gonzalo Rodríguez Villanueva a la simple pregunta de apreciación estética --¿Cuáles de los grabados le gustaron más? No respondió en dos ocasiones y en la tercera ya en la banqueta antes de cruzar la calle 6 de Abril, sólo se rió por su puntada  y siendo secundado por Erica sus incondicionales trabajadores de la institución como si fuese una gran gracia estilo naïf.  No volveré a preguntarle nada a este señor zangròn, porque en lo particular no me interesa su opinión y nada tengo que ver con el ITSON, pero la pregunta fue con el afán de informarles a ustedes sobre los protagonistas y controladores de la cultura en Cajeme. ¡Ni modo!

 

Siempre es grato visita al pueblo porfirista de Cócorit, donde observé al mejor público educado, entusiasta y entregado al aplaudir de pie por varios minutos las actuaciones musicales de la Orquesta de Sonora, al Grupo Kenhany y la puesta en escena de una Eva y un Adán vestidos de payasos en vías matrimoniales, durante el pasado Festival Otoño Cultural Cócorit 2008 en la plaza Ignacio Zaragoza o Miguel Hidalgo y  Costilla.

 

Pie de foto: La bella plaza y su kiosco de Cócorit, Sonora. Durante el pasado Festival Otoño Cultural.

 

Al observar el programa de actividades y espectáculos no motivo la asistencia por ser más de lo mismo, sólo asistí el fin de semana para concluir la serie de fotografías de casas antiguas aún en pie, apreciadas por mi más por su valor histórico que arquitectónico por las erróneas remodelaciones de ellas, como ejemplo del gran salto de este pueblo abandonado desde 1930 a la modernidad virtual pueblerina para convertirlo en un destino turístico cultural de Sonora por así convenir a la reventa inmobiliaria de las escasas construcciones con valor arquitectónico-histórico.

 

En la plaza no se mostró la cultura vernácula típica del cocoreño en ninguno de los eventos artísticos, pero si, una mala obregonización cultural oficial municipal y del ITSON, donde, ni siquiera presentaron a artistas locales como la bella jovencita y cantante de baladas románticas Esmeralda Lara García, (de quien me gusta escuchar la melodía "Así Fue", porque me recuerda una etapa de mi vida en la que me quedé como el "perro de las dos tortas por andar enamorando a dos jovenes y bellas gringuitas). Ni una muestra de la cultura de los barrios del pueblo ni la cultura yaqui de la Loma de Guamúchil, el verdadero pueblo tradicional de Cócorit, fueron invitados.

 

Pie de foto: La encantadora y bella cantante cocoreña estudiante Lasallista (prepa). Esmeralda, visitando el Encuentro de Escritores Iberamericanos para concer más de literatura y vender chocolates para La Salle de Cajeme.

 

Tampoco pude asistir al concierto de música norteña en el bar o cantina La Norteña propiedad de la Marthona (nombre artístico gay) la noche del sábado como innovación en este festival, al cual, el humor sarcástico callejero cocoreño lo denominó como  “El baile cultural” del pueblo. Cantina muy popular donde observé extrañado la pintura de San Judas Tadeo en un nicho frente a la barra.

 

El homenajeado de este año no fue de mi agrado, creo que hay más gente que este guaymense muerto en 1907, que vivió el siglo antepasado en el pueblo y su casa frente a la casona de los Durón ni siquiera se conservó, hoy es una farmacia. Conant  ya tiene su mural en el cubo de la escalera del Palacio Municipal de Cajeme pintado por Francisco Meneses Romero y su estatua en el parque de los Pioneros de nuestra contaminada ciudad.

 

Pero no todo es negativismo, sabrosos estuvieron los churros con sabor a canela de don Pablo y la gallina pinta con tortillas de harina sobaquera de la  cordial doña Oralia, personajes vernáculos y orgullosos de Cócorit.

 

Pie de foto: Los deliciosos churros y el champurrado de don Pablo, una tradición en Cócorit. Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.

 

Pie de foto:Las hermosas y encantadoras cocoreñas Janet Corrales y la quinceañera Yulica María González Terán.

 

 

 Pie de foto: Hermosa ella, mi bailarina de Tahitiano favorita. Me encanta su sonrisa y el movimiento de caderas armonioso.

 

 

 

Pie de foto: Encantadora y bella quinceañera  Yulika frente a la parroquia de Cócorit.

Felicidades!

 

 Francisco Sánchez Lòpez

Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo màgico de los yaquis, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, colaborador cultural en crònica y crìtica de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui de Ciudad Obregón, Sonora. Articulista de la revista Yuju Jeeka de la Asociación para las Bellas Artes en la misma ciudad.