Cronista de arquitectura. arte y ballenas de Sonora. México

¡La cultura yoreme (yaqui) en Cócoim (Cócorit): Opiniones variadas!

Estimados bloggers: Los cordiales y compartir esta crónica sobre las manifestaciones artísticas en Cajeme o Ciudad Obregón que se suscitana diario y de las cuales, gozo de ellas y comparto con ustedes en la web.

 

Qué hermosa luna llena amarillenta apareció sobre la sierra Oscura al oriente de la ciudad, me recordó a las que observaba frente a la bahía de San Francisco reflejada en el mar de Cortés acompañado por alguna de mis musas rubia, ojo azul tomando champaña. Remembranzas de un ayer  pasional, de inspiración  y creatividad artística en el realismo mágico de los yaquis y seris, arte objeto y muralismo petroglifo en la bohemia de la década de 1980 en San Carlos, anterior a la crisis económica personal más no una crisis plástica o existencial.

Ha sido grato visitar el Museo de los Yaquis en la comisaría de Cócorit  para presenciar diferentes exposiciones y eventos culturales a invitación expresa de los esposos Trinidad Ruiz y Antonio Mejía, director del mismo.

La primera ocasión fue por motivo de la instalación conceptual de un paraje pesquero yaqui compuesto por vieja canoa de madera sobre arena y conchas; dos figuras realistas de pescadores obesos y chaparros en acción de levantar la red y sobre el muro posterior: Una pintura  paisajística de la bahía e isla de Lobos expresada con negruzco colorido y cielo azul con combinaciones de variadas tonalidades europeas realizado por el pintor Julio Hernández del Taller Integral de Arte, misma que, según la óptica de los valores artísticos y estéticos,  es una instalación carente de calidad museal en la terminación de los objetos,  no logró expresar  la escena de pesca ni la belleza esplendorosa de la costa yaqui, famosa por sus impresionantes atardeceres multicolores.

La segunda, fue para escuchar la conferencia “Identidad y Lengua Materna” dentro del marco del Día Internacional del Idioma Materno Indígena por el antropólogo Alejandro Aguilar Zeleny del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Delegación Sonora, ante escaso público reunido en la sala de exposiciones temporales, donde, observé la exposición de fotografía  documental (poco artística) sobre la niñez comcáac (seri) al no tener las fotografías  la gama del claro oscuro ni valor estético, porque no motivaron a apreciar la cultura seri.

--La cultura indígena está viva en su lugar territorial--, asentó el conferencista, dando como ejemplo a los pápagos del desierto de Quitovac, tierra sagrada para ellos que una empresa quería convertir en basurero tóxico.

Como estaban presentes el cobanuac Francisco Valencia Ramírez y demás  autoridades tradicionales del pueblo de la Loma de Guamúchil (el verdadero pueblo de Cócorit),  las intervenciones de los yaquis se inició en su lengua yuto azteca sin traducción simultánea al castellano.

El profesor Sileverio, planteó la importancia de --No perder la lengua indígena para no perder la identidad yaqui, quienes siguen en pie de lucha...  La lengua materna es indispensable para los 8 Pueblos Tradicionales yoremem--. Le siguió la señora Anabella Carlón Flores del pueblo de la Loma de Bácum y comisionada para la protección de los recursos naturales yaquis y conservación del jaguar, aseverando: --Respecto al idioma materno nos sentimos orgullosos  y no nos da vergüenza hablarlo--.

Como me gusta intervenir en las sesiones de preguntas, expuse: --Las palabras “cahita” y “yaqui”  no son verdaderas lingüísticamente hablando, carecen de   etimologías  yuto azteca  y  greco latinas porque fueron  castellanizaciones  de sonidos guturales de los yormem escritos por iletrados soldados españoles y  cultos jesuitas a partir de 1533...: La palabra “cahita”, proviene del vocablo “cáaita” usado como negación anterior a un verbo y como ejemplo, indiqué: ¿Dónde está el oro? ¿Dónde queda  la ciudad de Quibira y Cíbola? Preguntaban los españoles; los yoremem, musitaban: “Cáaita”, (no hay, no sé)--.

Por la pobre mentalidad del español y de los frailes, dedujeron que esta tribu hablaba el idioma “Caita” escribiéndolo ya castellanizado como “Cahita” y  los nativos del río eran los“cahitas” de la Nueva Vizcaya en sus relaciones al virrey de México.

La palabra “yaqui”, tiene el mismo pasado, porque los frailes y soldados escuchaban la expresión “Jiac ba tue”; los extranjeros dedujeron por el sonido de “jiac” que  eran los “jiaquis”  y nombraron al río “jiaquimi”, para castellanizarla como Hiaquimí y después como “Yaqui” hasta nuestros días.  ¡Ehui! (Sí), exclamó, muy entusiasmado el cobanauac Valencia Ramírez.

La última visita fue para admirar las diferentes expresiones de arte popular yaqui en la celebración de la “Waejma” (yaquización de la Cuaresma), fecha católica más importante en los 8 Pueblos Tradicionales. Después del acto inaugural con insulsos discursos  por los invitados especiales, Trinidad Ruiz nos dio aceptable introducción al tema para luego pasar a la sala para  admirar las obras montadas por los Promotores Culturales Yaquis:

Un Altar con dos cruces de madera, decorado con listones bajo un tapanco de mezquite y carrizo, faltándole las imágenes de los Santos Patronos, Vírgenes y pinturas de Cristo de los pueblos tradicionales o de perdida, los del barrio de El Conti, al poniente del canal “El Porfirito”. ¡Otra incongruencia histórica yori!  Porque tiene el nombre del yaquero general Porfirio Díaz Mori, Presidente de México en el siglo XIX, quien propició la guerra de exterminio contra la tribu yaqui auspiciada por los yaqueros de la oligarquía sonorense que nos ha gobernado desde la década de 1850 hasta el 2009 y por los actuales personajes de la caballada política continuará al infinito.

Me gustó mucho la instalación de mascaras, cruces, espadas y cuchillos de madera usados por los chapayecas, decorados con nativos colores y clavadas en montículo de tierra, objetos que tradicionalmente son quemadas el Sábado de Gloria, pero, burda y tosca está el fariseo, por obeso y desproporcionado. ¡Increíble!

El caballero de negro está impresionante por su vestimenta y pose, seguido por las imágenes de una muñeca de raza negra vestida a la usanza vernácula de los santos; un burrito representando a Judas en el Conti cuaresmal y un perrito caricaturesco que no ubico en los pasajes de la Waejma.

Quise entrevistar al cobanauac de Cócoim, pero no se pudo por su visita guiada al museo, me interesa su opinión sobre el generalizado sentir de muchos  cajemenses, de sí este recinto --Es un museo de los yoris exhibiendo la cultura yaqui con sentido de la mercadotecnia turística, o es museo de los yaquis--. En lo particular, opino, que es más bien una exhibición estilo pop art que museo como género arquitectónico.

Lo esperé mientras visitaba la pequeña biblioteca y sentado en originales muebles rústicos bajo frondosa ceiba degustando sabrosas empanadas de guayaba con café mientras observaba a una alegre y risueña mujer yaqui meciéndose en el columpio. Me agradó este lugar por placentero y la quietud para leer o pintar y saborear burritos de machaca de la cocina abierta al público. Lo frecuentaré porque es ideal para la apreciación de la cultura yaqui ahora que esta constitucionalmente establecida la interculturalidad yori-yormem.

Me enfadó la prolongada espera de más de una hora y  me fui a comer tortillas de harina sobaqueras con doña Oralia, comprar cinco pesos de churros de don Pablo en la plaza y regresar a Cáajeme.

 

Pie de foto: Representación de un chapayeca de la Waejma en el Museo de los Yaquis de Cócoim. Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.

 

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Francisco Sánchez López.

Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, escritor, periodista en crónicas y críticas de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui y articulista de la revista Yuku Jeeka de la Asociación para las Bellas Artes, de Ciudad Obregón, Sonora, México. 

Página web: www.arqsanchez.8m.com  E-mail: artecajeme@yahoo.com

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