La pajko gueye (fiesta de la pajkola) en Etchojoa,
Estimados bloggers: Saludos, fíjense que fui a ver el mejor festival de danza en Sonora y comparto con ustedes esta redacción para que aprecien y con su conocimiento conserven las tradiciones sonorenses.
Ideal estuvo el clima desértico para recorrer la ruta cultural entre Navojoa y Etchojoa de bellos paisajes de canales lineales y verdes sembradíos de cártamo y trigo en surcos de perspectiva móvil, solitario cerro azulado, monte seco empolvado, arquitectura vernácula y agro industrial, contempladas desde el camión de los Mayitos y su prepotente chofer, quien no escuchó la demanda de las ancianas fiesteras mayo y 60 pasajeros para detenerse frente a radiodifusora de Etchojoa, ¡Se amachó! Y nos bajó a un kilómetro de distancia. ¡Qué ingrato!
Placentero fue presenciar las magníficas expresiones culturales y artísticas de los yoremes mayo y yaqui, pima, guarijio, seri, huichol y mixteco reunidos para celebrar el XIII Aniversario de la Estación de Radio de los Tres Ríos con música, danzas y cantos tradicionales, pintura, bellas artesanías, medicina tradicional curativa y sabrosa cocina vernácula gourmet que ya la quisieran en París.
Después del registro y admisión gratuita presencié dos ceremonias: La presentación de los Santos Patronos por los Fiesteros de los pueblos asistentes ante el Altar mayor, donde, dejando mi pragmatismo a un lado y con respeto a la costumbre mayo ancestral, toqué las imágenes de San Juan Bautista, del Niño Dios y una pintura de Cristo para santiguarme y observar la danza de los Matachines, mientras me la describían el jefe de los Fiesteros de San Juan Tehueco, don Leonardo Bacasegua y la señora Petronila López Bacasegua y Alberto Yánez Cruz del pueblo de Charay, Sinaloa.
Crucé la explanada para ir a las hornillas de adobe con señoras torteando y echando al comal deliciosas tortillas de garbanzo. Compré dos y degustándolas, observé, al cenit, el acto inaugural iniciado por la romería de los Fiesteros, pajkolas mayores y danzantes venado yaqui, mayo y guarijio hasta situarse al lado poniente de la cruz de madera clavada en el suelo y valla de seguridad por los chapayecas con chicote al hombro.
Al pajkola mayor Federico Mendoza Valenzuela, del pueblo de Ohuisa, se le acabó su discurso en su lengua frente a las autoridades de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, de la radiodifusora indígena, presidentes municipales regionales y unos cinco mil asistentes en orden, afables por la interculturalidad yoreme-yori y sin borrachos. Recordé la “Línea de Hornos” del primer encuentro entre los yaquis y españoles por el río Yaqui.
Al concluir, recorrí la explanada observando las danzas del venado y pajkolas en las ramadas de los yaquis de Bácum y Pótam, de los mayos de Sonora y Sinaloa, de los guarijios de la Mesa Colorada, de los seris de Punta Chueca y mixtecos (de Oaxaca) del poblado de Miguel Alemán en la costa de Hermosillo.
Visité la exposición de pinturas de Cesar Barrera Huerta, profesor de tele secundaria y pintor mayo autodidacta costumbrista de Bacobampo. Al preguntarle sobre su arte, comentó: --No vivo de la pintura pero pinto con pasión... mis obras en piedra laja de Masíaca son reminiscencias del arte rupestre para expresar danzantes venados y pajkolas, conservar esta técnica expresiva para que no perder las costumbres y enseñar a la niñez cariño por sus raíces yoreme--. ¡Qué hermosura de danzantes mujeres venados!, exclamé, al mirar lajas con sensuales y esculturales cuerpos femeninos y bellos rostros de sus musas júuba íotas, los más bellos en el arte sonorense. Riéndose, opinó:-- Son danzantes femeninas oníricas como visiones de encantamiento--.
El pintor lírico Alberto Buitimea Estrella del pueblo de San Antonio de Huatabampo, me impresionó con sus cuadros expresionistas relatando magnífica iconografía de su pueblo. Al preguntarle lo mismo, contestó: --Mi arte no sólo son colores y dibujos sino transfiguraciones de mi cultura mayo--. Me gustaron: “Masso yéye” (baila el venado), “Masso yíbare” (Quien baila el venado), “La cueva de Bayojorit”, “El espíritu del desierto” y “Visión yoreme”.
Alejo Buitimea García, pintor del pueblo de Mochicahui, Sinaloa, mostrándome su obras estilo pueblo mexicano, replicó: --Nací con este don, soy autodidacta y estoy dando pasos por eso que llaman Arte--. Aprecié las tituladas “Fiesta pajko” y “Amanecer”. Creo que le falta más dominio del dibujo figura humana. De aquí, fui a observar los tallados en madera de cedro del navojoense Ramón Espinosa García, expresando magnífica imaginería y pasajes de las culturas mayo y yaqui.
La cultura comcáac o seri, los primero pobladores de América, siempre me ha impresionado por sus diseños artísticos en sus cestas coritas y sus coloridos collares de conchas y caracoles del golfo de California, como arquitecto, me asombró una “Haco haheemza” o casa oval construida con vara de ocotillo, ramas de gobernadora y salvia en flor.
Me deleité con la danza de la Canasta ejecutada por diez guapas y espigadas jóvenes del grupo “Taheojcö quijiti comcáac” (La gente de la isla del Tiburón) integrada por las hermanas Betzabel, Ejezabel y Mayra Torres vestidas con blusas de holán a la cintura, largas faldas y pintura facial multicolor en sus rostros con miradas expresando ancestral misterio, frente a inmensa pieza de torote tejida por la señora Susana Torres Cubillas para las fiestas de Punta Chueca.
¡Bravo, qué bella voz!, exclamé a los vientos vespertinos, al escuchar el canto a capella de esta ceremonia por la cantante Betzabel en su idioma Hohokan. Con orgullo me mostraron los hermosos collares y platos de torote manufacturados por las hermanas María Francisca y Patricia Moreno López de El Desemboque, pero, La danza de La Tabla no la bailaron por falta de un tablón.
Entre los guarijios observé la pobreza extrema y la danza de El Tuguri bailada por cuatro ancianas frente al cantador Juan Enrique o Rosario, de la Mesa Colorada narrando antigua melodía sobre la creación del mundo, según el gobernador Rafael Buitimea Quereña del pueblo de Tohui.
Mientras degustaba sabroso cocido en la ramada mayo del Capomo, Sinaloa, ¡Chamaquearon! a los estudiantes de la Universidad de Sonora queriendo fotografiarse con la magnífica danzante venado María Isabel: ¡Es Cábai, el otro, wacabaqui con tascaim y papawaki, pruébenla! Indicó el gobernador mayo; entre risas nerviosas, sólo uno se atrevió a probar la primera, y con gestos faciales de asombro, mencionó: --Está buena--.
¡Es carne asada de caballo! Les replicó el cobanahua mayo y todos soltamos carcajadas por las muecas y caras de espanto de los estudiantes por no ser suchi, del Suhi kito, hotdogo de la Plaza Unison o hamburguesa de la Macdonalds a lo que están acostumbrados y no saborean la carne de equino o machaca de burro. Ja, ja, ja.
¡Diosem chania! Saludé a las mujeres yaquis de Vícam para solicitarles un plato de sabroso guacabaqui con tortillas de harina sobaqueras mientras me situaba frente a las ollas con caldo hirviente, donde, recibí la mala noticia de la muerte de doña Pancha, mi amiga curandera muy poderosa de Vícam Pueblo por tres décadas. Miré el horizonte y la sombra de un mezquite para exclamar: ¡Descanse en paz! Y muchas gracias por curarme con "Limpias".
Compartí la mesa con el delegado estatal de la Comisión José Irene Álvarez Ramos, sugiriéndole: =Mantengan el festival sin políticos ya que querian invitar al "Cabára" para su proselentismo y a la Universidad de Sonora afuera del festival por su campamento y estudios sociales inoportunos. Es mejor que vayan a las comunidades a realizar proyectos =.
El sobador Agustín Heredia Serrano de San Miguel Zapotlán, Sinaloa, me compuso la clavícula izquierda y espalda lastimada desde hace ocho años, causandome intenso dolor insoportable. Sentado sobre un taburete de cuero de res, clavó una pluma y sentí como todos los huesos y nervios o musculos se acomodaban en su lugar; en la ramada de medicina tradicional, la curandera general yaqui María Félix Gotogopicio me hizo una “Limpia”, con ramas verdes, indicándome: --Hay mucha envidia, odio y "sal" puesta en tu contra por algunos yoris de tu ciudad, ¡Cuídate! (Omitió la represion y otras lindezas por mi libertad de expresión).
Los sonidos graves del tambor, la melodiosa flauta de carrizo, el ritmo de las jícaras y sonajas de bules secos estremecen al espectador mostrándonos
la magia de la yoremia y el misterioso, por fantástico, origen de la Sonora bampo. ¡Qué maravilla de culturas y arte vernáculo sonorense muy nuestro y sólo pido que no desaparezcan por la globalización cultural y económica del nuevo milenio al que estamos haciendo orillados por la Sonora de las Oportunidades, del "próximo nivel de eriquecimiento virreinal" y otras cursilerias panistas y populistas perderistas.
Les debo las fotos, porque resulta que no las acepta el blog ya que superan el tamaño y no sé como reducirlas a 1.5 mb.
Pie de foto 1: Ceremonia de presentación de los Santos Patronos de los pueblos mayos asistentes al festival de danza.
Pie de foto 2: El Altar mayor con los Santos cubierto por tradicional ramada de horcón de mezquite y carrizo.
Pie de foto 3: Danza de los Matachines mayo.
Pie de foto 4: Romería de los Fiesteros y pajkolas mayores desde el ingreso a la estación de radio de los Tres Ríos al Altar mayor.
Pie de foto 5: don Leonardo Bacasegua jefe de los Alférez, tocando vernáculas melodías para los matachines.

Pie de foto 6: las autoridades yormem formados en la ceremonia de la inauguración del festival.
Pie de foto 7: Las autoridades yoris federales y municipales escuchando el discurso inaugural por los mayos de Sinaloa.
Pie de foto 8: Personajes de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y de la Estación de los Tres Ríos en acto inaugural del XIII Aniversario.
Pie de foto 9: Hermanas Betzabel y Ejezabel Torres, cantante y bailarinas del grupo “Taheojcö quijiti comcáac” (La gente de la isla Tiburón) de Punta chueca.
Pie de foto 10: Danza del Venado mayo con su vestimenta y ornamentación originales acompañado por músicos de jícara y raspadores.
Pie de foto 11: Danza del Venado y Pajkola por danzantes yaquis de Pótam y Bácum con músicos bajo enramada tradicional.
Pie de foto 12: Danza del Pajkola guarijio de la Mesa Colorada de Álamos acompañados por violín y arpa.
Pie de foto 13: Danza de El Tuguri por ancianas gaurijio frente al cantador con ancestrales cantos de la creación del mundo.
Pie de foto 14: Enramada con la tradicional cocina mayo de sabroso cocido de res y carne de Cabobi, donde chamaquearon a los estudiantes de la UNISON.
Pie de foto 15: Cocina tradicional yaqui atendida por Martha Suárez y Magdalena Buitimea y Rosa Estrella Bacasegua. Donde degusté exquisito guacavaqui.
Pie de foto 16: Chapayecas mayos con chicote al hombro encargados del orden. ¡Con ellos no se juega!
Pie de foto 17: Chapayecas tomándose un descanso bajo mesquite quitándose la mascara de cuero y cubriéndose la cara contra el golpe de viento.
Pie de foto 18: Ollas con hirviente guacavaqui de la cocina yaqui de Vícam. ¡Sabroso caldo con tortillas de harina sobaqueras.
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Francisco Sánchez López
Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico y del festival FAOT de Álamos, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, periodista cultural para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui y articulista de la revista Yuju Jeeka de APALBA en Ciudad Obregón, Sonora.

