Cronista de arquitectura. arte y ballenas de Sonora. México

El Conti religioso entre los Mayos de Pueblo Viejo de Navojoa

Estimados Bloggers: En esta ocasión subo a la web la crónica de una visita al Pueblo Viejo de Navojoa donde pude presenciar los festejos católicos de El Conti en la iglesia de San Juan entre el pueblo mayo y visitantes yoris de la Ciudad de Navojoa. ¡Fantástico!

 

En el Pueblo Viejo de Navojoa: La ceremonia mayo del Conti cuaresmal.

 

Con días asoleados y noches frías estamos despidiendo al invierno desértico que en este año no hubo  espectaculares nevadas en la sierra Baja Tarahumara y ni siquiera hizo mucho frío en Álamos o en la llanura de Cajeme y en el Valle del Yaqui a pesar de los frentes fríos pronosticados.

Por ser parte de la cultura del agua promoviendo su uso sustentable y conservación del medio ambiente he rehusado marchar en contra del proyecto Sonora Si para   no ser manipulado por los  agitadores profesionales de la dictadura oficial pristina que quieren tranzar el acueducto El Novillo -- Hermosillo por el Plan Hidráulico del Noroeste para traer agua contaminada del río Santiago y de los once ríos sinaloenses y cometer el ecocidio más grande del mundo en la llanura costera  que atenta contra la vida reproductiva de las 1800 especies marinas del mar de Cortés que culmina en los escualos y ballenas que protejo contra viento y marea.

Mejor opté por visitar el viernes pasado, la magnífica ceremonia religiosa mayo de El Conti por motivos de la Cuaresma católica muy arraigada entre los habitantes de la comunidad mayo del Pueblo Viejo de Navojoa, ¡Cuna de la Revolución Maderista en Sonora!, localizado al oriente de la Ciudad de Navojoa y cercana al cauce del río Mayo.

Tradición religiosa católica yoreme que interpretan muy a su estilo ancestral  el Víacrucis de Jesucristo hasta su crucifixión ante el pueblo Judío de hace dos mil diez años, llevado a cabo en la explanada y atrio de la iglesia de San Juan Bautista por las y los fiesteros, las autoridades religiosas, capitanes de los chicoteros y de los fariseos o chapayecas representando a los soldados romanos según lo indica la historia de Cristo.

Me bajé del camión urbano a una cuadra de la  plaza para caminar siguiendo las huellas de dos fariseos rumbo al atrio de la iglesia: Ingresé en ella sin mi cámara en ristre hasta llegar al altar y santiguarme al estilo mayo ante el Santo Patrono San Juan colocado en el altar bellamente decorado.

Me presenté ante el cobanaro Alejandro Zazueta Franco que estaba platicando con unas señoras  para solicitarle su permiso para presenciar la ceremonia y tomar fotografías de la misma; después  de meditarlo un rato, me contestó:  --Puede usted ver el Conti pero no puede tomar fotografías en el interior de la iglesia porque estamos en la ceremonia religiosa de la Cuaresma según nos lo indica la tradición, pero si  puede tomarlas afuera, en la calle--.

Le di las gracias despidiéndome de él con un apretón de mano al estilo yóreme y me puse a curiosear la construcción minimalista pobre del interior del templo dividido en una nave central y dos laterales con columnas y trabes de madera rústica artesanal; la estancia de los treinta chapayecas poniéndose sus mascaras de cuero  con diferentes y variadas iconografía dual de seres imaginarios  humanos y animal que llevarán cubriéndose el rostro por cuarenta días; detrás de la reja, los esperaban sus padrinos y madrinas que los acompañaran en las peregrinaciones hasta el Sábado de Gloria; la ramada tradicional para el baile de la danza del venado y de la  pajkola y contigua a ella, la cocina comunal con hornillas de adobe sosteniendo una olla negruzca con cocido calentado con leña y cubierta por un moderno cobertizo de lamina.

Afuera admiré la explanada antigua de las rancherías mayo con la cruz antigua de madera clavada en el suelo; la plaza y su kiosco; los juegos infantiles, los puestos de vendimia y el gran ambiente de feria pueblerina por los cientos de visitantes locales y descendientes radicados en Navojoa.

En eso estaba cuando se me estremeció el cuerpo al escuchar el sonido armonioso y rítmico del tambor de cuero de venado o chivo con  la insignia dibujada: ¡Viva el Pueblo Viejo de Navojoa! Anunciando el inicio del Conti en el altar cargando las fiesteras las imágenes de la Virgen María y un cuadro de Cristo crucificado sobre bases de carrizo y techo de tela, acompañadas por dos niñas vestidas de blanco, mujeres adultas y jóvenes con banderas y banderolas multicolores y demás integrantes de la ceremonia.

Los vi salir de la iglesia para postrarse ante la cruz de madera de la explanada tradicional para realizar rezos en español y  en su  lengua yuto azteca materna por el maestro de la iglesia arrodillado sobre el suelo, mientras que, los chapayecas se colocaban detrás de los fiesteros en dos filas bailando al son de sus tambores custodiados por los capitanes chicoteros enclaustrados por la multitud de espectadores.

Al dirigirse la peregrinación al poniente, decidí unirme a ellos en todo su recorrido por las calles al poniente y sur del templo haciendo paradas ceremoniales en lugares solo conocidos por ellos sin importarles la infraestructura urbana ni las construcciones levantadas en sus sitios religiosos tradicionales; en algunas de las estaciones, observé como los fariseos se sentaban o se acostaban en la calle para luego proseguir con la marcha bailando y jugando bromas al publico asistente hasta regresar a la explanada—atrio, ingresar al templo, colocar las imágenes sobre el altar para concluir la festividad tal y como lo indica la costumbre.

Emocionado quedé por  la solemnidad con la que efectúan su ritual católico y ancestral; por su devoción a Cristo, la Virgen María y al Santo San Juan Bautista; su respeto por la tradición de la Cuaresma con humildad y sin interrupciones extrañas durante el recorrido: Porque estos sentimientos no se ven en los fieles  católicos ni en otros cultos religiosos de las ciudades mestizas del estado y país.

Antes de regresar a Cajeme, visité por primera vez el cauce del río Mayo transformado en pequeño canal con agua rodante e  impresionante paisaje de la Alameda, caminé por la plaza admirando el ambiente de fiesta y la arquitectura histórica minutos antes del esplendoroso atardecer anaranjado mientras meditaba: Qué estas costumbres y usos tradicionales de los mayos, no se pierdan en las próximas generaciones por el empuje y fuerte penetración  de las culturas mestiza mexicana,  gringa y global, por ser el centro de sus  expresiones estéticas vernáculas que deben de perdurar.

 

 

Pie de foto 1: La  iglesia de San Juan y explanada donde se celebra, cada viernes, el Conti alusivo a la Cuaresma católica por la comunidad mayo.

 

Pie de foto 2: Chapayecas o fariseros mayos con sus mascaras cumpliendo una manda durante la Cuaresma católica.

 

Por favor de no substraer esta foto. Gracias.

 

Fotografías por el arquitecto Francisco Sánchez López

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Francisco Sánchez López.

Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, escritor, periodista en crónicas y críticas de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui y articulista de la revista Yuku Jeeka de la Asociación para las Bellas Artes, de Ciudad Obregón, Sonora, México

Página web: www.arqsanchez.8m.com 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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