Cronista de Arquitectura, Arte y Ballenas de Sonora. México y USA.

Leyenda del Difunto Arquitecto del Templo La Santísima Trinidad de Pótam, Río Yaqui, Sonora.

El propósito de visitar al pueblo de Pótam, río Yaqui, segunda cabecera de los pueblos río abajo fue para continuar la investigación de la arquitectura histórica de culto en la región sur de Sonora. Fue satisfactorio regresar porque mi  primer   viaje fue en 1976, durante el servicio social de arquitecto por la Universidad de Guadalajara; diez años después, durante recorridos turísticos con turismo francés y norteamericano para el Club Med de San Carlos.

El motivo fue encontrar la tumba del arquitecto anónimo que diseñó y construyó el templo de la Santísima Trinidad de Pótam en 1926, como resultado de paz de los yaquis con el Adolfo de la Huerta, quien autorizó la construcción de otros cuatro bellos templos en los principales pueblos yaquis.

Cuenta la leyenda escuchada en testimonio oral nativo: -El arquitecto murió al caerse desde uno de los arcos ojivales de la torre campanario y  desde entonces quedó inconclusa porque ningún otro albañil mexicano o yaqui quiso subirse para continuar los trabajos de albañilería por el temor o superchería de que la “Mala suerte” del difunto arquitecto se le pasase a su continuador y muriera en la misma forma de su antecesor: Fue enterrado en una tumba en forma de montículo oval de tierra con cruz de madera rudimentaria en el camposanto frente al templo por miembros de la tribu y que las mujeres del mismo lo ofrendaba el Día de los Muertos por muchos años.-

Como “la curiosidad mató al gato”, asegura el dicho popular, desde que supe el relato investigué al respecto con la pretensión de descubrir su nombre y su tumba.

Así que al llegar al poblado camine hasta el inmensa explanada de la iglesia y a la Comunila (Oficina) de las autoridades tradicionales para solicitar un permiso, pero nadie estaba presente; un transeúnte indicó la casa del comandante Espinosa y al presentarme ante él, le comenté el suceso histórico y el propósito de la visita, contestando no saber nada hasta ese día y autorizó tomar fotografías del templo.

Hermoso edificio de planta arquitectónica en forma de cruz latina  y una nave central con dos laterales construido con muros y contrafuertes de ladrillo aparente y ventanas ojivales con vidrios multicolores.

Su fachada norte está compuesta por un pórtico con columnas y capiteles marcando la entrada con puerta metálica y cornisa. Sobresale la torre campanario de dos cuerpos con vanos de arcos ojivales, tal vez, rematada con una cúpula esférica y cruz. Elementos típicos del estilo neoclásico sonorense predominante durante el porfiriato en Sonora.

Parado exactamente en el sitio donde sucedió el accidente, me puse a observar los montículos de tierra de mayor antigüedad sin éxito porque no tienen epitafios. Pero, al caminar entre la puerta a la Cruz atrial del camposanto, observé una cruz blanca enterrada en la tierra con basura, sin montículo oval, abandonada  a su suerte y  sin ofrendas del pasado Día de los Muertos.

Al estar fotografiando el templo y cementerio, llegó el vigilante contra el grafiti,  vandalismo y robo de santos, indagando mi presencia en el lugar: Le aseguré tener permiso del comandante y no pretendía robarme ninguna ofrenda o cruces  típicas de este lugar. Le repetí el relato anterior, contestando no saber nada al respecto. Pero, aproveché  para inquirirle sobre las tumbas más viejas al estar parado frente al campanario y amablemente, me guió:

-Aquellas tres cruces de madera de por allá, son las primeras tumbas y las más antiguas-, señaló. Las situadas al oeste, casi enfrente de las columnas de la portada, las descarté por estar cubiertas con piso de cemento.

Girando al este y contiguas al muro del campanario, indicó: -Ahí no puede estar porque estuvieron las tres campanas amarradas en un tronco de mezquite (pórtico) y al subirlas al campanario hace muchos años se dieron permisos para esos entierros.- Que también descarté por las ofrendas: -Esas dos de allá atrás, son  de algunos antepasados y de muchos años.- Pero, no puede ser la que buscaba por tener lapidas modernas.

Al preguntarle sobre la cruz blanca de cemento a unos tres metros frente a la puerta de entrada donde estábamos platicando, comentó: -Es de las más viejas y de las primeras, pero no se sabe quien está enterrado ahí, es solitaria, nadie ha vienido a verla por más de medio siglo, está abandonada por no tener deudos en la tribu y nosotros los encargados de la iglesia la mantenemos por respeto al difunto.-

-Adentro de la iglesia está una placa empotrada en el piso con la fecha de su construcción en 1926 y algunos nombres-, agregó, mi informante, pero, por estar cerrada no la pude leer, así que tengo que regresar algún otro domingo.

¿Será esta la tumba del arquitecto que tuvo la mala suerte de morir en este lugar?

No sabré con certeza hasta que un antropólogo forense dictamine su veracidad y mientras tanto, la cruz blanca la tomo como cierta, porque no puede ser de un jesuita o franciscano debido a que a ellos los enterraban en el presbiterio y a los conversos en el camposanto de la ex misión cabecera de Pótam que ya no existe porque esta ubicación del Conti y la traza urbana data después de 1890 como el Pueblo Nuevo de Pótam fundado por la Comisión Científica de Sonora porfirista.

Será cierto o ficción vernácula, no lo sabré, sólo me contaron esta formidable historia del mundo de los artífices de la arquitectura que tenemos que morir para continuar la evolución de la especie. Tal vez sea una "Yaqueada".

Tampoco quise subir al campanario para captar panorámicas y mirar al suelo, no vaya a ser que la mala suerte del arquitecto difunto se me pase por curioso y también me caiga desde esa altura de siete metros y me mate.

Esquina noreste del templo desde  los vanos ojivales inconclusos del campanarío se mató el arquitecto anónimo.

Fachada norte con camposanto al frente. Desde los vanos del segundo cuerpo se cayó y mató el arquitecto constructor.

Otra vista del templo de la Santísima Trinidad de Pótam. Inconcluso desde 1926.

Tumba donde se supone es del arquitecto anónimo sepultado en este camposanto yaqui.

Fotografía  por Francisco Sánchez López. ¡No me las roben!

Material protegido por derechos de autor del titular Arq. Francisco Sánchez López.  Registro SEP-509989/78. Se prohíbe la reproducción  de este artículo y fotografías, se requiere la autorización escrita por el autor. ¡Di No a la Piratería!

Arquitecto, Fotógrafo, Artista del Arte del Realismo Mágico, Ecologista Protector de Ballenas en el Mar de Cortés,  Periodista Cultural en crónicas y críticas de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui de Ciudad Obregón, Sonora, México.

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Architect, Photographer, Artist of Magical Realism Art, Ecologist in the Sea of Cortes Whales Protection. Cultural Journalist in art chronicles and critics for the Cultural Affairs supplement of El Diario del Yaqui newspaper in Ciudad Obregon, Sonora.


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