La Ruta del Arte en Alamos, Sonora
Estimados bloggers: Buen día. Hoy incluyo esta cronica y critica de arte para su apreciación por las artes realizadas en Sonora durante los festejos operísticos en Alamos, este año.
La Ruta del Arte en el FAOT Álamos -- 2009
Por fin nos llegó el frío a la sierra Baja Tarahumara, a la planicie costera del golfo de California y a nuestro convulsionado hábitat por la repartición del pastel político donde ya me enfadó la publicidad obligada y mejor apago el radio y la televisión como una opción viable porque no tenemos libertad de elección.
Fría, sin emoción y sin chiste, estuvo la inauguración de la Ruta del Arte del Festival Doctor Alfonso Ortiz Tirado en el Museo Costumbrista a cargo del artista Miguel Guzmán, director de Artes Visuales del Instituto Sonorense de Cultura al anunciar las 17 exposiciones de 103 artistas plásticos en Álamos y demás subsedes en los municipios del sur de Sonora, ante la presencia de personalidades del Instituto, municipales, artistas y escaso público asistente, para luego recorrer las salas del museo y demás recintos históricos acondicionados como galerías de arte.
Qué grato fue recorrer las salas del museo para apreciar la exposición colectiva “Imágenes del Tiempo”, de 26 artistas con variados lenguajes plásticos y técnicas pictóricas, con la característica de ser parte del acervo patrimonial del Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público bajo el programa de pago de impuestos por especie, donde pudimos observar a varios autores de prestigio nacional y otros desconocidos.
La curaduría de la exposición no fue la adecuada al titulo de la misma ni integrada al espíritu del festival por ser muchas de ellas repetidas. La museografía no logró un dialogo museal entre ellas, sólo se acomodaron en los muros para terminar siendo una exhibición más y cumplir con el programa.
La observancia de ellas y basado en los conceptos de los valores artísticos y estéticos que rigen mi critica, las mejores fueron: “Parpadeo del Tiempo”, de Manuel Felguérez; “Egipcíaca”, por Ignacio Salazar; “Cabeza”, de Alberto Castro Leñero; “Convergencia”, por Susana Sierra; “El Árbol y el Fuego”, de Pablo Rulfo y “Fotografiar a un Fantasma”, de Benjamín Domínguez. (magnifico cuerpo masculino tatuado frente a un fantasma femenino al estilo Munch recordándome al fantasma de la casona de Cócorit de Héctor Duron).
Dejé los recintos del museo, crucé la Plaza de Armas y encaminé mis pasos entre portales de arcos de medio punto y la parroquia Inmaculada Concepción con andamios en su domo negro hasta llegar a los pasillos del Palacio Municipal adecuados como galería con poca iluminación para admirar la exposición colectiva “Itinerante de Artes Plásticas y Visuales de Sinaloa”, estado invitado en este año, compuesta por obras de 21 artistas sinaloenses, las cuales, observé con mucho interés para concluir que las mejores fueron: “Arcada con piano”, de Miguel Ángel Ojeda; “Sin titulo”, por Úrsulo Santos; “Paisaje I y II”, de Lenin Márquez: “Nudos y Desnudos”, de Raúl Torres y otra de Kijano. Abandoné el palacio un tanto confundido por esperar más del arte sinaloense producido en ese estado no visto en esta ocasión.
Caminé por las calles llenas de historia hasta llegar al restaurante Polos para echar un vistazo a la exhibición “Te Doy mis Pies”, de Julieta Olalde Mendoza, la cual, sentí fuera de lugar por su temática, su estilo naïf femenino y falta de dibujo y dominio de la técnica pictórica a pesar de la dificultad que presentan las sillas y las mesas. Aceptables están “Estrenando” y “Cocodrilo con Zapato Cubano”.
No motivó mi presencia la instalación de objetos “Ficción Realidad”, del colectivo Inopia Visual, en la ex cárcel municipal hoy la Casa de la Cultura; ni ir al restaurante La Puerta Roja para ver la exposición “Vive la Calavera”, collage de Francisco Amézaga porque ya me enfadaron los mismos “huesitos y calaveritas” en cuadritos repetitivos y carentes de valor artístico, los cuales, no los considero ni siquiera a nivel inicial del valor artístico y no sé porque está en esta Ruta.
Me decepcionó la muestra de la VI Bienal de Pintura de Sonora en la Galería de arte del ITSON por la impuntualidad de casi una hora del profesor Gonzalo Villanueva. No lo esperé, porque casi siempre su discurso inaugural es sobre economía y crisis, delegando a los niños el cuidado del planeta y poco sobre el arte ahí expuesto. No me gustaron las obras premiadas: “La sangre es más dulce que la miel”, de Alejandra Dessen González, consistente en la imagen de un steak rojo grasiento de res a la acuarela (como los que me comía en el Viejo Oeste de Tucson) sobre fondo blanco y unas manchas de carbón como sombras. ¿Es acaso una broma? Porque le faltó dominio de la Acuarela, definida como arte de la transparencia entre blancos y grises, y ésta, está plana sin valores plásticos y mucho menos estéticos. Peor está “Interior Habitado”, por Gissel Rascón Barceló, por su bordado en hilo negro de iguales condiciones al anterior, pero aceptable están las tres cimbras de albañilería colocadas como arte objeto de Zacarías Páez como representativas del arte de los años 1960.
Mejor me fui al Centro de Culturas Populares e Indígenas para ver la exposición “Nuestra Tierra, Nuestra Gente”, colectiva de arte cajemense. ¡Qué ingratos! Es sólo una mala muestra por la falta de una curaduría apropiada de las obras, la mayoría repetidas varias veces y una museografía más adecuada a las reducidas salas de este “museo”. ¿Qué tiene que hacer unas jirafas africanas y un tigre como representativas de Sonora? Los paisajes marinos no llegan a nivel inicial artístico por falta de la técnica, porque la costa sonorense es majestuosa y de una belleza increíble. ¡Lástima! porque nada nuevo se presentó en el marco del festival más importante de Sonora, fue más de lo mismo, otra y otra vez: El mismo cuadrito expuesto en el ITESCA, en la UTSS, en el ITSON y otras espacios de la ciudad. No se invitó a otros artistas y tal parece ser, una exhibición de amigos íntimos del organizador. Excepto las obras de las consagradas y seleccionadas por esta colaboración de lo mejor en Cajeme, muchas de las obras no tienen valor artístico y en su conjunto, no motivó mi emoción existencial sobre Cajeme: su endemismo del desierto sonorense o del Valle del Yaqui y su población nativa o inmigrada como iconografías del arte.
Lamento decir que a la Ruta del Arte falló en la presentación de exposiciones más ad doc al festival FAOT, no tiene vanguardia y como dictó el jurado de la bienal: --Son de calidad irregular, los exponentes no miran a la historia del arte ni al lenguaje plástico contemporáneo.
Presentaron mejores obras los Artistas del Festival de Álamos en la Plaza de Armas, sin costo alguno para el instituto.

Pie de foto: La Ruta del Arte del FAOT-2009 expuesta en las salas del Museo Costumbrista de Álamos.

Pie de foto: Galería del Museo Costumbrista.

Pie de foto: Galería de arte en el Palacio Municipal de Álamos.
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Fotografía por Francisco Sánchez López. Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico de yaquis y seris, miembro de los Artistas del Festival de Álamos, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, colaborador cultural en crónica y crítica de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui y articulista de la revista Yuju Jeeka de APALBA en Ciudad Obregón, Sonora.