Estimados bloggers: ¡Qué tal! De nuevo en la web con otro artículo periodístico sobre el Grito por la Independencia de México y ciertas remembranzas del mes patrio de septiembre, “Mes de la Unidad del Mexicano”, dicta el lema publicitario.
La pasada luna llena sobre los llanos de Cajeme estuvo impresionante por su magnífico espectáculo cósmico nocturnal: Una inmensa nube grisácea la cubrió formando un bellísimo círculo perfecto de color blanco luminoso circundado por anillos de color naranja, rojo y morado. Conforme la nube se movía, la figura cambió a medios y cuartos de círculos hasta desaparecer mostrándonos una luna en todo su esplendor mientras surcaba una lechuza. Nada sublime porque ya la “pisaron”, sino climático, como presagio de días de calor y humedad.
Casi concluye septiembre “El mes de la unidad de los mexicanos” conmemorando los hechos heroicos del “Grito de Dolores” en todo el país resaltando nuestro acendrado mexicanismo. El cual, espero, no lo desaparezcan de nuestro calendario festivo la nueva dictadura del Congreso de la Unión y locales de los estados, ya que en estos días, andamos muy “Contreras” a la República de México.
La noche del 15 de septiembre asistí a tres diferentes eventos para festejar tradicional fecha histórica. Primero asistí a la plaza Álvaro Obregón para gozar de la vendimia, juegos mecánicos y lamentar el estado deplorable en el que está la estatua ecuestre con matices blancos como resultado de la pasada pintada de cobre y su restauración que no logró devolver la pátina de bronce original mostrándonos un caballo palomino y figura anglosajona del general constitucionalista.

Pie de foto: Estatua ecuestre del general Älvaro Obregón dañada por la pasada pintura de cobre y su restauración que no logró darle la pátina de cobre, se está transformando en una escultura blanca como la mota del algodón del Valle del Yaqui.¡Lástima!
El segundo, fue en la plaza de Esperanza donde noté un pueblo más feliz y entusiasta gozando del ambiente de feria que la observada en Cajeme, donde, se limitan a acudir a cenas y balies mexicanos.
En ninguno de los dos lugares escuché el “Grito” porque decidí a presenciar el famoso 2do. Grito por la Independencia de México en la Peña Casa del Colibrí, organizado por el arquitecto Pablo Machado Osuna y su muy apreciable familia. Acto cívico para honrar nuestras insignias patrias, cantar el Himno Nacional en lengua yaqui y español, donde conviví con gente noble, sencilla, gentil con insuperable fervor patrio y civismo tradicional, mostrándome su cariño por Esperanza y México en un sano ambiente de cordialidad y nacionalismo para honrar, un aniversario más, a los héroes que nos dieron Patria y Libertad. Festejo patriótico sin fines de lucro o políticos y un loable legado cultural esperanceño y de entretenimiento por artistas locales. ¡Enhorabuena! Familias Machado Osuna y Machado Ruiz.

Pie de foto: La guapa abanderada Adriana López Machado durante la ceremonia de Honores a la Bandera, durante el 2do. Grito por la Independencia de México en la Peña Casa del Colibrí de Esperanza.
--No puede usted tomar fotografías de los trajes típicos mexicanos porque tenemos una exclusiva ya tratada--. Me indicaron los organizadores del Club Rotario de Ciudad Obregon durante el pasado Baile Mexicano, como respuesta al solicitarles en forma educada un permiso, antes del inicio del evento ya tradicional en Cajeme. Agregando ellos, después de deliberar: -- Pero puede usted tomar fotografías en la calle por ser vía pública--.
Asombrado por tal respuesta seguí la indicación logrando solo diez fotografías porque las bellas y amables candidatas posaron junto a la columna de cantera. ¡Increíble! Pero son gajes del oficio. Ahora comprendo mi negativa a ser miembro de The San Carlos International Rotary Club ante la insistencia de mis amigos millonarios republicanos y demócratas; después de abandonar el evento: ¡Reafirmé mi denegación! Repruebo esta simplista actitud rotariana porque indirectamente el Club Rotario se beneficia con mi arte de la arquitectura durante el recorrido “Las Diez Mejores Residencias de San Carlos”, y estos señores cajemenses me niegan un permiso.

Pie de foto: La Reina del Baile Mexicano de los Rotarios de Obregón. Encanadora y bello traje Tarahumara de Chihuahua. ¡En horabuena!

Pie de foto: Bellisima candidata portando traje típico de Chiapas. ¡Encantadora!

Pie de foto: Guapa Jovencita portando el traje típico de Sonora, la danzante venada.
Ahora que andamos en estas fechas recuerdo un reprobable suceso en Cabo San Lucas a principios de la década de 1990, donde defendí nuestra Bandera Nacional cuando laboré como periodista gráfico: En el Patio de Honor de la biblioteca ondeaba nuestra Insigne Nacional hasta que una noche de juerga dos turistas borrachos se la robaron del asta para confeccionarse una bermuda playera (calzón largo) con el escudo nacional en las nalgas.
Indignado por tal afrenta, les reclamé su insultante, reprobable actitud y ofensa para el pueblo de México que los acogía. ¡Les valió un comino! Pero días después, fue rescatada y ellos deportados de la península. Lo curioso de este evento fue que para el mexicano con dignidad fue un acto heroico al defender la bandera, pero, para la comunidad gringa y canadiense y uno que otro mexicano vende patrias, no fue de su agrado porque estos empresarios traían divisas a México y me acusaron de ser anti-turismo. ¡Increíble! ¿Verdad?
Durante mi tercera visita dominical a la exposición de fotografías en Casa Rosalía, platiqué con dos encantadoras jovencitas que estaban realizando su tarea escolar para la preparatoria del CECYTES – Obregón. Como respuesta a mi pregunta de ¿Cuál de las obras les gusta más? Las hermanas Yumiko y Dulce Yuyi Lui Zárate, respondieron: “La Alameda Central”, la primera y “El Sagrario de Catedral Metropolitana”, a Yuyi; simpática triunfadora en el difícil oficio de la declamación al obtener un honroso primer lugar en Cajeme y finalista en la Ciudad de México al interpretar los poemas “El más hermoso privilegio”, de Aurelio Osuna y “Agua que huele a resina”, por Catalina Pastraña. Así como, el primer lugar en Ciudad Obregón con el cuento “Mi granito de arena” y segundo lugar a nivel estado de Sonora. ¡Felicidades! Me da gusto conocer a gente talentosa en todos los niveles de creatividad literaria y plástica y lamento no hay un buen presupuesto para la cultura y las artes en el municipio de Cajeme.

Pie de foto: La guapa jovencita cuentista y declamadora Yuyi de Cajeme.
La inauguración de la exposición “Insolación” por la artista Esperanza Barrón Ayala, en la galería de arte del ITSON, estuvo muy pobre, escaso público exterior al tecnológico mostrándonos deplorables ocho fotografías digitales de formato grande sobre lona vinilo. A pesar de su impresionante semblanza académica y exposiciones individuales, ya que las colectivas no cuentan para mí, y de su afirmación de: --Sencillez de la fotografía en blanco y negro se despliega en un universo de líneas, armonía de luz y sombras… viaje introspectivo a la luz que inicié explorando la natural - artificial--.
Desde el lente de la crítica, es la peor exposición montada en este recinto, porque son fotos sin valor artístico y plástico. No comprendo porque Foto Septiembre de Hermosillo del Instituto Sonorense de Cultura nos manda esta pobre exhibición y la galería se prestó a este acto. Sólo vimos cables cruzando el cuadro fallándole la técnica a impresiones en lona. ¡Que feas fotografías! Ni tienen calidad de impresión.
Entre el público pregunté variadas opiniones: El fotógrafo Julián Cibrián, indicó: “La exposición tiene un concepto diferente a lo normal, se nota una valentía al intentar romper lo tradicional”. Martha Rendón, respondió: “No me parece artística, es repetitiva en los cables” y la artista Carmen Serrano, sólo indicó: “Sin comentarios”.
Francisco Sánchez López
Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, colaborador cultural en crónica y crítica de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui, de Ciudad Obregón, Sonora. Mx.
Estimados bloggers: Los cordiales, hoy relato sobre la cultura y el bello arte legado a nosotros por los antiguos habitantes del desierto, que he estudiado por cuatro años y hoy los quiero compartir con todas y todos ustedes.
¡Qué calor! Se sintió en los primeros días del Mes Patrio, del Testamento con descuento y de Foto Septiembre, en el cual, subió tanto la temperatura que nos afectó la salud con un “golpe de calor” por andar en las calles debido a que las banquetas están ocupadas por autos estacionados a la vista de todo el mundo, de la manera más impune y no hay autoridad que aplique el reglamento de Transito Municipal. Nefasta está las nuevas disposiciones de la ley electoral que nos restringe nuestra Libertad de Expresión, garantía constitucional, legada por la Independencia de México y la Revolución Mexicana. Libertad que la tiranía del priato, panato y perredato nos quiere arrebatar para siempre por así convenir a los intereses de la élite política que nos gobierna desde el Congreso de la Unión y del Estado de Sonora, para eternizarse en el poder ¡Infames! Ignoran la historia de México.
Los últimos domingos he relatado sobre la arquitectura sonorense y mi ejercicio profesional, la fotografía artística y la política ecológica de conservación del estero El Soldado, la bahía de Guaymas y protección de cetáceos por la Sociedad Protectora de Ballenas, Picudos, Delfines, A.C.
Hoy comentaré sobre el gran legado artístico de Sonora en materia de urbanismo, arquitectura, arte y demás ramas que componen esta parte de la cultura muy nuestra, aunque carente de ilustración universal, es la del sonorense conservador o liberal. Es una pequeña conclusión de los resultados a la investigación de cuatro años sobre estas materias en la región sur de Sonora para redactar y editar el libro: “Anales del Arte en Sonora”. El cual, desde el sábado pasado, archivé inconcluso por falta de dinero debido a la alta inflación comercial que afecta a mi economía de sobrevivencia y a como están las cosas en el mundo de la política y social en relación personal en este pueblo provincial y estado rústico de encono, no recibiré algún patrocinio exterior para concluirlo. Pero, como mi filosofía es existencialista, afirmo:--¡Hasta donde dura el perro, dura la rabia!--. Y Punto y aparte.
Magnífico y bellísimo es el legado artístico por su creatividad adaptada a la biodiversidad de la región desértica por las culturas antiguas asentadas en el actual estado de Sonora y sus descendientes de yaquis, mayos, pimas y seris, criollos españoles e inmigrados mestizos mexicanos, europeos, asiáticos y norteamericanos en los valles del Yaqui y Mayo de la región costera del golfo de California.
En urbanismo (ciencia que estudia la planificación de las ciudades) tiene varias manifestaciones a través de la historia: mil setecientos años de las 80 rancherías yaquis precortesianas con sus explanadas desmontadas con dos edificaciones circulares de piedra para protección y almacén de granos fundadas a lo largo del bajo río Yaqui; mil doscientos años tiene de fundada la ciudad y centro ceremonial de Trincheras con su pirámide (atalaya); las misiones jesuitas fueron establecidas entre 1614-1770 y años después los presidios militares y los reales de mina con sus centros urbanos típicos españoles rodeados por haciendas agrícolas-ganaderas del siglo XVIII; continuaron los campamentos militares durante la guerra de exterminio yaqui y los fraccionamiento o ejidos indígenas como Cócorit, (1880/1890-2008); las estaciones del ferrocarril Sud Pacífico México como Navojoa, Estación Corral, Cajeme, y a partir de 1906 el urbanismo moderno de Ciudad Obregón de 1922.
Las obras de arquitectura son admirables, contamos con 1150 edificios civiles y religiosos en el estado y 180 construcciones en Álamos y la Aduana catalogados como monumentos nacionales por el Instituto Nacional de Antropología e Historia. Nuestras viviendas vernáculas son antiguas: los “wigams” de los seris antiguos y primeros pobladores de la costa sonorense e isla del Tiburón, con más de cinco mil años
, seguidas por los “círculos para dormir” rudimentarios, las casas acantilado y habitaciones en cuevas y continuar con las ramadas tradicionales ovales y ceremoniales rectangulares yaquis y mayos con la misma antigüedad antes descrita.
En las 80 misiones jesuitas, sus templos y capillas fueron, algunas de ellas, unas auténticas joyas arquitectónicas por su austeridad y pasividad, pero, desafortunadamente, muy pocas están en buen estado de conservación, otras: En ruina total y del resto, sólo el sitio quedó marcado en planos antiguos. A partir de 1740, cuatro presidios militares fueron levantados durante la conquista española en Sonora, cercanos a nosotros, tenemos el de San Carlos de Buenavista , hoy sumergido en la presa El Oviachic y el Presidio del Pitic, transformado en la ciudad de Hermosillo. De los reales de mina contamos con de Los Frailes Álamos, Promontorios, Quiriego, Cumpas y Batacosa. Muchas fueron las haciendas construidas en territorio indígena, como la antigua de Rosario Tesopaco junto a las de Navojoa y Huatabampo, con su casona colonial y demás instalaciones.
Doscientos cincuenta y dos años tiene el estilo barroco en Sonora, con la parroquia de Álamos diseñada por el arquitecto Juan Ross y un poco más de años del estilo colonial español en casonas típicas con patio interior ajardinado e influencia arábiga en algunas de ellas. Pero, por efectos de la resistencia yaqui a la colonización militar, no tenemos ejemplos de pórticos al estilo Tequique de iglesias antiguas; 120 años tenemos de una arquitectura neoclásico durante el porfiriato y desde 1922, podemos gozar de los siete bellos templos yaquis de los Pueblos Tradicionales con tendencias neoclásicas artesanal construidos durante el régimen de Adolfo de la Huerta para pacificar a la tribu yaqui, el de Cócorit, es diferente, mas encausado al gótico federal de Estados Unidos de América .
En arte, nuestro inventario es extenso: miles son los sitios descubiertos con magníficos grabados del petroglifo con más de diez mil años de antigüedad, aun nos sorprenden los de Caborca con sus figuras de “Detente”, el “Mural de ciervos”; del cerro La Proveedora, el más admirable es “El curandero” y de Cucúrpe, me impresionó “El observador astronómico”. En pintura rupestre en cuevas, en La Pintada podemos observar una figura expresionista similar al actual danzante venado yaqui o mayo y cercanos a Cajeme, podemos apreciar los de la cultura Huatabampo y los localizados en Rosario de Tesopaco y otros cinco sitios entre cañadas y ojos de agua de la sierra Oscura rumbo al Quiriego.
Pie de foto:
Francisco Sánchez López
Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico de yaquis, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, colaborador cultural en crónica y crítica de arte para el suplemento Quehacer Cultual del periódico El Diario del Yaqui de Ciudad Obregón, Sonora,
Estimados (as) bloggers: Con mucho gusto comparto con ustedes esta crónica sobre mi obra de arquitectura, funcional con estilo Internacional que diseñé por largos 38 años en México.
La lluvia nocturna humedece mi jardín de agaves, sábilas, una palmera y es el clima ideal para cuestionar a la dictadura partidista del Congreso de la Unión, la razón por la cual, nos desposeyeron del derecho constitucional de ser informados sobre el estado que guarda México descrito en el informa presidencial de mañana. ¡Ingratos! Como ecologista protector de cetáceos, no acepto el uso de delfines para fines electorales en nuestra desastrosa urbe. Dejo este tema tema para otra ocasión porque hoy relato sobre el gran arte de la arquitectura:--Testigo insoslayable de la historia--, su docencia en México y el ejercicio profesional.
En 1785, se inicia la enseñanza de la arquitectura en La Real Academia de San Carlos de la Nueva España, mientras se construía el estilo barroco español con pórticos de iglesias del arte Tequique. Hasta que, en 1805, predominó la arquitectura neo-clásica por los arquitectos Tres Guerras y Manuel Tolsá, constructor del Hospicio Cabañas en Guadalajara con su magnífica cúpula por el arquitecto Manuel Gómez Ibarra.
En 1843, el presidente Antonio López de Santa Anna la cambió a la Academia Nacional de San Carlos, dirigida por el arquitecto Javier Cavallari, donde, los alumnos tenía que estudiar las materias científicas en el Colegio de Minería y las artísticas en la Academia para recibir el titulo de ingeniero-arquitecto. Durante el imperio de Maximiliano de Hapsburgo, las edificaciones se centraron en el eclecticismo francés de la Academia de Bellas Artes de París por su influencia en los arquitectos mexicanos especializados en Europa.
En 1867, se formó la carrera de arquitecto en la Escuela Nacional de Bellas Artes conservándose los conceptos y estilos arquitectónicos antes citados, siendo continuados durante el régimen del general Porfirio Díaz para embellecer la Ciudad de México, al par, con la filosofía positivista subrayando la ciencia, la técnica y la afinidad por lo Universal, hasta que, en 1900, el arquitecto Carlos Lazo instituyó el método de dibujo Pillet francés como materia en arquitectura.
Durante el porfiriato, se introducen al país el fiero estructural, el cemento para construcciones de escuelas, estaciones de tren, mercados y el concreto armado en la bóveda de la Casa Broker (1898) por los profesionales De Lemos y Cordés y en el edificio La Mutua. En 1902, el ingeniero Miguel Rebolledo con su sistema Hennebique francés, usó el sistema estructural de pórticos en concreto armado seis años antes de la famosa estructura “Dominó” de Le Corbusier.
En 1897, el neo-indigenismo floreció como tendencia arquitectónica con la construcción del Monumento a Cuauhtémoc por el ingeniero Francisco Jiménez y su monumental escultura al bronce por el escultor Nereña( de la cual, tengo una replica pequeña en venta) y después el clásico y hermoso Hemiciclo a Juárez por el arquitecto Guillermo Heredia sobre el Paseo de la Reforma.
En 1903, el arquitecto Antonio Ribas Mercado dirigió la Escuela Nacional con los profesores Adamo Boari, Roisin y Paul Dubois, pero, en 1910, se convirtió en la Escuela de Arquitectura anexada a la universidad y para 1929, se desliga de la Escuela Central de Artes Plásticas para incorporarse a La Universidad Nacional Autónoma de México y obtener en 1970 su gobierno autónomo.
El sentimiento nacionalista posterior a la Revolución Mexicana, que estipulaba: -La prioridad de la cultura mexicana y la exclusión de la extranjera-, fue el principio de muchos arquitectos para edificar la arquitectura nacionalista y de la transición como antecedentes de la arquitectura moderna en México.
En 1930, la arquitectura funcionalista procalmó: “La forma sigue a la función”; “La no ornamentación estilística del pasado” y “La nueva arquitectura debe ser limpia”, según el arquitecto Adolph Loos.
En 1948, el arquitecto Ignacio Díaz Morales fundó la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara contratando para la docencia a arquitectos extranjeros como Bruno Cadore y Silvio Alberti, Hans Hartung y Matías Goeritz junto a profesionales tapatíos, cambiando su nombre, en 1970, a La Facultad de Arquitectura, donde, tres años anteriores, inicié mi formación académica en urbanismo, planificación, diseño arquitectónico, la técnica constructiva tapatía, del acero y el concreto armado y aligerado.
En las aulas aprendí la definición del esteta José Villagran García de; “Arquitectura es el arte de crear la morada integral del hombre”, y donde, el pasante José Hernández Laos, al regalarme su tesis profesional, me aconsejó: “¡Espero sientas por la arquitectura una pasión que es la vida!”. Mientras que en Guadalajara predominaba el colonial jalisciense, el estilo funcional de Días Morales y Juan O´Gorman, el regional de Luís Barragán, el Internacional de Goeritz y la parabólica de Alejandro Zhon.
Mi arquitectura es el legado de la Escuela de Chicago de Luís Sullivan, del Bauhouse de Gropuis y Mies Van der Rohe, la neo-plástica de Theo Van Doesburg, Le Corbusier, Frank Llyod Wright y Julio Acosta para la práctica profesional iniciada hace 38 años como dibujante de planos para permisos de construcción y proyectista para el ingeniero Manuel Islas y los compañeros Basilio Rueda Montoya y Apolonio Vásquez, quienes construyeron mi arquitectura moderna funcionalista con fachadas estilo colonial, internacional y brutalismo combinando el juego plástico volumétrico con bellas formas geométricas y texturas de canteras, mármoles, aluminio, cristal y fuertes matices para lograr la armonía arquitectónica en los géneros: Casas habitación y residencias, edificios de oficinas y apartamentos(en uno innové la forma piramidal invertida), hoteles, clínicas de salud, colegios e iglesias con la novedosas ventanas trapezoidales y vitrales de ónix para los Hermanos Maristas; restaurantes y de conservación del patrimonio en la Barca, Ciudad Guzmán, Guadalajara y en Unión de Tula, Jalisco (remodelación de su Plaza de Armas, el atrio de la iglesia y una escultura modernista que los tuleños llamaron: “Patas de buey boca arriba”), y en los estados de Michoacán, Nayarit, Sinaloa, Sonora y Baja California Sur; con mis diseños trascendí a Europa con una residencia en Galicia, España y en la Ciudad del Vaticano quedó el proyecto de la iglesia de Las Golondrinas de Guaymas para el Padre Antonio, por la controversial Cruz inclinada de concreto no aceptada como concepto plástico católico. En Cajeme, diseñé el estilo Colonial Sonorense de las Misiones Jesuitas y mi arquitectura “Más Amigable” con el medio ambiente porque he concluido que: --Arquitectura es el arte de diseñar y edificar los espacios habitables para el hombre--.

Pie de foto: Edificio de oficinas al estilo Internacional de los años 1970 en Guadalajara por el arquitecto Francisco Sánchez López.
Francisco Sánchez López
Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico de seris y yaquis, ecologista protector de ballenas del mar de Cortés, colaborador cultural en crónicas y críticas de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui de Ciudad Obregón, Sonora.