Cronista de Arquitectura, Arte y Ballenas de Sonora. México y USA.

El Maestro Arteche....Hector Martinez

Escrito por arkisanchez 10-08-2005 en General. Comentarios (9)
Apuntes para la historia del arte en Cajeme, Sonora. Héctor Martínez Arteche Patrimonio Plástico Cultural de la Humanidad ante la UNESCO Su obra en Sonora. El maestro Arteche ha tenido una fructífera vida productiva desde que llegó al Estado de Sonora en 1961, “Vine por dos años a la Universidad de Sonora en Hermosillo y me quedé para residir en el“. Comentó mientras platicábamos en el vestíbulo del teatro Del Itson, en Ciudad Obregón, la antigua Cajeme. Para Sonora ha sido un honor tener a distinguido maestro muralista y pintor de caballete, burilista, grabador, escultor y maestro de artes visuales. Su obra se encuentra en Hermosillo, Ciudad Obregón y Navojoa, destacándose por ser la más hermosas dentro de la plástica sonorense. “En Cajeme he pintado obra mural con diferentes técnicas; Al fresco en los muros interiores del vestíbulo y al esgrafiado con tres colores en las esquinas de la fachada principal del Palacio Municipal”, señaló. Para luego agregar; “En el Instituto Tecnológico de Sonora esta el resto de mi obra. Al esgrafiado en los edificios de Campus Centro y Náinari, al mosaico de vidrio en la fachada del Teatro Dr. Oscar Russo Vogel. Al azulejo 11 x 11 centímetros en la fachada del edificio Cisco y, al temple caseína, en el edificio de Tutorías. Después de observar cada una de sus obras y apreciar su lenguaje plástico, puedo concluir que el maestro Arteche es el mejor artista en el estado. De su obra mural, los más bellos son: “Energía, Evolución y Movimiento”, pintado a la técnica caseína y a pincel, “La Evolución Mística del Hombre Venado”, localizados en el campus del Itson y “Comunicación I”, en la fachada poniente de la Biblioteca Pública. De su obra de caballete con la técnica al óleo, destacan por su belleza plástica; “Mujer con Violeta” y “Mujer con Cobalto”, de su última exposición titulada; “Mujer”, en la galería de arte Antonino Fernández” del Centro Cultural Modelo. Puedo deducir que la obra pictórica del maestro Arteche tiene un equilibrio entre los valores artístico y estético. El primero por la composición, armonía, ritmo, claridad y una gran perfección de la técnica. El Estético es el sentimiento intrínseco, es la emoción interna que se siente ante su obra. . Francisco Sánchez López Arquitecto, fotógrafo, pintor del realismo mágico, ecologista protector de ballenas, www.arqsanchez.8m.com e-mail: archfcosanchez@yahoo.com periodista cultural y critico de arte. Periódico El Diario del Yaqui, Ciudad Obregón (Cajeme), Sonora, México.

realismo mágico

Escrito por arkisanchez 06-08-2005 en General. Comentarios (4)
Arte del realismo mágico Escuela de pintura De los caudillos de nuestra Revolución Mexicana mi favorito es el general Pancho Villa y sus Dorados, el más revolucionario de todos y quien pasó a la historia universal por ser el único militar que invadió el territorio de los Estados Unidos de América. Y, a como están los gringos de paranoicos el día de hoy con su seguridad nacional, va a ser ¡El único! Villa. También está en la historia de Sonora (sin estima alguna), donde en la Estación de Fundición, acampó con su tropa sin atacar a la antigua estación de Cajeme ni a Cócorit. Algún día visitaré su tumba en Chihuahua para cuadrarme ante él. “Vuela, vuela, palomita/ y párate en la otra orilla/ (del río Bravo) y dile a los gringos, /que ha muerto mi general Pancho Villa”. Como señaló Federico Nietzche: “Sin arte la vida sería un error”. En lo particular, he creado para la posteridad el arte del realismo mágico. Bellísimo estilo que expresa una temática propia y regional de mitos y leyendas yaquis en su río, planicie costera, y sierras. De los seris en la costa de Punta Chueca e isla Tiburón en el Golfo de California. La espiritualidad ancestral de los artistas del arte rupestre y de la ballena gris en la península de la Baja California. La ritualidad mágica del petroglifo de Caborca. La ceremonia del fuego tolteca en la pirámide de Trincheras y su extinta cultura. El encantamiento del paisaje costero de San Carlos y de bahía de Kino e imágenes femeninas que hechizan con su belleza, pintada de modelos gringas, canadienses, europeas, hermosillenses e indígenas. Esta colaboración gratuita pero eficaz para el gremio de artista, cultureros y arquitectos, dio a conocer el estreno mundial de la “Escuela Cajemense de Pintura” de mi autoría intelectual y como conclusión de la observancia de cientos de obras plásticas para redactar “Una mirada al arte publico en Cajeme”. Escuela de pintura que destaca por el buen oficio dibujístico y solvencia técnica, pero le falta identidad con nuestra cultura regional, temática propia y una teoría estética del desierto de Sonora, para que trascienda a las regiones virtuales económicas y mercados del arte en la inminente globalización del arte y la arquitectura, donde, las y los creadores artísticos tenemos dos opciones: una, pintar temas regionales de nuestra cultura y medio ambiente desértico que estamos destruyendo y vendiendo su costas al turismo extranjero, que nos identifica y señala nuestra identidad sonorense de boursista a caballo pura sangre en cabalgatas serranas y ribereñas con una cultura Tex-Mex de corridos norteños, música de grupos y de tambora sinaloense, medio ateniense, afrancesado, español regio y neoclásico porfiriano. Sonorense cabal con sobrepeso, diabético, briago e hipertenso-. Pero eso sí; con un reencuentro extraordinario con las etnias yaqui, mayo y pima. La otra opción es; pintar la misma temática de la globalización, donde; -poco importa la cultura. Francisco Sánchez es arquitecto, fotografo, pintor, ecologista protector de ballenas, periodista cultural y critico de arte. www.arqsanchez.8m.com artecajeme@yahoo.com

Arquitecto sonorense en España

Escrito por arkisanchez 06-08-2005 en General. Comentarios (0)
Arquitecto sonorense en España Una Mirada al Arte Público en Cajeme (15) Arquitecto Cajemense en España. Aunque usted le parezca inverosimíll, nuestro querido Estado de Sonora no sólo exporta camarón, cobre, carne y chiles que no enchilan, sino también, exporta el gran arte de la arquitectura, que para algunos estetas es: “La música de Wagner congelada”. Lo anterior debido a que como arquitecto plástico cajemense y por la calidad de mis proyectos arquitectónicos funcionales con hermosísimas fachadas (a pesar de mi vil y depresivo desempleo), he traspasado el océano Atlántico, hasta llegar con la marea alta, al noroeste de España para construir este noble y magnífico arte, que por su excelencia ya tiene prestigio internacional. Observando el Mar de Cortés durante la hora feliz de San Carlos, hay un eco de una entrevista de negocios que se llevó a cabo en 1995 y, que más o menos fue así: “Arquitecto Sánchez, a mi esposa y mí, nos gusta mucho vuestra arquitectura residencial, por eso, hemos decidido que usted sea nuestro arquitecto para que nos diseñe nuestra futura casa, en un viñedo de nuestra propiedad, localizado frente a la carretera de Albeos Cresciente, en la Provincia de Ponte Vedra (cerca del Puerto de Vigo) en la Comunidad Autónoma de Galicia, España”, señaló el empresario Ernesto Serdeira, para continuar: “Lo hemos seleccionado por su prestigio de buen arquitecto y pintor artístico que tiene entre los residentes extranjeros de San Carlos, quienes nos lo han recomendado por arriba de otros arquitectos, ingenieros y constructoras de Guaymas, Ciudad Obregón, Hermosillo e inclusive de los tres arquitectos estadounidenses radicados aquí, que no cumplieron con nuestra expectativa por el tipo de hogar que tenemos en mente”. “Por su reputación como arquitecto funcionalista y sus planos artísticamente elaborados, deseamos contratarlo, porque nuestra casa presenta ciertos problemas y particularidades de funcionalidad interior, que esperamos que usted resuelva con inteligencia y sensibilidad, y nos presente un diseño arquitectónico bonito, sencillo, sin decoración colonial, pero moderno y a nuestra entera satisfacción”, Recalcaron los esposos Serdeira. Luego me mostraron fotografías del viñedo y me instruyeron sobre el clima, la mecánica de suelos, la imagen del sector residencial, precisando el programa arquitectónico, para cuantificar y zonificar los espacios habitables que serian edificados con el sistema constructivo de Ponte Vedra de; muros de block de granito, entrepiso de losa plana de concreto armado, techos de estructuras de madera y losetas prefabricadas con aislante térmico e impermeabilización integradas y tejas. “De antemano le señalamos, que usted sólo elaborará los planos del proyecto para que nosotros al regresar a España, entregarlo a la constructora Balino de Ponte Vedra, para que ellos prosigan con los planos constructivos y la edificación de nuestra casa mexicana”. Terminó señalándome el señor Serdeira. Así fue como hace unos 9 años diseñé mi primera obra de arquitectura en Europa: la Residencia Serdeira, localizada en un extensísimo viñero cercano al Río Miño y colindante a la carretera, que por reglamento, tenía que respetar una servidumbre de ocho metros lineales al paño de muro principal y tres metros de las colindancias laterales del terreno que tenia más de dos metros de desnivel natural. Para dar una solución arquitectónica al programa espacial, que no fue nada fácil, por el escaso tiempo para elaborarlo y vincular 870 metros cuadrados, de las tres plantas arquitectónicas a una comunicación vertical (escalera señorial), para lograr la integración funcional y plástica de la planta en el primer nivel con cochera tres autos y acceso a la bodega, donde se situó la zona de día con el vestíbulo de entrada, cocina de 35 metros cuadrados, comedor para doce personas, sala, estancia de televisión digital y computo, una oficina privada y balcones. La planta del sótano tenia que contar con un acceso posterior para las tolvas cargadas de uvas, a una bodega de vinos con toneles, barricas de roble y cavas que tenían que estar a una temperatura ambiental natural, por el embotellado de vino con la marca de la familia, que en España es toda una tradición ancestral de prestigio. Junto a una cocina con sistema antiguo de calefacción, la caldera y el equipo de refrigeración. En la planta del segundo nivel: la zona de noche con cinco recámaras con baño, biblioteca particular y una terraza cerrada como invernadero de acrílico y aluminio en volado cantiliver (no se construyó). Las fachadas se resolvieron con un estilo minimalista contemporáneo, con ventanas y vistas a: al norte: la cordillera de los Pirineos y Francia. Al sur; Portugal. Al este; el extensísimo viñero y río. Al oeste; el paisaje urbano y el océano Pacifico a distancia. Los terminados fueron a base de texturas y colores naturales de los materiales regionales, piso de mármol (piedra Brasilea), techo de cuatro aguas con ángulo de inclinación inspirada en el talud teotihuacano (no construido) y cornisa con una moldura estilo “Pecho de paloma”. -La decoración será con objeto de sus colecciones españolas, sonorenses y mexicana- mencionó la señora Serdeira. Para el año 2000 se termino la construcción de esta bella residencia de la cual estoy muy orgulloso, para pasar a la galería de los renombrados arquitectos mexicanos que trascienden a Europa. Artículo publicado en el periódico El Diario del Yaqui, Suplemento dominical; Quehacer Cultural. Domingo 28 de noviembre de 2004. Ciudad Obregón (Cajeme) Sonora, México. Francisco Sánchez López es arquitecto, fotógrafo, pintor del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas, periodista cultural y critico de arte. Web page: www.arqsanchez.8m.com mail:artecajeme@yahoo.com

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Escrito por arkisanchez 03-08-2005 en General. Comentarios (3)
Francisco Sánchez López Suplemento Dominical Quehacer Cultural. Periódico Diario del Yaqui. 10/Julio/2005. Cristina Rascón. ¡Talento literario y belleza! Bajo el ardiente sol del verano desértico sonorense caminé por las calles de nuestra noble ciudad hasta llegar al “Centro de la intelectualidad de Cajeme“, para conversar con Cristina Rascón Castro, bella mujer del la región del Mayo que reside entre nosotros escribiendo cuentos e impartiendo talleres literarios.¡El arte de las palabras!. “Este año ha sido una locura para mí, porque he ganado tres premios literarios”. Comentó muy emocionada la jovial escritora, al inicio de nuestra conversación sobre su personalidad y obra literaria. Quien después de una breve pausa y un sorbo a su café capuchino, agregó: -Con el cuento titulado; “El Agua Está Helada”, obtuve el primer lugar en el concurso del Libro Sonorense 2005 y anteriormente el Premio Latino Americano de Cuento; “Benemérito de las Américas”, en Oaxaca y el Premio Latino de Cuento de la Librería Mediática de Venezuela-. ¡Así que, eres muy cuentista?. Le indiqué en plan de broma. ¡Si!, replicó; “Me gusta mucho lo ficcionario. El primer cuento ya citado; relata sobre la soledad de los personajes, porque así me sentí algunas veces durante mi estancia en el Japón”. Quien está sentada junto a mi es una joven narradora y una de las mujeres más intelectuales que he conocido en Cajeme. Nuestro primer contacto fue en el año 2004 durante el Encuentro de Escritores Sonorenses, en la Biblioteca Pública. Con su sutileza y encantadora personalidad me impresionó al conocerla y escucharla narrar su cuento titulado; “Autotexgráfico”. Sin formalidades, la placentera platica con esta atractiva escritora se llevó a cabo durante una tarde sabatina entre pinturas y sabroso café en el negocio Libros y Más, para que usted, conozca su pensamiento literario. ¿Quién es Cristina Rascón; la mujer y la escritora? Le pregunté. “Nací en el poblado de Bacobampo, cerca de Navojoa. Soy una niña soñadora e idealista. A esa edad me imaginaba historias y poemas que no me dejaban en paz... así que las empecé a escribir, por ahí a los 10 años de edad, lo que yo supuse eran guiones de películas”. Luego añadió: -Soy una escritora juguetona porque manejo la realidad, el idioma, las palabras y a los personajes de mis cuentos.. Me gusta mucho la ficción. Soy una mujer que busca la visualización de ideas, la independencia y la creación de valores... ¡Una nueva forma de escribir literatura! Pero pienso mucho en los lectores cuando edito una obra-. Comentó la creadora del poema; “Aridez”: -Los recuerdos/gotas de saliva/mi corazón/tiene sed-. Conversar con ella, es admirar su porte; tez morena clara, alta, larga cabellera, ojos negros, educada con finos modales y muy acompañada de su computadora portátil, con mucha simpatía nos relata sus experiencias en el Japón y en el sur de México. ¿Los premios que has logrado, no son al azar, verdad? “Soy egresada del instituto Tecnológico de Monterrey con licenciatura en economía, pero durante el quinto semestre me fui a estudiar al Japón; sociología y literatura, el idioma, el estilo de vida y Budismo”. Contestó. ¿Porqué Japón? La interrogué con curiosidad. “Porque desde niña me atrajo mucho el Oriente y los kimonos. Tenia 20 años cuando me fui a estudiar becada a ese país. Me enamoré de la cultura japonesa y, al graduarme, regresé a estudiar la maestría en políticas públicas internacionales en la Universidad de Osaka. Me encantó el Japón tradicional, la forma de expresión y la espiritualidad. ¡Fíjate que hasta nadé con delfines y una enorme ballena blanca! en el Parque acuático de Shira-Hama. ¡Me salieron lagrimas por la emoción!” Al hablar expresaba ese intimo sentimiento con un brillo de dicha en su mirada y afable sonrisa, para después saborear su café capuchino. ¡Qué afortunada eres!. Así que, ¿Te tocaron el corazón los cetáceos? La interpelé. “¡Claro que sí, tuve una comunicación espiritual con ellos¡ Fue una experiencia inolvidable, porque acaricié y jugué con delfines, pretendiendo que me ahogaba pero ellos me rescataban. Abracé a la ballena mientras ella giraba su cuerpo afuera del agua”. Afirmó muy emocionada para luego recordar su viaje al santuario de ballenas en la Baja California: “Fui a Guerrero Negro y acaricié a una ballena gris. ¡Fue fantástico!” Como ecologista protector de ballenas, le comenté que Japón caza ballenas minke y jorobada para consumo humano. No puede evitar preguntarle:-¿Comiste carne de ballena? Con tremenda sorpresa, ella argumentó: “Durante mi estancia en Japón, nunca observé un menú con carne de ballena. Sin embargo, en algunas ocasiones mis amigas japonesas replicaban entre risa y broma: ¡Está la carne muy roja! ¿No será de ballena?. ¡Creo que era atún! ¿Cuando te iniciaste en la creación literaria? “¡Nunca dejé de escribir! En la preparatoria, con el cuento; “Desafío”; gané el Concurso Estatal Juvenil de Cuento. Sabía que esto era lo mío, pero no veía claro como ligarlo a la vida productiva, así que estudié economía. En 1993, Margarita Araux fue mi tutora de cuento y poesía en los talleres de la Asociación de Escritores Cajemenses. Después, estudié cursos de cuento, poesía, creación literaria y narrativa con Rafael Ramírez Heredia, David Huerta y Guillermo Sampeiro en el D.F., Monterrey y poesía japonesa contemporánea”. ¿Por qué escribes? “Porque vivo en un mundo caótico e injusto, creo poder ver lo que sucede; un universo paralelo y la fantasía son la llave para entender el mundo que me rodea; mi familia y mi profesión. ¡Con el Budismo aprendí a ocupar mi lugar en el cosmos con mucha sencillez! -Hasta hoy, ¿Cuál es tu producción literaria? “Los cuentos “Libitum” y “Hanami”, entre otros 40; varios ensayos, dos novelas y estoy traduciendo al Español el libro titulado: “Sekenshirazu” (El Ingenuo), del poeta Shuntaro Tanikawa. También escribo sobre la ficción y educación y sus comparaciones técnicas entre México y Japón. Sobre cultura y economía del arte para el periódico “Milenio” y en las revistas: “Tragaluz”, de Guadalajara; “San Quintín”, de Monterrey, y “Juku Jeeka” de Cajeme. ¿Vives de tu obra literaria? Soy profesionista independiente en consultorías, estrategias y estadísticas de mercados y traductora de idiomas. Ambas las combino con la docencia en creación literaria en el Tecnológico de Monterrey e imparto talleres literarios y de poesía japonesa en la Academia de Arte y en corto lapso en el Itson”. ¿Por qué Impartes talleres? “Porque en mi tiempo no los había para mí y yo tenia mucha inquietud por la literatura. Hoy deseo apoyar a la gente en este arte, involucrar a jóvenes y adultos y compartir el conocimiento que la generación de los setentas no tuvo. También para organizar concursos”. ¿Concursos literarios? ¡Si!, “el Primer Certamen Literario de Cajeme, en los géneros de poesía, cuento, dramaturgia y texto en lengua indígena como miembro de la línea de cultura en Cajeme20-20 A.C.”. ¿Qué le comunicarías a las personas que desean escribir? “Que la ficción es una forma de entender la realidad, cuestionarla y criticarla. El ejercicio de escribir nos conecta a nosotros mismos, al mundo que nos rodea y a cada una de las personas que pudimos haber sido...porque en el fondo somos producto del azar. Para tener paz y disminuir la violencia, creo que la literatura nos posiciona en los zapatos de los demás y nos hace comprender al prójimo y entender al mundo”. Con una pausa para deleitar su pastel, agregó: “Creo que la literatura es la esperanza, aunque muestre a veces lo más oscuro de la naturaleza humana. De ahí que si alguien tiene inquietudes hay que desarrollarlas con el oficio, porque nadie ha escrito lo que tú podrías escribir... la veta es inagotable y en el fondo, creo que la competencia no existe. ¡Entre más escritores haya, es mejor!”. ¿Qué piensas de la enseñanza de la literatura? “Que hacen falta licenciaturas y maestrías en las Letras”. Firmemente acentuó el comentario del cual en este rubro estoy de acuerdo con ella, pero abarcando todas las Bellas Artes. ¿Dónde escribes? “en mi pequeña casa, rodeada de mis libros y diccionarios que consulto; entre pinturas y dibujos que he realizado y litografías que colecciono, escuchando música clásica, jazz y tradicional japonesa. Algunas veces en un café, como aquí”. -¿Pero también pintas? “¡Si!, pero soy más escritora que pintora”, afirmó, mientras observaba unas fotografías del Cajeme de Ayer, para agregar: “Estudié las técnicas del dibujo, la figura, tinta china y el acrílico en el Claustro de Sor Juana en el D.F. y el arte Sumi-e, en Japón”. -¿Pintas bajo algún estilo? “No, porque creo que cualquier manifestación artística carece de explicación científica o académica que logre englobar el porque surge “El milagrito”. -¿A que pintores admiras? “A Gustavo Klimt, Shegel y Kandisky”. Platicar con la simpática Cristina fue muy agradable por ser ella muy conversadora y nada aburrida. Desafortunadamente tuvimos que concluirla. Al bajar la escalera del recinto, de soslayo; observé cómo se sumergía en su propia existencia y soledad de escritora al estar observando la pantalla de su lap top. Sentí admiración y respeto por esta joven, quien, con tenacidad, está cosechando éxitos en Sonora y en el extranjero. ¡Un orgullo para Cajeme! Francisco Sánchez López es arquitecto, fotógrafo, pintor, ecologista, periodista cultural y de guías turísticas y critico de arte. www.arqsanchez.8m.com Cajeme: Nombre que se le da regionalmente a Ciudad Obregón, Sonora, México.

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Escrito por arkisanchez 03-08-2005 en General. Comentarios (0)
Arq. Francisco Sánchez López Suplemento dominical Quehacer Cultural. Periódico El Diario del Yaqui, Ciudad Obregón, Sonora, México. “Un Arquitecto cajemense entre los Yaquis” La realización del proyecto de remodelación del templo de La Natividad de Nuestro Señor o de La Santísima Trinidad de Vicam, Río Yaqui, Sonora. Durante un domingo de 1975, mientras realizaba los estudios sobre la vivienda de esta comunidad para mi servicio social designado por la Universidad de Guadalajara, me encontraba visitando Ciudad Obregón cuando sentí la necesidad de encontrar paz espiritual. No la encontré y opté por ir a Vicam Pueblo, seis kilómetros al sur de Vicam Estación. Municipio de Guaymas, Estado de Sonora, México. ¡Buenos días! Exclame saludando a las autoridades tradicionales reunidas en la comunila o guardia del pueblo. -¡Buenos días! Contestaron. -Pido licencia para visitar y observar el conti dominical, (misa) les supliqué, mientras estaba parado en la sombra de una ramada durante la asamblea del pueblo. Esperé largo tiempo mientras ellos, deliberaban en su idioma, para luego contestar: “¡Ehui, (Si). Pásale, pues! Caminé al sur a lo largo de una gran explanada pasando por un enorme mezquite seco hasta alcanzar el camposanto y el tempo. Tomé el acceso izquierdo del mismo, ya que el central, es solo para uso de las autoridades civiles y militares. Ingresé al recinto y me ubiqué a un lado de la arquería para no entorpecer con mi presencia yori (hombre blanco) la realización de la misa. Al concluir ésta, mi amigo Felipe Espinosa me saluda y encamina de regreso al auto; nos detuvimos en la sombra del mezquite donde me comentó de la voluntad y necesidad de las señoras encargadas del templo para arreglarlo, ya que se encontraba medio abandonado y en vías de destrucción. -La tribu esta pobre y no tenemos dinero para construir otro nuevo- Comentó, mientras se componía su sombrero. Después de un corto silencio en un espacio ancestral donde el tiempo no pasa y los remolinos de tierra envuelven todo a su paso y mientras las señoras encargadas del templo caminaban ante nosotros, saludándonos y colocándose los rebozos en la boca. Le sugerí a Felipe que si en verdad el pueblo quería reconstruir el templo, lo que yo podía hacer como arquitecto es obsequiarles el proyecto arquitectónico de la remodelación, como parte de mi servicio social, pero que la construcción seria costosa por el alto grado de destrucción. -¡Si, pues!-. Contestó mirando al horizonte y a un remolino que se nos venia encima. -¡Vamos a hablar con la gente y las autoridades a ver que dicen ellos! Le respondí. Después que Felipe expuso la idea del proyecto a las autoridades tradicionales del pueblo, soporté una larga y tediosa espera. Finalmente el gobernador otorgó la aceptación y autorización para que iniciar los trabajos de medición y señalando a Felipe y a otros dos, como mis asistentes y traductores, recomendándome no meterme con la gente porque esto les disgusta y señalándome un cuarto en la guardia donde podría dormir y usar como oficina. Con el dedo señaló una ramada lejana, cercana al templo, donde podía comer, mientras estuviese como visitante en el pueblo. La remodelación del templo de Vicam Pueblo, sería el inicio de un plan piloto para los otros cuatro templos restantes en los pueblos tradicionales de Huírivis, Belem, Pótam y Ráhum en el Estado de Sonora. Al siguiente sábado al mediodía, llegué a los puestos del mercado de Vícam Estación para comprar unos sabrosos “tacos de nada” (de harina con una hebra de carne de res, cocinados al vapor). Después a la Conasupo a comprar harina, arroz, frijoles muni, manteca y sal, para enfilar rumbo al vado del Río Yaqui y sentarme en la playa de la orilla de río a comer bajo las sombra de los álamos antes de llegar a Vícam Pueblo. Trabajar con ellos fue una experiencia sin igual, porque según Felipe, era yo el primer arquitecto en su pueblo ancestral y les daba mucho gusto que hiciese los dibujos para “arreglar su iglesia”, como me lo mencionaron varias señoras. El horario de trabajo fue muy original; no reloj; solo el rítmico sonido de un tambor tocado armoniosamente por el tamborilero parado junto a la cruz enfrente de la comunila, quien llamaba así: Al alba; Felipe llegaba para iniciar el día. Al cenit; tiempo para comer. Al atardecer; tiempo para terminar el día e ir a cenar frijoles. Se inició el proyecto con la elaboración del levantamiento arquitectónico que constó de: dibujar a mano libre y en proporción todo el templo y la medición con cinta métrica (tuve que enseñar a ellos el uso de la cinta) y posteriormente inspeccionar la estructura del techo y dictaminar los daños prominentes para decidir que se puede conservar. Por no estar acostumbrado a trabajar a la intemperie ni al clima de Sonora, días después me insolé. La señora encargada de la cocina y curandera me alivió, dándome a tomar café con hierbas de amargo sabor. Mientras reposaba en la sombra de la ramada, mi pronunciación de su idioma les causaba mucha risa por los disparates que decía. Como nunca había trabajado entre tanta tierra que se levantaba con el viento, un paliacate rojo en el rostro era lo común. Tomé agua de pozo y lo más interesante, saborear los exquisitos platillos de caldos, guisados, frijoles y tortillas sobaqueras con café negro. Para conocer el diseño original, indagamos entre los “antiguos” o ancianos del pueblo; al Temastimol (sacerdote), a las Cantoras y otros muchos más. Porque algunos de ellos fueron peones del “maistro” y de los albañiles “yoris”que edificaron el templo. Francisco Sánchez López es arquitecto, fotógrafo, pintor, ecologista protector de ballenas y periodista cultural y critico de arte. www.arqsanchez.8m.com Francisco Sánchez López Suplemento dominical Quehacer Cultural, Periódico el Diario del Yaqui, Ciudad Obregón, Sonora, México. Un arquitecto Cajemense entre los Yaquis. Segunda parte. Este bello templo de estilo neoclásico de la arquitectura del porfiriato, alcanzó a este pueblo décadas después, ya que fue construido entre 1922 –1924, durante el régimen de Adolfo de la Huerta, con un fin humanitario; lograr la paz con la tribu alzada en armas. No era la misión Jesuita del siglo XVI, levantada por el Andrés Pérez de Ribas y tomás Basilio. De ésta, solo un montículo y una cruz quedaron a la entrada del pueblo. La planta arquitectónica no es ni cruz griega ni latina típica de la arquitectura rectangular religiosa del barroco español, mas bien tiene la forma de un Uno romano. Esta orientada norte-sur, enfrente de la comunila y al lado posterior de la gran explanada ceremonial característica de todos los asentamientos tradicionales yaquis. Constaba de una sola nave central de 27 metros de largo y seis metros de ancho, formada por una arquería de nueve columnas dóricas por lado y dos pasillos angostos, que reciben un arco compuesto central y dos de medio punto a ambos costados, para recibir el techo. La fachada norte de once metros de largo y está compuesta de dos prominentes elementos: El pórtico de entrada de 4.50 metros y dos torres inconclusas de 7 metros de altura. Tiene una puerta doble de entrada a base de un arco de medio punto entre dos pilastras redondas con bases y capiteles clásicos que rematan en arquitrabe, friso, cornisa y frontispicio con un tímpano sin decorar. La secundan dos pequeñas puertas laterales y arriba de ellas, una ventana circular. Las torres tienen cuatro esquineros de ladrillo, ventanas en forma de arco de medio punto sin marcos ni hojas de madera. Cada esquina tenía troneras o remates más nunca se supo si éstas, remataban en una cúpula de ladrillo y cupulino. La entrada principal es a través de un campo santo o cementerio ancestral que funciona como atrio y al costado oriente, el campanario de tres viejas campanas que nunca se instalaron en la torre. La fachada sur es solo un largo muro de 13 metros de largo por 4.50 metros de alto. su cimentación es a base de piedra braza, que sostiene el muro de tabique y de adobe hasta la cornisa y pretil. Muro masivo y cerrado con solo dos ventanas circulares, que corresponde al altar mayor, la sacristía, dos altares menores con las imágenes de los santos Patronos y un cuarto para guardar los objetos de la misa. Frente al altar, “las cantoras”, sentadas en el suelo, rezan y cantan según el ritual y entre las columnas, se bailan las danzas según las festividades. Las fachadas oriente y poniente son similares, están compuestas por la torre, siete módulos de pilastras, dos contrafuertes de ladrillo y en cada modulo alternados, una ventana de arco (todas similares) y una redonda, que según los informantes; -los vidrios eran de colores azul, verde y ámbar-. En la fachada oriente se levanta una ramada para los pascolas y a unos metros de distancia, la casa de material para la visita del sacerdote yori que viene cada domingo de Pótam a oficiar la parte católica. El interior es muy bello e interesante por la iluminación natural, muros, arcos y 18 columnas gruesas y pilastras de color azul cielo, un arco compuesto y dos pequeños de medio punto decorados con una especie de adaraja pintada en blanco. Los capiteles amarillos y el piso de concreto pulido. El techo es de viguería de madera y terrado cubierto con un plafón de duela de madera y tela. Al inspeccionar la estructura se encontró que estaba en vías de destrucción por falta de mantenimiento en casi 50 años de vida: las filtraciones de agua de lluvia causaron el deterioro de los muros de adobe provocando derrumbe del techo y consecuentemente un grave y fuerte agrietamiento vertical de techo a piso, típicos en cualquier construcción. Con el levantamiento dibujado y con algunas fotografías, regresé a mi estudio del barrio de San Antonio en Guadalajara, donde sobre mi restirador, dibujé los planos arquitectónicos a escala de las plantas, fachadas y secciones. Meses después, regresé a Vicam Pueblo con el proyecto, para primero mostrarlo a Felipe y a las señoras. El primero exclama: -¡Pues, que bonito se ve!- Y las señoras mostraron su gran asombro y alegría mientras les explicaba los dibujos. ¡Aquí les entrego el proyecto de la remodelación de su templo! Les comuniqué a las autoridades tradicionales para luego explicarles el proyecto que consistía en: un total respeto a los espacios urbanos del pueblo, la conservación del cementerio (que son los únicos en el mundo que aún conservan este sitio), los lineamientos del diseño y construcción original junto a un programa de reconstrucción con mejoramiento al sistema tradicional y un programa de auto construcción con materiales y mano de obra yaqui, dirigidos por un arquitecto. “Hasta aquí contribuyo con ustedes, ya no puedo continuar ayudándolos porque ando igual de jodido y piojo como ustedes”. Les anuncié. El Pueblo Mayor tomó la palabra dirigiéndose primero a ellos en su idioma para después en español, comentarme que: -La tribu no tiene dinero y vamos a esperar un tiempo para su construcción y añadir; “Muchas racias”, procediéndole un coro de “Ehui” (si) de todo el pueblo-. El tiempo yaqui duró casi una década, ya que en 1985, regresé al pueblo y grata sorpresa lleve al ver que se estaba finalizando el proyecto bajo la ejecución de un pasante de ingeniería civil, quien como yo, arribó al seno de la tribu para efectuar su servicio social. Trabajar con los yaquis fue una magnifica experiencia en el quehacer arquitectónico, donde aprendí a respetar los espacios urbanos sagrados e históricos porque no quise ni tuve la necesidad de imponer criterios ajenos a los usos y costumbres propias ya que para ellos, su templo cumplía con las normas de: Firmita, Utilita y Venusta (solidez, utilidad y belleza) porque son ellos los que le dan el valor y el uso según su calendario. Tampoco opté por imponer sofisticadas soluciones urbanas y arquitectónicas europeas o norteamericanas que regían la moda de la arquitectura moderna de los años setentas. Ni siquiera las norma del Vaticano para la construcción de iglesias católicas cabían en este templo yaqui. 29 años han pasado desde que diseñé la remodelación de este templo y cada vez que voy a Vícam, me llena de satisfacciones como arquitecto al contribuir un poco por la grandeza de este pueblo y aliviar su dolor por la infamia de la colonización criolla, extranjera y mestiza que los oprimio, los deportó y casi los extermina para quitarles sus tierras para formar el Valle del Yaqui. Francisco Sánchez Lopez es arquitecto, fotógrafo, pintor, ecologista protector de ballenas y periodista cultural y critico de arte. www.arqsanchez.8m.com