Revista Crónicas de Arte y Arquitectura..

Los burros han desaparecido de Cocorit

Escrito por arkisanchez 21-03-2006 en General. Comentarios (6)

Historietas de Cócorit.

 

 

El transporte de antes  carretas y carruajes tirado  por caballos y burros ya no se ven por las calles melancólicas de este pueblo de magia y famoso por sus brujos también llamados  chiltepines.

 

Los burros se extinguieron y se  piensan  importar de nuevo. 

Hoy se ve arriar chivas y vacas en bicicletas.

En la Sonora de ayer o en el Cajeme, no había otro transporte que el burro, hoy no se ven por la modernidad, los viejos recuerda los aparejos y los burros cargados con botas de agua y cajones de madera o silla de montar.

 

Los cocoriteños recuerdan con jubilo al famoso burro que corrió desde el arroyo El Joyanco, al subir la cuesta  de Leyva, tiró la bota con agua que cargaba hasta  llegar

 al cerco de su amo donde pasaba días y noches cuando no trabajaba en la labor,.

 

Para aquellos que no saben que es una "Bota de agua",  en el léxico campirano sonorense, se puede definir como: Bolsa de lona con dos cuernos de vaca o toro en la parte inferior, como llaves, para  sacar el agua y llenar los baldes. Porque así se vendia el agua en los pueblos antiguos de Cajeme.

 

Los turisteros de San Carlos presumen mucho a los "Pájaros de la nieve" que los visitan cada año. Pero, para áves: “Los chanates de Cocorit”; pueblo de mágia y misterio, donde al atardecer miles de chanates arriban a las copas de los arboles de la plaza y a lo largo del canal Porfirio Diaz. ¡Que espectáculo para el turísmo de observar pájaros! Pero un fastidio fiario para el  cocoriteño porque los espanta con cohetes.

Taodavia sigo queriendo fotografíar al fantasma del Museo de los Yaquis en Cocorit. La aparicion es una mujer de rebozo azul y el pelo con trenzas negro, vestida a la moda del siglo 18. Camina a medio metro del suelo para pasar por la calles asustando a los que la ven, quienes dicen que es una india muy bonita.

 

 

La magia de la Sonora-bampo por arquitecto Francisco Sánchez López de Cajeme .

Escrito por arkisanchez 21-03-2006 en General. Comentarios (1)

 

 Estimados bloggers: En esta ocasión los saludo cordialmente e incluyo esta noticia sobre  Festival artístico de Etchojoa. Que en verdad estuvo ¡Sensacional!

 

En una clara  y fresca mañana sabatina invernal  viajé por la ruta ecológica, cultural y artística más bella   de Sonora, donde a la velocidad de viejo camión, pude observar desde las ventanillas, la fantástica perspectiva del paisaje cuadricular con trigales y  sembradíos de garbanzo, obstaculizado por la fisonomía de cerros aislados y las formas cilíndricas de los molinos y almacenes agrícolas que caracterizan la región del Mayo entre Navojoa y Etchojoa. ¡Qué belleza de valle agrícola!

El viaje fue  la motivación por asistir al mejor festival de danza en el estado de Sonora patrocinado por la estación de radio  de los Tres Ríos en Etchojoa, al cual arribé muy entusiasmado para ingresar a las instalaciones en un extenso terreno donde se construyeron bellísimas ramadas tradicionales  a base de delgados troncos de mezquite,   muros y techos de carrizo,  utilizados como ramadas ceremoniales para bailar las danzas del venado y pajkola  yaqui y mayo de Sinaloa y Sonora con sones y ritmos precortesianos producidos por  jícaras en agua y raspadores de palos de Brasil, violines y arpas, flautas de carrizo y tambores de cuero de venado. ¡Fantásticas todas ellas! Que todavía traigo el retumbar de los sonidos bajos como el corazón del venado mágico.

 En la cancha, los raramúris de Chihuahua ejecutaban sus ancestrales bailables y los seris de Punta Chueca la antigua danza de La Tabla contiguos a los guarijíos de la sierra Baja de Álamos  los más pobres de las etnias.

Estupenda estuvo la exposición artesanal de mascaras de chapayecas y chivatos, cerámica de barro café,  muñecas de trapo por los mayos junto las esculturas de madera por el señor Hilario de Fundición y a las pulseras de chaquira por los huicholes. Lamento que no hubo una exposición de pintura  solo unos cuadros en venta con motivos culturales mayos.

Llamó mi atención las  cocinas con horquillas de barro y fuego de troncos de madera para cocinar exquisitos cocido, wakabaqui, carne con chile, el papabawa (caldo de res con papas) tortillas de harina, de garbanzo y empanadas que consumimos bajo la sombras de las ramadas antes descritas. Con curiosidad observé la extensa medicina tradicional en puestos cubiertos con plástico azul,  basándose en hierbas y ungüentos de nuestra flora sonorense. En el estrado, el concierto musical por  una caravana de artistas vernáculos con canciones populares y tradicionales  en ancestrales idiomas.

Lo más interesante del evento fue la edificación de una improvisada iglesia en una ramada que cubría un altar decorado con flores  e imágenes sagradas y al centro, una magnífica pintura antigua de Jesucristo, afuera de ella, una pequeña explanada donde se  bailó la danza de los Matachines  mayo, y  se efectuó la ceremonia de inauguración por los pajkolas Mayores de los Pueblos Indígenas, autoridades yoris municipales y del Instituto Nacional de Antropología del Distrito Federal.

Con firmeza afirmo, que este sencillo festival libre de alcohol, pero muy mágico, porque en el se siente el ritmo y belleza de nuestra Sonora autóctona  que aún persiste y conserva sus ancestrales tradiciones, es el mejor festival realizado  en tierra sonorense, al menos, supera al Festival Tetabiakte, porque tan solo el sábado, lo disfrutamos cerca de seis mil personas emocionadas  por tanta belleza vernácula muy nuestra, que ciertos cultureros yoris quieren folclorizar para la globalización de la supuesta cultura estatal.

Es muy grato asistir a los eventos culturales en el Itesca  y saludar al amable rector Sergio Pablo Mariscal Alvarado, donde admiré la exposición  “Trazos”, de la pintora Irma García Gil, con siete óleos y dos grabados con  temática de toros de lidia y a un torero con capote, no menciono  cuales me gustaron por falta de las fichas técnicas. Exposición  como antesala a la presentación del libro Danzas Yoremes del profesor Gregorio Patrón  por el ingeniero agrónomo Antonio Mexía y el periodista Sergio Anaya.

¿Cuántas versiones yoris de la danza del venado yaqui y mayo hay actualmente y habrá en el futuro?

Pregunto porque conozco varias versiones yoris y la tradicional de ellas, que es una danza  de guerra y mortuoria  que observé en las fiestas  de Vicam Pueblo, cuando realicé mi tesis profesional sobre sus viviendas y el proyecto de remodelación del templo durante los lejanos años setentas.

¿Por qué ciertos yoris quieren adoptar esta recia cultura como raíces culturales ancestrales cajemense cuando ni los aceptamos como sociedad, los discriminamos como pueblo vernáculo y la historia nos indica la guerra de exterminio contra ellos? Creo que debemos de tener mas respeto para con esta cultura y no sonorizar su más sagrada danza, autoría intelectual de la tribu yaqui de los Ocho Pueblos del río Yaqui que esta siendo usufructuada.

También fui a las celebraciones del  Décimo Aniversario del Instituto Tecnológico Superior de Cajeme con la inauguración de la Séptima Semana de Arquitectura, “Tiempo, Forma, Contraste. Aprendiendo a ver el mundo como arquitectos”. Evento donde se realizó una  mesa redonda  por el arquitecto  Ramón Méndez Saínz, quien habló sobre la  prospectiva del urbanismo y la arquitectura local, y la arquitecta Mónica Escobedo Fuentes  sobre la arquitectura sustentable y social de adobe y paja de trigo como soluciones de  vivienda de interés social.

A los estudiantes de esta excelente carrera, les doy la más cordial bienvenida al mundo de la arquitectura de Cajeme que se quedó en los años sesenta y setenta con los  conceptos  funcionalistas y el estilo internacional, que no hemos superado  por la falta de una plasticidad arquitectónica de nuestra comunidad, y lamento, que su futuro sea la construcción de vivienda de interés social y los nefastos  pies de casa, para mejorar el nivel de vida urbana en una ciudad de medio millón de habitantes, de los cuales, el cincuenta por ciento  es de escasos recursos económicos.

Durante la ceremonia del 70 Aniversario de la Escuela Rafael Campoy, observé  con tristeza  un auditorio vacío -Como en casi todos los eventos culturales citadinos-, en el cual, se nos instruyó sobre la historia de esta secundaria y las anécdotas cómicas y nostálgicas de los pocos ex alumnos y docentes que emitieron sus experiencias. Creo que nuestro editor, tiene aquí, decenas de colaboraciones con estas formidables vivencias.  Pero no todo fue soledad, ya que  maravillado quedé, con los formidables colores Icedo, al mirar la exposición “Familia de Sahuaros”, por la gentil pintora Georgina de Icedo, compuesta de 12 óleos y cinco graficas de los cuales, a la subdirectora del plantel Patricia Rascón Chávez la entusiasmaron todos los pequeños grabados. Me comentó que el día de la inauguración las obras “Cielo y mar” y “Sueño indio”, fueron del agrado del público estudiantil.  Me gustaron “Danzante venado”, “Crepúsculo”, “Ave Cósmica” y el grabado “Fariseo”.

En la galería de arte del Itson, platicando con la bella pintora Karla Trujillo, me indicó “Cada sábado tenemos 70 niñas y niños impartiéndoles clases de cerámica y pintura como parte del programa cultural del itson”. ¡Fantástico!

Influenciado por los aniversarios de La Salle, el Itesca y la Campoy con júbilo cajemense, celebro el segundo aniversario de la Mirada al arte; crónica y crítica de arte, que he redactado -con libre albedrío- para intelectuales, literatos, artistas y todos ustedes amantes de la lectura dominical.

 

Pie de foto: Al compás del danzante venado de la comunidad mayo. Fotografía por arquitecto Francisco Sánchez López

 

 

 

 

plástica en Cajeme acuarelas y fotografia

Escrito por arkisanchez 15-03-2006 en General. Comentarios (1)

 Estimados bloggers: Un cordial saludo, le incluyo estas opiniones sobre la exposiciones que obswervé en Cajeme.

 

Las acuarelas Payán  y Sánchez Luna en el Itson.

 

Fue muy grato asistir a la galería del Itson para presenciar   la inauguración de las  exposiciones “Cromática Sonorense”, compuesta de 28 fotografías paisajistas del fotógrafo Mario Sánchez Luna  en la sala principal y “Reflejos de mi tierra”, con 19 acuarelas de   pintor Ricardo Valenzuela Payán en las dos salas contiguas.

Evento cultural que aproveché para saludar a las autoridades de esta institución, admirar las obras de estos dos artistas sonorenses y escuchar el conmovedor mensaje de bienvenida por el rector, quien mencionó “Arte  muy inspirador porque nos aporta un sentimiento optimista y un desplazamiento a las realidades de las obras, otorgándonos una atracción a esta bella región activa en la historia, la cultura y las artes para el turismo, y su  rescate para elevar la estima del cajemense”. Después de él, Mario Sánchez Luna aseguró “Me siento muy orgulloso de estar entre ustedes con estas fotografías de paisajes sonorenses originales recabadas por cinco años”. Para finalmente  Payan  indicar, ”Estas acuarelas son reflejos de mi región Navojoa grabadas en mi mente y en mis sentimientos por el pueblo Mayo”.

Mientras platicaba con el maestro Arteche, vi que la señora Anabella Bours y  Mario hacían un recorrido por la exposición, esperé a que lo concluyeran para preguntarles por  las fotografías que más les gustaron. Ella, me mostró  que la entusiasmaron  “Álamos”, “El Campanario” y “Solo una flor”, y  a él  “Sahuaros”, “Arroyo Cuchujaqui” y “Cañón  Nacapule”. Como esta es la segunda ocasión que observo la obra de este artista del lente, agregó “El colibrí”, “Niña seri”, “La tumba de Tetabiate” y como la más  bella de todas “Represo La Gotera”.

Como había mucho público  no puede platicar con los dos artistas debido a que se fueron a cenar con el personal del Itson para después regresar a Hermosillo y a Navojoa.  No conforme con esto,  aproveché el Festival de la Estación de los Tres Ríos para ir a Etchojoa, sin torta ni soda y sin madrazos, para observar las fantásticas danzas indígenas de la Sonora Bampo que retiemblan nuestra idiosincrasia y de paso, platicar con el pintor Payan sobre su arte expuesto y por ser considerado como uno de los mejores acuarelistas de Sonora  y saborear los exquisitos burritos de carne machaca preparados por su esposa Lizeth.

Con la libreta sobre la mesa recordé como los conocí, fue un domingo a principios de 1996, en la banqueta del Museo Costumbrista de Álamos, andaba él noviando con su actual esposa y yo tomando fotografías con  mi cámara montada en un mono pie que parecía metralleta, se acercaron  para preguntarme: ¿Es usted fotógrafo, verdad?

¡Sí, pero de ballenas en el mar de Cortés! Les contesté.

Después de unas miradas de sorpresa entre ambos, con timidez, él  me indicó mientras sostenía su cámara en la mano.

¡Quiero ser fotógrafo!

-Lo primero que tienes que hacer es colocar tu cámara en ristre y limpiar tus lentes porque están muy sucios- Le sugerí mostrándole como.

Semanas después fui al Festival de Álamos, lo reconocí, le pedí información sobre los pintores  en la Plaza de Armas y le solicité una oportunidad para exhibir mis obras.

 ¡Sí, como no!, Me dijo, para luego cederme una parte de la mesa de plástico que tenia.

 Diez años después,  visito  su estudio de pintura y dibujo “El Caballete” en Navojoa, para platicar con  uno de los acuarelistas  más importante del estilo Mexican Village en Sonora. Antes de iniciarla, me comentó: “La exposición Reflejos de mi tierra, son esos lugares, objetos y personajes que han tenido un impacto visual en mi vida. Porque el recorrer a pie, en carreta o en carro la región del Mayo me ha permitido captar esas emociones del pueblo: un niño o un viejo, un cielo azul o rojo”. 

Se tomó su tiempo para mostrar a una de sus discípulas como se  dibuja al carbón. Para continuar comentando, ”Es un encuentro conmigo mismo, recuerdos de aquellas noches estrelladas en la carreta de mi padre regresando al pueblo a una velocidad lenta pero constante, el olor a la hierba y el sudor de los caballos”.

¿Qué estudios tienes en esta difícil profesión?

“Soy licenciado en Artes Visuales por el Itson  y en la Universidad de Guadalajara, localmente con compañeros pintores del Itson”.

¿Qué me puedes decir de la plástica del Mayo?

“Tengo el privilegio de ser uno de los precursores de ella porque en la primera exposición solo fuimos tres. La organiza el Itson y actualmente se ha enriquecido con 20 artistas locales, estatales y nacionales. Hay pocos creadores profesionales pero existe una efervescencia  a raíz del  Festival de Álamos,  los talleres del Itson y de la Unison. El arte está en condiciones prístinas pero creo que florecerá. Se trabaja los estilos surrealistas por Martín López Sahagún y los personajes del Mayo por Bracamontes”

¿Qué es el arte para ti?, Le pregunté, después de que enseñó a otra estudiante, como se  sombrea a la acuarela.

¡Es la expresión máxima del ser humano! “Es trasmitir sentimientos y emociones que van a ser reflejados en la sociedad. Es muy importante porque  trasmite la cultura de un pueblo que dependiendo de las técnicas del pintor,  trasciende en el tiempo.

¿Qué piensas de tu creación plástica?

¡La acuarela me apasiona! “Es una nueva propuesta basada en sus técnicas que he recorrido con el tiempo basado en los pintores de talla internacional. Ocho años trabajándola porque requiere  gran concentración  y pericia, no solo a la  manera tradicional sino  experimentar con los materiales e ideas de muchas maneras.

¿De la técnica de la acuarela que opinas?

¡Tirar la mancha en el papel, no hay de otra! Comentó mientras  preparaba  papel y  pinceles para mostrarme las diferentes técnicas. “Es el manejo de los pigmentos diluidos en el agua sobre papel de algodón  para que sea más creativa. Me gusta la técnica tradicional combinada con lápiz, pastel y tinta china. La del sin contacto  porque la mancha se obtiene por el chorreado de la pintura en colores primarios que forman diferentes tonalidades. La técnica del  droping (efecto) del pintor  Pollock que usa materiales absorbentes y plásticos que al contacto con el papel húmedo se esparce en formas irregulares e interesantes dependiendo de la intención. La centrífuga y la del efecto óptico mediante líneas y otras como  la sal y alcohol.

La noche de su debut en Cajeme, el profesor Mateo Sosa se interesó por la acuarela “Se murió mi caballo”, al maestro Arteche le gustaron “Tehuelibampo y “Silvestre. -Por ser acuarelas muy interesantes por su realización y emotividad subjetiva sin olvidar lo natural. A la señora Anabella Bours le encantaron “La llanta del abuelo”. -Por las formas que te intriga o té llena y brinda mucha vida- “Se murió mi caballo”. -Por la libertad, limpieza y la dedicación en esta técnica-.  A su musa y esposa Lizeth Hernández la maravillan “Se murió mi caballo”, “Un camino a seguir”, “Tata Félix” y “En movimiento”.

De las bellísimas acuarelas Payan con reconocimiento internacional me gustaron casi todas ellas porque reúnen los dos valores. El plástico que es el dominio de la técnica y el estético, por la emoción al observar la belleza de la trasparencia tonal de recónditos espacios del valle del Mayo. Lo mejor de él, para la mirada al arte son “Tata Félix”, “El regreso”, “La búsqueda”, “Suspendido en el tiempo”, Besando la tierra”, y “Recordando el tiempo”.

Les recomiendo a estos dos  magníficos artistas que exhibieron la belleza de su arte para  la juventud  cajemense recientemente homenajeada y amantes de arte olvidados. 

 

 

La Salle, 50 Aniversario Saludos a los ex-la sallistas de México

Escrito por arkisanchez 10-03-2006 en General. Comentarios (5)

 Estimados bloggers: Aqui le incluyo este articulo sobre El Insituto La Salle y Universidad de la Salle.

La Salle, 50 Aniversario. ¡Felicidades!

 

Cómo soy orgullosamente ex alumno  de la generación 1956-1957, vía la escuela del Padre Javier de León,  que ocupamos los mesa bancos del antiguo edificio del  Instituto La Salle, no podía observar de soslayo, las celebraciones del Cincuentenario en  Cajeme sin narrar algo sobre el mismo. Así pues, me adhiero al júbilo de la gran familia La Sallista con esta  retrospectiva de la ruta infantil  La Salle-El mercado que por años recorrí, al salir de clases y deportes donde metí mi primer gol ¡Pero  en contra de mi equipo! “Patéale para allá, (al lado contrario) me indicó Pancho Haro”.

En aquellos años, caminaba por la calle Chihuahua en compañía de mi amigo  Saúl Sánchez (finado)  hasta su casa, para proseguir sólo a la calle Allende donde doblaba la esquina para seguir por la calle Sonora y curiosear en los misterios de la casa  masónica, en la santidad de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y una Cruz café de la antigua Catedral  para después seguir mi camino hasta la Casa Sánchez, de mi querido padre y gran amigo Don Cheto, en el mercado municipal.

La inquietud por saber la historia de la escultura en honor a San Juan Bautista de La Salle con dos niños, colocada frente al Instituto, fui a mi escuela primaria después de mas de cuarenta  años, para recordar momentos infantiles de educación cristiana que  hoy sólo una parte perduran. Me detuve un momento en el pasillo del antiguo edificio, para con  serenidad,  evocar anécdotas con  mis amiguitos: Chuy Castro Flores, Paco Millán, Poncho Robinson Bours, al Chapo Serrano, Nato Esquer, Memo Pineda, Raúl Rivera, Javier Miranda, Escamilla, Hubaldo Martínez y Heriberto Campoy (finado).

Crucé la plaza por el asombro de la  belleza del bajorrelieve “La familia La Sallista sembradora de estrellas en el corazón de las nuevas generaciones”, (1955-1990).   Ideado por el Hermano Francisco Hernández Zermeño y ejecutado en mármol blanco recuperado por el arquitecto Carlos Terrés. En el cual, al centro y parte superior  esta representados Dios y un sol -Fuente y Principio de todo-. Abajo, las esfinges de San Juan Bautista de La Salle, con su Estrella en mano, -Emblema de la espiritualidad y su ideal-. Junto a los fundadores el Padre Javier de León y el Hermano Ignacio Tapia Gálvez, de cuyas manos salen gavillas de trigo y maíz. De lado contrario, la familia sonorense, cuyo niño tiene en mano una paloma –Como símbolo de la Libertad y el Conocimiento-. Excelente obra con valor plástico escultórico y valor estético por los sentimientos sublímales que me produjo al obsérvalo con intuición.

La bellísima estatua italiana que motivó  mi visita, es una obra de arte en mármol blanco de Carrara  montada sobre pedestal recubierto con mármol negro. ¡Es la más bella de la ciudad! Por su valor plástico en la técnica escultórica,  fineza de las figuras y elegancia de su terminado. Su valor estético es la exaltación que sentí por quien me dio educación. Me informó el Hermano Elio Infante Novoa,  Director  del Instituto La Salle, que la escultura es una réplica de la original en Roma, donada por el señor Enrique Robinson Bours y su distinguida esposa Beatriz Muñoz en el año de 1966.

Desde la estatua recorrí  la calle Chihuahua  hasta llegar a la escuela del Padre Javier  para encontrar un moderno edificio que alberga la Casa del Sacerdote, donde,  fui atendido cordialmente por el Padre  Adalberto Encinas, Rector del Templo del Señor de los Milagros en la Colonia del Valle,  quien, con alegría me indico: “El Padre Armando Ayala y yo somos los primeros capellanes de Colegio la Salle y convivimos con él, en la casa de la calle Chihuahua, propiedad de los Villegas.

¿Cómo fue la escuela?, Le pregunté con curiosidad:

“La antigua casa, donde usted estudió, era de las religiosas del Colegio Progreso, quedó vacía y aquí se inició el Padre Javier en 1955, era muy sencilla, tenia  una entrada y varios  cuartitos posteriores con techos de vigas y losetas, un patio y contiguo un baldío  que  cruzábamos para venir a aquí.” Me indicó con sabiduría.

Con inquietud le interpelé  ¿Cómo era el Padre Javier?

“Su papá fue un geólogo inglés protestante y su mamá Maria de León, católica mexicana, Pasó su niñez en Douglas, Arizona y fue ordenado sacerdote por el Obispo Navarrete en Hermosillo. Fue un hombre de mucha visión, tenía la educación de la niñez como base de su ideal cristiano... En Cajeme buscó y realizó los trámites diocesanos ante  los Superiores religiosos La Salllistas, se los entregó en 1956 para que ellos continuaran su obra educativa. Se fue a Guaymas para formar el Colegio Juan Navarrete en casa de Alberto Cubillas que cedió a los Hermanos Maristas quienes proyectaron un nuevo edificio que  no se construyó en el puerto pero si en Mexicali, Baja California...“Regresó a Hermosillo donde fue párroco de la Catedral y al Colegio Regis que él fundó. Murió en los años setentas. Era muy devoto de San Francisco Javier, La Santísima Virgen María y de la Virgen de Guadalupe”. Me señaló.

¡Que sorpresas da la vida! Porque cuando era estudiante de arquitectura en los años setentas en la Universidad de Guadalajara, diseñé  el proyecto arquitectónico de este colegio Marista para Guaymas.

Gracias a la cortesía de Marielos Fierro, asistí a la Cena-Baile  del Cincuentenario  en el club Campestre, donde fui atendido con bondad y gentileza por su anfitrión  Hermano Elio y por la cordial señorita Paquita Duarte. Como él  es ameno  conversador, le inquirí ¿Qué logros ha tenido La Salle en medio siglo?

“Ha tenido logros en calidad académica, deportiva, cultural y artística como institución emblemática... El certificado de escuela de calidad y  los primeros lugares en excelencia académica benéfica para el Municipio de Cajeme,  de  Sonora y de México”, Me contestó  orgullosamente.

En su discurso de apertura, nos expresó: “Conmemorar cincuenta años de trayectoria  invita a contemplar el pasado con ojos nuevos para seguir con la fortaleza del gran legado que hemos heredado... La Salle, ha sido ejemplo de solidaridad con la sociedad por sus objetivos que proponen valores y normas de conducta que han permeado a la sociedad cajemense... Hoy es justo reconocer y agradecer la visión de los creadores y fundadores, muchos de ellos aún vivos, que pensaron en grande y actuaron en grande” “Ser de  La Salle nos da la posibilidad de participar desde la trinchera de la educación, a trabajar en la construcción de un humanismo ético y cristiano que posibilite el desarrollo integral del ser humano, según lo indica nuestro Superior General”.

En el colonial vestíbulo observé el Cuadro de Honor con 36  fotografías de las reinas del Instituto entre 1966 a 2006, de las cuales, me atrevo a indicar, como las más bellas a Claudia Desnisse Huerta Pándura, Dora Beatriz Valenzuela Tiscareño, Ana Sofía y Ana Lucia Gándara Sánchez,  Norma Olea Mendívil, Ginette Sarmiento Bonardel y Rosana Antillón Talamante, sin menospreciar al resto de ellas.  Las 20 musas -Como rosas amarillas- Que hicieron pasarela para elegir  a la Reina de Reinas, galardonaron el evento con su glamour  y elegancia. Las solteras  inspiraron la creación artística y pasión sensual mientras la  corona se la llevaba Araceli Valenzuela de Yánez.

Antes de concluir el evento, se otorgaron reconocimientos a todos los Hermanos y Directores de varios  institutos La Sallistas. El del Padre Adalberto Encinas  es conmovedor: “Por su valioso y fructífero acompañamiento como capellán, cimentando los valores y principios que hoy sostienen a la gran familia La Sallista de Cajeme”.

¡Qué emoción sentí! Al  ser aplaudido acaloradamente por la familia La Sallista mientras recibía  un reconocimiento para el Diario del Yaqui, especialmente cuando tenía 26 años que no visitaba el Campestre. ¡Bienvenido!, me auto consolé.

La humanidad y bondad del Hermano Elio, la sentí reflejada en las y los  ex alumnos  La Sallistas ahí presentes, mostrándome  ser  una  familia unida con lazos fraternales, tal y como  lo pregonó  nuestro guía San Juan Bautista de La Salle.

 

Esculturas de Cajeme faltas de estética, segun arquitecto cajemense y critica de arte

Escrito por arkisanchez 28-02-2006 en General. Comentarios (4)

Una Mirada a la escultura en Cajeme.

 

¿La  Juventud  de Cajeme homenajeada?

 

La pasada tarde sabatina fue propicia para caminar por las sucias y peligrosas banquetas de nuestra centenaria ciudad, siguiendo el consejo de mi doctor familiar

-Cada paso que des es un segundo más de vida-. Anduve por el centro histórico donde pude observar la eficacia de la máquina de destrucción masiva de nuestra arquitectura de los años treinta y sesenta que demolió  a dos antiguos molinos para construir un súper y a una agencia japonesa de autos, un almacén de refrescos de cola para la venta del terreno y a la bella oficina de una agencia de renta de autos por la avenida Miguel Alemán. ¡Lastima! Porque al destruir sin ton ni son nuestra historia arquitectónica y artística estamos siendo inducidos a un suicidio comunitario que nos conducirá a la esclavitud cultural y a  perdida de identidad del Cajeme de Ayer, que nos dio fama internacional.

Solo le pido al arquitecto Ramón Méndez, a los dueños de las edificaciones y a los contratistas de las obras, que me otorguen la oportunidad de documentar las construcciones con fotografías  para mi próximo libro “Los Anales del Arte y Arquitectura en Cajeme”. ¿Qué acaso es mucho pedir?

Gozando del paisaje macondiano cajemense (urbanizado, sobre poblado, contaminado y mucho trafico vehicular)  llegué a la salida norte de la ciudad para observar la deprimente panorámica de edificios en ruinas, terrenos baldíos y la horrenda arquitectura del mundo de las franquicias gringas con sus sistemas industriales de metal prefabricado con estándares internacionales que rigen nuestro actual sueño cajemense globalizado.

Desperté de esta pesadilla  surrealista para cuadrarme ante la estatua del jefe de armas yaqui Cajeme,  caudillo de las del siglo XVIII, que defendió a su altiva tribu y río Yaqui, cuyo cauce nos presenta un  tétrico y deplorable paisaje ribereño de árboles  muertos  por falta de agua que ha sido almacenada en El Oviachic para uso agrícola, urbano y para las albercas de San Carlos mientras los yaquis se mueren de sed ¡Qué maravilla de Democracia!

Por su mala ubicación, según la óptica del urbanismo, tuve que cruzar el peligroso nodo vial de la súper carretera a Esperanza, para situarme en el camellón central de la misma transformado en una minúscula plaza peatonal para admirar la nueva escultura tridimensional construida más bien para ser observada desde la velocidad del automóvil que por los turistas, compuesta de un objeto utilitario de hierro, dos figuras expresionistas y una abstracción, montadas  en   alineación primaria sobre montículo, ovalado, realizadas en los talleres  del ingeniero químico Francisco Cárdenas Argüís.

En la  minúscula  placa alusiva, leí al calce: “Alegoría a la Juventud, al Júbilo y al Agua de Cajeme. Las tres fortalezas características de la ciudad: El agua del subsuelo que produce energía a nuestra gente igualmente inagotable aplicada al trabajo y progreso reflejados en la gestión municipal de Jesús Félix Holguín”.

La mirada al arte que redacta la crónica y la crítica en Cajeme y  promueve entre el gremio de creadores y creadoras el uso de los valores plásticos y estéticos por arriba del valor utilitario,  me indica que siempre que leo en la ficha técnica un lema poético,  es para justificar la falta de oficio y la fealdad de la obra exhibida, porque  al observar las cuatro figuras, mi mente vagó por el arte escultórico y me puse a pensar que si en el restaurante de enfrente, estuviéramos cenando, como en la Última Cena de Leonardo Da Vinci, los escultores Miguel Ángel, Donatello, Bolonga, Bernini, Houdon, Canova, Rodin, Maillol, Miró, Soriano, Sebastián, Héctor Martínez Arteche, Arturo Hernández, Fernando Quiroz y su servidor, cruzaríamos la carretera con cincel y martillo en mano para  reformar la volumetría anatómica sin proporción escultórica de esta espantosa  instalación y coreografía artesanal urbana del estilo  kitsch cajemense, montada sobre  un montículo ovalado con  taludes de mampostería de piedra faltos de buen oficio artístico, las juntas de las piedras quedaron muy sucias y se les desfiguró  la parte norte  aunado   a  la  falta de  22 reflectores para su iluminación.

Las formas espaciales de este ensamble  no fueron  resueltas inteligentemente por la altura de las dos figuras humanas y  la abstracción del agua a base de  un chorro a presión vertical  perfoliada y palmeada en metal  color aluminio, emergiendo de un pedestal formado por antigua válvula de sistema de agua potable rescatada de una glorieta de la avenida Náinari, le faltó más calidad artística en su labor artesanal para representar el tema del agua, elemento escaso, caro y sobre facturado en los recibos   y una dramática  ilusión para la tribu yaqui de los Ocho Pueblos dueños del 50 por ciento de ella.

Las dos herculeas figuras desnudas al estilo expresionista salvaje o fauvista, hechas con pedacería de hierro soldada y grotescamente desproporcionadas en su volumetría anatómica. ¿Qué representan ante la desnudez de la sociedad un tanto surreal? Porque no representa a dioses o diosas  clásicas, ni a las Venus y majas renacentistas  o románticas odaliscas y  mucho menos la idiosincrasia del  y la cajemense indígena, mestiza o blanca, que pasamos de una esbelta juventud a una gordura  madura o senil tipo Botero o Juan Soriano.

La cajemota, de pronunciadas curvas grotescas cuyo peso recae en una pierna,  que presumo es “La Juventud”, tiene un rostro  de caricatura digital japonesa, como iconos de la nueva cultura pop  estadounidense. El cajemote, representando a “El Jubilo”, cuya pierna carga el peso de él, tiene una anatomía rústica y fea, que parece cuerpo trabajado de gimnasio o sacado de  “La rueda de la Fortuna”,  que me recuerda  el cuadro “La Danza de los hombres desnudos”.

Esta  Instalación conceptual  no es una escultura monumental porque deja mucho que desear por su fealdad escultórica-anatómica imperfecta, de mal gusto y antiestéticas figuras que no nos brindan la emoción de la belleza. Esa belleza de la mujer cajemense y sonorense, por ejemplo, de la cual estamos muy orgullosos y son deleite del turismo que nos visita y debemos de preservar y no crear  un brutalismo femenino y masculino globalizado de la cultura pop gringa o grupera sonorense, que no  aporta nada  al arte  cajemense. Los diseñadores deben de  estudiar más la proporción de la figura humana  y los cánones de la escultura antes de atreverse a crear  una estatua abstracta, estilizada o surrealista para una sociedad híbrida  como la nuestra que tiene sed de obras  de arte.

Creo que ya es tiempo que el Municipio de Cajeme tenga un comité ciudadano encargados  de la imagen estética urbana, integrado por artistas, escultores y arquitectos plásticos (sin políticos ni funcionarios mucho menos los cultureros que están en todos los patronatos) para aprobar o rechazar la construcción de futuras estatuas que tengan  calidad plásticas y estéticas. Solo espero que el próximo monumento del Centenario de Esperanza,  si es que se va a convocar para uno, no sea tan horrible como ésta instalación conceptual de objetos reciclados. 

Hagamos, pues, un gran monumento realista a la BELLEZA de la mujer cajemense  acorde a su idiosincrasia,  anatomía, fisonomía y forma de ser. Si tuviera autoridad, desmantelaba las tres figuras principales para hacer, de perdida, otra fuente urbana, en una región sin agua, dejando  la válvula montada en un tripié piramidal de hierro, volteaba su brazo al sur e instalaba una bomba para el chorro de agua vertical y horizontal  dejando caer la misma  por las piedras a un espejo de agua.