Estimada Maria Trinidad: gracias por tu amable mensaje aclaratorio sobre el fantasma del Museo de los Yaquis en Cócorit. Pero, los siento pero estas equivocada o no conoces esta leyenda Cocoriteña que se pasa de voz a voz entre los habitantes.
Esta mujer india "Cruda", sale desde el árbol guamúchil cercano a la noria que esta en el lote contiguo al MUSEO, junto al canal Porfirio Diaz. Sale por las noches caminando por la calle y la banqueta y se para frente a la casona que hospedará el museo.
La otra leyenda de la galeria de arte la Casona, propiedad del Ing. Duron, tienes razón, se aparece a las doce de la noche, y se puede ver, cruzando las ventanas de la fachada en la planta alta, aunque asegura el escritor, Rodolfo Duron, que no la ha visto en todos los años que lleva trabajando ahí.
Esta leyenda de fantasma del Museo de los Yaquis, existe anteriormente a la adquisición por parte del gobierno de Bours, de la Casona de los Esquers, construida en 1890. Lo cuenta la gente que ha vivido en Cocorit por mas de cincuenta años.
Inclusive en la Casona de los Esquers, hay la leyenda de un otro fantasma que se aparece en los portales interiores pero que no se quiere dar a conocer por asi convenir a los intereses del museo.
En dos años que tengo estudiando el fenomoeno paranormal, ya tengo documentadas más de 10 apariciones en Cócorit, según las leyendas vernáculas, contadas por gente sencilla que las ha visto o se la contaron los abuelos. No se puede negar esto, por motivos del museo, ya que existen ´por mas de cien años ante que el.
Una mirada al arte en Cajeme
Saltó la liebre detrás del matorral
Los artistas del Festival de Álamos.
Con una bella luna se dejó venir el frío durante las noches invernales de luz y fantasía en el Valle del Yaqui, esplendorosas noches para contemplar el Universo ya que somos parte de el, somos microcósmicos granitos de arenas en cualquier playa del Mar de Cortés, ante tanta majestuosidad ¿Para qué la importancia personal si nuestro paso por estos ecosistemas es efímero?
Por una bolsa de pan para hot dog casi pierdo mis únicos lentes graduados al ser estos arrebatados por la multitud de manos que imploraban ¡Para acá, Chuy! Durante la magnífica Rosca del Pueblo aludiendo a la los Reyes Magos del cristianismo durante la noche del el 5 de Enero en la plaza Álvaro Obregón frente al Palacio Municipal, la cual fue patrocinada por el Presidente Municipal y su distinguida esposa para más de tres mil personas que disfrutamos la fiesta. La curiosidad mató al gato y en este caso, la curiosidad y el entusiasmo del pueblo humilde y pobre que estaban recibiendo un pedazo de la rosca, llamó mi atención al salir de la Biblioteca Pública, lo magnífico del acto fue el intercambio del monito de plástico por un regalo nada despreciable. Me arrebataron con un manotazo los lentes cuando me aproximé al camión donde estaba el presidente arrojando bolsas con pan ante la multitud, que a gritos pedían ser agraciados, gritaban: “Chuy, una para acá”, y como él escuchó el reclamo, tiró varias bolsas hacia donde estaba rodeado por dos jovencitas que me dieron un empujón al brincar para cachar las bolsas. ¡Lastima! Que no me tocó probar el pan de Reyes, pero, desde otra óptica, no tendré que pagar la tamaliza en el Día de la Calendaria.
La perseverancia trae sus frutos, nadie lo puede negar, porque, para envidia de muchos, soy el único arquitecto y artista del arte del realismo mágico que tiene la mejor galería de arte en nuestra contaminada ciudad y si le busco, de todo el estado de Sonora, de México y Arizona, gracias a este suplemento dominical de Quehacer Cultural y a su editor Ramón Iñiguez, donde he logrado publicar periodísticamente 80 obras inéditas en acuarela, fotografía y dibujo a tinta china, de éstos, uno será publicado en la portada de un libro sonorense en la Ciudad de México, obras que he utilizado para complementar mis redacciones y motivarlos al deleite estético de mi arte mientras degustan sabroso café colado. Un gran logro que no me imaginaba en un pasado no muy lejano, por los dos años que voy a cumplir redactando la crónica y la crítica del arte publico en Cajeme. Oportunidad periodística que acepté cuando se me ofreció, o sea, en un lenguaje más campirano cuando “Saltó la liebre detrás del matorral”. Todo un éxito para un arquitecto que ha logrado internacionalizar su arquitectura y arte en España y en Estados Unidos.
La posición crítica que he asumido ante la sociedad civil en Cajeme tiene fundamentos, formación profesional, vivencia existencial y conocimiento empírico adquirido durante las visitas a los museos, galerías y exposiciones donde he gozado de una apreciación estética o el rechazo rotundo a las obras de adefesio, he señalado todo lo idiota de este mundo que atenta contra el arte, como el abandono y deterioro de los murales de Arteche, la pintada de las esculturas urbanas y la destrucción de nuestro patrimonio histórico arquitectónico, así como, el mal oficio y desproporciones en el dibujo del cuerpo humano y técnicas pictográficas, sobre todo, la acuarela porque no se maneja la transparencia de las tonalidades. Nunca voy a elogiar el arte expuesto públicamente que carezca de los valores plástico y estético, sin importarme si es de las y los iconos del arte nacional, internacional o local.
Los pintores del Festival de Álamos: Martín López Sahagún, Ricardo Valenzuela Payan y su servidor, invitan a gozar las obras al estilo pueblo mexicano, colonial y realismo mágico que exhiben y venden a precios módicos en la Plaza de Armas de la bellísima ciudad colonial de Álamos durante el próximo Festival Ortiz Tirado 2006.
No fueron de mi agrado los adjetivos calificativos aberrantes contra las y los yaquis utilizados por el Profesor Abraham Montijo Monge en su pasada colaboración “El Güero Figueroa“, en este suplemento. Con el respeto que él se merece, me permito señalar, que estos denigrantes adjetivos son una muestra más del odio del hombre blanco extranjero y mestizo sin arraigo. ¿Qué acaso, la guerra de exterminio y de deportación aunado al usufructo del 90 por ciento de su territorio ancestral, no es suficiente razón para que los yaquis se levantasen en armas para defender los que por derecho natural les corresponde? El genocidio contra el yaqui se inicia, según la historia del estado de Sonora, en el siglo XVIII, con los gobernadores José María Gándara y el triunvirato porfirista Torres-Itzabal-Corral y la supuesta premisa de traer al estado la civilización y el progreso del colonialismo norteamericano y mexicano, lo continuó el ejercito Constitucionalista alcanzado una paz social con el Presidente Lázaro Cárdenas, para ser continuado con el decreto expropiatorio del expresidente Ernesto Zedillo y por el exgobernador Manlio Beltrones.
Magnífica está la guía turística del Estado de Sonora que terminé de leer en español e inglés y aprecié la excelente fotografía, guía publicada por Barba Editores de Guadalajara, la cual, para facilitar el recorrido por el estado, divide al mismo, en seis regiones turísticas de las cuales destacan las del río Sonora, de las misiones y del litoral con sus cuatro polos turísticos. Le faltó más información sobre las culturas yaquis, mayos y seris. Objeto desde el punto de vista del ecologismo, la promoción de una pesca deportiva nada sustentable para el golfo de California, donde es alarmante la mortandad de ballenas, delfines y lobos marinos en Sinaloa, Huatabampito, San Carlos y Bahía Kino, especies protegidas por la sociedad civil que presido. Las ballenas grises ya están en sus santuarios de protección de la Baja California, no pierdan esta oportunidad de ir a observarlas y me ayuden a proteger su hábitat en el golfo de California contra la inminente industrialización de gas natural y petrolero.
¡Es increíble!, Que en el libro publicado sobre la danza del venado yaqui, no hay un mensaje de las autoridades tradicionales de los Ocho Pueblos del río Yaqui y ni siquiera del regidor étnico del pueblo de Cócorit. Sólo se editaron mensajes del hombre blanco (yoris) como si esta danza fuese parte del folclor Cajemense, no conformes con lo anterior, los que la ejecutan, están deformando fatalmente su esencia cultural ancestral de danza ceremonial de guerra y mortuoria a una danza más light, sensual, de espectáculo y como vestuario utilizado por la representante del estado de Sonora en el pasado baile de septiembre de la burguesía cajemense. ¡Ya es tiempo, opino, que los gobernadores yaquis tomen cartas en este asunto! Porque su danza del venado original, propiedad intelectual, ancestral e histórica de la tribu yaqui, se está convirtiendo en un producto más de la mercadotecnia cultural y turística de Cajeme, contraponiendo el concepto sagrado social de los yaquis, quienes siguiendo en pie de lucha defendiendo su cultura y costumbres, reclaman lo que es de ellos implorando al mundo su autoafirmación y determinación a su desarrollo social, pero ha faltado una voluntad política para resolver los linderos de su territorio.
Para cuando un gran sector de la población lea este suplemento, en la galería de arte Casa Rosalva, se inauguró el viernes pasado, la exposición "Entre Luces y Sombras”, del pintor ucraniano Luis Filcer y su fuerte expresionismo plástico. Galería que es visitada por más de 9 mil personas al año en busca de arte y de satisfacer su sed de cultura que escasamente se encuentra en la ciudad.
Pie de foto: Los pintores del Festival de Álamos: Payan, Martín y Francisco acompañados por Laurita, bella Alamense. Los invitan a apreciar su arte.
Francisco Sánchez es arquitecto, fotógrafo, artista del realismo mágico, protector de ballenas del Mar de Cortés, cronista del arte y ciritco.
Señor Lic. Vicente Fox Quezada
Presidente Constitucional de los E.U.M.
Presente
Señor Presidente:
Me dirijo a Usted en representación de las organizaciones nacionales e internacionales, así como de los individuos abajo firmantes, con el objeto de felicitar al Gobierno que Usted encabeza por la reciente aprobación por parte del Senado de la República al proyecto de decreto que adiciona un artículo 55 bis y un párrafo tercero al artículo 60 de la Ley General de Vida Silvestre, para quedar como sigue:
Artículo 55 bis.- Queda prohibida la importación, exportación y reexportación de ejemplares de cualquier especie de mamífero marino y primate, así como de sus partes y derivados, con excepción de aquellos destinados a la investigación científica, previa autorización de la Secretaría.
Artículo 60, bis.- ...
Ningún ejemplar de primate, cualquiera que sea la especie, podrá ser sujeto de aprovechamiento extractivo, ya sea de subsistencia o comercial, con excepción de la captura para actividades de restauración, repoblamiento y reintroducción de dichas especies en su hábitat natural, tal como lo marca el artículo 85 de esta Ley
En referencia a los mamíferos marinos, creemos que es una decisión muy acertada, ya que la captura y comercio de cetáceos(ballenas y delfines) para la industria de la exhibición y espectáculo (delfinarios) representa una seria amenaza, no sólo para el bienestar de los individuos, sino que, en muchos casos también para la conservación de las poblaciones donde son extraídos.
El Grupo de Especialistas en Cetáceos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, por sus siglas en Ingles), en su programa de Acción para los cetáceos del Mundo 2002-2010, ha establecido que: “El remover cetáceos vivos de la vida silvestre para exhibición en cautiverio/ o investigación es equivalente a la cacería, ya sea incidental o deliberada, ya que los animales llevados a cautiverio ( o muertos durante las operaciones de captura) dejan de contribuir a mantener la población natural”[1][1]
México ha experimentado uno de los crecimientos más rápidos en la industria del cautiverio de delfines en todo el mundo, tanto con capturas, como con el comercio de delfines nariz de botella que se hizo sin regulación alguna, con una rápida proliferación del número de instalaciones que mantienen este tipo de animales para la exhibición pública.
La misma UICN define en su Plan de Acción que: “...las actividades de capturas de delfines vivos nariz de botella han tenido lugar en varios países (incluyendo México), sin estudios adecuados de las poblaciones en estado libre, y con poco o nulo conocimiento público de las cantidades extraídas”
Tal problemática condujo México a implementar la prohibición de capturas de mamíferos marinos en aguas mexicanas en 10 de enero del año 2002., así como a incluir a todas las especies de mamíferos marinos en alguna categoría de riesgo en la NOM 059, y además de publicar en agosto del 2004 la Norma definitiva sobre delfinarios. Hechos todos de gran importancia para la mejor conservación de las especies marinas a que nos referimos, tanto en vida libre como en cautiverio. Felicitamos a su Gobierno por estas implementaciones que ponen ejemplo a nivel internacional de la conservación de las especies de mamíferos marinos.
Sin embargo, y a pesar de estas acciones positivas, México juega un rol importante en el comercio internacional de delfines, realizando importaciones de países que no tienen ningún control sobre las capturas, como son Cuba, las Islas Solomón, y más recientemente, Japón, donde la industria del cautiverio se encuentra financiando las matanzas de miles de delfines anualmente en los llamados “drive fisheries” , en la provincia de Taiji. Matanzas que no solo destacan por su violencia y crueldad, sino por su no sostenibilidad, ya que se matan poblaciones enteras.
Resulta un asunto preocupante la importación de delfines desde otros países a México y su reexportacion desde este a otros países, como los caribeños. Tales actividades muestran un profundo contraste entre las políticas de conservación realizadas por su gobierno y la permisividad de un comercio claramente perjudicial par las poblaciones de mamíferos marinos en otras partes del mundo.
La controversia internacional, de la que México fue protagonista en julio del 2003 al permitir una importación de 28 delfines de las Islas Solomón, el embarque más grande delfines en la historia, y que representó la captura de al menos 100 delfines, representa claramente un ejemplo de la problemática a que hacemos referencia, y el papel que México desempeña.
Al respecto, hacemos de su conocimiento que el Gobierno de las Islas Solomón, decretó a principios de diciembre de este año la prohibición de exportaciones de delfines, precisamente debido al escándalo internacional en que se vio envuelto y a su sensibilidad para la problemática que sufren los delfines sometidos a captura, y cautiverio en el mundo que hemos descrito en esta carta.
En referencia a los primates, muchos de los argumentos que hemos expuesto para mamíferos marinos son igualmente válidos.
Por lo anterior, y debido a que sabemos que existe la capacidad de los delfinarios en México de realizar reproducción en cautiverio exitosa, con la cual podrán abastecer la demanda nacional de este tipo de actividades, le felicitamos por llevar en alto el nombre de México en materia de conservación y protección de mamíferos marinos y primates y solicitamos su pronta publicación en el Diario Oficial de la Federación
Respetuosamente
Arq. Francisco Sánchez López
Sociedad Protectora de Ballenas, A.C.
www.arqsanchez.8m.com
La crítica del arte en Cajeme.
La crítica enjuicia el arte.
La crítica es también creatividad.
Con un magnífico cresciente lunar y sin frío nocturnal, el año 2005 quedó en el lejano olvido, año en el cual se tuvo un retroceso en su desarrollo artístico comparado con el año que le antecedió, por la reducción de las exposiciones de pintura y escultura en las galerías de arte y en los festivales culturales de otoño en Cajeme.
La crónica y crítica del arte que he estado redactando para el deleite de todos ustedes, han sido sobre las obras en exposiciones o construidas en la ciudad, las cuales, si las introdujéramos en un bule seco, nos indicarían los momentos plásticos-culturales del incipiente movimiento artístico y de la literatura sonorense, iniciados desde la década de los años cuarenta del siglo pasado y que hemos disfrutado hasta el día de hoy. Se puede señalar que han sido ellas y ellos sus propios protagonistas, su conciencia y su voluntad como creadores plásticos e intelectuales, quienes han tratado de precisar una inseparable e irrompible liga con el pasado de nuestra ciudad y su próximo centenario de su fundación como estación del ferrocarril Cajeme.
En Sonora, para la creatividad plástica nos asomamos desde una ventana de las misiones jesuitas o casona colonial de Álamos, para observar el paisaje desértico y la historia, ante tal vastedad horizontal, hacemos una formidable retrospectiva de las culturas yaqui, mayo y seri para admirar el pasado indígena que destruimos con salvajes guerras y mostrarlas conforme a la sensibilidad mestiza o extranjera modernas, más no desde la óptica del expresionismo del muralismo mexicano.
De soslayo, también miramos la arquitectura del Porfiriato y colonial para compararla con el funcionalismo mexicano y así, definir el gusto por el arte y la arquitectura moderna de los años setentas. Más no conforme con tal retrazo artístico, al par, destruimos nuestro patrimonio artístico relevante y la arquitectura histórica para dar cabida a la edificación de las franquicias que se caracterizan por su prefabricación y horribles fachadas, las cuales, según la opinión de varios arquitectos “Cajeme entra al postmodernismo con las plazas comerciales y negocios de franquicias norteamericanas”, como si fuéramos punta de flecha de guerrero yaqui cazando venados, en nuestra ciudad predomina el mal gusto por la estética urbana, nos agrada enjaular la bellísima estatua del Discóbolo y nos emociona cobrizar todas las estatuas urbanas, para mostrar a la sociedad sonorense y al escaso turismo, un presente de creatividad plástica colectiva, más inspirada en el arte neoliberal anglosajón que de la indígena o mestizo sonorense, excepto, si estas culturas son nuestro folclore regional y mercadotecnia turística, que orgullosamente presentamos y aceptamos copiar la imaginería autóctona y adueñarnos de ella. La usufructuamos, pues, más como folclor que por el sentido de la pertenencia étnica para exhibirlas en Arizona, España e Italia.
La crítica del arte y de la Escuela Cajemense de Pintura, (termino de mí autoría) de la arquitectura y de los monumentos urbanos es necesaria e indispensable para toda la sociedad y es un legado para las futuras generaciones, porque a lo que a mí concierne, la efectúo bajo principios metodológicos y con sentido libre, sin influencias. Mi crítica difiere ampliamente de la loable redacción periodística de las exposiciones.
El arte tiene su propio lenguaje, nos habla y comunica, sin importar los cánones de su creación, nos educa en la apreciación por los estilos o modas, describe la inspiración del ejecutante en forma realista, abstracta o surrealista, transmitiendo el buen o mal manejo del oficio del dibujo y de las técnicas, para motivar al espectador sublimes emociones, para que sean definidas por él, como obras bonitas, placenteras, sensuales o feas, grotescas o pornográficas.
Para el profesional, las galerías o museos, lo que primero se aprecia es la resolución a las formas, observando detenidamente si las obras están equilibradas o asimétricas, si tienen armonía, ritmo, composición y el buen manejo de la tonalidad. Sin embargo a los coleccionistas, que se pueden contar con los dedos de una mano, los motiva la autenticidad de las obras que adquieren baratas para satisfacer su goce estético o las planean como una inversión redituable, si la o el autor tiene cierto futuro en el comercio global o nacional. Para los amantes del arte, minoría intelectual de escasas 40 personas que aprecia todas las expresiones de las Bellas Artes, el contenido de la obra es lo más interesante: la flora y fauna del paisajes sonorenses, mexicanos o europeos, un clásico desnudo femenino, un bodegón, flores, naturalezas muertas o motivo bíblico y por que no, para estar acorde con la región, un danzante venado yaqui o mayo pintado ya sea en forma tradicional o estilizado.
Hasta cierto punto, la critica del arte ha sido, sin temor a equivocarme, una propaganda para las y los creadores y galerías, que sin ésta, pasarían inadvertidos por la sociedad cajemense que poco le importa la cultura y el arte, estarían sumidos en el ominoso anonimato social y político o por lo contrario, admirados y festejados por su minúsculo grupo o asociación, como consecuencia del grave pragmatismo social colectivo que limita a coleccionar litografías o dibujos a lápiz, por una sociedad que se distingue y es reconocida por no tener la cultura del proyecto arquitectónico para edificar sus espacios, lo define como “Un simple dibujito en papel”. Actitud colectiva que repruebo rotundamente porque ha propiciado que Cajeme sea la única ciudad en el mundo, donde los profesionales de la arquitectura regalan sus diseños. Pero eso si, se pagan altos honorarios a extranjero que edifican una antiestética arquitectura de franquicia o residenciales estilos Tucson en desarrollos turísticos playeros en el Mar de Cortés.
En esta supuesta propaganda he incluido, las obras que a mi posición crítica, poseen o carecen de los valores plástico y estético, binomio indivisible, consustancial para que sean catalogadas como obras de arte, sin el equilibrio de éstos dos valores, pasan a ser un cuadro cualquiera, una escultura y una edificación más que surgen bajo la Constelación de Orión.
Al cajemense lo he conducido por los fantásticos y fascinantes caminos del arte para que aprenda a enfocar, visualizar y apreciar el arte expuesto públicamente, relatando el ambiente social y cultural de la exposición durante la noche inaugural, inclusive, he criticado afirmativa o negativamente a la curaduría de las exposiciones conforme al espacio arquitectónico que difieren: desde la forma oval del Centro Cultural Modelo, la más bella de la ciudad, hasta las formas rectangulares de las galerías Casa Rosalva e Itson. Mi posición crítica ha sido hasta cierto modo, un compromiso que he adquirido para la sociedad civil que lee, más he fallado con las y los creadores plásticos porque desean una ovación más que un señalamiento de su arte. La crítica existe y proporciona una visual libre para la comprensión de lo criticado, por lo tanto, permítanme incluir, que la crítica es posteriori a la creación plástica, escultórica y arquitectónica, pero como la redacto en un pueblo rural transformado en moderna ciudad, donde todavía se aprecia, se piensa, se actúa como hace 66 años, he llegado a un callejón sin salida, o, a “Un suicido social y laboral”, tal y como la definió el escritor Jorge Muñoz. Asumo la responsabilidad de esta actitud porque considero al arte como un fin y a la crítica una creatividad más en el mundo de las artes plásticas.
“La crítica del arte enjuicia, pues, todo lo expuesto públicamente”.
¡Feliz Año 2006
Felicidades Cajeme.
Las fiestas de Año Nuevo.
Sinceramente les deseo a todos ustedes lo mejor de este maravilloso y misterios mundo y lo hago extensivo durante todo el año 2006 que hoy se inicia. Un año más para deambular por este magnífico desierto de Sonora y fascinante Mar de Cortés protegiendo ballenas, como la gris que ya arribó de nuevo al santuario ballenero de México y de la península de la Baja California donde hay que ir, para la terapia con ballenas que motiva a pintarlas y a estimarlas como especie en evolución, las cuales, durante el mes de febrero se podrán observar en las costas sonorenses de nuestro golfo de California. ¡Mi única casa!
Otro año más para caminar sin aliento en el mundo de las artes plásticas de Cajeme, Álamos, Etchojoa y San Carlos para redactar la crónica y la critica de arte expuesto públicamente, a los monumentos y a la arquitectura edificada en el casco urbano de nuestra querida y leal ciudad, porque después de la creatividad artística está la critica del arte, no importa si es obra municipal como la irregular enjaulada de la estatua del Discóbolo, ¡Que fea quedo!
En Cajeme, veo con tristeza, que no hay ni vanguardia ni ruptura en las artes plásticas, porque simplemente no pasa nada y estamos creando un arte y arquitectura de la década de los setenta, porque prevalece el conservadurismo social y religioso muy a estilo tejano-sonorense aunado al tradicionalismo pictográfico que poco ofrece al mundo global en el comercio del arte. Hay oficio en muchos de las y los creadores pero nos falta la libre intuición para interpretar el arte cajemense.
“Mi ilusión es ser campeona olímpica femenil en natación estilo pecho y mariposa”, me señaló la encantadora y bella niña de 13 años de edad, Karla Danahí Argüelles Meza, estudiante de la Escuela Secundaria General # 3, “Liberales de la Reforma”. Simpática y amable cajemense triunfadora en natación, con quien fue un gran honor para mí, compartir la mesa con ella y sus orgullosos padres Carlos Alberto Argüelles López y Ramona Meza Maldonado, durante la pasada cena de Navidad que estuvo riquísima.
La interrogué brevemente para saber como piensa una campeona.
¿Qué se siente ser una ganadora a tu edad?
“Me da mucha alegría y me ilusiona mucho para seguir con el deporte que me gusta”. Me contestó con mucha dignidad y sincera sonrisa, para agregar después de una corta pausa “No lo podía creer cuando gané cada una de las medallas”, mientras mostraba en sus ojos negros una felicidad intrínseca.
¿Qué medallas has obtenido en tu corta edad y por tu espíritu deportivo?
“Cuatro hasta ahora en categoría infantil femenino: Medalla de oro en nado libre durante las competencias regionales de natación 2004, representando a Ciudad Obregón en Los Mochis, Sinaloa, dos medallas de plata en nado estilo mariposa en el ínter escolar de Cajeme y al estilo dorso en la Copa Itson 2002, más una de bronce en los 200 metros de nado al estilo pecho en la competencia estatal en Hermosillo”
¿Por qué la natación?
“Porque me gusta mucho nadar y hacer deporte como miembro infantil de Los Potros del Itson, donde becan a las mejores nadadoras de la ciudad”, afirmó para luego agregar con orgullo “Por equipos, Los Potros obtuvimos el primer lugar en los Mochis”.
¿Qué quieres ser de grande?
“Quiero ser veterinaria porque me gustan mucho los animales”, me respondió con firmeza y cierta timidez mientras miraba y sonreía a sus primas Alejandra Hernández Argüelles y María Fernanda de Jesús Argüelles Valenzuela, quienes presenciaban con curiosidad y risas esta pequeña charla.
¿Y tus padres, te apoyan?
“¡Sí, mucho!, Porque tengo un promedio de 9.8 en la escuela y saben que me gusta”.
Platicar con Karlita fue muy placentero porque nos regaló un mensaje para este año nuevo: Con tenacidad, pasión por el deporte y el estudio se ganan medallas. Me puse a pensar que el gobierno municipal y estatal deben de incentivar el gran esfuerzo de la niñez cajemense
¡Enhorabuena! Y espero, honestamente, que logres los honores olímpicos.
.Con una porra a nuestra querida abuela materna, doña Luz Fráijo Viuda de López,
(Finada) y con una fiesta sorpresa muy al estilo sonorense con carne asada, mariscada, cevichada y música norteña bajo unos yucatecos para festejar un aniversario más de vida del joven tapatío Luis Francisco Araiza, cerramos las celebraciones navideñas los miembros de las familias López, Araiza, Sánchez, Argüelles, Vega y Soto, continuando con la tradición iniciada en los años treinta por muestro apreciado abuelo Francisco López Haro (finado), comerciante de frutas y verduras en el antiguo mercado y uno de los primeros pobladores de la calle Durango en el barrio de la Capilla de Guadalupe, el más famoso de la ciudad por su gente.
¡Que bonita familia tenemos, no cabe la menor duda! Gracias, por estrechar los lazos familiares y venir desde Guadalajara, El Carrizo, Sinaloa, Navojoa, Coahuila y Arizona.
Las mejores fiestas para recibir el Año Nuevo las he disfrutado en Estados Unidos, Puerto Vallarta, Cabos San Lucas y en San Carlos donde acostumbraba ir a mi playa favorita para despedir el año sentado en la arena y clavar los pies en ella para sacar de mi ser todo el negativismo acumulado durante el año, mientras observaba las gaviotas, pelícanos, águilas pescadoras y delfines en los manglares del estero El Soldado, dañado irreversiblemente. Magnifico paisaje costero donde se podía observar el “chorro” lanzado por alguna ballena que nadaba cerca de la isla de la Raza, escenario marino que he luchado por conservar y proteger sin tener ningún respaldo.
Después de meditar sobre mi existencia, había que abandonar el magnífico ambiente para caminar hasta llegar a los jardines de la residencia de mi amiga alaskeña y su tradicional brindis con sabrosas botanas de salmón ahumado y frito, para luego proseguir al Club Med y disfrutar de una fiesta internacional entre bellísimas mujeres extranjeras y mexicanas saboreando exquisita champaña en copas formando una gran pirámide mientras escuchábamos música clásica durante el último atardecer de espectacular colorido rojo anaranjado, para luego pasar al restaurante y saborear excelente cena gourmet a base de langosta con steak, camarones tipo Guaymas, ya extintos, delicioso vino tinto y excelente pastel con fresas de la cocina francesa y proseguir con una función de cabaret y baile en la discoteca.
Pero las fiestas que más extraño son en Cabo San Lucas, donde disfrutaba de una tarde en la playa entre bellísimas y esculturales turistas europeas, canadienses y norteamericanas en tangas púrpuras y de variados colores y nos paseábamos en velero por el monumento Arco de Piedra y océano Pacífico para observar a la ballena azul o jorobada durante el crepúsculo. De regreso, agarrar la aviada cenando en el restaurante de moda y recibir el año nuevo en la disco Cabo Wabo del grupo roquero Van Halen, continuarla en el Squid Roe y terminarla en el cabaret La Balandra para recibir el amanecer en la playa de los Medanos.
¡Que fantástica y maravillosa existencia he disfrutado durante mis décadas en la bohemia artística, no lo puedo negar!
Pie de foto: Danzante venado yaqui frente a mitológica pitahaya. Dibujo a la tinta china por el arquitecto Francisco Sánchez López
¡Feliz Navidad!
El desfile navideño de yates.
Santa Claus en San Carlos.
Hoy es Navidad bajo este benigno frío, espero que la hayan disfrutado en todo su esplendor, porque sólo se necesita buena voluntad personal para con los demás. No hay que odiar a nadie porque todos nos vamos a morir tarde o temprano. ¡La incógnita es cuando y como! Por doquier abundaron los mensajes sublímales y porque no, también las ofertas comerciales, invitándonos a disfrutar la Noche Buena en el seno de la familia.
Por las enseñanzas La Sallistas sobre la vida y obra de Jesucristo, base del catolicismo mundial y los principios existencialistas asimilados a través de los años, he disfrutado de otras Navidades en Puerto Vallarta, Cabo San Lucas, Guadalajara y en San Carlos donde en este último, recuerdo cuando personifiqué a Santa Claus, para otorgar miles de regalos y golosinas con frutas a la niñez y a sus parientes pobres en los asentamientos del basurero, los Ranchitos y en el campamento de La manga, como gesto cordial del grupo social altruista al que pertenecí por varios años durante mi deambular por ese pueblo costero.
La Navidad en San Carlos tiene dos manifestaciones muy diferentes entre sí, una, la de la familia católica mexicana que celebra la Noche Buena con una suculenta cena, claro, los que pueden pagarla, y la otra, el residente norteamericano protestante y católico que inicia la fiesta de Navidad con un desfile de yates y veleros decorados e iluminados navegando por las bahías de San Carlos y San Francisco, mientras que en las playas de El Crestón y Las Coloraditas, de la Posada y en los riscos de Vista Hermosa, el residente y los turistas con su fogatas y algarabía, festejaban y vitoreaban a sus amistades o familiares atrevidos y valientes, que presentaban una diversión original que ya es una tradición náutica en el pueblo.
Recibir una invitación de huésped del capitán o del dueño del yate, era un gran honor y prestigio social en la comunidad, por ser el evento uno de los más importantes de San Carlos, que inició el señor John Zuckerman y sus amigos, bajo un protocolo náutico en el club de Yates, del cual, en plan de broma le señalábamos: “El único club de yates en el mundo, donde no se tenia que poseer un yate para ser miembro”.
El desfile de unas 15 embarcaciones comenzaba en la tarde con un buffet de botanas y bebidas en la proa, al sonar la sirena del yate líder, cada uno de los invitados se acomodaba en su lugar previamente señalado por el capitán, para salir, a baja velocidad por la bahía de San Carlos a mar abierto poco después del atardecer pero al navegar al norte del islote León Echado, el fío era tan intenso que calaba todos los huesos. Para contrarrestarlo, consumíamos un deliciosos ponche a base de ron con mantequilla y agua hervida. ¡Que bellos se veía San Carlos desde el mar con sus luces multicolores, las fogatas, los juegos pirotécnicos y las estrellas del firmamento!.
Concluido el desfile la cena navideña comenzaba en la casa club del sector Caracol Turística, frente al mar, con suculentos platillos de la cocina norteamericana, pero como terminaban muy temprano, los pocos mexicanos que recibimos tal distinción, después de aquí, buscábamos alguna otra cena con las familias de sancarleños que la iniciaban a las doce de la noche.
¡Jo, Jo, Jo – Jo, Jo, Jo. Soy Santa Claus! Era la tonada musical que cantaba y bailaba en la caja de una pick up acompañado por Rodolfo el Reno, durante el recorrido altruista anual, para llevar algo de felicidad a las docenas de familias pobres y victimas del colonialismo y así, mitigar un poco la miseria con la que recibían la Navidad.
Tal acontecer se iniciaba con un sabrosísimo desayuno buffet con champaña, muy al estilo norteamericano, en los jardines de una residencia en el sector Caracol Península, donde, a la orden del comité, sobre la ropa, me ponía dos almohadas, barba y bigotes de algodón con el gorrito rojo en la cabeza, la chamarra, pantalones y botas de Papá Noe. Salíamos los dos personajes saludando y deseando felicidad a todos los integrantes del grupo y visitantes que se juntaban para observar el inicio de una gran aventura que ha cambiado mi forma de ser, dejando la arrogancia típica del cajemense por algo más de humildad.
Al bajar del cerro, a lo largo de la antigua carretera, se juntaban muchos residentes y turistas para ver pasar y saludar a Papá Noe y al Reno y tratar de identificar, a quienes les tocó ese año. ¡Feliz Navidad!, Saludaba a todos.
Continuábamos el recorrido por el camino de terrecería frente la Hotel Fiesta, hasta llegar al asentamiento del basurero, compuesto de varias familias de pepenadores que habitaban cuartos de lámina negra y cartón, donde, minutos después de estacionarnos, madres con hijos en brazos y un chamaquero, se juntaban alrededor de la camioneta para posar o bailar con Santa Claus y repartir cientos de regalos. Lo más curioso de esto era que con tanto ruido, asustábamos a un cochi jabalí domesticado, el cual, desde el corral, se arrojaba sobre el grupo para clavar sus colmillos en algunas piernas, saltar adentro de la caja de la camioneta era la salvación.
Del basurero continuábamos el recorrido navideño en Los Ranchitos, poblado por albañiles y peones, para otorgándoles sus regalos y continuar nuestro fascinante viaje, rumbo al cerro Tetas de Cabra y llegar al campamento de pescadores de La Manga, donde, por ser el 25 de Diciembre, la única calle, estaba vacía y silenciosa, pero de repente, unos niños de las primeras familias que nos observaban, gritaban a todo pulmón por tres veces: ¡Santa Clos! Mientras corrían a todo lo largo del camino e internándose entre las casas hasta la playa, anunciando nuestra llegada. Decenas de niños y niñas, asombrados, se asomaban por entre las ventanas, puertas o desde las faldas de las madres, para verme bailar, cantar y exclamarles ¡Feliz Navidad! Desordenadamente corrían hacia los carros gritando: ¡A mí, a mí, a mí! Se aproximaban a mí alrededor y nuestras señoras del grupo, los formaban en dos colas para recibir sus regalos, a los que todavía estaban de brazos, los sostenía para la foto del recuerdo, pero, al mirar mi rostro, asustados soltaban el llanto.
Fue muy placentero actuar de Santa Claus en la Navidad, créanmelo, porque al arribar a los citados asentamientos, se observa la ominosa pobreza, desnutrición y suciedad en la que estos mexicanos residían, las escenas eran lastimosas para la sensibilidad del artista, pero, al regreso, uno estaba en paz consigo mismo y con el Cosmos, por el altruismo con el que se entregaban los regalos, relegando a un segundo plano, la importancia personal y social, para ser más modesto y compartir algo de dicha con estos seres humanos, al menos un día del año, tal y como lo indicó Jesucristo.
Pero la fiesta del grupo seguía en los jardines de otra residencia para botanear mariscos y ceviche de pescado o marlin ahumado, hasta ya entrada la tarde y pasar a cena Navidad, que es cuando la celebran los residentes extranjeros, con platillos a base de pavo o prime rib al horno acompañados con una variedad de pasteles durante el atardecer rojo-anaranjado en el maravilloso y fantástico Mar de Cortés que tanto añoro.
Pie de foto: El autor de esta colaboración disfrazado de Santa Claus en las playas de San Carlos. Foto colección particular.