El Lugar de Encanto en Cócorit:¿Es una broma?
Estimados bloggers: Saludos cordiales. De nuevo fui de visita a Cócorit mi pueblo cajemense preferido para asisitr a la apertura del Lugar de Encanto promovido por el Centro Cultural Cócorit y por la asociación civil de gente no yaqui que han sido señaldos como promotores de esta recia cultura.
He aqui, el relato. ¡Gócenlo! porque ya no voy a escribir sobre Cócorit, sólo una crónica más y se acabó mi tiempo dedicado a este lugar porque no me gusta lo que el futuro deplora a este pueblo neoclásico porfirista de 1895 porque no es la ex mision jesuita que perdida está en el tiempo y espacio agrícola del valle, a pesar de la versión oficial municipal y de Humberto Ramírez.
¡Un Lugar de Encanto por la Alameda de Cócorit!
Confortante estuvo la primera lluvia nocturna anterior al caluroso verano desértico propicia para la siembra de algodón en el valle y visitar el pueblo de Cócorit recorriendo su Alameda, disfrutar de los paisajes agrícolas y saborear su ambiente pueblerino desde la perspectiva de la plaza y arquitectura, lamentando la lenta muerte de sus grandiosas ceibas y deplorar su futuro inmediato de la transformación urbana y transición cultural de vernácula a prestadores de servicios turísticos por así convenir a los nuevos inversionistas inmobiliarios y turísticos cajemenses que lo ven, no cómo pueblo histórico, sino, como lugar de utilidades millonarias.
Entre vetustos álamos secos propuestos como Esculturas Monumentales Naturales por mi proyecto "Visión de Cultura para Cócorit", asistí a la primera versión de la promoción etnoturistica de la cultura yaqui en terrenos del Centro Cultural Cócorit para disfrutar y porque no, cuestionar el sitio denominado ”Lugar de Encanto”, junto al Itam, por la Alameda Antonio Valdés Herrera,
Me bajé del camión para entrar a un lote vacio de media hectárea sin motivos paisajísticos ni arquitectónicos y mucho menos de "encantamiento", excepto un grupo de borregos cruzando el campo rumbo al canal (han de ser yoris hechizados); raquíticas enramadas de carrizo tradicionales yaquis formando un cuadrado delimitado, al norte: para la danza y música tradicional; al sur: La cocina-fonda llena por los integrantes de las autoridades yaquis de la Loma de Guamúchil, el verdadero pueblo tradicional yaqui de Cócorit y no la actual comisaría que tiene sus origenes en un asentamiento militar de la época del porfiriato; al este: enramadas con puestos de magníficas artesanías y al oeste: consultorios de medicina tradicional con curanderas y sobadores de la tribu.
Tal vez, la falta de publicidad fue el motivo de los escasos visitantes de cocoreños, esperanceños y cajemenses, pero no importó, ya que recorrí las instalaciones mientras escuchaba melodías de la música popular yaqui con el dueto, Lagunero de Bataconcica, cantando: “El Periquito de Lolita”, “María, La Morenita”, de su inspiración y al trío de María Magdalena y sus Jilgueros de Vícam, deleitándome con “Hemeregilda”, “María Antonieta” o "El Chiquelite”, con su voz armoniosa cantando en lengua uto azteca.
Al sonar las jícaras de agua y de tierra junto al tambor y flauta de carrizo me aproximé a la enramada norte para observar la Danza del Venado y Pajkola ejecutadas por dos diferentes grupos; Uno, procedente del barrio Mérida, de Pótam, río Yaqui, bailada por el masso Leonardo Valenzuela Castro, al ritmo del son referente al hábitat serrano del venado cola blanca y su fauna de acompañamiento como el coyote interpretado por el pajkola mayor Jorge Álvarez Flores.
El otro, por nativos de la Colonia Militar y Huirivis compuesto por el danzante Jesús Antonio Vásquez Dolores y el pajkola mayor Leonardo Buitimea Nieves cantando el son Buiapo o La Flor. Sorprendido quedé cuando me indicaron que este grupo representó el año pasado la danza folclórica de México en París, Francia. ¡Enhorabuena! porque la danza que vi es más autóctona y más tradicional que las de Etchojoa.
Al concluir el bailable me dirigí a observar le exposición de bellos vestidos tradicionales con flores bordadas a mano con originales diseños hechos por la amable señora María Cristina Valencia Jusacamea, las preciosas máscaras chivatos y collares que usan los pajkolas elaboradas y pintadas por Julián González Cienfuegos, ambos del poblado de La Loma de Guamúchil; admiré, en otra mesa, los penachos de piel de zorra con plumas y arcos usados por los antiguos guerreros yaquis en defensa de su territorio y tradiciones realizados por Rubén Hernández y demás piezas similares a la anterior expuestas por las señoras Macarena Navarrete Ruiz, Luz Beteme Jota y Erendira Martínez Jota, de Vícam Estación, quienes atentamente me mostraron, educaron e inspiraron a apreciar más su arte utilitario tradicional.
Mi sorpresa grande fue al encontrar de nuevo a la curandera general doña María Félix Gotogopicio y consultar con ella por la pasada “Limpia” hecha en Etchojoa, me dio hierbas para detener la “Envidia y Odio” de mis yoris detractores y me instruyó brevemente sobre el uso medicinal de las plantas endémicas del desierto que estamos destruyendo para curar enfermedades. Mientras la escuchaba, miraba a las otras curanderas doña Teófila y doña Ofelia de Vícam Pueblo y doña Lucia de la Loma de Guamúchil.
Cómo el dolor de mi espalda es insoportable debido a múltiples accidentes graves sufridos en mi juventud, aproveché la ocasión para consultar con don Arturo Valenzuela Siáric, de 80 años de edad y apariencia de 50, famoso sobador yaqui entre los deportistas que lo visitan en el barrio del Tremolete de Vícam Estación. Acostado sobre un catre me sobó la espalda y sentado en una silla los hombros, quitándome los intensos dolores para dejárme como adolescente. ¡Muchas Gracias!
Como traía hambre fui a la enramada de la cocina tradicional para degustar un plato de sabroso guacabaqui con tortillas de harina sobaqueras, por ser uno de mis platillos favoritos en el mundo, mientras otras personas degustaban carne con chile preparados por las señoras Domitila Molina, Felipa Somachi López y María del Rosario Hernández Ursúa, la mera jefa. ¡Sabroso y verdadero sazón yoreme!
Por alguna razón, este lugar de Encanto me recordó a las instalaciones del Festival de la Estación de Radio de los Tres Ríos en Etchojoa, por la similitud (¿Piratería?) que encontré. ¡Lastima!, porque si esta asociación civil presidida por Luis Rodolfo Bours tienen dinero y talento para diseñar algo novedoso, ¿Porqué se construyó y programó una copia fiel o pirata del festival etchojoense que he disfrutado por varios años? ¡A bárbaros!
Aproveché la ocasión para querer entrevistar a las autoridades tradicionales de la Loma de Guamúchil para saber su opinión sobre la exposición de su cultura por estos yoris de Cajeme, si autorizaron la misma y si están conforme con la reproducción de las máscaras sagradas de los Fariseos usadas por manda religiosa durante la Semana Santa Yaqui y sobre la proliferación de danzantes venados y pajkolas por los grupos de danza en Cajeme, porque siento una falta de respeto a su autoría intelectual y a sus derechos de autor que como Tribu Yaqui son propietarios de este acervo cultural, artístico, religioso.
También, si están de acuerdo en permitir que su cultura sea un producto turístico del mercado inmobiliario-turístico y sus aparentes nuevos dueños que están promocionando la vernácula cultura yaqui como si fuese la raíz del cajemese y su cultura híbrida sin folclore regional, o del cocoreño mestizo, la mayoría descendientes de colonos del sur de México y de pocos sonorenses.
No fue posible, regresaron a la Guardia Tradicional de su pueblo después de comer. ¡Ni modo! Pero me indigna esta pasividad de los yaquis tradicionalistas que no levantan su voz para exigir que su magnífica cultura vernácula es de su pueblo yoreme que está siendo utilizada por yoris y universidades de Cajeme (Itson, Itesca, Tec de Monterrey) con apoyo de los yaquis "oficialistas", y el Centro de Culturas Populares e Indígenas, tomando éstos terminos de la division interna de la gandiosa Tribu Yaqui. ¡Lastima!

Pie de foto: Las enramadas del “Lugar de Encanto” en Cócorit.

Pie de foto 2: Los hermanos Durón con las autoridades yaquis de la Loma de Guamúchil comiendo la sabrosa carne con chile.

Pie de foto: La danza del venado yaqui que fue a París, Francia, representando el floclore de México. De espalda, el promotor Rodolfo Bours presidente del Centro Cultural Cócorit.

Pie de foto: La cocina tradicional yaqui, la señora está sirviendo el sabros guacabaqui, mi platillo favorito en el mundo.

Pie de foto:La amable señora María Cristina Valencia Jusacamea vendiendo sus vestidos tradicionles bordados con sewas (flores) y demás familiares con sus artesanías.
Fotografías y texto por el arquitecto Francisco Sánchez López. Derechos Reservados (Copy Rights). Material protegido por derechos de autor del titular Arq. Francisco Sánchez López. Registro SEP/CP-509989/78/Son. Se prohíbe la reproducción total o parcial de este articulo y fotos con fines de lucro, se requiere la autorización escrita por el autor. Se puede reproducir con fines didácticos mencionando la fuente, el autor y otorgando los créditos editoriales en cualquier medio de comunicación. ¡Di No a la Piratería!.
Francisco Sánchez López.
Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, escritor, periodista en crónicas y críticas de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui y articulista de la revista Yuku Jeeka de la Asociación para las Bellas Artes, de Ciudad Obregón, Sonora, México.
Página web: www.arqsanchez.8m.com E-mail: artecajeme@yahoo.com