Revista Crónicas de Arte y Arquitectura.

La Ruta del Arte en Alamos

Estimados bloggers: Con mucho gusto subo este artículo sobre la Ruta del Arte en el Festival FAOT de álamos, Sonora. Espero que les instruya algo de la plástica mostrada aquí.

 

Los dos últimos días cabañueleros durante el Festival Alfonso Ortiz Tirado de Álamos 2008 estuvieron   inspiradores para la observancia de la Ruta del Arte en recintos históricos de la bella Ciudad de los Portales, donde  falló la música ambiental clásica y la venta de obras originales al poco turismo  que lo disfrutó, excepto, claro está, en las horas post crepusculares por los jóvenes briagos situando sus hieleras frente a las obras expuestas en la plaza y abarrotando las calles después de la clausura por el gobernador Eduardo Bours y  su comitiva de lujo en el Palacio Municipal.

Asistí a  la “desangelada” inauguración de las 19 exposiciones de pintura y fotografía de la Ruta del Arte entre carruajes berlineses del Museo Costumbrista, acto sin emotividad por el director de las Artes Visuales del instituto, los representantes del Estado de Oaxaca y artistas exponentes de Hermosillo que acapararon las exposiciones divididas en siete para Álamos, cinco para  Cajeme y el resto entre otras subsedes  municipales.  En la sala principal admiramos la exposición colectiva de 30 obras en los estilos mágico, abstracto, figurativo  y surrealista,  “Oaxaca: Lugares de tiempo”, montada por el  Museo del Pintor y matizadas al óleo, acrílico y mixtas en diferentes formatos e intenso colorido, formas y texturas por 29 artistas con buen dominio de las técnicas y dibujo.

Rodeado por escasos asistentes contemplé todas las obras con gusto por la importancia de Oaxaca en la plástica mexicana, pero, desilusionado quedé por la   ausencia de Rufino Tamayo, Francisco Toledo, Rodolfo Morales y Jacinto Jiménez, como los más conocidos   del magnífico arte mágico de la  Escuela Oaxaqueña de Pintura,  en la cual,  me hubiera gustado observar algún grabado barato de los dos primeros artistas de fama internacional.

Observadas las obras con  la lupa de la critica de arte basada en los valores artísticos y estéticos, puedo señalar que las mejores pinturas son: “4.45, Resistencia”, de Demetrio Barrita; “Germinación” y “Anunciación”, por Efraín Morales Sánchez; “Palenque”, por Shinsaburo Takeda; “Shangai”, por Vicente Mesinas; “Retorno”, por Guillermo Pacheco; “Gijarres de maíz”, de Samuel Rojas; “Horizonte nuevo”, por Irma Guerrero Vargas;“Como una lejanía”, de José Villalobos y “Suavemente lejos”, de Carlos Vázquez. Pero, al escritor Carlos Moncada Ochoa, le pareció --deslumbrante--; y  el pintor Payán apreció: “Los últimos de otoño”, de Walfred Rodríguez y “El Costeño”, por Ixrael Montes.

Salí del museo para cruzar la plaza entre numerosos puestos de joyería de fantasía  y llegar a las arcadas del Palacio Municipal para gozar de la exposición “Visión retrospectiva” del pintor tabasqueño José Francisco al estilo abstracto figurativo muy bien pintadas con bellos matices, de las cuales, sus mejores obras son: “Bodegón”, “Genio de montaña”, el díptico”Encuentro”, “Leda y el cisne” y “Lo que llega con la noche”. Sorprendido quedé al conocer el valor  de ellas fluctuando entre 30 y 50 mil pesos.

Por el callejón del palacio subí la escalinata de la loma hasta   llegar sin aliento a la Casa de la Cultura, donde se exhibían dos exposiciones de pintura: Una, en la sala Diego Rivera, la titulada “Polvo”, por la hermosillense Venecia López con  el lema: “poética en el realismo contemporáneo en imágenes cotidianas”. De las cuales, el bello rostro con mirada expresiva del tríptico “Autorretrato”, pintado al óleo con óxidos conjuga los valores antes mencionados. También me gustaron el  “El rostro de la tarde” y “Tendedero”.

En el portal posterior de la ex cárcel municipal se montó la exposición “Alter ego”, por Bettsy García Montijo, de Hermosillo, con la original propuesta: --los problemas psicológicos causados por la obesidad de la mujer madura--, al estilo realista y surrealista Light no onírico, provocándome una reacción emocional por la gordura desnuda y rostro nada poético de la modelo matizados en colores amarillos y claroscuros con buen dominio de la técnica del óleo: sus mejores obras son  “Libre de prejuicios”,  “Está de más” y “María del Mar se resigna a ser ella”; me impresionó: “En momentos de cólera”, por  la mujer cortándose las lonjas con cuchillo negro. Es  la mejor exposición de la Ruta del Arte.

Bajé la colina por calle quebrada y en el trayecto pasé por el taller artesanal de naturalezas muertas con la vegetación endémica de Álamos por don Jesús José Mexía Mendoza quien me presentó a su familia y mostró  el proceso de manufactura de sus cuadro e indicó un camino más corto para llegar al Museo de la María Félix y al  restaurante La Puerta Roja, donde  observé las fotografías y diminutas acuarelas en  la exposición “Cámara y pincel”, por la hermosillense Magdalena Leyva, de las cuales,  aceptables son “El mundo está al revés” y “Buenas noches papá”. Opino que esta artista es mejor fotógrafa que acuarelista a pesar de su semblanza porque no domina la técnica  sólo diluye el pigmento en papel y le falta mucho para tener valor artístico.

De regreso al centro, pasé por el Jardín del Arte para admirar unas acuarelas colocadas en el suelo del patio arbolado en casona antigua, llamó mi atención la técnica de la Escuela Inglesa de Acuarela por el artista local Jerry Rosenfeld, quien, me insinuó que le comprara una de ellas barata para darme permiso a escribir sobre su obra: --“Forget it”--, le contesté, cerrando mi cuaderno y guardando la cámara y agregando: --No  voy a pagar para escribir sobre ti en el periódico--. Recapituló, comentando: “Escriba lo que quiera..., es su casa”, y se alejó.

De aquí fui al restaurante Polos para observar la exposición  “Sueños rotos”, de la hermosillense Linda López Moctezuma. Me gustaron “Alevosía del estruendo”, “Ausente 07” y regular está “Enredadera de aves”. A estas obras le falta más dominio de la acuarela  para obtener la transparencia entre los colores.

Las carcajadas de los artistas  Payan y Martín López se escucharon hasta La Aduana, al comentarles que la imagen del festival: -boursista jodido con sobrero pitahayero-, fue corrido de La Cava Café del Hotel Hacienda de los Santos por empleadillo acostumbrado a una clientela de turistas republicanos millonarios, al querer observar las obras recomendadas por  Martín y  Daan expuestas el año pasado. En la oficina reclamé la discriminación social.

Puedo indicar con seguridad que las exposiciones de la Ruta del Arte no aportaron algo nuevo en el horizonte abismal de la plástica sonorense. La de Oaxaca  y de Querétaro y las dos de la Casa de la Cultura están a nivel medio en calidad artística, el resto, son  principiantes en la técnica de la acuarela. La mayoría tienen buen oficio pictórico pero les faltó valor estético transmitido al observador. Esta interesante propuesta es un arte que se pintó en los años sesenta en el Distrito Federal y cuestiono la selección de las obras.

 

Pie de Foto: “Libre de perjuicios”, pintura por Bettsy García Montijo en la exposición “Alter ego”, en la Casa de la Cultura durante la Ruta del Arte 2008. Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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