No acepto al CIMARI en tierra de los Papagos en el desierto de Sonora.
Estimadas y estimados bloggers:
Hoy escribo con mucha tristeza este artículo porque la noticia que leí en un periódico de Hermosillo me causó un gran pesar, el mismo que se siente cuando se rompe una relación amorosa, a aquella, que en silencio aceptas la ruptura de tu novia cuando ella se aleja de tu camino, y porque no, el mismo sentimiento que tienen los yaquis de Vícam Pueblo, cuando sentados sobre el puente del dren agrícola, observan quedamente como los yoris se apropian de sus tierras y se lleva el trigo a precios irrisorios, recordando el gran pasado glorioso de su tribu, que defendió su soberanía hasta morir.
El asunto es que no estoy de acuerdo con la reciente resolución anti ecológica de la SEMARNRT por medio del Secretario José Luis Luege Tamargo del Distrito Federal ni con SEMARNAT- Sonora, dirigida por Florencio Díaz Armenta de Hermosillo, Sonora, donde se autoriza la construcción en suelo sonorense, de un confinamiento CIMARI (Centro Integral para el Manejo de los Residuos Industriales), que va a almacenar miles, sí, más de 300 mil toneladas de residuos peligrosos y basura tóxica dañina para la salud del medio ambiente de nuestro majestuoso desierto de Sonora, residuos generados por industrias establecidas en otros estados mexicanos y posiblemente, de otros países.
¿Qué creen? El sitio escogido por estos genios, es tierra sagrada para la tribu papago, según ancestral creencias muy inculcadas en sus usos y costumbres, situado en el territorio del Municipio Plutarco Elías calles, a 90 kilómetros al sur de Sonoyta, Sonora.
El desarrollo económico e industrial de otros estados, genera miles de toneladas de residuos peligrosos para la salud y medio ambiente de nuestro querido desierto, cuya biodiversidad es el 70 % endémica, algunas de las especies están en vías de extinción y es el desierto uno de lo más bellos y poéticos paisajes que todo sonorense tiene la obligación moral y ética de proteger contra daños irreversibles que provocarán por tanta contaminación de los residuos tóxicos y otros, y sí nos dejamos, las empresas de los CIMARI. Presuntamente importarán los residuos nucleares de la planta atómica de Phoenix, Arizona, por ser un buen negocio con millonarias utilidades.
No digiero que el magnífico desierto de Sonora y la tierra sagrada de los pápagos sea utilizada como basurero toxico e industrial, cuando existe el principio ecológico que las industrias deben de regresar a su origen sus desechos y basura, pero como es un gasto más, prefieren enterrar miles de toneladas de estos desechos que contaminan.
Como sonorense, reclamo universalmente mi derecho a tener y de gozar un medio ambiente sano y saludable, como garantía individual estipulada en la Constitución Mexicana, garantía inviolable por los secretarios federales, gobernado y alcaldes e inclusive del Congreso del Estado de Sonora.
Los intereses económicos y políticos muy ajenos a Sonora y a su población, quieren que aceptemos en nuestro suelo los residuos y basura industrial que no es producida en nuestro estado, porque creo yo, no están conformes con la gravísima contaminación que estamos padeciendo ya los sonorenses en su suelo, aire, las costas, los esteros, las bahías y ensenadas hasta el mar patrimonial en el golfo de California, por los nefastos agro químicos usados en la agricultura expansiva y las granjas acuícola, en el Valle del Yaqui y Mayo, Valle de Guaymas y Empalme, Territorio de la Tribu Yaqui, Costa de Hermosillo, de Caborca y de San Luis río Colorado.
No queremos que el cáncer se propagué en el estado cuyos síntomas se ven en los recientes enfermos de Yavaros.
Es increíble que el señor Florencio Díaz Armenta, anterior Delegado de SEMARNAT-Sonora, hoy diputado local, haya permitido este nefasto proyecto que atenta contra la ecología y a la salud de toda la población estatal, lo considero casi un acto criminal anti ecológico.
Alto a los tóxicos, no los queremos en Sonora!
No a los CIMARIs en suelo sonorense.
Nos lo quieren dejar aquí, por ser un gasto más a las empresas el transporte de su basura tóxica e industrial a su lugar de origen. Esta planta no beneficia a la economía sonorense por no tener un valor agregado, excepto, los pocos empleos que generará con salarios de hambre y peligrosos para la saludo de los trabajadores.
La industria sonorense no produce la mayoría de los deshechos, pero las de otros estados y países obtienen millonarias ganancias con sus productos. Lo más democrático es que se los lleven de regreso a su planta y los reciclen, pero, no, ellos junto al gobierno federal y del gobierno del estado de Sonora quieren que los pápagos y el sonorense acepten todo este cochinero en nuestro suelo.
No queremos sufrir otra experiencia fatal como el pasado CYTRAR, de Hermosillo!. SONORA no es basurero tóxico ni industrial de México y de los Estados Unidos de Norteamérica.
Por dignidad, no seamos apáticos e indiferentes al transporte por la carretera de 4 carriles, por las calles principales de nuestras ciudades y pueblos del transporte de tanto material contaminante ni al resguardo de los residuos peligrosos.
No comprendo la actitud del Secretario Luege Tamargo y del gobernador Bours que se ponen a plantar árboles para contrarrestar la depredación de nuestros valles y los tétricos paisajes de árboles secos en el cauce del río Yaqui, autorizan y aceptan la construcción del CIMARI. ¡Increíble!
Escríbele al Presidente Fox o a Calderón manifestándole tu repudio a este confinamiento en tierra sagrada pápago y suelo sonorense.
Francisco Sánchez

