Estimados bloggers: ¿Qué tal?. De nuevo por la web escribiendo sobre cultura sonorense. Hoy, quiero compartir con ustedes esta crónica de la trova en Esperanza, Sonora. Estuvo magnífica la velada con estos dos grandes artistas.
Si Argentina tiene sus melancólicos tangos del desamor en las pompas, los texanos sus canciones "Country", donde el vaquero pierde el rancho, las vacas, los caballos, los chivos, la pick up o troca, a la esposa y hasta la vida en tres minutos; nosotros tenemos los corrido pendenciero de Pancho Madrigal con escenas y personajes de la literatura de la padada Revolución Mexicana quien ya nadie se acuerda de ella y los boleros y danzones rómánticos de Silvia Abalos. Disfùtenla.
¡¿Quién parará esta locura...?! Trova tapatía en Casa del Colibrí.
La noche de luminosa luna cubierta por nubes grisáceas y negruzcas en movimiento, motivan a redactar la crónica de dos estupendos conciertos musicales inusuales en nuestra bohemia citadina de Cajeme por la calidad de los interpretes tapatíos Silvia Abalos y Pancho Madrigal en la Peña Cultural La Casa del Colibrí a donde fui invitado por el arquitecto Pablo Machado y su amable familia.
La noche anterior al diez de mayo, en un improvisado sitio de frondosos árboles escenográficos y al cielo raso, fue el ambiente para la presentación de Pancho Madrigal, canta autor de corridos pendencieros en la Peña de la Casa de la Cultura contigua a la laguna del Nainari.
Este hermoso paraje trajo a mi memoria las tardes campestres de carnes asadas durante el Encuentro de Escritores Sonorenses y la conferencia y exposición intinerante de acuarelas y fotografías “La Protección de Ballenas en México”, hace ya diez años, acción emprendida contra viento y marea en el mar de Cortés, donde no acepto las exploraciones petroleras en sus aguas profundas. El arte del realismo mágico usado para la conservacion de las ballenas, altrusita acción encausada por mi desde 1991, motivo por el cual, como respuesta, sólo encontré enconos y detractores.
Cuando llegamos a la peña el grupo Khenany estaba cantando “Huapango de Moncayo”, “Yolanda” y concluyó con “La Flor de Capomo”. Después de un breve intermedio, Pancho Madrigal subió al estrado para exclamar: “Cajeme de mis amores” y deleitarnos con sus corridos dramáticos y humorísticos interpretados con buena voz y notas de guitarra propiciándonos risas y carcajadas mientras cantaba y relataba los corridos de Genaro Canchola y el mesero Martín Lozada, “La flor”; el de Nabor García, charro valentón, exclamando: “No hay milpa sin huitlacoches” y “Ahí va el peine, ábranse piojos”; Rodrigo el comisario de San Juan de este lado con la bala zigzagueante dando al blanco en las nalgas del bandido que salió huyendo del pueblo como jinete del Hipódromo; el de Cipriano di Carpio y el de Villa Purificación con los revolucionarios de Pedro Zamora donde el “Qui bule que”, raigado de lujuria, se robó a “La Saxofona”, fea mujer quedada del pueblo en Colima quien al llegar a la guarida, le exigió:”¡Lo caído, caído!”. Y a petición del público, el famoso corrido de Jacinto Cenobio. Al terminar su actuación, invitó a la artista Silvia Abalos para cantar dos melodías.
Al otro día, con la luna en su cuarto menguante y nubosidades fue el cosmos del jardín y escenario rodeado de enredaderas con luces indirectas, el bello árbol botella, columnas de cantera, techo de palma y adornos coloniales durante la agradable velada musical con los artistas tapatíos Pancho Madrigal y Silvia Abalos en la Peña Cultural La Casa del Colibrí, de la comisaría de Esperanza:-La capital mundial de los mini bustos escultóricos-.
Pancho fue el primero en cantar la epopeya de “La banda de los Coyotes”; cinco hermanos bandoleros, originarios de Los Encinos en el pueblo de Sarapoa, vagaban por los montes y abrupta sierra: dos a caballo y uno montando el burro al revés: --Por eso de cuidar la espalda-.
Continuando con los corridos de Pánfilo Macias, “El Zorro”, profiriendo:
-- ¡A jijo, creo que la regué! Y Zanotón, “El Caliente”, entre otros más que causaron risas entre los asistentes.
Le siguió Silvia Abalos vestida de huipil rojo oaxaqueño y falda larga blanca, comentando: “Vengo a dejarles el corazón... Es un encuentro bonito con Pancho después de 14 años de no verlo, soy su interprete, preparado sorpresivamente por el arquitecto Pablo en esta bella Peña del colibrí”. Antes de cantar, glosó: “Las mujeres son hechiceras en Veracruz: El único manicomio con vista al mar; nací con los boleros y con la canción ranchera de Jalisco”, para luego entonar sentada en un escalón y con ojos cerrados “Piensa en mi”, de Agustín Lara, recordándome el retrato a lápiz de este icono por Alberto Santana.
Prosiguió con las melodías: “Qué del corazón”, de Rafael Mendoza; “La Llorona”, en idioma mixteco y español; “La flor de la Ilusión”, danzón dedicado a la Casa del Colibrí; el corrido de “Juanita, la mata maridos”; la canción “Si me dejara el tren” para finalizar con ¿Quién parará esta locura?... El amor la parará!”. ¿Excelente!
¡Bravo! Y con muchos aplausos correspondió el público a ambos cantantes muy complacidos por las interpretaciones de dos trovadores amigos y una guitarra, triunfantes en México y en Europa, ya que Silvia Abalos viajó desde Bélgica para cantar en el sur del país y hacer una labor altruista a la niñez yaqui de la Loma de Guamúchil, Cócorit.
Como ya es costumbre, pedí comentarios entre el público que se quedó porque estuve ocupado entrevistándolos: Pancho, ilustró: “Silvia es una maravillosa cantante, excelente amiga y ha llegado a hacer del canto el motivo de su existencia”; el arquitecto Machado emocionado por la amistad de ambos, comentó: “La voz del cantante nace pero nunca muere... El canto de estos artistas nos nutre el corazón... Pancho es el amigo de los sin voz”. Su esposa Soledad Ruiz, exclamó: “Excelente, estoy muy emocionada por estos dos artistas sensibles”; su hija Andrea, comentó: “Interesante y divertido”; a su hermano Pablo, le pareció “Conmovedor, mucha cultura en un solo lugar”; el niño Emiliano, frente al micrófono, refirió: “Felicidades a todas las madres, me siento orgulloso de tener mamá”.
Como un día antes había observado a la señora Concepción Osuna de Machado con guitarra al hombro en una calle cercana a parroquia de Cócorit, le pregunté el motivo; después de sonreír, contestó: “Canto música ranchera y toco guitarra... Soy del coro de la iglesia y todo el mes de mayo hay alabanzas a la Virgen de Guadalupe”. ¿Y el concierto que le pareció?: “Canta muy bonito esta muchacha y ojala hubiera más eventos como el de hoy”; a su hija Marcia, también cantante, lo consideró “¡Formidable! Ojala se dieran mas seguidos”; su hermana Concepción, opinó: “Muy ameno, dos estilos diferentes no muy comunes en la región”; la señora Rosario Bohórquez, exclamó: “Precioso, son realmente unos artistas, el mejor regalo del Día de las Madres” y la señora Dommy Flores, apreció: “Sólo escuché a Silvia, me pareció excelente por la calidad interpretativa y voz que te atrapa, tiene magia, la crea y capta momentos interesantes”.
Antes de despedirme de Silvia, le externé: --¡Eres una gran artista con buen dominio del escenario, gracias por tu arte!--.
Ella agradecida me regaló su nuevo disco Te´ Ome.
En fin, fue una gran velada bohemia de buena trova compartida con gente noble y amistosa ofreciéndonos un culto espectáculo de calidad musical diferente al acostumbrado de música grupera muy gustada en la región.
Francisco Sánchez López
Arquitecto, fotògrafo, artista del arte del realimo mágico de yaquis y seris, ecologísta protector de ballenas y delfines en el mar de Cortés, Colaborador cultural en crónicas y críticas de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui de Ciudad Obregón, Sonora.
Estimados Bloggers: De nuevo por la red para saludarlos y subir esta crònica sobre un gran acto humanitario como es la de regalar zapatos a los niños y niñas yaquis (estoy como Vicente Fox) de la Loma de Guamuchil que presenciè y me unì a la artista y demàs personas.
Estaba escribiendo sobre la estética del arte en Cajeme cuando llegó el arquitecto Pablo Machado para presentarme a la artista tapatía Silvia Abalos de fama internacional por su música latinoamericana y a quien conocía por medio de mi blog en la Internet. Me complació conocerla en persona ya que en su gira artística por el sur de México, se vino a Sonora para deleitarnos con su canto en La Casa del Colibrí, de Esperanza junto a Pancho Madrigal.
Aproveché su visita para preguntarle: --También vienes con un magnífico proyecto altruista, ¿Verdad?--.
“Sí, en el 2006, vine a cantar en las celebraciones del Centenario de Esperanza y al Festival Ortiz Tirado de Álamos y cuando entrábamos al pueblo de Cócorit, me llamó poderosamente la atención un grupo de 20 niños corriendo detrás de una pelota desinflada sin camisas y sin zapatos en un frío día febrero antes del atardece; pero, había tanto regocijo en su juego, en sus sonrisas y carcajadas que ¡Me tocaron fuertemente el corazón!”.
Exclamó con cierto sentimentalismo, para agregar: “No es que no conozca la miseria y pobreza de mi pueblo; siempre he comentado que México es tan hermoso y tan castigado al mismo tiempo; de hecho, la dedicatoria de mi nuevo disco lo dedico a México...”.
“¡A esos niños les quiero comprar zapatos! Me dije a mi misma y en una cena con mis músicos, gente del festival y los esposos Machado Ruiz (a quien conozco desde 1980, en Guadalajara) lancé mi inquietud de aliviar un poquito a esos niños que son la esperanza de Sonora... No tengo hijos, Francisco, pero no es necesario tenerlos para que un niño te ablande el corazón”.
Afirmó con mucha seguridad, convicción y melancolía, para continuar su relato: “Cuando regresé a Bruselas, fui a las oficinas del AFAL (Asociación de Mujeres de América Latina, grupo de mujeres ricas dedicadas a obras de caridad) presidida por la Condesa María Teresa de Liderkeke, maravillosa mujer chilena casada con el conde belga, quien me preguntó sobre mi viaje a México.
Le manifesté lo visto en Sonora y comenté: ¡Teresa, si hubieras visto a esos niños...! Yo quiero comprarles zapatos de fútbol”. Ella, conmovida, me preguntó: --¿Qué propones?-- y le contesté: Los próximos conciertos que voy a hacer para ustedes, no me paguen en efectivo para que todo ese dinero se vaya para los niños de Cócorit... Juntamos escasos 2500 euros en dos conciertos como primer paso del proyecto; porque para un niño: ¡No hay nada mas excitante que un buen par de zapatos de fútbol!”. Me indico con veracidad.
“Mucha gente me ha criticado, comentando que es una visión de mujer capitalista y yo contestaba en mi interior: ¡Pues que carajo! ¿Porqué no?
A esta iniciativa se adhirieron mis músicos y otras gentes que ahora en Bélgica lo están entendiendo y tengo un ángel a mi lado llamado Estefan Wald quien está haciendo ruido en el mundo flamenco para aportar maquinas de cocer a las mujeres yaquis”.
Como me invitó a unirme a su proyecto, al día siguiente la acompañé a comprar uniformes y equipos deportivos para una lista de 182 niños y niñas de la escuela primaria y preescolar de la Loma de Guamúchil, previamente entregada por el señor Miguel Ángel Cota Tortoli.
El sábado pasado, durante el cenit y al ritmo de un tambor anunciándolo, llegamos cargados con los regalos a la Guarida Tradicional del pueblo de Cócorit enfiestado por el Día del Espíritu Santo. Enclaustrada en una gran explanada con magníficas panorámicas al cauce seco del río Yaqui; bajamos la mercancía e ingresamos al recinto donde nos esperaban las autoridades tradicionales, algunas mujeres y más de un centenar de niños sonrientes e impacientes por recibir sus regalos.
Nos sentamos en una banca frente a los cinco gobernadores: Juan Placido Valdés Castillo, Apolonio Valenzuela Matus, Teodulfo González Valencia, German Ibarra Moroyoqui y Dolores Matus Bacasewa; el Pueblo Mayor, Miguel Buitimea Flores; el secretario, Anselmo Franco Ibarra; Servando Juzacamea Matus, Capitán de la Autoridad Tradicional; Maximiliano Álvarez García, Comandante de la tribu Yaqui y Arturo Valencia Juzacamea, coordinador Autoridades Tradicionales.
Tomó la palabra Miguel Ángel en su lengua nativa y después en español presentando a la artista Silvia Abalos y a los testigos de honor: El arquitecto Pablo Machado, su esposa Soledad e hija Andrea, la profesora Silvia Domínguez, Jorge Moreno, comisario de Esperanza y su servidor.
La cantante y actriz Abalos, de pie, explicó los motivos de la donación y cuantificación de lo otorgado altruistamente, exclamando:”Son para ustedes, niñas y niños, para que jueguen”. Mientras mostraba las bolsas con uniformes, cajas de zapatos con tenis y de fútbol, guantes, bats y pelotas de béisbol, balones para básquetbol y voleibol y pelotas multicolores con un valor de 2700 euros (16 pesos por uno).
¡Júbilo y alegría! Mostraron los niños y las mujeres que presenciaban este conmovedor acto humanitario por una artista que piensa: “El arte saca a los niños de la calle y si les damos música, teatro y les ponemos zapatos para que vayan dignamente caminando por las callecitas a la escuela de arte, es una manera de ayudar a que la niñez no caiga en las drogas y otros vicios, porque creo, que la desesperación y la desilusión los pueden orillar a vivir e la calle”.
El primer gobernador Placido Valdés Castillo agradeció la donación a la señora Silvia y nos invitó a presenciar las celebraciones religiosas encaminándonos a una ramada donde se bailaba magistralmente la Danza del Venado y la Pajkola, donde noté en la mirada de Silvia su extrañes y admiración por este bailable y de ahí, nos fuimos a la cocina para degustar sabroso wakabaki con tortillas de harina sobaqueras servidas por afables señoras que estaban cocinando y torteando.
En el camino de regreso pensé en esta acción humanitaria tan noble de la cantante Silvia, venir desde Bélgica para entregar en especie esta donación a los yaquis y después verla actuar cantando, es conmovedor, porque todavía hay gente como ella y la condesa Teresa de Liderkeke con gran corazón y humildad para con los demás e incluyendo a los señores Jaime Montero Sifuentes de la tienda Deportes y Novedades y Adrián Rivas Gallegos de la zapatería Tres Hermanos por el descuento otorgado a esta noble causa.
“¡Los niños yaquis son mis ángeles!”. Comentó, Silvia Abalos con mucha sinceridad, alegría y amor, al concluir su visita con la niñez yaqui que le partió el corazón. Para volar a la Ciudad de México y presentar sus conciertos musicales.
Francisco Sánchez LópezEs arquitecto, fotògrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, colaborador cultural, cronista y critico de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui, de Ciudad Obregón, Sonora, México.
Estimados bloggers: No puedo creer la cruel matanza de 10 tiburones enfrente de la bahìa de Zihuatlenejo, Guerrero. de los cuales 9 eran crìas y uno adulto. Por razones de que un tiburon mordiò a un turista que luego murio.
Es lamentable la muerte de este señor pero la accion de salir a matar a todos los tiburones fue erroneo porque el causante esta cebado y es màs facil cazarlo.
Lo anterior me da a entender la ignorancia de la gente que ordenò la caza de ellos para dar seguridad a los turistas bañistas que visitan la playa.
Los tiburones son la cúspide de la piràmide alimenticia del mar, al extinguirse, o matarlos poniendo a su especie en peligro o amenazada perjudica al resto de las especies marinas.
Me dio pesar el ver los cuerpos tirados en la playa para que resultara que ninguno de ellos fue el que mordiò al turista. Que desperdicio. Y creo, que los lancheros tambien sintieron lastima por lo inutil de la caceria.
PROFEPA debe de intervenir en este caso.
Francisco Sànchez
Estimados Bloggers: De nuevo por la red para saludarlos y subir esta crònica sobre un gran acto humanitario como es la de regalar zapatos a los niños y niñas yaquis (estoy como Vicente Fox) de la Loma de Guamuchil que presenciè y me unì a la artista y demàs personas.
Estaba escribiendo sobre la estética del arte en Cajeme cuando llegó el arquitecto Pablo Machado para presentarme a la artista tapatía Silvia Abalos de fama internacional por su música latinoamericana y a quien conocía por medio de mi blog en la Internet. Me complació conocerla en persona ya que en su gira artística por el sur de México, se vino a Sonora para deleitarnos con su canto en La Casa del Colibrí, de Esperanza junto a Pancho Madrigal.
Aproveché su visita para preguntarle: --También vienes con un magnífico proyecto altruista, ¿Verdad?--.
“Sí, en el 2006, vine a cantar en las celebraciones del Centenario de Esperanza y al Festival Ortiz Tirado de Álamos y cuando entrábamos al pueblo de Cócorit, me llamó poderosamente la atención un grupo de 20 niños corriendo detrás de una pelota desinflada sin camisas y sin zapatos en un frío día febrero antes del atardece; pero, había tanto regocijo en su juego, en sus sonrisas y carcajadas que ¡Me tocaron fuertemente el corazón!”.
Exclamó con cierto sentimentalismo, para agregar: “No es que no conozca la miseria y pobreza de mi pueblo; siempre he comentado que México es tan hermoso y tan castigado al mismo tiempo; de hecho, la dedicatoria de mi nuevo disco lo dedico a México...”.
“¡A esos niños les quiero comprar zapatos! Me dije a mi misma y en una cena con mis músicos, gente del festival y los esposos Machado Ruiz (a quien conozco desde 1980, en Guadalajara) lancé mi inquietud de aliviar un poquito a esos niños que son la esperanza de Sonora... No tengo hijos, Francisco, pero no es necesario tenerlos para que un niño te ablande el corazón”.
Afirmó con mucha seguridad, convicción y melancolía, para continuar su relato: “Cuando regresé a Bruselas, fui a las oficinas del AFAL (Asociación de Mujeres de América Latina, grupo de mujeres ricas dedicadas a obras de caridad) presidida por la Condesa María Teresa de Liderkeke, maravillosa mujer chilena casada con el conde belga, quien me preguntó sobre mi viaje a México.
Le manifesté lo visto en Sonora y comenté: ¡Teresa, si hubieras visto a esos niños...! Yo quiero comprarles zapatos de fútbol”. Ella, conmovida, me preguntó: --¿Qué propones?-- y le contesté: Los próximos conciertos que voy a hacer para ustedes, no me paguen en efectivo para que todo ese dinero se vaya para los niños de Cócorit... Juntamos escasos 2500 euros en dos conciertos como primer paso del proyecto; porque para un niño: ¡No hay nada mas excitante que un buen par de zapatos de fútbol!”. Me indico con veracidad.
“Mucha gente me ha criticado, comentando que es una visión de mujer capitalista y yo contestaba en mi interior: ¡Pues que carajo! ¿Porqué no?
A esta iniciativa se adhirieron mis músicos y otras gentes que ahora en Bélgica lo están entendiendo y tengo un ángel a mi lado llamado Estefan Wald quien está haciendo ruido en el mundo flamenco para aportar maquinas de cocer a las mujeres yaquis”.
Como me invitó a unirme a su proyecto, al día siguiente la acompañé a comprar uniformes y equipos deportivos para una lista de 182 niños y niñas de la escuela primaria y preescolar de la Loma de Guamúchil, previamente entregada por el señor Miguel Ángel Cota Tortoli.
El sábado pasado, durante el cenit y al ritmo de un tambor anunciándolo, llegamos cargados con los regalos a la Guarida Tradicional del pueblo de Cócorit enfiestado por el Día del Espíritu Santo. Enclaustrada en una gran explanada con magníficas panorámicas al cauce seco del río Yaqui; bajamos la mercancía e ingresamos al recinto donde nos esperaban las autoridades tradicionales, algunas mujeres y más de un centenar de niños sonrientes e impacientes por recibir sus regalos.
Nos sentamos en una banca frente a los cinco gobernadores: Juan Placido Valdés Castillo, Apolonio Valenzuela Matus, Teodulfo González Valencia, German Ibarra Moroyoqui y Dolores Matus Bacasewa; el Pueblo Mayor, Miguel Buitimea Flores; el secretario, Anselmo Franco Ibarra; Servando Juzacamea Matus, Capitán de la Autoridad Tradicional; Maximiliano Álvarez García, Comandante de la tribu Yaqui y Arturo Valencia Juzacamea, coordinador Autoridades Tradicionales.
Tomó la palabra Miguel Ángel en su lengua nativa y después en español presentando a la artista Silvia Abalos y a los testigos de honor: El arquitecto Pablo Machado, su esposa Soledad e hija Andrea, la profesora Silvia Domínguez, Jorge Moreno, comisario de Esperanza y su servidor.
La cantante y actriz Abalos, de pie, explicó los motivos de la donación y cuantificación de lo otorgado altruistamente, exclamando:”Son para ustedes, niñas y niños, para que jueguen”. Mientras mostraba las bolsas con uniformes, cajas de zapatos con tenis y de fútbol, guantes, bats y pelotas de béisbol, balones para básquetbol y voleibol y pelotas multicolores con un valor de 2700 euros (16 pesos por uno).
¡Júbilo y alegría! Mostraron los niños y las mujeres que presenciaban este conmovedor acto humanitario por una artista que piensa: “El arte saca a los niños de la calle y si les damos música, teatro y les ponemos zapatos para que vayan dignamente caminando por las callecitas a la escuela de arte, es una manera de ayudar a que la niñez no caiga en las drogas y otros vicios, porque creo, que la desesperación y la desilusión los pueden orillar a vivir e la calle”.
El primer gobernador Placido Valdés Castillo agradeció la donación a la señora Silvia y nos invitó a presenciar las celebraciones religiosas encaminándonos a una ramada donde se bailaba magistralmente la Danza del Venado y la Pajkola, donde noté en la mirada de Silvia su extrañes y admiración por este bailable y de ahí, nos fuimos a la cocina para degustar sabroso wakabaki con tortillas de harina sobaqueras servidas por afables señoras que estaban cocinando y torteando.
En el camino de regreso pensé en esta acción humanitaria tan noble de la cantante Silvia, venir desde Bélgica para entregar en especie esta donación a los yaquis y después verla actuar cantando, es conmovedor, porque todavía hay gente como ella y la condesa Teresa de Liderkeke con gran corazón y humildad para con los demás e incluyendo a los señores Jaime Montero Sifuentes de la tienda Deportes y Novedades y Adrián Rivas Gallegos de la zapatería Tres Hermanos por el descuento otorgado a esta noble causa.
“¡Los niños yaquis son mis ángeles!”. Comentó, Silvia Abalos con mucha sinceridad, alegría y amor, al concluir su visita con la niñez yaqui que le partió el corazón. Para volar a la Ciudad de México y presentar sus conciertos musicales.
Francisco Sánchez López Es arquitecto, fotògrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, colaborador cultural, cronista y critico de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui, de Ciudad Obregón, Sonora, México.