Tips para fotógrafos por un arquitecto plástico de Cajeme, Sonora.
La última luna llena del verano sonorense presente está en la cálida noche despidiéndose de nosotros con su magnífico brillo y anunciando el otoño con sus vientos del norte y festivales artísticos en nuestra inmaculada ciudad, donde hace dos semanas fui a la plaza Álvaro Obregón para gozar de las fiestas patrias del pueblo en el Palacio Municipal, en el cual, encontré a los dos leones aburridos, sus puertas cerradas y cercado con vallas metálicas como sí estuviéramos en el Zócalo del Distrito Federal y sus pleitos políticos.¡No se vale!
Este año, “El Grito” en Cajeme se celebró para dos distintos públicos sociales: Uno, en la plaza, la multitud gozando del espectáculo artístico, la quema del castillo pirotécnico y la tradicional vendimia. El otro, más sofisticado: La alta burocracia y sus invitados especiales (lo que los gringos llaman VIP) reunidos para un brindis y cena dentro del palacio.
Evento civico histórico que llamó mi curiosidad porque con la pasada administración, el pueblo tuvo su cena mexicana hasta la hora de ser “Arriados” fuera del recinto; la actual, lo atrancaron para su evento VIP.(No el restaurante sino sus siglas en inglés de Very Important People) ¿Quién entiende a los políticos de esta dictadura partidista que nos rige y asfixia?
Un poco defraudado por no compartir un sorbo de champaña y un taco de carne arrachera con mis gobernantes, con la elite sonorense y su caballada, para celebrar el espíritu de
Para celebrar la edición número 700 del suplemento Quehacer Cultural, se agradece el detalle del periódico El Diario del Yaqui al invitar un desayuno a todas y todos los colaboradores en el restaurante Los Flamingos del Hotel Travelodge, y así reconocer a los intelectuales de la narrativa, crónica y poesía su intuición para escribir la historia cultural y artística de Cajeme en forma gratuita y altruista. La cual, sí hoy pasa desapercibida por la indiferencia comunitaria mañana será muy apreciada por los cibernautas de
En Cajeme, Fotoseptiembre 2007 tuvo su acontecer con variadas exposiciones de fotografía: En Casa Rosalva: la histórica del Distrito Federal; Etnica, en el Centro de Culturas Populares e Indígenas, en
Como una de las ideas de la “Fiesta de las imágenes”, es mostrar el portafolio curricular de exposiciones y premios obtenidos de algún artista del lente, en esta ocasión, en vez de redactar el personal; opto por compartir con ustedes algunos de los riesgos del oficio y el concepto “La suerte del fotógrafo”, para explicar la presencia en el tiempo y espacio preciso para lograr una fotografía de concurso, por ejemplo:
La foto del enorme dorso de una ballena gris al chocar con ella y recibir un golpe de su cola, donde casi pierdo la vida y las cámaras, al emerger ésta desde la profundidad del océano Pacifico para colisionarse con la quilla de la panga donde navegaba sobre fuerte oleaje con olas de tres metros de alto, durante un viaje observando ballenas a varias millas náuticas de la bocana del estero
Puedo asegurar que corrí con mucha suerte con la foto “Ojo de ballena de Bryde”, lograda en la playa de los Algodones en San Carlos donde fotografié a una ballena de Bryde varada muerta que todavía tenia los ojos abiertos; Unos segundos después, una fuerte ola la cubrió cerrándole el ojo para siempre. La pueden observar en el portal www.picture.com porque ganó un premio que nunca recibí.
Para los neófitos que quieran una aceptable formación profesional, el reto es lograr buenas fotografías artísticas durante la romería de
El arquitecto Basilio Rueda y buen amigo mío, me encargó fotografiar la tradicional Misa de los Charros en el templo del Santuario para conmemorar el Día del Charro en Guadalajara citándome a las siete de la mañana, pero al llegar puntualmente al lugar sólo observé a los caballerangos ensillar los caballos. Así que, decidí ir al mercado cercano para desayunar en alguna de las fondas del segundo piso.
De repente, una pestilencia nos provocó lagrimeo en los ojos, tos y rasquera en la garganta. Al preguntarme los comensales la causa contaminante, por ser ecológista, les indiqué que eran gases peligrosos en el drenaje de la ciudad que podrían explotar como en el histórico caso de PEMEX: “Hay que evacuar el mercado”, sugerí, para proceder a salirnos ordenadamente del edificio. Al fondo del mismo, observé a una ancianita que seguía cocinando despreocupadamente, me aproximé a ella para contarle el percance, pero me contestó: “Que gases ni que nada, es el humo y el olor de los dos kilos de chiles rojos que estoy tatemando en el comal”.
--Trágame tierra, pensé--, recapitulando en el error mientras observaba la evacuación de una parte de la planta alta y decidí bajar apresurado por la otra escalera con mis cámaras en ristre antes de ser apabullado y correr de regreso hasta el atrio del Santuario para esconderme detrás de un charro anciano con largas barbas blancas que fotografié y situarme detrás de él para mirar por entre las rejas a la presunta multitud perseguidora.
En esos momentos, el Cardenal de Guadalajara se bajó de un lujoso automóvil negro, entró al atrio donde los charros le besaron un anillote de oro y nos bendijo antes de entrar a la Misa Charra armonizada con música de varios mariachis. ¡Impresionante y sublime! En verdad se los digo.
Al salir de Misa se inicia el tradicional desfile charro donde fotografié a guapas muchachas de la escaramuza y reinas charras en traje de lujo montando a sus finos caballos, pero como quería una foto sensacional tipo película “La mascara de el Zorro”, donde salí de extra, como indio californio y esclavo de la mina de oro "El Dorado", un metro detrás de la hermosa Catherine Zeta Jones, le sugerí a varios jinetes: –Haz relinchar tu caballo en frente de la fachada del Santuario para la fotografía--. Ellas y ellos, sorprendidos, me contestaron: “¡No, hombre, esta usted loco, si cree que lo voy a relinchar aquí!...”.
Ni modo, perdí una fantástica fotografía que momentos antes había ideado.
En fin, puedo contarles cientos de veces de "La suerte del fotógrafo", en mis 37 años desde que estudié fotografía artística en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Guadalajara con el maestro Miguel Echeverria.
Pie de foto: Mariachi tapatío hecho de paja. Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López.

