Revista Crónicas de Arte y Arquitectura.

Francisco I. Madero en la Ciudad Jardín de Empalme.

Estimados Bloggers: Saludos, de nuevo navegando por el ciberspace con estos reportajes periodísticos  Tras la Huella de la Revolución Mexicana por Sonora, gócen del sigiente.

 

¡Francisco I. Madero en la Ciudad Jardín de Empalme!

 

Para celebrar los festejos del Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana he viajado por las estaciones  del ferrocarril SudPacífico de México siguiendo la huella de Francisco I. Madero por la región más porfirista de Sonora con la idea de honrar su memoria al legarnos el Sufragio Efectivo, la No reelección y la Libertad de Escribir.

Sin ningún incidente violento entre los yaquis “Alzados” y el tren de pasajeros con Francisco I. Madero a bordo y lo largo del territorio en conflicto armado, éste, desde la ventana, observó la perspectiva del Valle de Guaymas con sus 60 haciendas  frutículas y agrícolas de prominentes hacendados guaymense antes de que la máquina de vapor anunciara su arribo a la estación y centro ferrocarrilero  de Empalme, el 12 de enero de 1910.

Cien años después, llegué a la moderna Estación de Empalme con fachadas estilo internacional  y al  bajarme del carro del Diario del Yaqui,  entré a la misma para   solicitar permiso a los agentes de seguridad e indagar sobre la vieja estación de 1905 y el destino final de las locomotoras de vapor: El jefe en turno, me informó: --La vieja estación estaba en  Bella Vista... A la entrada del poblado está  una máquina, y la otra, en el Museo Ferrocarrilero de Puebla--.

Llegamos a la citada dirección para ver sorprendido la ignominia cometida contra la bella locomotora negra del Ferrocarril de Sonora al sobreponerle el antiestético Monumento al Centenario de Empalme (1905-2005) cubriéndola con horrendas estructuras metálicas que sostienen tres columnas estilo Brasilia pintadas con  colores patrios quitándole visibilidad por la absurda imposición conceptual de la estética  kitsch  boursista.

Después de fotografiar el híbrido monumento, pregunté por la estación a uno de los integrantes del grupo norteño Los Caporales, señor Daniel Felipe Osuna Mendoza, quien, dejando su guitarra en el carro, amablemente, nos acompañó al lugar, para señalarme: --¡Aquí estuvo la caseta de madera  de la vieja estación!--: Me sorprendió observar una placita con bancas blancas y una rueda de hierro dorada como monumento enfrente del desolado derecho de vía.

Me paré sobre la vía del tren  para imaginarme la magnífica escenografía que sorprendió a nuestro personaje: El estero Rancho San José y  la silueta del domo y torre blanca de  la ex misión jesuita de San José de Guaymas enfrente de él; a la derecha, el cerro de la Piedra Volada y a su izquierda, la barra El Inglés, el puente de madera,  la  bahía exterior de Guaymas y  su majestuosa orografía.

Inquirí al señor Osuna: ¿Cómo fue este campamento ferrocarrilero?, Acomodándose el sombrero, me indicó: --Había muchas “Tehuas” habitaciones sobre rieles (casas-furgón de madera) de los ferrocarrileros que la compañía movía con todo y familia; había 500 casas de madera construidas por los gringos del ferrocarril, quienes al irse, las regalaron a sus empleados y  las quitaron en 1988.... Todo cambió con  el ciclón Jimena--.

¿Qué apariencia tenía  la vieja estación? Seguí preguntándole después de admirar el bello panorama ferroviario: Con  buen gesto, sugirió: --Los invito a mi casa que fue la Oficina del  Registro Civil con su asta bandera,  similar  a la estación pero tres veces más grande--. Después de tomar  fotografías de su hogar,  con mucho orgullo me mostró su vetusto escritorio de madera maltratado, añadiendo: --Charles Chaplin, “El Borolas” y sus esposas firmaron aquí las licencias matrimoniales expedidas por el Municipio de Empalme--. Antes de partir y agradecerle su valiosa información, él no se quedó con las ganas de añadir: --La próxima vez lo llevo a las trincheras usadas en la Revolución frente al cerro de la Piedra Volada--.

No puede entrevistar al cronista de Empalme ni visitar el Museo del Ferrocarril porque la intención es describir  el urbanismo, el medio ambiente y la arquitectura observada por  Madero.

 

 

Pie de foto 1: Vía del tren por la que llegó Madero a Empalme.

 

Pie de foto 2: Casa de Daniel Felipe Osuna Mendoza y ex oficina del Registro Civil similar a la vieja estación que vio Madero. El perro  impedía la entrada.

 

 

Pie de foto 3: En esta placita estuvo la vieja Estación de Empalme del Ferrocarril de Sonora donde Madero cambió de tren a Guaymas.

 

Pie de foto 4: Antigua locomotora de vapor que corrió por Sonora.

 

Pie de foto 5: Locomotora vieja del Ferrocarril de Sonora.

 

Pie de foto 6: Monumento al Centenario de Empalme 1905-2005.

 

Pie de foto 7: El señor Daniel Felipe Osuna Mendoza componiendo un corrido sobre el escritorio utilizado por Charles Chaplin.

 

Pie de foto 8: Fachada oeste  similar a  la antigua estación de madera.

 

Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.

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Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, escritor, periodista en crónicas y críticas de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui y articulista de la revista Yuku Jeeka de la Agrupación para las Bellas Artes, de Ciudad Obregón, Sonora, México

 

 

 

 

 

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