Revista en Crónicas de Arquitectura y Arte.

La Salle, 50 Aniversario Saludos a los ex-la sallistas de México

Escrito por arkisanchez 10-03-2006 en General. Comentarios (5)

 Estimados bloggers: Aqui le incluyo este articulo sobre El Insituto La Salle y Universidad de la Salle.

La Salle, 50 Aniversario. ¡Felicidades!

 

Cómo soy orgullosamente ex alumno  de la generación 1956-1957, vía la escuela del Padre Javier de León,  que ocupamos los mesa bancos del antiguo edificio del  Instituto La Salle, no podía observar de soslayo, las celebraciones del Cincuentenario en  Cajeme sin narrar algo sobre el mismo. Así pues, me adhiero al júbilo de la gran familia La Sallista con esta  retrospectiva de la ruta infantil  La Salle-El mercado que por años recorrí, al salir de clases y deportes donde metí mi primer gol ¡Pero  en contra de mi equipo! “Patéale para allá, (al lado contrario) me indicó Pancho Haro”.

En aquellos años, caminaba por la calle Chihuahua en compañía de mi amigo  Saúl Sánchez (finado)  hasta su casa, para proseguir sólo a la calle Allende donde doblaba la esquina para seguir por la calle Sonora y curiosear en los misterios de la casa  masónica, en la santidad de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y una Cruz café de la antigua Catedral  para después seguir mi camino hasta la Casa Sánchez, de mi querido padre y gran amigo Don Cheto, en el mercado municipal.

La inquietud por saber la historia de la escultura en honor a San Juan Bautista de La Salle con dos niños, colocada frente al Instituto, fui a mi escuela primaria después de mas de cuarenta  años, para recordar momentos infantiles de educación cristiana que  hoy sólo una parte perduran. Me detuve un momento en el pasillo del antiguo edificio, para con  serenidad,  evocar anécdotas con  mis amiguitos: Chuy Castro Flores, Paco Millán, Poncho Robinson Bours, al Chapo Serrano, Nato Esquer, Memo Pineda, Raúl Rivera, Javier Miranda, Escamilla, Hubaldo Martínez y Heriberto Campoy (finado).

Crucé la plaza por el asombro de la  belleza del bajorrelieve “La familia La Sallista sembradora de estrellas en el corazón de las nuevas generaciones”, (1955-1990).   Ideado por el Hermano Francisco Hernández Zermeño y ejecutado en mármol blanco recuperado por el arquitecto Carlos Terrés. En el cual, al centro y parte superior  esta representados Dios y un sol -Fuente y Principio de todo-. Abajo, las esfinges de San Juan Bautista de La Salle, con su Estrella en mano, -Emblema de la espiritualidad y su ideal-. Junto a los fundadores el Padre Javier de León y el Hermano Ignacio Tapia Gálvez, de cuyas manos salen gavillas de trigo y maíz. De lado contrario, la familia sonorense, cuyo niño tiene en mano una paloma –Como símbolo de la Libertad y el Conocimiento-. Excelente obra con valor plástico escultórico y valor estético por los sentimientos sublímales que me produjo al obsérvalo con intuición.

La bellísima estatua italiana que motivó  mi visita, es una obra de arte en mármol blanco de Carrara  montada sobre pedestal recubierto con mármol negro. ¡Es la más bella de la ciudad! Por su valor plástico en la técnica escultórica,  fineza de las figuras y elegancia de su terminado. Su valor estético es la exaltación que sentí por quien me dio educación. Me informó el Hermano Elio Infante Novoa,  Director  del Instituto La Salle, que la escultura es una réplica de la original en Roma, donada por el señor Enrique Robinson Bours y su distinguida esposa Beatriz Muñoz en el año de 1966.

Desde la estatua recorrí  la calle Chihuahua  hasta llegar a la escuela del Padre Javier  para encontrar un moderno edificio que alberga la Casa del Sacerdote, donde,  fui atendido cordialmente por el Padre  Adalberto Encinas, Rector del Templo del Señor de los Milagros en la Colonia del Valle,  quien, con alegría me indico: “El Padre Armando Ayala y yo somos los primeros capellanes de Colegio la Salle y convivimos con él, en la casa de la calle Chihuahua, propiedad de los Villegas.

¿Cómo fue la escuela?, Le pregunté con curiosidad:

“La antigua casa, donde usted estudió, era de las religiosas del Colegio Progreso, quedó vacía y aquí se inició el Padre Javier en 1955, era muy sencilla, tenia  una entrada y varios  cuartitos posteriores con techos de vigas y losetas, un patio y contiguo un baldío  que  cruzábamos para venir a aquí.” Me indicó con sabiduría.

Con inquietud le interpelé  ¿Cómo era el Padre Javier?

“Su papá fue un geólogo inglés protestante y su mamá Maria de León, católica mexicana, Pasó su niñez en Douglas, Arizona y fue ordenado sacerdote por el Obispo Navarrete en Hermosillo. Fue un hombre de mucha visión, tenía la educación de la niñez como base de su ideal cristiano... En Cajeme buscó y realizó los trámites diocesanos ante  los Superiores religiosos La Salllistas, se los entregó en 1956 para que ellos continuaran su obra educativa. Se fue a Guaymas para formar el Colegio Juan Navarrete en casa de Alberto Cubillas que cedió a los Hermanos Maristas quienes proyectaron un nuevo edificio que  no se construyó en el puerto pero si en Mexicali, Baja California...“Regresó a Hermosillo donde fue párroco de la Catedral y al Colegio Regis que él fundó. Murió en los años setentas. Era muy devoto de San Francisco Javier, La Santísima Virgen María y de la Virgen de Guadalupe”. Me señaló.

¡Que sorpresas da la vida! Porque cuando era estudiante de arquitectura en los años setentas en la Universidad de Guadalajara, diseñé  el proyecto arquitectónico de este colegio Marista para Guaymas.

Gracias a la cortesía de Marielos Fierro, asistí a la Cena-Baile  del Cincuentenario  en el club Campestre, donde fui atendido con bondad y gentileza por su anfitrión  Hermano Elio y por la cordial señorita Paquita Duarte. Como él  es ameno  conversador, le inquirí ¿Qué logros ha tenido La Salle en medio siglo?

“Ha tenido logros en calidad académica, deportiva, cultural y artística como institución emblemática... El certificado de escuela de calidad y  los primeros lugares en excelencia académica benéfica para el Municipio de Cajeme,  de  Sonora y de México”, Me contestó  orgullosamente.

En su discurso de apertura, nos expresó: “Conmemorar cincuenta años de trayectoria  invita a contemplar el pasado con ojos nuevos para seguir con la fortaleza del gran legado que hemos heredado... La Salle, ha sido ejemplo de solidaridad con la sociedad por sus objetivos que proponen valores y normas de conducta que han permeado a la sociedad cajemense... Hoy es justo reconocer y agradecer la visión de los creadores y fundadores, muchos de ellos aún vivos, que pensaron en grande y actuaron en grande” “Ser de  La Salle nos da la posibilidad de participar desde la trinchera de la educación, a trabajar en la construcción de un humanismo ético y cristiano que posibilite el desarrollo integral del ser humano, según lo indica nuestro Superior General”.

En el colonial vestíbulo observé el Cuadro de Honor con 36  fotografías de las reinas del Instituto entre 1966 a 2006, de las cuales, me atrevo a indicar, como las más bellas a Claudia Desnisse Huerta Pándura, Dora Beatriz Valenzuela Tiscareño, Ana Sofía y Ana Lucia Gándara Sánchez,  Norma Olea Mendívil, Ginette Sarmiento Bonardel y Rosana Antillón Talamante, sin menospreciar al resto de ellas.  Las 20 musas -Como rosas amarillas- Que hicieron pasarela para elegir  a la Reina de Reinas, galardonaron el evento con su glamour  y elegancia. Las solteras  inspiraron la creación artística y pasión sensual mientras la  corona se la llevaba Araceli Valenzuela de Yánez.

Antes de concluir el evento, se otorgaron reconocimientos a todos los Hermanos y Directores de varios  institutos La Sallistas. El del Padre Adalberto Encinas  es conmovedor: “Por su valioso y fructífero acompañamiento como capellán, cimentando los valores y principios que hoy sostienen a la gran familia La Sallista de Cajeme”.

¡Qué emoción sentí! Al  ser aplaudido acaloradamente por la familia La Sallista mientras recibía  un reconocimiento para el Diario del Yaqui, especialmente cuando tenía 26 años que no visitaba el Campestre. ¡Bienvenido!, me auto consolé.

La humanidad y bondad del Hermano Elio, la sentí reflejada en las y los  ex alumnos  La Sallistas ahí presentes, mostrándome  ser  una  familia unida con lazos fraternales, tal y como  lo pregonó  nuestro guía San Juan Bautista de La Salle.

 

Esculturas de Cajeme faltas de estética, segun arquitecto cajemense y critica de arte

Escrito por arkisanchez 28-02-2006 en General. Comentarios (4)

Una Mirada a la escultura en Cajeme.

 

¿La  Juventud  de Cajeme homenajeada?

 

La pasada tarde sabatina fue propicia para caminar por las sucias y peligrosas banquetas de nuestra centenaria ciudad, siguiendo el consejo de mi doctor familiar

-Cada paso que des es un segundo más de vida-. Anduve por el centro histórico donde pude observar la eficacia de la máquina de destrucción masiva de nuestra arquitectura de los años treinta y sesenta que demolió  a dos antiguos molinos para construir un súper y a una agencia japonesa de autos, un almacén de refrescos de cola para la venta del terreno y a la bella oficina de una agencia de renta de autos por la avenida Miguel Alemán. ¡Lastima! Porque al destruir sin ton ni son nuestra historia arquitectónica y artística estamos siendo inducidos a un suicidio comunitario que nos conducirá a la esclavitud cultural y a  perdida de identidad del Cajeme de Ayer, que nos dio fama internacional.

Solo le pido al arquitecto Ramón Méndez, a los dueños de las edificaciones y a los contratistas de las obras, que me otorguen la oportunidad de documentar las construcciones con fotografías  para mi próximo libro “Los Anales del Arte y Arquitectura en Cajeme”. ¿Qué acaso es mucho pedir?

Gozando del paisaje macondiano cajemense (urbanizado, sobre poblado, contaminado y mucho trafico vehicular)  llegué a la salida norte de la ciudad para observar la deprimente panorámica de edificios en ruinas, terrenos baldíos y la horrenda arquitectura del mundo de las franquicias gringas con sus sistemas industriales de metal prefabricado con estándares internacionales que rigen nuestro actual sueño cajemense globalizado.

Desperté de esta pesadilla  surrealista para cuadrarme ante la estatua del jefe de armas yaqui Cajeme,  caudillo de las del siglo XVIII, que defendió a su altiva tribu y río Yaqui, cuyo cauce nos presenta un  tétrico y deplorable paisaje ribereño de árboles  muertos  por falta de agua que ha sido almacenada en El Oviachic para uso agrícola, urbano y para las albercas de San Carlos mientras los yaquis se mueren de sed ¡Qué maravilla de Democracia!

Por su mala ubicación, según la óptica del urbanismo, tuve que cruzar el peligroso nodo vial de la súper carretera a Esperanza, para situarme en el camellón central de la misma transformado en una minúscula plaza peatonal para admirar la nueva escultura tridimensional construida más bien para ser observada desde la velocidad del automóvil que por los turistas, compuesta de un objeto utilitario de hierro, dos figuras expresionistas y una abstracción, montadas  en   alineación primaria sobre montículo, ovalado, realizadas en los talleres  del ingeniero químico Francisco Cárdenas Argüís.

En la  minúscula  placa alusiva, leí al calce: “Alegoría a la Juventud, al Júbilo y al Agua de Cajeme. Las tres fortalezas características de la ciudad: El agua del subsuelo que produce energía a nuestra gente igualmente inagotable aplicada al trabajo y progreso reflejados en la gestión municipal de Jesús Félix Holguín”.

La mirada al arte que redacta la crónica y la crítica en Cajeme y  promueve entre el gremio de creadores y creadoras el uso de los valores plásticos y estéticos por arriba del valor utilitario,  me indica que siempre que leo en la ficha técnica un lema poético,  es para justificar la falta de oficio y la fealdad de la obra exhibida, porque  al observar las cuatro figuras, mi mente vagó por el arte escultórico y me puse a pensar que si en el restaurante de enfrente, estuviéramos cenando, como en la Última Cena de Leonardo Da Vinci, los escultores Miguel Ángel, Donatello, Bolonga, Bernini, Houdon, Canova, Rodin, Maillol, Miró, Soriano, Sebastián, Héctor Martínez Arteche, Arturo Hernández, Fernando Quiroz y su servidor, cruzaríamos la carretera con cincel y martillo en mano para  reformar la volumetría anatómica sin proporción escultórica de esta espantosa  instalación y coreografía artesanal urbana del estilo  kitsch cajemense, montada sobre  un montículo ovalado con  taludes de mampostería de piedra faltos de buen oficio artístico, las juntas de las piedras quedaron muy sucias y se les desfiguró  la parte norte  aunado   a  la  falta de  22 reflectores para su iluminación.

Las formas espaciales de este ensamble  no fueron  resueltas inteligentemente por la altura de las dos figuras humanas y  la abstracción del agua a base de  un chorro a presión vertical  perfoliada y palmeada en metal  color aluminio, emergiendo de un pedestal formado por antigua válvula de sistema de agua potable rescatada de una glorieta de la avenida Náinari, le faltó más calidad artística en su labor artesanal para representar el tema del agua, elemento escaso, caro y sobre facturado en los recibos   y una dramática  ilusión para la tribu yaqui de los Ocho Pueblos dueños del 50 por ciento de ella.

Las dos herculeas figuras desnudas al estilo expresionista salvaje o fauvista, hechas con pedacería de hierro soldada y grotescamente desproporcionadas en su volumetría anatómica. ¿Qué representan ante la desnudez de la sociedad un tanto surreal? Porque no representa a dioses o diosas  clásicas, ni a las Venus y majas renacentistas  o románticas odaliscas y  mucho menos la idiosincrasia del  y la cajemense indígena, mestiza o blanca, que pasamos de una esbelta juventud a una gordura  madura o senil tipo Botero o Juan Soriano.

La cajemota, de pronunciadas curvas grotescas cuyo peso recae en una pierna,  que presumo es “La Juventud”, tiene un rostro  de caricatura digital japonesa, como iconos de la nueva cultura pop  estadounidense. El cajemote, representando a “El Jubilo”, cuya pierna carga el peso de él, tiene una anatomía rústica y fea, que parece cuerpo trabajado de gimnasio o sacado de  “La rueda de la Fortuna”,  que me recuerda  el cuadro “La Danza de los hombres desnudos”.

Esta  Instalación conceptual  no es una escultura monumental porque deja mucho que desear por su fealdad escultórica-anatómica imperfecta, de mal gusto y antiestéticas figuras que no nos brindan la emoción de la belleza. Esa belleza de la mujer cajemense y sonorense, por ejemplo, de la cual estamos muy orgullosos y son deleite del turismo que nos visita y debemos de preservar y no crear  un brutalismo femenino y masculino globalizado de la cultura pop gringa o grupera sonorense, que no  aporta nada  al arte  cajemense. Los diseñadores deben de  estudiar más la proporción de la figura humana  y los cánones de la escultura antes de atreverse a crear  una estatua abstracta, estilizada o surrealista para una sociedad híbrida  como la nuestra que tiene sed de obras  de arte.

Creo que ya es tiempo que el Municipio de Cajeme tenga un comité ciudadano encargados  de la imagen estética urbana, integrado por artistas, escultores y arquitectos plásticos (sin políticos ni funcionarios mucho menos los cultureros que están en todos los patronatos) para aprobar o rechazar la construcción de futuras estatuas que tengan  calidad plásticas y estéticas. Solo espero que el próximo monumento del Centenario de Esperanza,  si es que se va a convocar para uno, no sea tan horrible como ésta instalación conceptual de objetos reciclados. 

Hagamos, pues, un gran monumento realista a la BELLEZA de la mujer cajemense  acorde a su idiosincrasia,  anatomía, fisonomía y forma de ser. Si tuviera autoridad, desmantelaba las tres figuras principales para hacer, de perdida, otra fuente urbana, en una región sin agua, dejando  la válvula montada en un tripié piramidal de hierro, volteaba su brazo al sur e instalaba una bomba para el chorro de agua vertical y horizontal  dejando caer la misma  por las piedras a un espejo de agua.

Arquitecto plástico opina sobre el arte en Cajeme

Escrito por arkisanchez 21-02-2006 en General. Comentarios (0)

Estimados bloggers:

Con mucho gusto les envio estas opiniones  sobre el arte sonorense, espero que les guste.

 

Variados conceptos del arte

 

La esplendorosa luna llena que se observó en nuestra  internacional ciudad iluminó mágicamente los  edificios de la salida sur. Le doy el adjetivo de urbe global  porque desde la banqueta de la agencia de autos japonesa,  admiré extasiado la luminosidad lunar que resplandeció las fantásticas formas triangulares de las estructuras y muros de ladrillo como si fuesen paisajes londinenses, que ofrece la antigua Jabonera abandonada por el mercado de Chicago. ¡Qué maravilla!

Caminé por  nuestra Wall Street (avenida Miguel Alemán) pensando en algunas “Obregonadas” de la historia  y del arte, pero como no hay exposiciones nuevas  y sin medir  distancias, llegué hasta la estatua de Cajeme, la cual, me sorprendió su cambio en su pose escultórica: la del rifle a pecho por la de  cartucho cortado y apuntando  contra la estatua “Homenaje al agua y a la Juventud”, que se construyó frente a él. Creo que se equivocaron de municipio porque los gigantes están de Soyapa y las más feas  en Naco. Como no tuve tiempo para la óptica de la crítica y angustiado por la fealdad, me dirigí a la calle Sinaloa porque quería conocer a Felipe Calderón en persona y  preguntarle: ¿Quiénes son sus artistas preferidos en el arte mexicano?

Mirándome muy sorprendido, contestó “Me gustan José María Velasco, Pedro Coronel, Alfredo Zalce y  Sebastián”.  Como  Guillermo Pineda Bours  me obsequió  una cortesía  para la cena y debut del presidenciable panista ante la sociedad cajemense, compartí una mesa con una pareja de universitarios y no desaproveché la ocasión para preguntarle su opinión sobre el medio ambiente y la cultura en México. Asombrado quedé al tener  frente a mí una sabrosa pechuga de pollo y vino tinto. -Han de leer  Quehacer Cultural y conocer mi posición porque ya saben que no me gusta las alas izquierdas ni derechas- Pensé, antes de calvar el tenedor sobre ella.

 En Álamos, mientras esperábamos el arribo del público intelectual, culto y coleccionista de arte a la Plaza de Armas que nunca llegó, se me ocurrió  preguntar a los pintores su versión sobre el arte en Sonora, el arte de ellos y un mensaje a la  generación joven.

El pintor Luis Martín López Sahagún me indicó, -El arte en Sonora es incipiente, es necesario más trabajo y compromisos con la creación y educación de la gente, porque el arte de la región sur no es muy apreciado por la falta de su conocimiento-.

¿De mi arte? -Te puedo decir que es una constante búsqueda, me gusta el surrealismo, pero para Álamos pinto el estilo pueblo mexicano, como esta obra “Caballos en las olas”. La gente los identifica pero al verlos en el mar, se hace una interrogación-.

Después de atender a un norteamericano, volvió a la banca para continuar  charlando

-A las y los pintores jóvenes les recomiendo que tengan interés en el estudio de las técnicas, que no se detengan y que intenten aprender porque estamos en una zona muy rica en espíritu y creatividad”.

¿El arte en la plaza? Se interrogó el licenciado en Artes Ricardo Valenzuela Payan después de criticar mis acuarelas, para comentar “Es un despertar porque está en difíciles ámbitos, se tiene que trabajar más como grupo para poder seguir el paso o alcanzar a otras localidades”.

 ¿De mi creación? Te puedo decir “Que es una manera de transmitir emociones con la finalidad de recibir una respuesta afirmativa o negativa de la sociedad, porque trato de comunicar esos espacios activos o sedantes de mi tierra Navojoa. El arte es la mejor inversión ya que contribuye al rescate de los sentimientos y gustos de un pueblo que finalmente, los cimientos de el, es el arte en sí”.

Espérame, le indiqué, déjame atender a esta gringuita y después de unos segundos, le sugerí: Ahora sí, continua: “A los nuevos artistas les aconsejo que para hacer arte es necesario conocer la estructura del esqueleto humano, para poder hacer lo espontáneo, lo que quieras del momento  y lo psicológico, si es necesario. Tienen que documentarse para que su creación tenga mayor riqueza, aprender y dominar las técnicas y después podrán armarlas o desarmarlas  a su antojo”.

El pintor Alejandro Ballesteros después de acomodar unos grabados que el viento voló, se auto interrogó: ¿El arte en Cajeme? ”Apenas  está la gente  aceptándolo. La gente materialista no aceptaba la creación plástica pero hoy se está mostrando más la nueva ola con el surrealismo, pero nada de abstracto”.

¿De mi arte?, “Lo creo para mí, porque es necesario exorcizarme y me pongo a juicio de mi mismo”. Para concluir  su plática “Pido a aquellos “oídos”, que puedan dar espacios a los nuevos talentos, se muestren amables y que ayuden a la promoción y proyección de los proyectos jóvenes”.

Con la experiencia de 56 años en la creación plástica, el pintor ucraniano Luis Filcer, en la pasada charla que tuvimos en la Casa Rosalva, aseguró  “¡El gran arte es el sentir! Así lo expresó Goya que pintaba el alma de la gente con una técnica increíble, Van Gogh removió sus entrañas y presentó su grandeza pictórica...  Más nunca los imité, pero sí asimilé su influencia espiritual”. Después de breve pausa, continuo “Todo el mundo tiene derecho a opinar y expresar lo que quiera. ¡Sí tengo algo que decir, lo pinto!” Señaló mostrando firmeza y seguir “Hay pintores y hay artistas, los primeros pintan con sus técnicas casi a la perfección pero los segundos interpretan con su conciencia cultural.

Para su servidor, estimado lectores, ¡El artista tiene que otorgar un halo de belleza a su obra! Si quiere, la exhibe para que sea admirada o rechazada por el espectador de galerías o plazas. En lo particular creo la belleza convulsiva  del  realismo mágico y del colonial de Álamos. Con la crónica y critica, he redactado para el sonorense la espiral de la belleza o de la fealdad  en el arte expuesto, porque lo que he visto en dos años ¡No todo es  bello y ni todas las pinturas están realizadas con el dominio del dibujo y la técnica! Éstas alcanzarán a ser grandes obras del arte sonorense cuando equilibren los valores plásticos y estéticos, ¡Sino, No!

Para la guapa artista alamense Meztli Estrada Montoya, “El arte es para mi un alivió a mis necesidades de expresión, pues me brinda paz espiritual”.

¿Y de mis obras? “Veo en ellas  el toque mágico que posee mi ciudad, además, me parecen románticas por sus tonalidades”.

Para la encantadora Martha Idalia Parra Guerrero “El arte es una forma de expresión que ha marcado al hombre y a la sociedad, dando a luz grandes creaciones”.

¿Y mis acuarelas? “Son bellas expresiones intrínsecas  que sensibilizan a nosotras como espectadoras”.

A propósito de Payan, si quieren ustedes admirar a uno de los mejores acuarelistas de Sonora y máximo exponente del estilo pueblo mexicano los invito a su exposición el martes  21 de febrero en la Galería de Arte del Itson.

Lamento sinceramente la muerte física del pintor y escultor tapatío Juan Soriano acaecida la semana pasada pero hay un regocijo por su legado plástico, como las obras que me gustan  “Retrato de Pita Amor”, “Autorretrato” y la escultura “Paloma”.

 

Pie de foto: La belleza convulsiva del arte objeto  “El Derriere púrpura” en un aguaje del  desierto onírico en San Carlos. Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.

 

 

 

 

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Escrito por arkisanchez 14-02-2006 en General. Comentarios (0)

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Arte Conceptual en Cajeme

Escrito por arkisanchez 14-02-2006 en General. Comentarios (1)

Una ojeada al arte en Cajeme

 

El arte de Helga Krebs y conceptual en Cajeme

 

El atardecer sonorense de hoy estuvo esplendoroso y motivó a mi espíritu errante  la  contemplación a sus fantásticas matices y brillo cósmico, tonalidades que no he podido igualar a la acuarela para expresar el arte del realismo mágico.

Como  se me olvidó pagar el recibo de la luz, durante mi estancia en la bella Álamos, tuve que regresar a esta macondiana ciudad  a liquidarlo y de paso asistir a las dos exposiciones de pintura en nuestra  subsede del Festival Dr. Ortiz Tirado.

Una, en la galería del Itson donde se inauguró la primera exposición de antología en Sonora de la pintora alemana Helga Krebs, bajo el lema “Escarben debajo de mi sombra”, con 61 creaciones  en varios formatos,  una temática única  y gran colorido.

La curaduría de la exposición  por el artista alternativo Juan Amparan no logró equilibrar la esencia de las obras con el reducido espacio de las tres salas, las llenó con demasiados cuadros y seis mamparas de violento color morado que molestó a la vista y robó el espacio disponible al público. Siendo ésta la primera exposición que asisto donde la  curaduría fue substituida por la actuación alternativa y conceptual de Hermosillo.

En el muro de honor se montaron tres cuadros irregulares a una altura que dificultó su observancia complementando los tres restantes con pinturas similares para  balancear el espacio disponible. De las cuales, me gustaron los dos delfines por eso del próximo delfinario sonorense.

El arte de la pintora Krebs,  que según sus palabras: “Existen muchas cosas en el mundo que se tienen que expresar por la pintura, por el arte”,  es para ella misma -Un trabajo con el azar, el azar que tú eliges-. Pero, a mi juicio,  tiene una particular belleza típica de las sociedades modernas internacionales y nada de   hermosillense. –Belleza que nos escupe nuestra fealdad-.

Para apreciar  esta propuesta plástica de Krebs hay que remontarse al expresionismo alemán, el estructuralismo ruso, al surrealismo de Francis Bacón,  Edward Munch, al arte pop  norteamericano y contemplar estas obras surrealistas y figurativas de seres fantasmales con cuerpos clementistas y boteristas fluidos en oníricas realidades, animales   Shagallistas  transmutados, rostros desfigurados por el dolor, el placer y el horror con pequeñas desproporciones en el dibujo pintadas en algunos “collages” llenos de texturas, fuertes tonalidades y formas fuera de lo normal que en la nueva plástica se llama  destructivismo. 

Me gustó más la propuesta poética de las fichas técnicas que muchos de los cuadros que son mas bien arte escénico para  teatro, son objetos de  decoración conceptual a pesar de que Olga sea un icono de la plástica joven Hermosillense. Tiene buen oficio pero no motivó mi placer estético. Me gustaron “Regreso”, “La juguetería desconocida”, “Playas de Marte”, “Yo caminé por el Meridiano”, “Las perturbaciones” y “De este lado del rojo”,  por sus dos delfines.

La otra exposición que asistí fue la de la Asociación Estatal de Artistas Plásticos de Hermosillo en la galería del Centro de Culturas Populares e Indígenas, compuesta por  26 obras de pintura y grabados con una propuesta sobre arte abstracto de los sesentas, que se distinguió  por la carencia de   belleza. Sólo tienen un merito regular “Ser difuso” y “Encuentros del alma”, por Delma Garza. Pero, los grabados están mejores, me gustaron “La lucha”, Productor de ilegales”, y “Lupita”, por Darío Ruiz, “God bless América” y “Síntoma del tiempo” por Claudia Chávez y “Diaconas” de Febe Aday.

Del arte conceptual “Tu, yo y él”, “Ustedes” y “Nosotras”, de Gissel Rascón, a base de figuras rectilíneas y geométricas   bordadas con hilo negro en fondos blancos no me gustaron.

Como apunte para la historia del arte en Sonora, en 1978, su servidor, es uno de los pioneros del arte objeto con la obra “Derriere púrpura” y otras realizaciones  conceptuales, que se inició  durante mi recorridos  por el antiguo mercado municipal de Cajeme para ir a una fonda a saborear suculento cocido, donde  encontré tirada con las piernas para arriba y en un tambo lleno de  basura,  un derriere de escaparate todo sucio y raspado,  analicé sus formas  y perfectas proporciones, la recogí y ante el asombro de todos, me lo llevé bajo el brazo  para hacer  de esta figura una obra de arte, ya en mi taller de dibujo, la restauré y  pinté de color púrpura al esmalte para exhibirlo a mi escasa clientela.

La segunda obra de arte conceptual o instalación  creada por mi, fue  en septiembre de 1982, en San Carlos, con la obra “El sanitario del mundo”, diseñada artísticamente días después del maremoto y el oleaje de  las olas tsunami que dejaron miles de metros cúbicos de arena en  la playa contigua a los Condominios Conquistador  y La Roca, Con tanto material disponible,  construí   tres pirámides como de tres  metros y medio de altura, como esculturas conceptuales, de la cuales, en la central,  coloqué un sanitario blanco que rescaté del vaivén de las olas.

Su valor social fue el regocijo de la niñez y familias que venían a la playa a observarla y escalarla por la curiosidad de conocer que contenía la taza, me dio mucha risa al observar como un turista norteamericano, un sábado por la tarde y en exclusiva,  actuó imitando la escultura  “El pensante”, sentado en la taza y contemplando el majestuoso mar de Cortés enfrente de él. Semanas después el  Presidente Municipal de Guaymas, me ordenó  destruirla por atentar contra  la “Buenas costumbres de la sociedad guaymense”. Cuando a la bahía la utilizaban como la fosa séptica más grande del mundo. ¡Increíble! No le hice caso hasta el último día del citatorio debido a que perdió su originalidad cuando la policía sustrajo el sanitario y decidí destruirla   pagándole  a un tractorista por su trabajo.

Entre 1982 a 1984 en el mismo pueblo costero realicé varias obras conceptuales e instalaciones con objetos de mi colección utilizando como modelos a mi perro “El furioso”, que me envenenaron, "El derriere púrpura", arriba citado, mascaras de chivatos yaquis y una cabeza de venado disecada, para crear, entre pitahayas y cardones cercanos a mi tinaja preferida, en playas y rocas de San Carlos, fotografías del arte del realismo mágico de mi desierto onírico y  dibujos a la tinta china para luego exhibirlos en mi galería de arte  del edificio  La Puerta del Sol.

Como pueden ver estimados lectores, la propuesta de arte conceptual no es novedad para muchos de nosotros porque tienen una antigüedad de 28 años en Sonora, pero que en la actualidad ha sido descubierta por toda una generación de artistas que lo consideran de moda post modernista. El arte conceptual expuesto en la Ruta del Arte del “Cervantinito”, nada propuso porque le faltó plasticidad y originalidad, son más bien objetos de  utilería doméstica  faltos de valores plástico y estético. 

 

Pie de foto: El rostro más bello en la pasarela ante los Pintores del Festival de Álamos. Acuarela por el arquitecto Francisco Sánchez López