Cronista de Arquitectura, Arte y Ballenas de Sonora. México y USA.

Cajeme: Cuna del Festival Itson y del arte mexicano

Escrito por arkisanchez 18-10-2005 en General. Comentarios (6)
Francisco Sánchez López Una observancia al arte en Cajeme Lo insólito del arte. El Festival de las Artes del Itson. El otoño es la estación del año más placentera del desierto de Sonora y de los festivales artísticos tradicionales en nuestra sucia, pero noble ciudad, por la acumulación de basura en las calles. A pesar de que nuestro querido Cajeme, no es una meca del arte por su cultura agrícola, en este mes, se suscitó un evento único e insólito en la historia del arte, el cual tiene cierta importancia (al menos para mí, que si no lo señalo, pasaría inadvertido para el resto del pueblo), me refiero a las dos exhibiciones que nos muestran las tendencias del arte mexicano. Una, la Escuela del Muralismo Mexicano, de Héctor Martínez Arteche, en la galería de arte del Itson, y la otra, el arte de la nueva figuración de Roger Von Gunten, en la Casa Rosalva, representando a la Generación de la Ruptura. ¿Por qué de lo insólito? Porque nunca me imaginé, como estudioso del arte, que esto acontecería en una ciudad como la nuestra, porque estas dos tendencias son muy importantes para los anales del arte, debido a que el muralismo mexicano, en los años treinta, era el amo y señor del expresionismo para pintar el estilo nacional inspirado en el arte precolombino y mostrar al pueblo de México, el espíritu de la Revolución Mexicana en edificios públicos, con la obra mural de Orozco, Rivera y Siqueiros, que fue destituida en los años cincuenta, pero con Arteche, en 1962, renació el muralismo al pintar su primer mural en la Universidad de Sonora. Por la hegemonía que tenia nuestro País en el mundo del arte, el comercio de Nueva York, celoso del arte producido por la Escuela Mexicana de Pintura, comercializa e impulsa con un fuerte capital el arte abstracto y sus diversos estilos, financiando exposiciones mediante "Los Rupturos” y varias galerías que implantaron este arte por así convenir a sus intereses en los años sesenta en el Distrito Federal. Si a usted le interesa comparar la propuesta y belleza pictórica de estas dos tendencias asista a las exposiciones y disfrute este arte. En lo particular me gusta más la obra de Arteche, porque conjuga los valores plástico y estético, que la de von Gunten porque la siento menos estética por su colorido selvático. El Instituto Tecnológico de Sonora nos brindó su magnífico Festival de las Artes 2005, con un desfile de carros alegóricos y comparsas de estudiantes de las artes visuales por las calles del nuestro centro urbano histórico, donde destacaron las escenas de “Raíces” y “Notre Dame de Paris”, acompañados por la jovialidad y alegría de cientos de estudiantes que participaron en el para concluirlo en la Plaza Álvaro Obregón, donde se montó un gran espectáculo de danza moderna y folclórica. Después del discurso oficial por el Rector del Itson y su 50 Aniversario, se llevó a cabo la función de danza moderna por el grupo “Instinto”, bajo la dirección de Eissel Meza donde destacó la gracia, belleza y personalidad de la primera bailarina Edith Campoy Patrón: “La Imagen del Festival”, secundada por Doris Garcia, Lucia Romero Martínez, Uri Flores, Marisol Ruiz Ceceña y el resto del grupo, quienes nos otorgaron una excelente actuación artística ante un nutrido público. La función continuó con el grupo de arte folclórico escénico de la Trova Jaranera, de Rafael Rodríguez, quienes vinieron desde Hermosillo, para brindarnos otra versión de la la cultura sonorense con danzas, poemas y cantos seris, yaquis, mayos y ranchero sonorense. Solo objeto al danzante yori del venado, que no imitó el nerviosismo, el acecho, la agilidad del venado, muy característico de la danza tradicional yaqui. Un día antes, se llevó a cabo el panel: “Corrientes literarias en los juegos trigales”, de poesía y narrativa, por el jurado calificador, en el edificio de Tutorías de la Unidad Náinari, donde se nos indicó, que en poesía predomina el verso libre y en narrativa las propuestas fueron desde cuento costumbristas a sensuales. ¡Bravo! Es mi comentario a la magna actuación del ballet de cámara del Estado de Nayarit, quienes pusieron en escena las obras: “Paquita” y “Te espero a las tres”, para deleitarnos con la belleza del ballet clásico y danza contemporánea, majestuosamente presentadas por guapas bailarinas, ante un escaso público en el teatro Dr. Oscar Russo Vogel. ¡Qué lastima! Porque en verdad lo menciono, que tanto el estudiantado, el personal docente, administrativo y el cajemense, se perdieron de una gran función con mucha calidad en danza clásica. ¡Bravo, Bravísimo! Es mi exclamación para la escena de amor de Cuasimodo, en la esquina del estrado e iluminada con un halo de luz, cuando toma entre sus brazos el inerme cuerpo de su amada gitana, para exclamar con ronca voz y doloso dramatismo: ¡Esmeralda canta, Esmeralda danza! Personaje que hizo llorar a varias damas del público durante la función de teatro musical:”Notre Dame de Paris”, del dramaturgo Víctor Hugo. Y todo porque, -Ella tan bella-, tuvo el noble gesto de darle agua para calmar la sed de un jorobado: -Tan feo como él-. Obra original realizada en Cajeme, porque somos la única ciudad en México donde se produce este genero teatral. Que bella y melodiosa voz tiene Irma Laura Terminel Valenzuela, quien, personificando a Esmeralda, nos deleitó con varias magníficas canciones, junto al enamorado obispo que le implora: ¡Esmeralda ámame!, Mandándola matar por el despecho sufrido. Esta obra teatral tiene mucha calidad por las actuaciones de Carlos Vargas Herrera, Juan José Padilla Ibarra, David Arturo González Guerra, Edgar Omar López Torres, Rubén Ramírez y Alejandra López Flores y demás integrantes del grupo “Paradigma”, dirigidos por la profesora Dommy Flores, dentro de una escenografía estilizada de la Catedral más famosa del mundo, muy bien lograda por el pintor Ángel Luzanilla. ¡Felicidades!, Creo que van en ruta al Palacio de las Bellas Artes por su fantástica actuación en el Teatro Dr. Oscar Russo Vogel, que tuvo un lleno total. Excelente esta la exposición: “Sonora Luminosa”, del maestro Arteche, la cual, con un público de 200 personas, se inauguró después de un conmovedor discurso por Rector Gonzalo Rodríguez Villanueva, señalando: -la importancia de este pintor para la comunidad del Itson y para la sociedad cajemense-. La curaduría montó las 39 obras de varios formatos en las tres salas, destacando el cuadro; “Piedra Viva”, por su intenso colorido oscuro y contrarrestando con el trío de soles en el muro opuesto. Como ya es costumbre, pedí entre los asistentes sus opiniones: a la señora María del Carmen de Zubia, le gustó; “Plaza Cócorit”, a la bellísima estudiante Roxana León Borquez, la entusiasmó; “Cártamo”, y a su mamá, la pintora Lidia Borques de León, la conmovió; “Piedra Viva”, pero a la joven empresaria de la Galería Alejandro Cesaretti, Ana Aurora López Portillo, le encantaron; “Sol de Junio” y “Fuego Vivo”. ¿Que te parece el arte de Arteche? Le pregunté. ”Es el mejor maestro de Sonora por la belleza de su arte..., y siempre se aprende algo con él”. Contestó esta experta en el comercio del arte de galería. Como observé que ella venia acompañada por una docena de distinguidas y elegantes damas hermosillenses (que no es muy común verlas), le inquirí: ¿Qué arte se comercializa en Hermosillo? “Arte abstracto, como las que le indiqué”, respondió amablemente. Una semana anterior al festival, salí decepcionado del taller literario ofrecido por la narradora Cristina Rascón y el escritor Aldo, en la Biblioteca Pública, como complemento del Primer Certamen Literario de Cajeme; “Jiósiata Nooki”, (Lo que dicen las palabras) porque no cumplieron con el programa ni el horario establecido por la falta de tiempo de sus múltiples ocupaciones, para enseñar poesía, cuento y obra teatral a los dos personas que asistimos. ¡Qué lastima, hay que ser más profesional! Pie de Foto: La danza del venado yaqui. Acuarela por el arquitecto Francisco Sánchez López.

Cajeme y las artes visuales

Escrito por arkisanchez 15-10-2005 en General. Comentarios (4)
Arte Visual en Cajeme. Sólo para tus ojos. La cultura cajemense es una "campechana” cultural social, desarrollada en la economía agrícola, ateniense y Tex-Mex, con raíces en las etnias de yaqui y mayo y en la población mestiza que inmigró de Sinaloa, Jalisco y Michoacán junto a la extranjera proveniente de los Estados Unidos, Europa, China y Japón. Precursores que nos legaron una cultura sin el placer de las bellas artes, sin arraigo al hábitat del desierto y golfo de California donde se asentó desde 1907. Los primeros antecedentes datan desde el periodo arcaico y de los machacadores-raspadores, cazadores y recolectores que habitaron el desierto de Sonora. De esta raíz, una de las más bellas obras que he observado es una piedra de río plana y pulida de color negro azulado, con un dibujo del atardecer entre de dos cerros, en medio de ellos un sol de cuatro rayos y, en la parte inferior; cuatro líneas curvas representando una brecha o río. ¡Qué belleza de arte! Siglos después aparece en esta región el arte rupestre dividido en petroglifos y pinturas en cuevas, legado de las culturas anteriores a la legendaria Puzolana; sus obras maestras están en sitios arqueológicos de Caborca y la pirámide de Trincheras, en los pueblos de Quiriego, Hornos, Rosario de Tesopaco y Huatabampo. Las pinturas en cuevas son representaciones mágico religiosas de animales, figuras humanas, geométricas y abstractas pintadas por los seris antiguos que se establecieron en el cañón de La Pintada, al noroeste de San Carlos. Las más famosas están en la Sierra de San Francisco, al norte de Santa Rosalía, Baja California Sur, donde sé graficaron figuras zoomorfas, antropomorfas y geométricas bicolores en rojo y negro. La tribu yaqui nos legó dibujos en tierra para expresar su simbología sobrenatural en colore ocre, rojo y blanco, pintados por el curandero para representar imágenes de la fauna desértica y sanar enfermedades. De la antigua ranchería de Cócorit destaca su bellísima arquitectura vernácula de ramadas habitacional y ceremonial rectangulares, artesanalmente edificadas con horcones de mezquite y muros de carrizo entrelazado. En 1536 en la región sur del Estado apareció la primera pintura europea, “Nuestra Señora de las Angustias”, que pintó Alvar Cabeza de Vaca sobre una gamuza de venado. Le siguieron pinturas de la Virgen María y de los santos patronos de las 8 misiones Jesuitas a lo largo del Río Yaqui, donde se introdujo un arte sacro con imágenes y pinturas de la iconografía católica en retablos de madera. En la provincia de Ostimuri, ( reales de minas, presidios y haciendas cercanos a Cajeme) no se edificó la arquitectura colonial barroca ni el arte Tequique, el Novo español o el “Tenebrismo” de los siglos XVII y XVIII. Las tribus sonorenses se sublevaron y destruyeron todo. Sin embargo durante las décadas del Porfiriato se fundó nuestra ciudad (del 14 de Diciembre de 1906 a Septiembre de 1907), como estación de banderas Cajeme del Ferrocarril Sud-Pacífico México. El Tinaco de hierro y mohoso es el monumento del ayer. Mientras tanto en Álamos se importaban, desde Asia por vía marítima a Agiabampo, piezas y cuadros de arte chino y japonés que comercializaba en las haciendas de Navojoa, Huatabampo, Etchojoa y pueblo de Cócorit. Entre 1940 y 1960 aparecen las primeras “obras de arte”. En el Club Olímpico los cajemenses se recreaban con cuadros de corridas de toros. El arte de antaño no está documentado debidamente o fue destruido,. Hasta hoy las más antiguas adquiridas o diseñadas por los cajemenses son: El mural con motivos teosóficos en la casa de la logia masónica de 1949, por el pintor y rotulista Vallejo. De la antigua Catedral todavía se puede admirar la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. En la Capilla de Guadalupe, los vitrales que representa a Juan Diego. En algunas casas históricas, retablos y fuentes con azulejo de Talavera y vitrales, junto a esculturas urbanas construidas en1960 y1970. La Escuela Cajemense En la década de los años setenta se abre el Café y Arte del Yaqui, una de las primeras galería donde algunos artistas locales expusieron sus obras. Un grupo de señoras pintaban paisajes, bodegones, naturalezas muertas y flores para decorar sus hogares. Muchas de ellas eran alumnas de los talleres de pintura del Itson, a cargo de Héctor Martínez Arteche, quien en 1987 profesionaliza el oficio de las artes visuales. Hoy se puede afirmar que existe una Escuela Cajemense de Pintura, cuya característica es la del buen oficio del dibujo y de las técnicas de óleo, acrílico, acuarela, grabado y materiales reciclados para su exhibición, comercio e internacionalización en Arizona y Trento, Italia. Desdichadamente esta escuela no aporta nada porque está imitando los estilos abstracto, surrealista, realismo, expresionismo, figurativo, abstracto geométrico y arte objeto. Carece de una identificación y congruencia con la historia. Le falta una estética del desierto, más equilibrio entre los valores plásticos y estéticos. Definición de conceptos plásticos y propuesta artística, porque no se ve ninguna ruptura con el academismo del Itson ni vanguardias contemporáneas. A pesar de que el desierto de Sonora uno de los más poéticos del mundo, las y los creadores plásticos casi no pintan el paisaje desértico, su fauna y flora, ni el marino y mucho menos a los mamíferos del Mar de Cortés, como lo hace el arquitecto Miguel Puig quien recrea sus campos agrícolas del Valle del Yaqui, Alejandro Ballesteros y sus árboles y José Yáver y sus delfines, La danza del venado yaqui ha sido una iconografía desde 1933, cuando el pintor Fermín Revueltas la estilizó para pintarla, obra que ha influido en Enrique Rodríguez y Memo Moreno, en las estatuillas en bronce de los “Yaquis de Oro” y en las figuras de palo fierro y pintada al estilo más realista por el pintor Buitimea (Estación Corral en 1975). Incluyo el realismo mágico de yaquis y seris (de mi autoría en 1978), el mural “La historia de la tribu yaqui” (Sala de Cabildo del Ayuntamiento de Cajeme) pintado por Francisco Romero Meneses en 1990; y el mural de “La Evolución Mística del Hombre Venado”, pintado por Arteche en el frontispicio del Teatro del Itson de 1993. Desde el año pasado, Cajeme ha llegado a su flujo artístico en la producción y exhibición de arte en las galerías del Centro Cultural Modelo (la más bella de la ciudad), del Itson y la Casa Rosalva. Del arte público y de galería que ha logrado cierta relevancia por el equilibrio de los valores plástico y artístico, me atrevo señalar que el mural más bello es “Energía, Movimiento y Evolución“, del maestro Arteche en vestíbulo del edificio de Tutorías del Itson Nainari. Junto a la pintura al óleo “Mujer con Violeta” y los grabados ”El Despertar”, “Dos” y “En esta Vida”. La sociedad cajemense tiene buen gusto por la reproducción litográfica, el dibujo a lápiz y el grabado. Pero también abundas quienes compran arte no por el valor artístico de la obra o fama del pintor, sino para complementar la decoración de interiores. Uniforman el gusto por las flores, bodegones y naturalezas muertas al óleo, ángeles y temas bíblicos. Articulo publicado en la revista Yuju Jeeka. Número 40 por Apalba en Cajeme, Sonora. Francisco Sánchez López es arquitecto Cajemense, fotógrafo, artista del estilo realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el Mar de Cortés, escritor de guías turísticas, colaborador cultural y critico de arte. .

Oda a la tribu yaqui: Poesia en Cajeme

Escrito por arkisanchez 15-10-2005 en General. Comentarios (1)

Estimados bloggeros (as):
Como me gusta la poesía escribí esta oda para que se deleiten y conozcan el sufrimiento de esta etnia por la guerra de exterminio y deportacion y venta como escalvos de que fue objeto por los españoles y mexicanos para quitarles su territorio.

Oda a la tribu Yaqui

Tiempo y espacio de tu vida,
¡Vícam! Punta de flecha,
Conduces a mis hermanos,
En tus conceptos ancestrales divinos.

¡Vícam! El progreso del hombre,
Abre tus profundas entrañas,
Talando el frondoso mezquite,
Y segando las hermosas chollas.

Asfalto negro que marca la otra dirección,
La del yori sonorense,
Señalando la ignominiosa división,
De Izquierda o derecha,
Según donde se proviene.

¡Bacatete! Tierra sagrada para tus antiguos residentes,
En tu silencioso y taciturno río,
De los yoris sáncoras, el futuro basurero,
Qué abran tu corazón, no dejes,
Los valores materiales de tus moradores.

Rebozo morado sobre negra cabellera,
Huarache del silencio,
Del venado en su ágil paso,
Listones color naranja en tu trenza,
Piel morena invencible y altiva,
Armoniosa comunicación en cahita.
¡Canten! Mujeres cantoras,
Al ritmo de las Tres Cruces,
¡Lloren! Palomas de blancas alas,
¡Bailen! Hombres venados y coyotes,
Al compás de tambores y arcos ceremoniales,
¡Bailen! Matachines,
¡Sangren! Ocotillos y breas,

¿Hacia donde vas yoreme?
¿El yori, de donde proviene?
Unos con sagrados derechos,
Otros de arrimados.

¡Chapayeca que sufres!
En tu Conti de Cuaresma,
De los sures, los eternos guardianes.
Conserva tus tradiciones,
Lucha por tu sagrada tierra,
Practica tus costumbres,
Por la unidad de tus parientes,
Para que, ¡La Gloria te embeleza!

Danza del venado yaqui de Sonora. Foto por Arq. Francisco Sánchez López

En Cajeme el muralista Arteche expone su arte.

Escrito por arkisanchez 11-10-2005 en General. Comentarios (2)
Estimados(as) bloggers: Hola, aqui de nuevo en este mundo de los bloges, pues el otro día, fui a Cócorit a entrevista a un amigo, y aqui publico la misma, que escribí en el Quehacer Cultural del Diario del Yaqui. Gracias a ustedes por los mails, donde me sugieren que escriba más sobre este pueblo neoclásico. Con mucho gusto lo haré, esperenme unos días. Okay. ¡Yo soy, quien soy! Arteche en el Itson. Caminar por las calles llenas de basura en nuestro hermoso hábitat urbanizado y amenazado por la lluvia del ciclón Otis, no fueron obstáculos para salir en busca del arte, fascinante aventura que terminó en Cócorit; ¡Pueblo de Brujos! Donde, en la plaza, compré un raspado de vainilla y continué mi caminar hasta la casona del maestro Héctor Martínez Arteche, para platicar sobre su próxima exposición, que ha causado muchas expectativas entre las y los bohemios. Dos perritos chihuahueños con fuertes ladridos, anunciaron mi presencia para que el maestro, abriera la puerta y dejarme entrar al interior, señalándome hacia su taller de pintura, donde asombrado quedé con tanta belleza pictórica ahí expuesta. Conversar sobre la obra pictórica con un miembro del Salón de la Plástica Mexicana y con uno de los mejores pintores aún vivo de México, es un gran compromiso para con ustedes, porque el maestro Arteche, a sus 71 años de edad, al lado de su hija Alina, lleva una modesta vida produciendo 80 óleos al año junto a otros proyectos muralistas que avalan su prestigio internacional. Platicar con alguien quien ha sido tu amigo por 20 años y en los últimos ocho, el critico de tu obra expuesta en el Festival de Álamos, es más significativo porque recuerdo como lo conocí: -Me lo presentó el escultor Burk Rutherford en su casa-galería estilo castillo medieval, durante una exposición de Peter Darvas, donde estaba con mi hermosa novia de California, degustando camarones azules y vino blanco-. “Francisco, te presento al mejor muralista de México”, Comentó Burk, recalcándome que era el pintor de los murales del Palacio de Gobierno de Hermosillo. -¡Mucho gusto!, le dije, mientras lo saludaba de mano-. Para agregar; -¡Bienvenido a la Colonia de Artistas de San Carlos y a la cueva del cerro Tetakawi, la cual, tarde o temprano nos arrastrará a su interior!-. Le comente mientras me reía a carcajadas. -¿Así que tú eres Arteche?- Lo interrogué sorprendido. ¡Si, yo soy!, Me contestó con humildad, para preguntarme con cierta curiosidad; ¿Por qué? -Porque conozco tu obra; ”El Quinto Sol”, que pintaste en Hermosillo, cada semana llevo turismo a visitar a los seris en Punta Chueca y de regreso les muestro tu mural, el cual, es muy fotografiado por conocedores de arte de museos y galerías-. Mientras recordábamos con risas la meca de arte de San Carlos que quedó en el ignominioso olvido, le comenté: -Arteche, siempre es grato saludarte y saber que todavía estamos vivos en este mundo surrealista-. -¿Qué me puedes comentar de tu próxima exposición?-. Le pregunté, para iniciar la charla, en medio de un antiguo espacio decorado con dibujos y pinturas. “Efectivamente, es una exposición titulada; ‘Sonora Luminosa’, que se inaugurará el 11 de Octubre, en la galería de arte del Itson”. Me indicó, mientras ordenaba unos lienzos. -¿Por qué Sonora Luminosa?- Le insistí, con cierta curiosidad, pero fascinado por el intenso colorido y formas de los cuadros que observaba. “Porque son obras inspiradas en el magnifico paisaje sonorense, que en buena medida, la luz del desierto influye mucho en el”. Señaló, mientras me mostraba un fenomenal paisaje desértico con formidable tonalidades. ¿Cuál es tu propuesta plástica en esta ocasión? “Mi primer óleo que pinté en Sonora, a la cual le tengo mucho cariño por ser una obra de la Escuela Mexicana de Pintura”. Me respondió emocionado y orgulloso, enseñándome un magnifico atardecer. Para luego agregar; “Como no soy conocido como pintor paisajista, he pintado unas 60 obras inéditas para esta exposición y las he complementado con otros cuadros. También deseo mostrar al cajemense, una apreciación de cómo he evolucionando en mi arte”. -¡Que hermosa está! Exclamé, para preguntarle: ¿Cuál es la historia detrás de ella?- “Es un paisaje hacia la Costa de Hermosillo que pinté desde la azotea del Museo de la Universidad de Sonora, en noviembre de 1961. Si la observas bien, podrás pensar que se trata de una obra de José María Velasco, que no le pide nada en calidad y en conceptos, porque esa es mi escuela”. Me comentó, mientras me la exhibía con orgullo. -¿En Cajeme, cual fue tu primera obra al caballete?-. Le pregunté. “Esa la tengo en la casa adjunta, ven, te la mostraré y aprovechamos el tiempo para invitarte una cerveza y comer algo, porque tengo hambre”, me sugirió, mientras salimos del taller y ya en la sala, señaló con el dedo índice; “¡Aquella!”, Para referirse a un pequeño cuadro con un árbol bambaleándose en un valle. -¿Cómo llegaste a Sonora?- Le pregunté con interés, después de comer. “El licenciado Luis Encinas Jonhson y el Instituto Nacional de Bellas Artes, me propusieron formar la Academia de Artes Plásticas de la Universidad de Sonora. Me interesó mucho, porque mi madre me comentaba”: . ¡Con esta magnifica luz, mi madre tenía mucha razón! Respondió con nostálgica evocación. Arteche, ¿Por qué Sonora? Lo cuestioné, con curiosidad. “La luminosidad de Sonora es la razón por la que me decidí a vivir aquí, ya que quedé deslumbrado y maravillado por esta luz, nunca vista en el sur de México. Cuando llegué a Hermosillo, fue tal la impresión al observar el cielo desde el avión y posteriormente los atardeceres, que decidí no regresar al Distrito Federal, me quedé para pintar lo mío”. -¿Cómo realizaste el primer mural en Hermosillo?- Le inquirí, al sorbo de una anis. “¡Yo vine a la Universidad de Sonora a entregar resultados, no a aprender pintura! Pero no fue fácil el comienzo porque no aceptaban a chilangos, fui agredido por profesores y alumnos, pero como yo tenia otra motivación, en 1962, solicité un muro en la Escuela de Agricultura y Ganadería para pintar el primer mural que titulé; ”Proyección futura”, me lo autorizaron, hice los apuntes a lápiz porque el color lo tenia en mi mente ¿Y qué crees?, arquitecto: ¡No me dejaron entrar los profesores, porque me dijeron: Que si iba a pintar el mural, tenia que incluirlos a todos ellos, ¡Si no, no!”. Por unos segundos se quedó en silencio para continuar relatándome:”¡Sufrí mucho!, porque me vi obligado a cambiarlo por la pose y el retrato, que es el que está ahí, así que pinté al papá de un amigo (el que abre la compuerta), a Mario Moreno Zazueta, a mi hermana, mi hija y mi autorretrato entre otras gentes”. “¿El resultado?” Se preguntó a si mismo, para responder: “Que es una obra importante en la plástica nacional e internacional, porque con el, en Sonora, se inició el renacimiento de la pintura mural, porque a la Escuela Muralista Mexicana la aniquilaron los pintores de la Generación de la Ruptura, en los años cincuenta, quienes atacaron el arte mexicano por los dólares de los Estados Unidos para implantar el arte abstracto”. ¿Cómo fueron los años del muralismo mexicano en la Ciudad de México? Le interpelé, porque siempre he querido saber sobre este movimiento. “En 1948, como estudiante de la Academia de San Carlos, observé a José Clemente Orozco pintar su mural en el Palacio de Justicia. Fui miembro del Taller de Integración Plástica, que teníamos en la azotea de un edificio por la calle Juan de Letran. También fui parte de ’Los Fridos’, pero no fui tan servil como el resto de ellos. Nos visitó Siqueiros, quien me interesó mucho y recuerdo que una tarde discutí acaloradamente con él, porque yo no aceptaba su consigna; ¡No hay más ruta que la mía! Pero déjame señalarte; Que gracias a esto: ¡Yo soy quien soy!”. “También Diego Rivera, quien tenía una mente privilegiada y a su Frida leyéndole un libro mientras él pintaba sus murales, Frida Kahlo en dos ocasiones; pero a ella teníamos que cargarla, para subirla hasta el tercer piso, por una angosta escalera. Fíjate que, en una tarde; ¡Casi se nos cae desde el segundo piso!”. Comentó mientras se reía del incidente, contagiándome, al imaginarme la escena: ¡La pobre Frida rodando por la escalera! “La pintura evoluciona como el mundo; copiar a otros artistas es un error”. Enfáticamente concluyó esta substanciosa charla para proceder con una atenta invitación a su exposición; ¡Que esta sensacional! De la cueva que menciono, después relataré sobre su mágia y lo que pasa en su interior, a muchos los ha afectado su atracción hacia su interior. El chiste está en no ceder. Esperenla porque es una interesante leyenda. Francisco Sánchez López es aquitecto, fotógrafo, pintor del arte del realismo mágico, colaborador cultural y critico de arte.

Cajeme; lo mejor en literatura

Escrito por arkisanchez 04-10-2005 en General. Comentarios (12)
Estimados bloggeros (as): Hoy deseo compartir con todos uestedes este ensayo que escribí sobre lo mejor en las letras o literatura en Cajeme, Sonora, claro, lo que está publicado periodisticamente en el Diario del Yaqui, de Ciudad Obregon, Sonora, México. Espero les guste y lean estas obras. Una Mirada al Arte de las Palabras en Cajeme. Edición número 600: ¡Lo mejor publicado! ¡Felicidades! Y mis mejores deseos al suplemento Quehacer Cultural por su número 600, se dice y se lee fácil, pero lograrlos ha sido una loable acción editorial para que la sociedad cajemense conozca su historia regional, redactada por los propios testigos del Cajeme de ayer y de hoy, porque desde hace años, ha estado en la predilección de las y los cajemenses aunque muchos afirmen; -No leer-. Es pues, el esfuerzo de 18 plumas bajo la batuta del editor Ramón Iñiguez, quien con mucha paciencia y dedicación, coordina las entregas semanales de diferentes autores, a los que une la pasión por escribir en el suplemento cultural más importante de Sonora. Durante mi corta existencia entre majestuosos atardeceres desérticos, el periódico el Diario del Yaqui ha sido parte importante de ella, porque en mi niñez lo vendí en el antiguo mercado, y décadas después, ya en el ocaso de mi propio destino, como entrevistado y colaborador con: “Una Mirada al Arte en Cajeme”, donde relato la critica al mundo de la plástica, la arquitectura y promuevo la protección de ballenas. El 2 de octubre de 1968 no se olvida, pero hoy no abordaré este tema, porque estamos de pláceme por alcanzar esta trascendental edición, donde cada semana usted puede leer narrativa, historia, relato, cuento, novela y poesía, redactada por escritoras y escritores vernáculos, para rescatar la cultura popular de nuestro pasado histórico regional, descritas amenamente para el sensible pragmatismo del cajemense y redactados, no al estilo de los premios Nóbel, sino por escritores con doctorado en la universidad de la vida que sienten una pasión por el Arte de las Palabras. Quehacer Cultural es un loable ideal literario del escritor periodista don Jesús Corral Ruiz, llevado al papel en la presente fase por Ramón Iñiguez, autor de: “Cartas a mi Escuela”, quien nos relata sus vivencias en el Sector Libertad de Guadalajara. Suplemento cultural que nos muestra que en Ciudad Obregón, si tenemos Lira y Arte, y para confirmarlo, he realizado esta recopilación ensayo de lo mejor publicado en un año y medio que llevo de ser un asiduo lector. En narrativa tenemos el vocabulario serrano sonorense del profesor Abraham Montijo Monje, quien nos conduce por; “Los Caminos de México”, y nos muestra su nostalgia por la región del Mayo con “Por siempre Navojoa”. Nos indica que Sonora es un suelo especial en; “Imágenes Campiranas” y “Cómo si fuera Ayer”, compartimos su sentimentalismo por la amistad con el relato de; “Cuando un amigo se va”. El profesor Roberto Ceceña Ceceña, el caballero del relato, nos induce a sentir sus experiencias en; “Morir Matando”, “La Casa de Hemingwey en La Habana, Cuba, y "Los Leones Palaciegos”, horribles estatuas que adornan al Palacio Municipal. A Armando Terán Ross lo conocí jugando en el mercado municipal, años después, gocé de los conciertos de su grupo los Blue Birds, que tocaban mejor rock que los Apson y los Jets de Nogales. Hoy me deleitan sus relatos; “La Plaza Olvidada” y las aventuras de; “El Verde” y “Los Planos de la Muerte”. La Plaza Lázaro Cárdenas y su inmensa estatua cobrizada, inspira a varios autores por su pasado histórico y realidad actual, descritos por Andrés González Prieto; “La Plaza 18 de Marzo”, y por Jesús Carvajal Moncada, junto a sus reseñas de “Don Quijote de la Mancha”, “ Figuras Intocables“ y “Manifestaciones del Silencio”. Para historietas, les recomiendo: “Los Zapatos de Pancho”, de Francisco Vega Frías; de Rogelio Arenas; “La lluvia del sábado”, que me lleva a la nostalgia de los años cuarenta al caminar junto al “Jito del ahorcado”. “Águila Negra” y su lucha contra los apaches por J.A.M.A., David Cibrian Santacruz con “¡Sí, volví!”; Adolfo González Riande y sus descripciones sobre los agricultores del Ciano, y Juan Manuel Silva con: ”El “caso de Rita Bonaris”. Roberto Fierros Moreno nos narra; “La Revolución Mexicana se escinde en Sonora”, y las épicas batallas de los constitucionalistas y de Pancho Villa, mi revolucionario favorito, en ”La toma de Ures”, “La toma de Naco”, “La defensa de Agua Prieta”, junto a los relatos históricos de; “La Venta de la Mesilla” y “La Pimería Alta “. Al principio leí entusiasmado la historia del Instituto Tecnológico de Sonora descrito por Eduardo Estrella Acedo, lástima que le faltaron detalles y comentarios sobre la arquitectura de esa noble institución. Eso sí, abundaron informes detalladísmos en materia administrativa y contable, pero eso fue para expertos. Para cuentos, nuestro ingenio es fenomenal: “Una del Santo”, de Rogelio Evedra. “La barbacoa de Manolo”, de Adolfo González Riande; “El Granito de Oro, el general errado”, por Mayo C. Murrieta. Así mismo, el humor está en las anécdotas de; “El Flaco”, por Daniel Camacho Higuera, y si desean mejorar su léxico, lean: “La Expresión del habla popular mexicana”, de Calek Cruz López y el origen chino de la palabra “Chale”, por Eduardo López Cruz. Las mejores entrevistas las ha realizado Ramón Iñiguez a: Juan Manz, al doctor Gabriel Trujillo y a Ernesto Ceceña Ivich. Sergio Romano nos entregó la presentación del libro; ”Morir Matando”, de Abelardo Rodríguez, y para la cura antigua de las enfermedades; “La medicina del Batuc”, según Ángel Encinas Blanco. Nuestros poetas no se quedan atrás; Cesáreo Pandura Talamante con el conmovedor poema; “A mi Madre”, Poeta a quien no se le ha reconocido su gran obra literaria. El verso libre está presente en el poemario de Juan Manz: “Postigo de Piedra”; -Has llegado piedra octubre/ pero otoño no ha llegado- y “Trashumo de Mirada”: -Miro sereno espero-. Su obra por profunda y densa, está fuera de mi alcance por aburrida. El poema; “Enchi nee Wata”, de Santos Garcia Wikit, es el mejor en la poesía regional, sin menospreciar los poemas de Elías Durán; “Ulises” y “Transparencia de la Luz”, de David Huerta; “Desdoblamientos”, y de Ramón Soto Cebreros; “Anhelos”. La sensibilidad literaria de nuestras distinguidas damas nos alimentan el espíritu, ahí tenemos la poesía de Magda Irma Palomares; “Alzheimer”; -Es tan fácil olvidar cuando el tiempo corroe los años...”. Junto a su poemario: “Misterio” y “Tregua”, o su narrativa de; “Recuerdos Reviven Recuerdos”, sobre su juventud en Navojoa, noble ciudad de bellísimas mujeres como la escritora Laura Almada Ibarra y su ensayo; “Mujer Pasión”, en la “Piedra del Sol”, de Octavio Paz. -En este ayer moribundo encuentro mi prisión... -. Es como se expresa Mara Romero en su poema; “Insomnio”, quien a veces pienso que exagera su dolor y soledad, en su romanticismo sensual y depresivo. Dominga Salas Belling, en su poema; “Pesadillas“, nos regala: -Eres un sol que se ha eclipsado... -. Bianca Cantú exclama: -Hoy tomé de nuevo mis alas que arrinconadas tenía-, de sus versos: “Penitencias”. Me agradan las obras de: América Pina Palacios: “Amiga Lluvia” y “Peregrinaciones”; Lizette Moreno Montijo con; “Madre” y “La tormenta que pasó”; María Isela R. Pillardo con: ”La creación más grande del universo”. El estilo naïf de Silvia Rousseau nos otorga algo muy especial en: “El Pollito que murió de Amor” y “Acusado de Robo”, junto a Ezkalem Alcaraz Iriarte con; “La UTS, se vistió de Gala”. Puedo señalara que Quehacer Cultural cuenta con una magnifica la colección de 6000 fotografías inéditas publicadas si se consideran 10 cada domingo, con mucho valor histórico, siendo una de las más extensas en México, de las cuales, 70 de ellas son de mi autoría. ¿A poco hay arte en Cajeme?, Fue una interrogante que motivo mi colaboración para documentar y redactar sobre las artes plástica obteniendo sorprendentes resultados: La ruta del arte del centro histórico, la Escuela Cajemense de Pintura, la colección Arte Cajeme y su critica constructiva. Quién asegure que en Cajeme carecemos de Lira y Arte, está equivocado o es un ignorante, las ¡600 ediciones de Quehacer Cultural, indican lo contrario! Es pues, para nosotros, un gran honor ser parte integrante de este suplemento.