Festival de Danza Tradicional de Etchojoa.

Escrito por arkisanchez 04-03-2008 en General. Comentarios (3)

Estimados (as) blogers: Los cordiales y para incluir esta reseña que espero les guste.

 

Las danzas vernáculas de la Wasuktia Pajko Etchojoa.

 

Me cuadro ante nuestra majestuosa Bandera Mexicana  cuando la veo  culebrear el cielo sonorense  y así, con este nacionalismo libre, oteando, como venado cola blanca los vientos de febrero con sabor a tierra y fuerte olor nauseabundo por los químicos fumigados sobre campos agrícolas desde una avioneta y la insoportable hediondez emanada por granja porcícola  contaminando el ambiente y dañando mis pulmones. Crucé en  camión  la espectacular cuadrícula verdosa del Valle del Mayo y Yaqui de la ruta cultural Cajeme-Navojoa-Etchojoa para asistir a la Wasuktia  Pajko Etchojoa, festival de danza vernáculas étnicas en las instalaciones de la Estación Indígena de los Tres Ríos para extasiarme de esta belleza cultural en la pajkoleada en su doceava edición. ¡Lo mejor en danzas de Sonora! Lo puedo asegurar.

Después del registro entré  a la explanada para curiosear entre las ramadas con exposiciones de pintura, artesanías, medicina tradicional y escuchando música en lenguas maternas por tríos, cuartetos y a la soprano oaxaqueña Edith Ortiz cantando melodías en  mixteco, zapoteco, náhuatl  con su magnífica voz operística educada en la Escuela Nacional de Música, quien, vino desde el Palacio de Bellas Artes donde cantó la opera “La Caballería Rusticana” y otros conciertos de gala con melodías mexicanas, llamando mi atención su semblanza debido a su ausencia en el Festival Alfonso Ortiz Tirado de Álamos. Tenor  a quien le gustaba cantar “China, dulce amor del alma mìa…”, según el trovador Santiago Heredia.

La inauguración del encuentro multicultural de los pueblos mayo, guarijío, yaqui,   pima, seri, pápago, pai-pai, raràmuri, tepehuano, huichol, cora, trique, mixteco y zapoteca estuvo espectacular con el desfile de los Santos Patronos y banderas multicolores por los fiesteros de San Cayetano del pueblo de Sinahuisa y de San Miguel Zapotilan de Bacorehui, Sinaloa, anfitrión el primero este año por acuerdo  de la estación de radio y la tribu mayo, como me informaron los Kobanaros de la iglesia de San Cayetano, Luis Mendívil Gil y de la Capilla del Sagrado Corazón de Jesús, Estanislao Granados Moroyoqui, del Rodeo, Etchojoa.

Los fiesteros mayos y fariseos caminaron desde la entrada al ritmo de  tambor hasta la ramada ceremonial con tres altares bellamente decorados con Santos y Vírgenes donde me santigüé  según los usos y costumbres. Para luego observar el acto protocolario por los pajkolas mayores y danzantes venados mayos y yaquis colocados en fila frente a la autoridad de la Comisión Nacional para los Pueblos Indígenas, presidentes municipales de la región y diputados que admirados quedaron por tanta belleza cultural de la Sonora-bampo, la cual, la pasada guerra de exterminio contra ellos por el yori sonorense  no pudo aniquilar.

Las docenas de cohetes que surcaron el cielo azul con blancas nubes despertaron a las divinidades antiguas del monte y anunciaron el inició de las danzas tradicionales en cada una de las ramadas de mezquite y carrizo. En la de los mayos de Sinaloa, observé su particular ejecución por hombres y   una bella joven danzante venado que recogía monedas sobre el suelo con los pies y boca.  Esperé a que terminara de bailar frente a los músicos de jícaras y raspadores para pedirle  permiso a sus padres y preguntarle: ¿Cómo te llamas, de donde eres y porqué bailas la  Danza de Venado?

--Me llamo María Isabel Soto Rivas y soy de la comunidad mayo de Los Ángeles del Triunfo, cerca de Guasave, Sinaloa; me nació bailar, solicité autorización y la comunidad aceptó que una mujer baile la Danza del Venado, me enseño los pasos un vecino mayor,  me consagré y debuté en la Semana Santa del año pasado... Siento muy bonito participar en la tradición de mi pueblo--. Me contestó mientras se colocaba su indumentaria para unas fotografías pero no resistí inquirir sobre ellas, mientras me las mostraba, contestó: --La cabeza me la fabricó un artesano del cerro Cabezón, la flor blanca es el saludo y es lo que comemos los venados; la carrillera son pezuñas de borrego en sustitución de las de venado; los tenébaris son capullos de  palomilla con piedritas y estas son las “ayalis” o maracas rojas... Son ofrendas a algún santo o a Cristo como manda y el son que bailé es sobre un venado nervioso, atento y alegre entre campos de melones para luego espantarse  escondiéndose del coyote--.

Admirando su bello rostro la dejé bailando de nuevo y caminé a la ramada de los yaquis de Vícam y de la Loma de Guamúchil para observar la Danza del Venado por Alonso Bacasewa Valencia y la de los pajkolas por el pajkola mayor Jerónimo Jiménez Valenzuela, Juan Valencia Flores, Fausto Bacasewa Somochic y Ramiro Sombra Molina, al ritmo fuerte armonioso como el corazón del venado ejecutado por músicos de jícaras y raspadores de madera sobre el suelo y por el tamborilero con flauta de carrizo Ponciano Espinosa de Bácum, informándome que los sones interpretados son relativos a las plantas en flor, aves en vuelo y el venado. Gracias a la traducción del locutor Onésimo Buitimea y de un señor bilingüe a mi lado, me reí a carcajadas por las bromas cómicas del pajkola al danzante venado con frases de doble sentido. ¡Ahí está, maravillosa!, comentó una señora a su hija  al mirar los ojos de la cabeza disecada de venado observándonos. En ese momento mágico comprendí  el secreto de esta hermosa danza tradicional. ¡Fantástica ejecución!.

Cómo tenía hambre fui a las ramadas-cocinas con hornillas de barro y caldos hirvientes  para degustar una exquisita torilla de garbanzo  de doña Armanda Vega Buitimea del Júpare, saborear sabroso cocido con los mayos de Sinaloa y tortillas sobaqueras de harina con los yaquis de Vícam.

La cultura plástica se mostró con la exposición del pintor  Cesar Barreras Duarte con óleos sobre  lajas del cerro de Bayójorit y su mitológica cueva. –Es un arte costumbrista que me nace pintar porque soy del Guaipari, en Bacobampo--, comentó él, al mostrarme algunas de sus bellas piezas. Me gustó la de una mujer danzante venado con monumental cuerpo. También visité el puesto del escultor  Macario Salas de Fundición para admirar los gigantescos  pies, bustos femeninos y otras esculturas talladas en madera de árboles endémicos.

En la ramada de artesanías seri admiré una hermosa cesta “corita” hecha por Elizabeth Morales Astorga y me percaté de los dibujos faciales “de fiesta”, por Lourdes Romero Astorga sobre rostro de bella yori y aprecié los collares de concha de Angélica Irene y Dora Adela Romero Montaño y Thelma  Anel Ibarra Montaño de Punta Chueca.

Ya de noche, abandoné este magnífico festival dancístico  libre de alcohol y ordenado porque los fariseos de La Cuaresma, con chicote al hombro y vara de mando, fueron la autoridad para más de seis mil visitantes. Otros, con variados diseños de mascaras tradicionales y modernas ejecutaban sus danzas con rítmicos movimientos de pies y tambores. La fría noche me hizo pensar sobre la imperativa necesidad de conservar los usos y costumbres de estos pueblos que en Etchojoa nos mostraron la belleza de su cultura tradicional.  Espero que nunca se extingan  nuestras etnias sonorenses.

 

Pie de foto: 1.- Inauguración tradicional del festival de danzas autóctonas por Pajkolas mayores mayo y yaquis en la Estación de Radio Indígena de los Tres Ríos de Etchojoa.

 

 

Pie de foto 2: Danzante venado yaqui de Vícam en ramada tradicional durante el mejor festival de danza en Sonora.

 

Pie de foto 3.-  María Isabel consagrada  danzante venado mayo  de Los Ángeles del Triunfo, Guasave, Sinaloa. Bailando durante la Pajkoleada de Etchojoa.

 

 

Pie de foto 4: Fariseos mayos en manda Cuaresmal bailando su particular danza durante la wasuktia pajko Etchojoa.

 

 Fancisco Sánchez López

Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo màgico, ecologista protector de ballenas y delfines en el mar de Cortés, colaborador cultural en crònica y crítica de arte, suplemento Quehacer Cultural, periódico Diario del Yaqui de Ciudad Obregón, Sonora, MX