Platicas culturales con el escritor Carlos Moncada Ochoa
Francisco Sánchez López
Platicas culturales con el escritor Carlos Moncada
Siguen los días cabañueleros en nuestro hábitat, ideales para recordar mi estancia en la ciudad colonial de Álamos durante la exposición colectiva de los Artistas del Festival FAOT-2009, en
De éstas personalidades, me dio gusto saludar al escritor cajemense Carlos Moncada Ochoa, con quien, sentados en una banca verde frente al hermoso kiosco arabesco de la plaza nos pusimos a platicar sobre el arte y la cultura en Cajeme y resto del estado de Sonora.
Moncada: “¿Qué me puedes contar sobre la historia del arte en Cajeme a partir de la década de 1930?”. Fue la primera pregunta hecha a este prolifero escritor ensayista de quien soy lector por varios años y como consecuencia de su articulo sobre el patrimonio cultural de Cajeme en la revista Yuku Jeeka. Después de un rato para recordar, contestó firmemente:
--No he hecho un estudio a conciencia de la plástica de Ciudad Obregón, pero a fines de los 1940 y principios de 1950 recuerdo a quienes hacían pintura, no tanto creaciones propias sino copias como el doctor Gabriel Amézaga Irazoqui con maravillosas obras como “El Hombre del Yelmo Dorado” de Rembrandt y a otros médicos que pintaban a lápiz como contrapartida de su profesión… En los años cincuentas llegó un periodista aventurero de Guanajuato, Esteban Valle, a quien el licenciado Alberto Delgado Patrón le puso el nombre de “Esteban del Valle del Yaqui”, ja, ja, ja. Pintaba paisajes sonorenses de memoria al óleo y a la acuarela... Instaló una exposición en la plaza Morelos hoy indebidamente llamada plaza General Álvaro Obregón, de la cual, no sé porque le cambiaron el nombre... Fue una exposición elocuente muestra de nuestra cultura en artes visuales porque no había prácticamente nada… Alberto Santana fue gran dibujante porque manejaba el lápiz maravillosamente para dibujar temas indigenistas como El Calendario Azteca (
Francisco Romero Meneses, originario de Sahuaripa radicado en Ciudad Obregón en aquellos tiempos, pintó el mural alusivo a la vida de los yaquis y al general Obregón en
El día estaba ideal por el calor matutino entre las actividades que Moncada vino a hacer con el Instituto Sonorense de Cultura, mirando al Museo Costumbrista para ver si ya se iniciaba la presentación de un libro, respondió y lo dejé hablar, por ser muy buen conversador nada aburrido gracias al conocimiento de tema, indicándome: --El clima y la geografía han condicionado la dirección de la actividad artística en Sonora, lo poquísimo que se hacia era ya un mérito… La actividad era sumamente pobre porque aquel o aquella a quien Dios le había dado el don del trazo y del color, hacia lo suyo porque no había quien orientara a esos talentos en embrión. No había puntos de referencias, inclusive en
“Moncada, tu has publicado un magnífico ensayo sobre las estatuas urbanas de Sonora, referente a las de “El Discóbolo”, la de Juárez y la de Jesús García localizadas en Cajeme, ¿que puedes mencionar?”.
--Tengo un trabajo no publicado aún sobre las estatuas de los 72 municipios sonorenses... En la época de Rodolfo Elías Calles, gobernador de Sonora, se instaló la primera escultura un poquito escondida de Ciudad Obregón: El busto de Juárez, en la colonia Del Valle... “El Discóbolo y el “Danzante Yaqui”, fueron en la época de don Ángel López Gutiérrez, por un escultor muy conocido que no recuerdo su nombre--.
Con una sonrisa, cambió la respuesta, para mencionar: --Recuerdo ahorita un dato curioso y chistoso, arquitecto, te lo voy a contar: Estaba comiendo con el licenciado Eduardo Estrella, cuando le avisaron que se había roto el cable de la grúa que levantaba la estatua de Tetabiate y ésta se había caído. Estrella, muy angustiado, hizo varias llamadas y cuando regresó a la mesa, comentó: =Pues, ni modo, ¡Se fracturó el muslo Tetabiate!. Me encantó su expresión como si había que enyesarlo=, ja, ja, ja, nos reímos ambos mientras algunos visitantes veían mi obra.
--En Sonora tenemos una muy mala escultura en las vías públicas, por ejemplo, las de Jesús García y los Colosios hechos en serie: el del IMSS y los bustos chicos que están sembrados en todos los pueblos.
A unos pasos del palacio está el busto a Josefa Ortiz de Domínguez, muy malita, de Gladis Félix, inclusive, aquí en
--¿Porqué pusieron ese grupo cursi de tres figuras gigantes junto a la estatua de Cajeme que no sé que es? ¡Están horribles!. Las hubieran colocado en otro sitio-.
“Si, estoy de acuerdo en tu apreciación, Moncada, es la estatua más fea de Cajeme y de México según encuesta en el Internet del año pasado ya criticada en mi colaboración cultural, pero para tu conocimiento, te señalo: Se titula Homenaje al Agua y Juventud de Cajeme, realizada por el ingeniero químico Francisco Cárdenas Ángüis, en el trienio de Jesús Félix Holguín”. Para aludir la mega estatua similar en la plaza del ITESCA.
El, con significativa muestra de enojo, pidió: ¡Las hubieran colocado en otro lugar! Para concluir la primera parte de esta interesante conversación porque iniciaba el concierto de música clásica.

Pie de foto: Estatua de Jesús García, el Héroe Blanco de
Francisco Sánchez López. Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologísta protector de ballenas en el mar de Cortés, cronista y critico de arte para el suplemto Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui y articulista enla revista Yuku Jeeka de APALBA, en Ciudad Obregón, Sonora. México