El arte expuesto en el Festival de Álamos, Sonora
Estimados (as) bloggers: ES grato redactar para ustedes mis cronicas semanales de arte pintado por los famosos Artistas del Festival de Álamos y por la Ruta del Arte del Instituto Sonorense de Cultura, hoy le tocó a la ciudad colonial de Álamos, Sonora, México. Donde disfrute de dos fines de semana observando cientos de pinturas y esculturas que se expuso en nuestra ciudad colonial cada día más bella. Visiténla si pueden.
Qué frío se está sintiendo en nuestro maravilloso hábitat causado por los frentes fríos que han cubierto de nieve a la parte serrana del estado y el gran muro natural de la sierra Baja Tarahumara, la cual, atravesó a caballo mi general Francisco Villa con sus Dorados. Esta ola helada es causada por el efecto invernadero alterando el clima en todo el mundo con inviernos de lluvia y nieve y mucho calor en el verano. Cómo me gustaría ir al norte del estado o de perdida a Yécora para apreciar la blancura del paisaje y jugar haciendo esculturas faunísticas y femeninas para verlas derretir gota a gota, así como lo está haciendo nuestro ciclo existencial porque nadie tenemos la vida comprada, y así, en espera del gran final tipo Hollywoodense entre los trigales y algodonales del Valle del Yaqui, me di un tiempo para visitar la bella ciudad de Álamos, Sonora y disfrutar los eventos callejeros, culturales y conciertos de gala del Festival Alfonso Ortiz Tirado que cada invierno se lleva a cabo, donde me divertí y asumí más cultura clásica mientras exhibía en una banca mi arte como miembro de los famosos e internacionales Artistas del Festival de Álamos en la Plaza de Armas, frente al Museo Costumbrista, donde previamente leí el programa general de nuestro tradicional “Cervantinito”, y al concluir la lectura, déjeme decirles, de la sorpresa que me llevé por las extensas actividades culturales, artísticas y escénicas presentadas a la par con los conciertos de Canto Bello en el Palacio Municipal, danzas frente al atrio de la iglesia, conciertos musicales en el parque de La Alameda y las 14 exposiciones colectivas e individuales de la Ruta del Arte en diferentes casonas y otras edificaciones adaptadas como galería de arte, el cine terror en el cementerio municipal a medianoche, obras de teatro en la Casa de la Cultura y las artesanías de los mayos en la Casa de las Artesanías.
Este año, el inicio del festival FAOT estuvo muy bien organizado a pesar de la tradicional ausencia del gobernador del estado de Sonora y su gabinete de lujo, pero estuvo muy concurrido por miles de personas que transitaron por la bella y limpia carretera escénica de tres carriles admirando la majestuosa selva baja donde esperaba ver, a la velocidad del camión, algo de nieve en sus picos para bocetear varias acuarelas.
El publico abarrotó los espectáculos frente al atrio de la iglesia, el Foro alterno y la Plaza de Armas para admirar la exposición colectiva de los Artistas del Festival de Álamos muy apreciada por el turismo estadounidense que reside o visita a nuestra bellísima ciudad colonial, como reminiscencias del colonialismo español asentado cercano a ríos y arroyos en medio de fantásticos paisajes naturales y urbanos.
La acogida del pueblo alamense para los miles de turistas que gozaron de este festival cultural más importante de la Sonora Culta, fue de la forma más sincera y sencilla por toda la comunidad orgullosa de sus orígenes y pasado histórico de magníficas leyendas de aparecidos y de antiguos tesoros enterrados, bueno, los que aún quedan y no han sido escarbados en los patios de las casonas; tierra de la María Félix y cuna del doctor Ortiz Tirado y de tantos personajes en la historia de México.
Fue muy grato desayunar empanadas con chocolate caliente con la siempre amable y risueña escritora Gloria del Yaqui bajo el techo de los portales, quien con mucha sorpresa me comentó de la magnífica apertura de la subsede del festival en la centenaria ciudad de Navojoa, a la cual, asistió como representante del Gobierno del Estado de Sonora y presenció un magnifico espectáculo operístico en el Teatro de la Ciudad, quedando anonadada por las atenciones, cortesías de las y los navojoenses que desean más cultura clásica.
Entre la multitud que asistió a la plaza vino a saludarnos la siempre jovial y simpática poetisa Elia Casillas con quien fui a cenar gorditas y tostadas con carne de la exquisita cocina alamense e hirviente champurrado en una original cenaduría ubicada en medio del Callejón del Beso, sitio más folclórico del poblado con viejas ventanas y herrería por donde vimos pasar a los Zanqueros, batuqueros, danzantes con bolas de fuego y la Bullanga seguidos por cientos de niños y niñas y demás asistentes con formidable algarabía. ¡Que fiesta del pueblo con estos artistas!
Siempre es formidable asistir al concierto de gala operístico en el Palacio Municipal, acompañado por esta exitosa narradora de cuentos y portadora de formidable humor, para observar sentados en la fría banqueta de concreto, la transmisión en vivo por la televisora Telemax en una blanca pared de antigua casona, la opera del Dueto Contravoces compuesto por la soprano Angélica Uribe y el contratenor Héctor Sosa acompañados por Sergio Vázquez al piano. ¡Qué magníficas voces y virtuosismo pianístico! Todo un espectáculo culto de Calidad Sonora.
Al terminar el concierto operístico entre puntadas, charras y carcajadas, Elia y su servidor, junto a una gran multitud aglomerada alrededor del tradicional burrito “Gaspar”, le solicitamos: -¡Oye, burro dame vino!-
Mientras la estudiantina Alfonso Ortiz Tirado cantaba la canción “La Flor de la Canela”, al inicio de la concurrida callejoneada nocturnal y proseguir la caminata entre las angostas calles del centro histórico. No habíamos alcanzado la esquina del palacio cuando el simpático borrico alzó la cola y soltó sus heces fecales con olor a alfalfa fresca, en medio del corazón cultural más importante del noroeste de México. Alguien del público, exclamó: “¡Aguas! Con el excremento del burro”, causando muchas risas por el vocabulario callejero, mientras procurábamos no pisarlas pero muchos no se escaparon.
En una banca de la plaza expuse mis acuarelas y dibujos a la tinta china ante la crítica de los mejores ojos: -El noble, amigable y hospitalario pueblo alamense que bajó a la plaza a observar arte-. A la par con la presencia de obregonenses, guaymenses y san carleños, arizonenses y de otras latitudes que hicieron pasarela ante las obras expuestas, entre otros, el señor Jorge Moreno Pérez, “El comisario de la cultura”, quien me indicó su asistencia al festival para conseguir ayuda del Instituto Sonorense de Cultura para los “miércoles culturales”, en la plaza de la centenaria Comisaría de Esperanza.
Lamentablemente ayer sábado termino este gran evento cultural.

