Una Mirada al arte escultórico en Cajeme
Estimados (as) blogers: Con un cordial saludo incluyo este escrito que publiqué en el Diario del Yaqui, de Ciudad Obtregón, Espero que les guste y vaya a ver las esculturas Las mujeres poliesters de este escultor.
¡Felicidades Casa Rosalva!
Desde los espacios recónditos de la percepción felicito a Casa Rosalva por su segundo aniversario en la promoción del arte nacional e internacional que ha traído a nuestra centenaria ciudad para el deleite de las 16 mil personas que la han visitado.
Cuando conocí a la gentil señora Anabella Bours y escuché su gran ilusión familiar de promover las expresiones artísticas entre nosotros, admito que lo dudé, porque la apreciación de las Bellas Artes es raquítica debido a la apatía de la sociedad embelesada en la cultura de la carne asada, la cerveza, los caballos y la música de banda sinaloense como orgullo de nuestra sonoreidad. Le brindé la mejor de las suertes en su loable misión, visión y objetivos emprendidos con ahínco -Bajo la sombra del legendario pino de los recuerdos-. Hoy, le agradezco el placer estético que ha extasiado mi espíritu por el arte de las diez exposiciones de pintura y grabado a las que he asistido y he degustado sabrosísimos canapés y vino tinto.
Después del acto inaugural, Casa Rosalva abrió sus puertas con la magnífica exposición “Javier Marín, esculturas”, artista michoacano con impresionante semblanza de 250 exposiciones y catalogo de coleccionistas, quien vino a Cajeme a mostrarnos su arte escultórico y la razón por la que es considerado uno de los mejores exponentes del arte contemporáneo del México actual.
La curaduría de le exposición es un ensamble conceptual de 30 esculturas de impactantes figuras humanas colocadas sobre pedestales de madera muy por arriba del punto de fuga del espectador entre los reducidos espacios de esta galería, en cuya sala de ingreso colocó dos majestuosas “Cabezas de Amaranto”, dándonos la bienvenida a su mundo figurativo de rostros y poses nada convencionales, pero eso sí, muy expresionistas. En la sala principal conmueven las 16 esculturas de “Hombrecitos y Mujercitas”, de técnica mixta, bronce y resina. Junto a ellas, 6 esculturas al poliéster de cuerpos sin piernas y sobre sus cabezas y hombros, otros bustos y figuras que son las más representativas de este artista y sobre los muros, un políptico de 20 dibujos y 10 relieves figurativos enmarcados en madera rustica.
Las obras de Marín no son las de un escultor tradicional como los que esculpen el mármol o tallan la madera porque están hechas con la técnica del bronce a la cera perdida y resina poliéster con material orgánico como el café, la tierra y el grano de amaranto, para formar los casetones del cuerpo humano que ensambla con alambre. La resina poliéster fue una innovación del maestro Arteche en el Distrito Federal en los años cincuenta.
-Tu escultura a marcado un parte aguas en Cajeme- Le comenté durante breve platica que tuvimos entre el bullicio de la exposición.
¿Qué piensas de tu arte”
“Me encanta, porque lo veo llegando a su última finalidad, que es el enfrentarse a la gente... que lo disfrute... estos momentos me gustan mucho”.
¿Cómo creaste toda esta imaginería?
“Las cabecitas retorcidas, de la gente que me rodea en mi cotidiana vida, de mi casa en la colonia Roma...”
¿Qué es para ti tu arte escultórico?
“Es una forma de expresión y comunicación que está completo cuando alguien las ve y le dice algo, hace contacto conmigo a través de mi trabajo”.
¿Cuál es tu preferida? Pues todas, a veces me gustan unas más que otras... Las no preferidas no tienen chance de existir”.
¿Algo que quisieras comunicar al cajemense?
“Sí, pero más que sobre mi arte, prefiero decir que aprovechen la ocasión para observar este trabajo grande que hace Casa Rosalva por la comunidad, que se den un paréntesis en su acelere diario para sentir este tipo de expresión”.
De entre la multitud distraje la atención de la amable dama Anabella Bours para preguntarle sobre la exposición y su huésped.
“¡La felicito por su segundo aniversario!” ¿Qué le parece la exposición?
-¡Qué te puedo decir¡ Para mi ver a Casa Rosalva con estas obras es la culminación de un sueño. Es una culminación como promotora cultural el haber logrado vincularme con este artista de su categoría y quien hubiera tenido la confianza a esta galería... Creo que para Ciudad Obregón es una oportunidad de ver algo que obviamente es un esfuerzo impresionante porque no es lo mismo traer cuadros que esculturas de este tamaño y peso-.
¿Cual le gusta más?
-Es muy difícil contestarte porque todas te dicen algo... En lo personal, se me hace tremendamente impresionante “Torso de Hombre”, por la fuerza expresiva, que es una característica de Marín... Lo valioso es la mano del artista en cada obra, que no es coincidencia sino la dedicación honesta al trabajo, el poder plasmar tu alma y corazón en cada escultura-.
¿Y del escultor?
-Lo conoces a través de su obra y sabes que es una persona intensa, apasionada, expresiva con un don trabajado aunado a la pasión para dedicar tu vida a esto, no cualquiera se atreve, en verdad, mis respetos tremendos por el artista-.
Admiro y me gustan las esculturas Marín por ser un gran collage de estilos: sus figuras rubenescas de buen contorno anatómico moldeado, juega y saca de lo tradicional los ángulos faciales de perfiles griegos y renacentistas, rostros femeninos con cabelleras Rococó, serenas, placenteras y ominosas con labios plegados y gruesos olmeca, miradas perdidas en direcciones oníricas, no son dioses ni diosas o musas, ni majas u odaliscas, sino entes creados por la inteligencia del autor como figuras de escenografía sensacionalista de la cultura pop.
Considerando los valores plástico y estético para la observancia y critica del arte, lo mejor de Marín son “Torso de mujer, con cuatro cabezas”, “Mujer reclinada”, Torso de hombre”, la “Cabeza de amaranto”, con una cruz roja en la frente, “Mujercita # 1, 3, 9 y 11”, “Hombrecito # 4”, los dibujos # 17, 18, 21 y los relieves de la cara, la nariz y el ojo, las figuras poliéster “Sin titulo # III”, “Vida tu, yo”, la IV y VI, esta última por la serenidad del rostro y mirada perdida hacia abajo.
Marín es notable dibujante y excelente escultor conceptual porque la resina se presta a este maleabilidad, pero noté en la “Mujer Reclinada”, una desproporción en pies y manos y en “Mujercitas y Hombrecitos”, algunas manos alargadas en otras rodillas deformadas y piernas aumentadas. Creo que exagera con la uso de la textura, muy en boga en los años setenta, transfigurando la finura de la mujer en tosquedad expresionista. Al mencionarle la desproporción anterior, me contestó “Es intencional porque son parte del proyecto, así las quise realizar y terminar”.
Pie de foto:

