Estimados bloggers: Una vez más ando en la web on comunicandome con el exterior y con el mundo cibernético para relatar lo acontecido en este pequeño pueblo de Cajeme y de Cócorit, porque estámos de pláceme por las fiestas conmemorativas.
El pueblo neoclásico de Cócorit, río Yaqui, Sonora, celebra hoy domingo el 390 Aniversario de su fundación como misión jesuita. ¡Felicidades! Sí, afables lectores, es una fecha en la cual los jesuitas Andrés Pérez de Ribas y Tomás Basilio, quienes partiendo de la ranchería de Tesamo cercana al actual poblado de Hornos, llegaron a estas tierras para fundar la Misión de visita del Espíritu Santo de Cócorit (lugar de chiles chiltepin) para evangelizar y aculturizar al modo de vida europeo y cristiano a la indómita tribu yaqui, una vez que aceptaron el tratado de paz con el capitán español Diego Martínez de Hurdaide y permitir la entrada a su territorio a los “hombres de negro”. Pero, para 1770, de la misión jesuita antigua nada quedó en pie, fue destruida por los levantamientos yaquis contra el hombre blanco (yoris) que pretendieron colonizar sus pueblos.
La actual Comisaría de Cócorit, otrora cabecera municipal del mismo nombre data a partir de 1880, cuando por estrategias militares de las guerras contra los yaquis, se optó por establecer nuevo pueblo cercano a la ranchería de El Conti, desmontando la vegetación con amplias calles para tiros de cañón, la plaza central y alrededor de ella se construyeron casonas con muros de adobe y techo de terrado que hoy son el legado histórico que no hemos podido conservar y la Sonora de las Oportunidades no han llegado a este pueblo abandonado desde 1930. Pueblo que tiene fantástica historia oficial y vernácula narrada por sus habitantes sobre el canal Porfirio Díaz, los tesoros enterrado, los fantasmas en las casonas, su fama de ser un semillero de bellas mujeres que inspiran al artista a traspasado fronteras, como la rubia con su Ipod del camión El Conti-Cócorit-Obregón, su sabrosísima cajeta de guayaba, la mermelada de higo, las empanadas, las ceibas de su plaza y los álamos de su Paseo La Alameda nido de parvadas de chanates negros bullangueros.
--¡Qué escenario tan padre!-- Exclamó el licenciado José Ángel Calderón Trujillo ante un selecto público literario, previamente a declamar su Recital de Poesía Sonorense, refiriéndose a la noche fresca y romántica, una mesa de madera con lámpara antigua y una piel de animal, un vaso con agua y una guitarra en los jardines y arcada de la casona antigua de Casa Rosalva, Foro Permanente de las Artes, en el centro histórico de Cajeme.
Con las notas musicales de una bella balada improvisada por el guitarrista Benjamín Castro Landavazo, el señor Trujillo con su voz de locutor, inició su programa declamando el poema “Llanto por la Muerte de un Perro”, del poeta Caborquense Abigael Bohórquez: --Hoy me llegó una carta de mi madre/ Y me dice entre otras cosas/ –besos y palabras--/ que alguien mató a mi perro./ Ladrándole a la muerte,/ como antes a la luna y al silencio,/ el perro abandonó la casa de su cuerpo... Yo también lo he llorado;/ la muerte de mi perro sin palabras/ me duele más que la del perro que habla/ y engaña y ríe,/ y asesina.../ Mi perro siendo perro no mordía./ Mi perro no envidiaba ni mordía./ No engañaba ni mordía./ Como los que no siendo perros descuartizan,/ destazan, muerden--.
De la poetiza cajemense Gloria Barragán o Gloria del Yaqui, autora de los libros “Humoremas”, “Solo para tus ojos” y “Clamor de Ángeles”, nos recitó el poema “Para Aby Abigael”: --No se puede dormir…/ y el aullido de un perro/ se estrella con la hora dos/ de esta mañana... Abigael, mi buen Abigael…Tu nombre es de ángel desolado/ perdido y encontrado/ amado y desamado/ y vuelto a amar. / Que fácil es amarte, Abigael/ por tu sencillez/ por tu don de gente/ por tu donaire altivo/ por todo tu ser querer/ Abigael--.
Del obregonense y galardonado poeta, doctor Rigoberto Badilla, de su libro “Espejo en el fondo del Océano”, nos regaló el poema: “Los gatos”: --Yo pude haber aullado la canción de los gatos./ Trepar por las cornisas y las bardas./ Caminar sigiloso./ Ser nocturno y callado..../ Pude ser un gato. /Pero he muerto demasiado pronto--.
De Laura Delia Quintero, laureada poeta, nos deleitó con el poema “A Trinidad”: --Amanece./ El racimo del sol se ha derramado/ sobre el cristal cortado del rocío/ y la mañana es lago de reflejos./ Es orgía la claridad en mi ventana,/ más la coraza amarga de mi pecho/ refracta la luz./ la despedaza.
Antes de declamar la poesía “Volver a Vícam”, de autor anónimo, se tomo unos minutos para narrar como ésta llegó a sus manos: --En el hotel Valle Grande alguien deslizó por debajo de la puerta del cuarto, una copia del suplemento literario del periódico El Diario del Yaqui cuando lo dirigía el poeta Bernardo Elenes Habas. Salí, pero no observé a nadie y lo conservé--. Comentó, para luego preguntar que si alguien en el público conocíamos al autor. Por el silencio donde no se movía ni una abeja africana, se enteró que nadie supimos contestarle. Él, sin embargo prosiguió para leernos: --Parece que no habrá nada más tierno/ que este volver a Vícam./ Llegar con el amor iluminado/ por años y distancias./ Decir: ¡Ésta es la tierra!,/ ¡Éste, es el aire!/ Y éste el río del cuento.../ Porque volver a Vícam,/ es ir de madrugada a los trigales.../ Parece que tendrá mucho de triste/ nuestro volver a Vícam--.
De su autoría, nos brindó dos poemas: el primero: “Cuando dejo el Cubil”: --¿Por qué quieren/ ponerme en un vocablo preso?/ ¡Ojalá fuera un golfo!/ (eso soñaron tantas veces mis anhelos) / Un golfo es un granuja./ Un golfo es un pilluelo./ Y para ser granuja/ o hacer pilladas,/ yo ya no puedo./ Se me escurrió la edad./ He acumulado el tiempo./ ¡No soy un golfo! / ¡Soy un bohemio!--.
El segundo lo denominó “El Loco”: --Me llaman loco,/ los de fácil ignorancia./ Me llaman loco porque digo/ que lo sombrío ilumina,/ que hay tristeza en el árbol del crepúsculo,/ porque digo que en las aceras de la noche/ están tendidos los niños del hambre/ que son el huracán del mañana---.
Del chihuahuense Rafael Meneses, nos brindó del poemario “Reflexiones”: --Soñé que anoche había muerto.../ ¿Quién dormido no lo está...?/ libre el alma de prisiones,/ se lanzó a la eternidad--.
En verdad les digo que esta fantástica velada poética fue un evento de mucha inspiración para todas las almas que errantes andan en busca de la belleza, ya sea ésta literaria, plástica o arquitectónica que me hace afirmar que en Cajeme si tenemos Arte y Lira y gente dispuesta a mostrárnoslo como en Casa Rosalva.
Pïe de foto: Danzante pajkola de Pótam Río Yaqui, Sonora, México
Francisco Sánchez López
Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, cronista y crítico de arte, suplemento Quehacer Cultural, periódico el diario del Yaqui, de Ciudad Obregón, Sonora.
Estimado Bloggers: Aqui relato algo del acontecer en el mundo del arte y la cultura en el pueblo de Cajeme, Sonora. Espero que les guste.
A las y los cocoriteños, esperanceños y yaquis de Cajeme, que quieran participar con algo de historia, literatura o arte y cultura y demás cosas, de estos pueblos sonorenses llenos de historia y tradiciones, los invito a escribir sus obras en este blog que cada día es más leido en el mundo de habla española.
Crónicas de arte y cultura en Cajeme: Los Beatles en Cócorit.
Todavía no salimos de la primavera desértica en flor y ya se sienten las altas temperaturas caloríficas en nuestro hábitat compuesto de fantásticas plantas y árboles endémicos no usados como iconografía natural en el arte made in Cajeme, excepto, claro está, algún sahuaro o pitahaya para enmarcar la perspectiva del paisaje. Sí, el mismo hermosísimo paisaje sonorense despreciado por ser regional para pintar bosques y ríos anglosajones.
La semana pasada me aventuré en un viaje al pueblo neoclásico de Cocorit extasiándome con la belleza de una rubia cocoriteña de perfil griego estéticamente delineado que escuchaba música en su Ipod mientras observaba el vasto horizonte agrícola, estaba tan profundamente meditando que casi me dieron ganas de ofrecerle un dólar por sus pensamientos pero no quise obstruir su privacidad. ¡¿Quién será, esta blanca mujer joven?!¡Algún otro día, pensé! Porque con cierta admiración vi varios troncos cortados con sierra de los antiguos árboles del ancestral paseo de la Alameda.
Me baje del camión frente la plaza y encaminé mis pasos al puesto de la siempre amable y risueña doña Luz Oralia para observarla echar al comal sus deliciosas tortillas de harina sobaqueras, sacarlas, doblarlas y servirlas. Le pedí dos, una para comérmela con una taza de café mientras conversábamos sobre relatos históricos del pueblo y del pintor Juan Buitimea de Estación Corral. La otra, para llevármela conmigo y degustarla sentado en la banca frente al kiosco mientras observaba la panorámica urbana de esta bella plaza con gigantes ceibas en flor durante el atardecer primaveral, cuidándome de los chanates negros parados en las ramas para que no me ensuciaran y recordar el pasado glorioso de este pueblo-ejido que he leído en libros de historia. ¡Qué belleza de lugar al estilo realismo mágico!
Ya de noche y todavía con la mitad de la exquisita tortilla en mano, caminé al sur por las calles vernáculas admirando las fachadas de casonas viejas todavía no remodeladas o destruidas, para llevarme una muy grata sorpresa: Las notas musicales de ¡Hey Jude!, canción de rock and roll “fresa”, de los años 1960 en la lejanía, com eco, trayéndome agradables recuerdos de los años mozos en la secundaria y preparatoria en Guadalajara y el movimiento hippie. ¡¿Los Beatles en Cócorit?! Me pregunté, extrañado, para exclamar: ¡Asombroso...! ¡No lo puedo creer...! Porque todavía tengo el disco original del Sargento Pimienta junto al de los Rolling Stones: “Ella es como el arco iris”.
Efectivamente, las melodías provenían de la Peña Cultural en la casona de Las Yayas a donde arribé para escuchar el concierto del grupo musical Ars Nova con la melodiosa voz de su vocalista Denisse Castrejón, belleza femenina y talento melódico de esta joven soprano que canta armoniosamente como lo hicieron las musas. ¡Let it Be!, ¡Let it Be!, (Déjalo ser) se escuchaba de su bella voz educada y operística entre troncos y arcadas y más de cien gentes aclamándolos.
Después del magnífico concierto se inauguró la exposición “Crónica fotográfica: Espíritu Santo de Cócorit”, en color sepia por Humberto Ramírez, el “Cronista de Cócorit”, por su revista mensual “Cocorit, un pueblo de cultura y tradiciones”, que edita y distribuye gratuitamente desde hace 10 años.
A este autor lo conocí primero por sus tres obras pintadas en la técnica del café diluido (de la cual es pionero en su uso) montadas sobre los muros de la comisaría, después, como jurado dictaminador para la selección de proyectos culturales en el Museo de las Culturas Populares e Indígenas de Hermosillo.
“Con esta exposición celebramos el 390 aniversario de la fundación de Cócorit, puesto que el 27 de mayo de 1617, día del Espíritu Santo y domingo de Pentecostés, fue cuando los jesuitas llegaron a esta ranchería yaqui para fundar la misión de El Espíritu Santo de Cócorit (lugar de chiltepines)”, comentó, durante el recorrido emocional por los viejos muros de adobe con su público muy ávido por conocer la historia y los personajes de este pueblo semi abandonado desde 1930.
Saboreando deliciosos crepes y sabrosas “jaranas”, recorrí las fotografías de formato tipo póster, de las cuales, la más antigua data desde 1897, mostrándonos una cronología en escenas políticas, sociales, religiosas, la naturaleza y rostros de la gente del poblado: Don Francisco Montijo (hermano de María de Jesús, esposa de Carlos Conant) y María Teresa Encinas Arenas; “El esplendor de Cócorit”, de 1900: --Lujo y alta costura de la moda con Melinda Conant Montijo--; “La Orquesta Regional de Cocorit, de 1912”, con Alfredo Castro en el chelo y Juventino Arreola: --Tiempos en que Cócorit tenia un selecto gusto musical por la música de cámara en saraos porfirianos, las bandas militares y la afición muy particular de mujeres en el piano--; “Matrimonio de Bibiano D. Murrieta y Librada Castillo”, --Con su hermano Ramón y los padrinos Manuel Duarte y Genoveva Castillo, en 1907, que muestra a dos Presidentes Municipales del Ayuntamiento de Cocorit juntos; “Una boda de 1907”,--Hoy la hija de este matrimonio es conocida como doña Lala--.
“Escena del billar de don Roque, en 1922”: -También barbería, donde aparece don Ángel García Rojas, Presidente Municipal de tan sólo 20 años de vida, local demolido y hoy es el edificio que albergó la Cámara Júnior de Cocorit--; “La Calesa de 1923”, --Con Feliciano A. Anaya, Presidente Municipal de Cocorit--; “Las cuadrillas yaquis”, --Al mando del Teniente José Zamora durante la segunda inundación del poblado, en 1923--; “El teniente José Zamora”: --Figura heroica de Cocorit, quien al frente de unos yaquis enlistados trabajaron días y noches en formar un dique para contener la creciente del río Yaqui, salvando al pueblo entero-; “Doña Trinidad Atondo Carrazco”, --Prestigiada curandera tradicional que vivió en el barrio del Conti--.
Las que más me gustaron son “La Virgen del Barrio del Conti”, en una Sábado de Gloria; “la Iglesia”, del poblado por su estilo gótico tardío gringo y varios retratos de personajes porque tienen mucho valor histórico. Lograr una colección tan valiosa como esta es de admirarse por la tenacidad en las brechas culturales históricas muy poco apreciadas por los incultos.
Pie de foto: Doña Trinidad Atondo, curandera tradicional de Cócorit. Fotografía cortesía de Humberto Ramírez.
Redactó: Francisco Sánchez López.
Arquitecto, fotógrafo, pintor del arte del realsimo magico. Ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés. Escritor de guías turísticas, cronísta y crítico de arte en suplemento cultural Quehacer Cultural.
Estimados (as) bloggers: Como ya es costumbre, aqui subo el artículo que escribí esta semana para el períodico El Diario del Yaqui, de Ciudad Obregón, Sonora. Espero que les guste y envien su opinion, porque en este blog o bitácora periodistica hay libertad.
Crónicas culturales en Cajeme.
El Jardín del Arte dominical.
Qué hermosa luna llena gozamos a principios del mes de mayo durante la esplendorosa primavera en el desierto sonorense que inspira a pintar el paisaje muy nuestro del Valle del Yaqui y Mayo al estilo hiperrealismo: Al fondo, el abismo horizontal obstruido por cerros aislados y la sierra Baja Tarahumara; en perspectiva dinámica: un campo agrícola sembrado de garbanzo junto al canal Alto de irrigación con maleza y aves; en primer plano, a la derecha: Un chiname de carrizo y lodo con siluetas femeninas en labores domésticas rurales; posterior a éste: Una frondosa alameda y mezquitales rompevientos en cuyos troncos cafés se oculta o aparece la belleza convulsiva en forma de mujer yaqui. ¡Que maravilla de obra!
La primavera también fue benigna con nosotros al traernos cultura en diferentes manifestaciones: Danza clásica y contemporánea, exposiciones de pintura y presentaciones de libros e inclusive libros gratis en la Biblioteca Pública para todo el público que desee instruirse porque aunque muchos ignoran: El conocimiento literario, artístico y científico nos hace ser libres, libera el espíritu del analfabetismo y conformismo social convenenciero arraigado en Sonora. Pueblo que no se culturaliza por motivos no entendibles y el cual desaprovechó las funciones de “Un Desierto para la Danza“, en el teatro del ITSON, donde el público otorgó un gran aplauso al grupo de danza contemporánea Andrágora por su magnífica actuación en “Noctámbulo”, coreografiada por Carlos Corral e interpretando a “Seres mitológicos en perpetua noche y complejidad humana...” por las magníficas bailarinas María Gabriela Ruiz García, Ilsa Meredith Pérez, Anabell García Urrea, Lucia Romero y Dulce Martínez, quienes, por los movimientos corporales femeninos con mucha plasticidad, inspiraron al artista nuevas formas y expresiones para pintar algunas acuarelas al mostrar poses artísticas más bellas que las tradicionales de majas y odaliscas desnudas del arte universal.
Al siguiente día, tuvo su debut ante nuestra sociedad el grupo internacional cubano de danza moderna Aldo Siles y Codanza, presentando una magnífica función con la coreografía: “Interiores”; --En la oquedad de la nostalgia se transfiguran los misterios íntimos; metáforas oníricas que revelan el desencanto pasional convertido en carne, deseo y razón--. Bailada por Lorena Carrión Alfonso, Lizbeth Saad Godoy, Gilberto Pérez Rod y Jairo Cruz González, a quienes también los asistentes les confirió muchos aplausos por su magnifica actuación.
En el Centro de Culturas Populares e Indígenas, dirigido por la licenciada Trinidad Ruiz, se llevó a cabo inusual evento: La exposición de fotografías en blanco y negro sobre los yaquis por Alejandra Platt y Rogel Michel, mostrándonos una serie de retratos documentales planos sin juego de claroscuros artísticos con valor etnográfico y la presentación del libro “Progreso y Libertad: Los yaquis en la víspera de la repatriación”, por la historiadora Raquel Padilla Ramos, del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Delegación Sonora, ante reducido público de profesionales, escritores costumbristas y autoridades yaquis interesados en la historia de los Ocho Pueblos Tradicionales del río Yaqui, que llenaron la sala de exhibición sin la necesidad de acarreados.
Le tocó al director del Museo de los Yaquis de Cócorit, Ingeniero agrónomo Antonio Mejía ser el moderador de la mesa, donde, la historiadora Ana Luz Ramírez Zavala, autora de la tesis profesional “Los Yaquis en la Revolución Mexicana, 1913-1915”, se refirió a la deportación de los yaquis a las haciendas henequeneras de Yucatán y al Valle Nacional (Valle de la Muerte) en Oaxaca, donde fueron vendidos como esclavos por militares del gobierno del general Porfirio Díaz.
La señora Padilla Ramos, escritora egresada de la Universidad de Yucatán y autora también del libro “Yucatán Fin del Pueblo Yaqui”, nos mostró algo de los tres relatos que comprende el libro arriba citado: --La deportación de hombres, mujeres, ancianos y niños fue un evento cruel para ser desapercibido, hace ya cien años--. Comentó para luego referirse a la liberación de ellos por medio del tratado de paz de Tacubaya entre el Presidente Francisco I. Madero y las autoridades tradicionales yaquis. Por primera vez escuché a un gobernador yaqui hablando de la historia de su pueblo y amablemente la señora Trinidad me obsequió un disco compacto titulado Historia Cultural de la Tribu Yaqui, que luego comentaré.
Lamento que los promotores culturales, turísticos y gestores artísticos no hayan asistido a este importante evento porque erróneamente se está utilizando a la recia cultura yaqui como las raíces del Municipio de Cajeme para promociones turísticas nacionales e internacionales, cuando la historia nos indica, que el hombre blanco extranjero y mexicano les quitó gran parte de su territorio ancestral para la expansión del capitalismo agrícola norteamericano en el actual Valle del Yaqui, como resultado de las penosas Guerras del Yaqui (1740 a 1940) que planearon la estrategia militar de la extinción y deportaciones de prisioneros yaquis fuera del estado y la colonización blanca por arriba de la población nativa del río Yaqui. Debieron de haber escuchado a los yaquis mismos cuando relataron todo el sufrimiento y vejaciones que sufrieron. Así que, no son nuestras raíces culturales como muchos cultureros y promotores nos quieren vender la idea. Desconocen la historia.
Para celebrar el Día Mundial de la Danza, el pasado domingo por la tarde se efectuó un agradable festival de danza por las escuelas y academias locales en la plaza Álvaro Obregón, organizado por la Dirección de Cultura Municipal ante unas mil personas, donde pude admirar de nuevo al ballet clásico de la Academia de Arte. ¡Bravo!. Así como a las bellas y atractivas bailarinas con vestuario de tejanitas del Mus Dans, bailables folclóricos mexicanos, jazz, tahitiano y el popular bailongo muy gustado por las jóvenes de nuestra inalámbrica ciudad.
Caminado por la Pérgola de esta plaza histórica, noté con asombro, que la placa de metal alusiva al Espacio Cultural José Luís Cuevas, colocada sobre el muro de piedra, fue vandalizada por algún irresponsable tal vez para vender el bronce o guardárselo como recuerdo. Lema que motivó la creación de un Jardín del Arte entre las banquetas y árboles de la plaza Álvaro Obregón durante las tardes dominicales por el naciente grupo de Los Artistas Libres de Cajeme, como respuesta a la falta de espacios para exhibir y vender obras de pintura original y demás manifestaciones artísticas, literarias, arte popular y artesanías yaquis y mayos que usted puede visitar antes o después de ir a Misa en Catedral.
Pie de foto:
Danza del venado yaqui de Pótam, Rio Yaqui, Sonora. Dibujo a la tinta china por el arquitecto Francisco Sánchez López.
Estimados bloggers: Un cordial saludo y aprovecho que ando en la web on para subir esta pequeña narración sobre la Tribu Mayo de Sonora, con la celebraciones de la Santa Cruz, ofrecida y financiada por los fiesteros mayos de cada pueblo-misión a lo largo del río Mayo y otras localidades rurales en los municipios del sur de Sonora.
Espero que les guste. Y si son de la etnia mayo por favor envíenme algo de información para adjuntarla a esta reseña. Inclusive creo que el Municipio de Huatabampo está editando un disco compacto sobre las bellezas naturales y la cultura mayo que si alguien lo tiene o conocen al Presidente Municipal, me obsequien una copia para leerla y publicar comentarios sobre ella en la web. Diosem chainia. Gracias
La Santa Cruz del Mayo
Que buena celebración se llevó a cabo en la comunidad mayo de Bayucasi, Sonora, por motivos de la festividad de la Santa Cruz el día 3 de mayo.
La gran fiesta mayo se inició el 2 en la noche con una pajkola bajo enramada ceremonial durante toda la noche, suspendida solamente a la media noche con la quema de un gran castillo de juegos pirotecnicos que iluminó la negra y fría noche en la llanura sonorense.
En el templo todo era una fiesta con mucha devoción: En el Altar Mayor la imagen de la Santa Cruz, a su lado, Jesucristo y al otro Santa María Guadalupe y demás santos patronos del pueblo adornado con cientos de flores y veladoras, fiesta que ha conservado estas tradiciones religiosas desde los tiempos de los Jesuitas que enseñaron a los mayos las creencias católicas en 1607. No faltó el mariachi ni la banda sinaloense.Ni la comida tipica de guacabaqui, chivovaquia, cutapanes y exquisito café de talega.
Como ya es tradición en la fiesta hubo una pajkola con danzas de venado mayo, al compás del tambor y la flauta, matachines al ritmo de tradicional música y cantos en cahita o lengua materna, cuetes al aire anunciando la Canta Gloria con la quiebra de huevos de pascua y papeles diminutos de colores como confeti.
Después les relato el Día de la Santa Cruz o el día del albañil y del arquitecto, que es todo un ritual en la industria de la construcción en Sonora y resto de México.
Atentamente:
Arq. Francisco Sánchez.
Cronista y crítico de arte.
Quehacer Cultural, Diario del Yaqui
Ciudad Obregón, Sonora
Estimados Bloggers:
Con mucho gusto subo a la web esta reseña del acontecer cultural artístico de Cajeme con mis Crónicas de festividades y fiestas en nuestra Ciudad de Obregón, Sonora. Los invito a leerlas.
La primavera en el desierto de Sonora y en la cuenca hidrográfica del río Yaqui (o lo que queda de ella) nos brinda un placentero clima diurno y nocturno que en pocas semanas cambiará a insoportable calor, el cual, según los expertos en el sobre calentamiento de la Tierra, aumentará varios grados la temperatura extrema del verano sonorense en el Valle del Yaqui y Mayo, cuya cuadricula ofrece magníficos paisajes agrícolas de variados matices luminosos que inspiran al artista a pintarlo al estilo hiper naturalismo, pero, lamentablemente, estos paisajes muy nuestros no se observan en la plástica sonorense o cajemense.
Durante la primavera también florece la cultura sonorense como flor del capomo, trayéndonos eventos históricos, cívicos, laborales y sentimentales de todas y todos conocidos, como la del 5 de Mayo, la Batalla de Puebla, celebrado a todo color en los Estados Unidos por las y los anglosajones y mexicanos emigrados con descendientes, para no perder sus raíces con la historia de México dejada atrás en el Paso del Norte. Me acuerdo de estas fechas en Tucson, Arizona, cuando expuse “Las bellezas de Sonora”, con acuarelas y fotografías en el Park Mall y disfruté de una gran fiesta con “margaritas” en un restaurante en la calle Wilmont. ¡Feliz 5 de mayo! Exclamaban mis amigas gringuitas de la Universidad de Arizona.
Cómo me hubiera gustado ir a la Ciudad de México para participar en la magna obra conceptual fotográfica del artista Spencer Tunick en el Zócalo, mas no como algún otro encuerado de la multitud que se desnudó para las cámaras y para la historia, sino como ayudante de él, porque de las fotografías a color que observé en diferentes periódicos las que más me gustaron fueron las del periódico Expreso. ¡Increíble y fenomenal estuvo esta mega instalación!
Se me antoja invitarlo a Cajeme para que fotografíe la desnudez del sonorense en tres tomas: Una, en la presa El Oviachic, en una pose gimnástica con miles de gentes abiertas de brazos y piernas soportando sobre los hombros a los cuerpos superiores hasta alcanzar la cima del vertedor de concreto con agua ligera y armoniosamente cayendo como si fuese una catarata.
La otra, miles de personas corriendo de espaldas como si se les aplicara la ley fuga porfiriana en un campo agrícola ensalitrado cercano a un estero de manglares antes del amanecer veraniego; la tercera, una cabalgata de diez mil jinetes montados a pelo en caballos Azteca y Andaluz cabalgando entre paisajes desérticos de increíble hermosura recorriendo el antiguo Camino Real entre el pueblo de Cócorit con los de Quiriego, Tesia y Navojoa, donde, el señor Tunick esperaría a esta multitud encuerada en el puente del ferrocarril sobre el río Mayo para tomar las fotografías panorámicas de frente y postreras.
¿Y porqué no? Invitarlo al río Sonora para que fotografie las panochas de Ures vistas desde San Rafael.
¡Felicidades! Perla del Mayo por tu Centenario, algún día te compondré un poema por la belleza de tus mujeres, la nobleza de tu gente, a tus gloriosas cuchillas urbanas y a tu río Mayo. Porque me dio gusto que la ciudad de Navojoa celebró con un programa político, cultural y artístico el centenario de su fundación como estación del tren, tal y como lo hizo en su momento la Comisaría de Esperanza. Sin embargo, la fecha 14 de diciembre de 1906, día en que llegó el tendido de la vía férrea a la estación de banderas Cajeme del Ferrocarril Sud Pacífico en el sitio donde está el tinaco de agua en la actual estación del tren en nuestra ciudad virtual de Obregón, fue dolorosamente olvidada por el pueblo cajemense.
¿Porqué somos tan apáticos para con quienes nos dieron sus legados? ¿Será tal vez la falta de arraigo o de interés socio económico y turístico porque Hermosillo no ordenó tal celebración? ¡Nunca voy a comprender esta utopía llamada Cajeme!
Otra celebración que pasó desapercibida por la sociedad, pero con mucho significado para la historia regional y amantes de la lectura e Internet, es el 34 Aniversario de la Biblioteca Pública “Jesús Corral Ruiz”, -Nuestra catedral del saber y del arte-. Bello edificio moderno decorado con los murales del maestro Arteche que alberga grandes colecciones de libros sobre el conocimiento humano, científico, virtual, artístico e historietas con funciones cinematográficas en el auditorio durante los viernes del Video club al servicio de la sociedad y pueblo de Cajeme, Esperanza, Providencia, Cócorit y demás poblados regionales.
Gracias a todas y a todos aquellos visionarios que sintieron la necesidad de cultivar el espíritu de los trabajadores agrícolas y urbanos después de su inmigración a este rincón del Valle del Yaqui. Edificación en el centro histórico de Cajeme donde se pueden observar majestuosos atardeceres con las formas arquitectónicas de la Catedral en primer plano. ¡Felicidades! Al Gobierno del Estado por sostener con nuestros impuestos esta que no debe ser la única obra de este tipo en Sonora, al Consejo Consultivo, a Ramón Iñiguez, su director y a todo el personal que labora en esta institución.
El 3 de mayo, día de la Santa Cruz, es una fecha religiosa para las comunidades yaquis y mayos que celebran con una pajkola, danza del venado y de los matachines con música tradicional de tambor, flauta, violín y guitarra, compartiendo platillos de chivovaquia y guacabaqui con tortillas de harina sobaqueras en las explanadas enfrente de sus templos.
Fecha que los profesionales de la arquitectura no olvidamos por ser el día del arquitecto y del albañil. Festividad llevada a cabo en las obras en construcción e iniciada por la mañana con la colocación de una mediana cruz de madera de pino decorada con flores frescas en lo más alto de la fachada principal; le sigue la suspensión de labores al mediodía para esperar el arribo de familiares y resto del personal de la compañía; poco después, llega el trío o cuarteto de música norteña para tocar corridos y canciones para armonizar el evento mientras se saborean cervezas bien heladas y exquisita barbacoa o birria de chivito cocinada en horno de tierra, casi siempre por el maestro de obras, pero con costo al patrón, acompañada con frijoles puercos, tortillas de maíz recién salidas del comal, algunas veces, hechas por las esposas, botanas y una salsa de tomate con chiles muy picante al estilo albañil, que si un dólar se cae en el molcajete de piedra, el águila real enchilada sale volando en busca de agua y atestiguando la convivencia armoniosa entre los peones, medias cucharas y oficiales de albañilería y demás personal hasta que la borrachera llega y las discusiones se acaloran. ¡Qué bonita fiesta para los albañiles en su día, porque, en verdad, se lo merecen!
Pie de foto: Indumentaria danzante venado mayo de Etchojoa. Fotografía por el Arquitecto Francisco Sánchez López.
Cronista y crítico de arte
Quehacer Cultrual, Diario del Yaqui.
Estimados Blogger:
Con mucho gusto comparto esta semana mis crónicas de arte redactadas para ustedes que les gusta conocer sobre la plástica de Cajeme o Ciudad Obregón, ya sea por admiración o para coleccionar obras. Algunos de estos grabados son muy bonitos, créanme no los decepsionará este arte contemporaneo.
Crónicas de arte en Cajeme
Los días primaverales de leve calor y noches frías han sido propicias para actividades culturales y exhibiciones artísticas en nuestra ciudad agrícola en vías de a una modernidad virtual con sabor a etanol maicero, y así, oteando el contaminado ambiente por monóxido de carbono que enferma y observando nuestros paisajes urbanos, caminé por el centro histórico de Cajeme pensando en lo insólito que puede suceder en un momento de nuestras vidas colectivas porque desde el mes pasado y en el actual, nuestra ciudad es un centro para la plástica sonorense y cajemense contemporánea con las exposiciones que se han montado para educar al público de todos estratos sociales: Casa Rosalva con la colectiva “Seis en tierra sonorense”; La galería del Instituto Tecnológico de Sonora con la “Bienal de Artes Visuales de Sonora 2006”; “Recreaciones y creaciones”, por Leticia Esquer Pablos; “Razón de ser”, de Georgina Zamora de Icedo;“Raíces”, de Ernestina Romo del Vivar, en la Universidad Tecnológica del Sur de Sonora y “Geometrías”, de Rosalía Martínez Almeida en el Instituto Tecnológico Superior de Cajeme, todas ellas dignas representantes de la Asociación de Pintores del Sur de Sonora. Grupo de señoras que fomentan la exhibición de las obras de sus agremiadas, porque sin ellas, la promoción sería nula. Es pues loable esta acción a favor del arte intrínseco en ellas.
La galería de arte del ITSON abrió de nuevo sus puertas con la exposición “Trazos y color”, con 37 grabados y dibujos de los hermanos Enrique y Santos Manuel Espinosa Pinales, en la cual, el maestro Mateo Sosa, en representación del rector cortó el listón de la inauguración, para luego señalar: “Es lo que sabe hacer y lo hace muy bien... (Refiriéndose a Enrique). Gocemos de estos trabajos de calidad que motivan al estudiantado”. A su vez, el pintor Enrique Espinosa, indicó:”Disfruten lo que observan; el trazo y el color... Si les gustan que bueno, sino, ni modo... Y para mis alumnos: tomen revancha por las críticas a sus trabajos cuando tengo que escribir algo de ellos”.
En la sala principal, entre autoridades, docentes, estudiantes del ITSON y el público invitado, llamé la atención de Enrique Espinosa, Director Artístico de Casa Rosalva, para salir a la calle 6 de abril para evitar el bullicio y charlar brevemente con él: ¿Qué piensas de tu arte?
“Es una necesidad porque he adoptado las artes plásticas particularmente el grabado como forma de expresión a través de este lenguaje que muchos consideran como hermana menor de las artes plásticas que no se le da valor justo... La grafica no le pide nada al dibujo y a la pintura porque cuenta con todos los recursos para poder expresar toda esa gama de sentimientos y emociones”.
Continuó el maestro Pinales comentando sobre su arte: “Lo que distingue a esta exposición es que todo es grafica con color pictórico donde no me limitó la línea aunque también utilizo el trazo libre, suelto, expresivo acompañado con color plano a veces contrastante, color muy terroso... Se nota la diferencia de personalidades y estilos: Manuel está más cargado al dibujo y el color lo utiliza como complemento, en mi caso no, es gráfica con trazo y color”.
¿Qué piensas del arte en Cajeme?
“Se está abriendo paso, no al ritmo que nosotros quisiéramos pero ya es diferente el panorama porque hay gente nueva talentosa que les falta fogueo, salir de la ciudad, del estado y del País para ver otras cosas que se están haciendo en otros lugares para madurar su obra”.
¿Cuál de las obras le gusta más?
“Me gustan todas porque las hice con libertad y son espontáneas.
Como el ceramista Manuel Espinosa estaba ya por abandonar la galería, aproveche un minuto para también platicar con él y hacerle las mismas preguntas arriba citadas, de las cuales, me contestó: “Mi arte es para mí, me trae satisfacción, y si la gente le gusta, es otra cosa, las obras que hice para esta ocasión, las realicé como medio de terapia por los sentimientos que expresan... Son dibujos de carpeta... no sé como catalogarlos, lo que necesito es un psiquiatra que me defina en que concepto me tienen”.
Con su merecido y bonito reconocimiento en mano, siguió conversando para señalar: “De todas las obras mías me gusta mucho el collage con 25 dibujos --Sin titulo--, porque recopila parte de mi vida por los dibujos de Álamos y de Guanajuato... Del arte en Cajeme te puedo señalar que está incipiente, no tiene tanta historia como en otras grandes ciudades porque Ciudad Obregón es un pueblo nuevo y chico no tiene la cultura como en Querétaro y Guanajuato donde viví y estudié Artes Plásticas... El arte crece conforme a la sociedad”.
Para la mirada al arte las mejores obras expuestas de Enrique son: “Un poco de color/colibrí”, “Buscando la luz”, Paisaje ancestral”, “Resplandor I y II” y “Dualidad”. De Manuel: “Las flores que nunca le mandé”, “No bebo”, “Así es mi vida”.
Después que terminó el recorrido por las obras el Maestro Arteche, le pregunté: ¿Qué le pareció la exposición?
--Toda la obra de Enrique esta muy bien, es un profesional limpio y disciplinado con una unidad en los trabajos. De Manuel: Disfruta el arte, lo que está haciendo más espontáneo en sus dibujos--. Contestó antes de retirarse.
Para la óptica de esta crítica de arte basada en los valores artísticos y estéticos, me permite opinar que me gustaron mucho los trabajos de estos dos artistas egresados de la Universidad de Guanajuato a pesar de que los grabados no son de mi predilección.
Encontré en las obras de Enrique dominio del dibujo y las técnicas,así como, orden, composición centrada, ritmo en las formas, y armonía en el color, mostrándonos un bello grabado a color que produjo mucha emoción estética al contemplarlos. De Manuel; aseguro lo mismo, pero utiliza un dibujo con delineado grueso y grotesco para su imaginería figurativa y urbana colonial con un juego de colores que combina para obtener una fortísima expresión. Algunos son tan bellos que motivaron la contemplación.
Danza del venado yaqui. Dibujo a tinta china por el arquitecto Francisco Sánchez López.
Estimados bloggers: Una vez más escribo para todas y todos ustedes algo de poesía para despertar nostálgicos momentos de ausencia del terruño que los vio nacer y pasaron la niñez o adolescencia en esta tierra de Cajeme, Sonora. Comparto con ustedes un poema de Héctor Navarrete Dondé, que espero les guste y los motive mucho en su cariño por la tierra de los yaquis.
El llanto del Indio. (1)
A mi amigo yaqui, profesor Santos Garcia Wikit.
He visto llorar al indio sobre la yerma llanura,
como sus labios, reseca,
como su pena, profunda;
más su llanto no dolía que no era llanto de niño con temor;
pero crispaba los nervios igual que cuando la fiera ruge,
impotente,
en la trampa;
o cuando aúlla el coyote en la noche inanimada...!
como brama la corriente
despeñada
en suicidio estrepitoso
entre el silencio tremendo
de las cumbres elevadas.
Bajo el dosel de un mezquite
estaba el indio parado como hierática imagen
del dolor,
contemplando la extensión
de esas tierras,
que por siglos,
compartieron sus abuelos con siete tribus hermanas.
El indio, bajo el mezquite, era gemelo del árbol:
ambos, en la tierra seca fijan sus hondas raíces;
ambos, han sido valientes ante los hados adversos;
los dos tuvieron verdores
cuando el cielo solo daba
caldeados días sin fin.
Se parecen en lo enjuto y sarmentoso del cuerpo,
en lo duro,
en lo noble,
en lo bravo
y en lo fuerte,
que aquí nacieron hermanos
tomando de un solo pecho el prodigio de la savia
que se forma en la brisa,
De la tierra,
de las aguas
y del sol.
A lo lejos, Bacatete reverbera su leyenda
y habla de dioses y hombres
--de sus viejas epopeyas—
en triste y cálido canto.
El indio sus ojos fija
en la Sierra
donde duerme Tetabiate la paz de su rebeldía;
mira al recuerdo, callado,
porque el hoy cubre el futuro
como el vértigo que eleva en remolinos de polvo
los vestigios de su gloria...
¡Que no vencido se diera,
ni por temor ni por fuerza
--Diego Martínez Hurdaide bien es su tiempo lo supo—
y lo confirman los siglos desde el dieciséis al veinte!
El determinismo trágico
es secular en su sangre,
en su mente,
en su historia
y en su tierra...:
sigue a la voz agorera
del abuelo,
que es el libro más sagrado para guiarle en sus pasos:
por él supo cuán inútil era resistir al “yori”
que todo a su paso cubre
con su figura, que tiene
color de luna llena.
Por eso, llora en silencio sobre la yerma llanura;
es que el “yori” ha detenido
con su fuerza, en las montañas,
el correr del río Yaqui...;
ni con las lluvias de julio,
ni con los hielos de invierno,
viene el río en su carrera.
espumante
entre las piedras,
en las curvas, igual que ariscos caballos con blancos crines al viento.
En una brava estampida...;
mi siquiera pasa manso
por el tranquilo paraje a la sombra de los sauces...
¡Es vientre seco de víbora al cauce del río seco,
como sequedad de labios de un danzante,
en la pazcola
con trenza rezos de historia
a la virgen del Camino.
El llanto que dan sus ojos son cristales de la sangre
son el carcaj de sus flechas,
por el penacho de guerra,
por el tambor de combate,
por su corretear sin rumbo
sobre lomos de la sierra,
sobre la pólvora del valle...
¡Que todo duerme en silencio!
Ya no heredará al abuelo esas rutas sin caminos
orientándose al olfato,
por instinto o por huella,
que ya el “yori”, en el asfalto,
le enseña su sendero
en el espacio del tiempo
por entre líneas a cuadros en las parcelas de siembras...
y un nuevo ritmo le dice qué ha de hacer,
porque el progreso lo exige y todo a su paso avasalla.
Por eso sale del pueblo cuando lo hechizan las tardes;
y va soñando en silencio los tiempos que ya pasaron,
y junto al mezquite hermano
se queda por muchas horas
con sus propios sentimientos,
sus recuerdos y sus penas...
y nadie sabe qué siente,
qué recuerda.
cuánto sufre,
que es recinto inexpugnable del indio, su corazón.
1.- Autor: Héctor Navarrete Dondé.
Libro: Al ponerse el Sol. Edición de 1960
Ha Muerto, Santos Garcia Wikit!
Lamento inforamar al mundo entero y a todos los literatos que el profesor y escritor costumbrista de la tribu yaqui, ¡Ha Muerto! Su descesó ocurrió el viernes 3 de octubre en el Hopital General de IMSS en Ciudad Obregón, Sonora. Donde convaleció por una enfermedad que no pudo superar. Pero no dejó su bella literatura para la historia. La próxima semana subiré un homenaje póstumo a este gran escritor y amigo mio por 33 años.
Prof. Santos García Wikit: uno de los mejores escritores costumbristas vivo en Cajeme que habla sobre su pueblo: La Tribu Yaqui de Sonora.
Significado:
Yori: hombre blanco en la lengua yaqui.
Pazcola: danza ritual yaqui.
Capturo: Arq. Francisco Sánchez López.
Cronista y crítico de arte en Cajeme.