Una mirada al arte en los museos de Álamos, Sonora, Mx.
El arte sacro y abstracto en Cajeme
Tal parece que el invierno es cosa del pasado porque los días son calurosos y las noches agradables para disfrutar del arte en nuestra centenaria ciudad y redactar del fenomenal arte expuesto en los museos de Álamos, porque en Cajeme no contamos con uno a pesar de ser la segunda ciudad más importante del estado.
La ciudad colonial de Álamos cuenta con tres museos importantes abiertos al público interesado en conocer la historia regional: Uno, el Museo Costumbrista que administra el escultor Antonio Estrada. El otro, la Casa-Museo de la María Félix y el tercero, el Museo de arte Sacro de reciente formación, ya que abrió sus puertas durante el pasado festival de música, operas y arte de todos ya conocido.
En un recorrido dentro de las salas y la oficina del Museo Costumbrista, llamó mi atención la valiosa colección de pinturas como “Paisaje” y varios óleos por Demetrio Murillo Montiel; “La iglesia de Álamos”, por Allen Pendergraft, un batik por Elsa Cacho; “La mujer antigua”, de Ramón Alcantar Hurtado; un retrato del Padre Eusebio Kino, por el doctor Felipe Valenzuela y un cuadro sin titulo por Leonardo Santoyo. (Los títulos los agrego por falta de fichas técnicas).
El Museo – Casa de María Félix, nuestra diva sonorense, tiene una historia única porque es la casa donde vivió en su niñez, edificación ya destruida excepto el muro con la puerta de la fachada poniente y ha sido renovado por su propietaria como hotel-restaurante y un cuarto regular para la exhibición de la colección de fotografía más grande del mundo de esta artista cinematográfica según Discovery Chanel y otros decenas de objetos personales que se encontraron enterrados en piso y muros de la antigua construcción.
Cuenta con varias pinturas al óleo realizadas por artista sonorenses para honrar a “La Doña”: María Félix, figurando a Frida Kahlo por el pintor navojoense Fernando Samacona, autor también del mural sobre el muro posterior al cuarto, por el lado del jardín, hay un callejoncito con nichos decorados con las pintura de: “Recuerdo de vida”, por Ricardo Valenzuela Payan; “Luz Fuerza”, por Karla Trujillo y Fernando Quiroz; “Por siempre joven”, de Carlos León de Navojoa y “María ascensión” de Ángel Luzanilla.
Platicando con la propietaria Linda Barondes mientras caminábamos por los espacios de esta bella construcción, señaló que ella necesita un apoyo económico de los gobiernos municipales, estatales o federal, para mantener el museo abierto al público y ofrecer mejor servicio a las mil 500 personas que lo visitan mensualmente, de otra manera, tendrá que cerrar sus puertas y siente una corazonada de que el nuevo dueño no continúe con su labor coleccionista.
¡Qué lastima! Porque los objetos, fotografías y pinturas de esta estrella de cine internacional deben ser un patrimonio para los sonorenses, porque fuera del País y del estado de Sonora se le idolatra como actriz, en su tierra se le desprecia por el supuesto abandono a su pueblo en la cúspide de su carrera.
Ya de muerta, hay que honrarla conservando y protegiendo su legado en Álamos, sin suscitar la polémica de que si nació en este pueblo o en El Quiriego. ¿Porqué no honrar su memoria como sonorense si a cualquier músico grupero y de corridos norteños, hasta locutores y directores de teatro les damos esta distinción?
Pensando en los varias películas que observé de “La generala”, que marcaron toda una época del cine dramático mexicano, cruce calles y plazas para llegar a la inauguración del Museo de Arte Sacro, Antonio de los Reyes, en honor al primer obispo en 1782, ideado y conceptualizado por el presbítero José Antonio Becerra Ceting, quien, por años estuvo coleccionando pinturas y objetos religiosos de la iglesia La Purísima Concepción y otras iglesias más de Álamos para formar esta magnífica y valiosa colección de arte antiguo religioso para exhibirla en dos pequeños cuartos remodelados de la Casa Parroquial.
En su plática con el público, mencionó: “La iglesia es cultura, es el primer museo de arte sacro en el estado de Sonora, somos historia…”, para terminar mencionando: “Es un museo para el resguardo del arte de Álamos, gracias a la iniciativa del H. Ayuntamiento de Álamos y del Instituto Sonorense de Cultura”. En un recorrido por la exhibición, pude observar la pintura al óleo “Madre de Dios”, donada altruistamente por la familia Robinson Bours, a quien agradezco sinceramente la oportunidad de admirar esta bella obra de arte, junto un plano de la parroquia y la imagen de San Pedro de 1836, y otros ornamentos y objetos religiosos. Por lo reducido de los espacios, me parece que es más bien unas salas exhibición permanente que un museo, pero lo importante es su inicio y según el presbítero aumentaran la colección y los recintos.
El otro día salí de la Biblioteca Pública después de navegar por la Internet e indagar sobre unos libros, crucé la calle 5 de febrero para llegar al atrio e interior de la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús, para admirar el magnífico retablo en mármol blanco referente a Cristo, La Virgen María y San José formando un triangulo y los Doce Apóstoles en su base, obra escultórica realizada por el arquitecto Carlos Terrés, donde escuché los coros con cantos religiosos de varias escuelas privadas y al siguiente día, por la belleza de las voces de sopranos y tenores, puedo exclamar:
¡Bravo!, ¡Bravísimo! El concierto Coral de Música Sacra por el Coro de la Arquidiócesis de Hermosillo, dirigido por el presbítero Marcos Islas, para celebrar el XXV aniversario de nuestra Catedral.
¡Que espectáculo! Un tanto sublime al escuchar las magníficas voces y piezas como “Santa Cecilia”, “Ave María”, “Jesús, alegría de los hombres”, “Kirie”, “Misa Solemne”, “Gloria”, “Sanctus”, “Agnus Dei” y “Domine Salvam”. En verdad lo menciono, amables lectores, porque este concierto tuvo una gran calidad musical ovacionado por las 700 personas que lo disfrutaron y al final, muy entusiasmado el padre Miguel Agustín Durazo, señalo: “La música sacra eleva al espíritu, ensancha el alma y ayuda a entrar al misterio de nuestra vida”. Como una simple opinión, siento que al espacio interior de esta catedral le falta más espiritualidad porque durante los coros me trasporté a las iglesias góticas.
Dejando atrás los coros y museos, el arte abstracto tuvo a dos exponentes de calidad; uno, Jordi Boldó, en la Casa Rosalva y el otro, el arquitecto Fernando Saldaña, en el Centro Cultural Modelo de nuestra inalámbrica ciudad, quienes presentaron a la sociedad cajemense sus propuestas plásticas que enriquecieron mi espíritu, pero opino que las obras de Saldaña son más bellas.
Pie de foto: Oleo antiguo de la iglesia de Álamos, Sonora, México. Foto por el arquitecto Francisco Sánchez López.
Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas del mar de Cortés, colaborador cultural en crónicas y críticas de arte público en Cajeme. Peródico El Diario del Yaqui, de Ciudad Obregón, Sonora.

