Ecos culturales de la antigua Cajeme, hoy Ciudad Obregón, Sonora.
Estimados (as) bloggers: Una vez más, estoy prendido en la web redactando attículos periodisticos culturales para ustedes sobre mi ciudad natal. Sucesos citadinos mostrándonos la cultura urbana muy al estilo cajemense. Disfrútenlo
¡Ecos culturales en Cajeme!
Nos llegó el “Norte” con sus vientos, días nublados y un sabroso frío pero extraño las “Equipatas” de invierno. Ya pasó
Durante el pasado Festival Cajeme de Fiesta para celebrar el 81 Aniversario del Municipio de Cajeme en la plaza Álvaro Obregón, gocé de la música de rock, de la exposición artesanal yaqui y mayo y una pequeña muestra de la cocina tradicional yoreme, donde, bajo un yucateco, platiqué amenamente con la señora Concepción Castelo Molina, encargada de la misma y ahijada de la celebre curandera María Matus de Vícam Pueblo, quien, hace ya varias décadas, me hizo una “Limpia” contra la “sal y envidia” y un “mal puesto” causado en San Carlos por una mesera de Guaymas recentida y tal parece, por la situación actual que necesito otra de urgencia.
Encauzamos la charla sobre las palabras y expresiones lingüísticas en su idioma que utilizamos los cajemenses, la danza del venado y su significado entre la comunidad y la creatividad plásticas en el hermoso pueblo de Pótam, el cual, visitaba durante recorridos turísticos con gente de Europa, Canadá y de los Estados Unidos, mientras saboreaba delicioso guacabaqui, carne con chile y tortillas sobaqueras servidas por la simpática señora Camila Valenzuela entre risas con las otras señoras en vestidos tradicionales yaquis torteando y tirando al comal sus famosas tortillas con esmero, precisión y gusto por el oficio.
¿Puede la mujer bailar la danza del venado o en su caso, vestirse como danzante venado? Le pregunté con mucha curiosidad porque entre los mayos de Sinaloa hay quien la baila y en el Baile Mexicano de septiembre una participante usa la vestimenta tradicional en forma sensual.
--¡No!, no puede, porque las leyes yaquis no permiten que la mujer la baile por ser una ceremonia religiosa de mucho respeto y no es para divertir... Nos da mucha tristeza que sirva de diversión porque no respeta la tradición que hemos cuidado con mucho sacrificios--. Contesto con mucha seriedad y firmeza.
¿Cómo ven ustedes el uso del danzante venado en logotipos publicitarios? Le inquirí por el uso estilizado de esta figura tradicional como representativo de Sonora. Después de despachar una orden de tortillas, me contestó: --No nos gusta porque dondequiera se pone y no se puede controlar--.
¿Hay pintores en Pótam? Sí, tenemos a dos jóvenes: Isaac Amarillas haciendo rótulos y dibujos y Margarito Ramírez pintando paisajes y danzantes--.
La dejé atender el negocio para ir a platicar con integrantes del grupo de costura y bordado “Tutuli-sewa” (Bonita flor) quienes, en la calle bajo una carpa, mostraban su colorida y bellísima ropa tradicional hecha a mano por ellas mismas y algunas laboriosas mascaras pajkolas de algunos chamacos, ya que en la conversación anterior, doña Concepción, me indicó: --Nuestra vestimenta tradicional es admirada por otras gentes fuera de Sonora, aquí la miran en son de burla, pero la mujer yaqui la llevamos con orgullo porque nos identifica como
El señor Victoriano Moroyoqui Buichileme, su amable esposa María del Rosario e hijos Perla y Othoniel, me enseñaron que la palabra “nainari”, nada significa en su idioma Mayo, mientras me mostraba su bella y utilitaria artesanía de muebles rústicos de maderas regionales para salas y taburetes de piel de res. El señor Martín Ávila León expuso sus bellas piezas escultóricas de la artesanía seri reproducida en talleres de Hermosillo. Agregando mientras boleaba un águila con alas abiertas: --El palo fierro se está acabando y cada día es más difícil conseguir su madera--.
En Guaymas, después de recorrer el centro histórico y los nuevos espacios urbanos de la marina Guaymas y el embarcadero turístico para los cruceros, que según artistas locales con exposición el día de la inauguración: --No hubo ventas—y algunos guaymenses me indicaron que los turistas solo miraban y exclamaban “Nice”, pero no compraron como se esperaba. Caminé por la avenida Serdán hasta llegar a
Al salir, visité a Clarita Quibrera, mi única guapa de ojo verde amiga guaymense que tengo y a su primo José Luis, de
En San Carlos me puse a caminar por las playas Las Coloraditas y del Crestón gozando del clima frío sin poder nadar por estar el mar casi helado, pero, observando hacia la isla
Con la interrogante sobre el destino de ellos, llegué a la galería de arte Bellas Artes, para la presentación de un libro por autor norteamericano y de paso observar las pinturas y esculturas en venta, saludar a la vieja guardia de la ex Colonia de Artistas de San Carlos sobrevivientes que no estaban presentes y por medio de la gerente Rosita de García, me pude enterar que los pintores de moda y con más obras vendidas a pesar de la fuerte recesión porque las ventas están por los suelos, son: “Becris” (seudónimo) del pintor Becerra, Armando Becerril y Jorge Prieto de Tijuana. Después de recorrer las obras de variados temas y artistas, me gustaron “Seducción” y “
-Ha sido peor esta temporada que la del año pasado—. Me indicaron varios propietarios de negocios y lo comprobé porque no había turismo a quien venderle acuarelas y dibujos a la tinta china que llevaba conmigo. ¡Lastima!

Pie de foto: Doña Concepción Castelo Molina, orgullosamente portando su vestimenta tradicional yaqui de Pótam, Río Yaqui, Sonora. Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.

Pie de foto: Aqui mirando como se hacen las toritillas de harina sobaqueras.

Pie de foto: Platicando con doña Concepción sobre el idioma yaqui.

Pie de foto: Todo un arte es el tirar las tortillas al comal.
Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.
Fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, colaborador cultural en crónica y crítica de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui, de Ciudad Obregón. Articulista de la revista Yuju Jeeka de la asociación APALBA.