Anécdotas de un arquitecto plástico de Cajeme
El arte del desnudo femenino
La arquitectura naturalista
Arte escultórico en Casa Rosalva
La primavera es la estación del año ideal para la creación de obras artísticas con la temática del desnudo femenino, ya sea en el taller con escenografías y luz artificial o al aire libre en medio de paisajes naturales, que tarde o temprano cada artista pretende crear durante su etapa formativa o en su vida productiva.
En lo particular, el mejor desnudo que he logrado, de docenas de ellos, son los de mis “Musas” y “Las guardianas del otro mundo”, inspiradas en la leyendas yaquis y seris y pintadas a la acuarela o a la tinta china, pero el desnudo más artístico y el que más satisfacción estética me ha producido es una fotografía de una ex reina de belleza que fotografié en un majestuoso valle de cardones al sur de Loreto, Baja California Sur, la antigua capital de las misiones de las Californias, mientras viajábamos por la península recorriendo recónditos parajes de esplendorosa belleza del desierto de Sonora y espectaculares playas inhabitadas del mar de Cortés, que hasta el día de hoy, traigo impregnada en mi sensibilidad, pragmatismo y existencialismo que motiva la creación plástica.
Esta fotografía, que decora mi taller, la logré durante una calurosa tarde primaveral en un paraje lejano y al poniente de la carretera Trasnpeninsular. Recóndito sitio que descubrí un año antes cuando andaba en busca del arte rupestre californiano, al desviarme por una brecha de la carretera hasta llegar a un montículo de piedras café, lo escalé para observar un majestuoso valle de cardones y pitahayas gigantes, de entre los cuales, un cardón de tronco solitario de unos dos metros de alto con un macizo brazo de otros siete u ocho metros de altura que resaltaba entre todos por su esbeltez y majestuosidad, llamó mi atención por su forma vertical para dibujarlo en varios bocetos a la acuarela y idealizar una fotografía artística en medio de la nada, excepto el formidable paisaje endémico.
Cuando llegamos a este sitio estacioné la combi verde en la que viajábamos, nos bajamos y le expliqué a ella el motivo de nuestra visita a este bellísimo lugar, el cual, ella aceptó con gusto, arrimé la combi a el, me subí al techo para limpiar las espinas secas acumuladas en el tronco para que la modelo no se hiriera sus pies, me bajé y le sugerí a ella “Quítate toda la ropa, súbete a la combi, posa en el cactus y dame unas de tus mejores modeladas”.
¡O kay! Me replicó ella para proceder con las indicaciones, posesionarse y ejecutar varias sensuales poses, de las cuales, una fue con su pierna doblada en forma triangular, el estomago sumido, los senos alzados, los brazos hacia atrás y las manos en la nuca cubiertas por su sedosa cabellera rubia, mientras la fotografiaba rápidamente porque las espinas del cactus rozaban y se clavaban en la espalda y derriere de su escultural cuerpo con las medidas perfectas de 90-60-90 centímetros.
Una vez que logré varias fotografías a todo color, opté por jugarle una broma; ¡Dejarla ahí como escultura viviente! Para tal objetivo, me subí a la combi para alejarme del sitio hasta llegar a una curva alejada como a doscientos metros de distancia, la estacioné para reírme por la puntada mientras contemplaba el paisaje y dejé pasar unos quince o veinte minutos para regresar al sitio donde dejé a la bellísima Señorita California y cuarto lugar en el certamen Señorita Estados Unidos encaramada en un cactus totalmente desnuda.
Al bajarse del mismo, encolerizada por mi humor cajemense, me indicó “¡Nunca me había dado tanto gusto verte!”... “Jamás en vida me había sentido tan desdichada, miserable y en completa soledad, pensando en la animales y aves salvajes o que algún desconocido pasara y me viera desnuda casi al atardecer”. Mientras algunas lágrimas salían de sus bellos ojos azules y yo me reía a carcajadas por la comicidad.
¡Que belleza de cuerpo y de paisaje, como de ensueño, créanmelo!
Como arquitecto he sido promotor a nivel internacional de una arquitectura naturalista y más amigable con el medio ambiente del desierto de Sonora, por estar ésta, asentada en uno de los ecosistemas más frágiles del mundo por su endemismo florístico para satisfacer las necesidades de espacios habitables de la población, que hoy se le denomina arquitectura sustentable muy de moda en el mundo.
En muchas ocasiones cuando mi clientela solicitaban mis servicios profesionales de diseño arquitectónico y las musas de la inspiración no tocaban mi sensibilidad, recurría a la Carlota para que me auxiliara en la concepción y selección de los espacios arquitectónicos en el terreno, para tal motivo, me acompañaba a mi trabajo y para recompensarla, le llevaba agua y un hueso con carne calidad Santa Rosa, que ella gustosamente aceptaba, para luego retirarse a algún sitio para degustar suculento manjar, lugar que yo señalaba en mi plano.
Después, como se aburría al observarme recorrer todo el terreno y bocetear las primeras soluciones arquitectónicas, se echaba para dormir en otro sitio casi siempre con estupenda corriente de viento, lugar que también señalaba.
Ya en mi restirador, al realizar el anteproyecto, recurría a mis apuntes de campo, para proyectar el comedor donde ella comía y la recamara principal donde ella dormía, ya que por su instinto animal, me indicaban los más placenteros lugares del terreno para estas dos actividades, porque la Carlota, era mi estimada perra de raza pelo corto sonorense, de pelaje blanco con manchas negras, de madre francesa y padre anónimo del campamento de pescadores de La Manga, cerca de San Carlos.
Mayor era la satisfacción cuando años después, me encontraba con los dueños de las casas en alguna fiesta o en algún bar, los cuales, al preguntarles sobre el confort de sus residencias naturalistas, me contestaban ¡Comemos y dormimos como reyes, Gracias!
Pero para otra interpretación de desnudos femeninos y masculinos en Cajeme, les recomiendo las magníficas obras del escultor Javier Marín expuesta en la Casa Rosalva, para celebrar su segundo aniversario ante mas de 200 personas que gozamos de un magnifico espectáculo de danza contemporánea por el grupo Andrágora con la escenografía “De Formas y de formas”. Los actos “Belleza Agónica” y “Humano, demasiado humano”, me gustaron por sus movimientos bajo el legendario pino en el estacionamiento del nuevo edificio. Anonadados quedamos por las figuras escultóricas de este artista michoacano que nos mostró parte de su colección para el goce de todos los que nos hemos humanizado en las Bellas Artes exhibidas durante los dos años de constante promoción cultural y empeño de la gentil señora Anabella Bours y su equipo de trabajo Enrique Espinosa Pinales, Cuqui Montelongo Valencia y demás integrantes.
Pie de foto: Guardiana seri. Acuarela por el arquitecto Francisco Sánchez López