Desde Cajeme Una mirada al arte en Álamos.
Una mirada al arte en Álamos.
Varias opiniones del festival.
La ruta del arte y la Plaza de Armas.
Con un tramo de seis kilómetros terminados, construcción de puentes y terraplenes, no se terminó, tal y como se prometió, la carretera escénica de cuatro carriles Navojoa-Álamos, donde en el día, disfrutamos del intenso sol y por las noches un frío que calaba los huesos. La denomino escénica porque desde la ventana del camión, pasando el entronque del camino a la Presa Mocuzari, se puede observar los ecosistemas de la sierra de Compostela de las Amapas en la Área de Protección de Flora y Fauna de la Sierra de Álamos y Río Chuchujaqui, en cuyo cerro El Pintado de Munihuasa hay magníficos petroglifos.
Lamento opinar que no lució la inauguración del Festival Dr. Alfonso Ortiz Tirado -Nuestra meca del Bel canto, por la ausencia del Gobernador Bours y su gabinetazo, aunado a un radical cambio en los espectáculos para el pueblo y turismo que lo visitamos y estuvimos en la Plaza de Armas los primeros dos días. Menciono lo anterior, porque años anteriores era un placer sublime el estar acuareleando sentado en una banca de la plaza y escuchar los conciertos operísticos y música clásica por los artistas que, la noche anterior se presentaron en el Teatro de la Ciudad.
El domingo sólo se escuchó, desde la bocina del Kiosco, música de banda sinaloense para pasar en el Foro de la Plaza, presentaciones de tríos, dúos y solistas de música tradicional y popular en lengua yaqui, mayo y zapoteca, interpretada por grandes músicos sonorenses, a quienes no es mi intención menospreciar aunque hayan sido patrocinados por el Centro de las Culturas Populares e Indígenas al par con los de la Universidad de Sonora. Los ubico más bien en el Festival de la Estación de los Tres Ríos, en Etchojoa y no en este festival y a la Unison en las Fiestas del Pitic, que a mi no me gustaron y al parecer de muchos otros y otras no fueron de agrado.
¿Qué tienen que hacer las etnias sonorenses y oaxaqueñas en nuestro festival Cervantinito, que nos ha deleitado con opera y música clásica por 20 años? Siento que estuvieron fuera de lugar, porque el espíritu del festival es para la música clásica u operística. Se sustituyó “Carmen” por la “Flor de Capomo”, “La Dama de Montecarlo” por el “Coyote del mar”, las “Locas por amor” por la “Yaquecita”. “Amor brujo”, y “Aida” por otras canciones muy bien ejecutadas. Si vamos a promocionar la canción popular. ¿Porqué, entonces no invitamos a los coros de los Cantos Aztecas presentados en la pirámide de Teotihuacan? Ni siquiera se escucharon los danzones de la Marcha a Sonora, “Aurora del Norte”.
Regresar a la bellísima ciudad colonial que alberga 188 edificaciones históricas es motivante al espíritu porque es el único mes del año que somos cultos, unos, con boleto pagado, otros desde la calle, podemos disfrutar de los magníficos conciertos, como el de la noche inaugural, del cual, al indagar entre algunos residentes norteamericanos, los comentarios fueron muy favorables. Para la distinguida abuelita Reba Treicher y su hermosísima nieta de ojos azules Ashley Maree Olsen “El concierto de la mezzosoprano Martha Félix fue muy placentero por la fuerte y magnifica voz y el manejo del personaje en el estrado”. Ejecutando en las melodías “Habanera”, “Seguidillas” y ”Dúo final” acompañada por el tenor José M. Chu de la ópera Carmen, el barítono Fernando Martínez, las sopranos Hilda Montoya, Consuelo Vázquez y la Orquesta Filarmónica de Sonora, quienes nos dieron un pilón con las canciones “Dime que sí” y “Sonora querida”.
Creo que cometieron un grave error. ¿Qué hace Culturas Populares e Indígenas, la Universidad de Sonora y el Instituto Tecnológico de Sonora en un festival de ópera? Es loable su participación siempre y cuando presenten espectáculos acordes al espíritu del festival y no ajenos al mismo.
¿Para qué cambiar, lo que nos deleita culturalmente? El éxito hasta el año pasado es debido a la cultura musical que educa al pueblo y no un evento popular como el que se presentó alrededor de la plaza, que no me gustó.
¿Sí el alma del festival son los conciertos de gala operísticos y música clásica, la cultura y la exhibición de arte en la Plaza de Armas, porque no se presentaron?
La cultura de las Bellas Artes ha sido el motivo por lo que asistimos, si el instituto en su afán de modernidad, no la puede otorgar, que se auxilie de otras instituciones y estados, sino, que la deje como estaba en su origen.
La exhibición de arte se dividió en dos propuestas plásticas abismalmente opuestas entre sí, una, la Ruta del Arte patrocinada por el Instituto Sonorense de Cultura con 20 exposiciones colectivas e individuales de 80 artistas plásticos con 360 obras, entre las cuales destacaron la de “Patrimonio Artístico de la Nación”, de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público integrada por obras pagadas en especie, que fue donada al estado de Sonora. La de fotografía documental en blanco y negro “El ciclo vital de la mujer juchiteca”, de Martha Toledo, artista y cantante invitada de Juchitán, Oaxaca, y la titulada “Al viento los sueños” de Janeth Valdés Tapia, entre otras diez más que iluminaron los monumentos nacionales junto a siete otras en las galerías. Arte que según la titular de la Casa de la Cultura, Marcela Moreno “Son obras de calidad de reconocidos autores con gran relevancia estatal, nacional e internacional, con técnicas y estilos diferentes que permiten conocer la panorámica actual de las artes visuales en Sonora”. Pero difiero de estos conceptos al observar que muchas no la tienen.
La otra, la expo – venta montada y financiada por de los famosos Pintores del Festival de Álamos en las bancas de la Plaza de Arma, quienes motivados por la pasión de su arte y la algarabía de la plaza, para el deleite del pueblo, exhibieron más de 130 obras originales de cinco pintores de Navojoa y de Cajeme. Mostrando los estilos del Mexican Village a la acuarela por Ricardo Valenzuela Payan, el arte ecuestre al óleo de Martín López Sahagún, el paisaje urbano colonial y el realismo mágico, a la acuarela por su servidor, los retratos realistas al carbón de Edgar Padilla Herrera.
Debutando ante la sociedad alamense los futuros miembros, Alejandro Ballesteros con grabados surrealistas y el escultor Arturo Hernández con sus mascaras en barro Arte que fue el deleite para el escaso turismo internacional, nacional y sonorense -Que vino a dar la vuelta y a tomar-. Para el pueblo de Álamos que se dio “Una vuelta por la Plaza”, como la encantadora Silvia Esquer Macias quien comentó –A los alamenses nos gusta apreciar las obras que hacen los pintores por bonitas-.
Pero, ¿Qué creen, estimados lectores? La venta de arte fue muy escasa lamentablemente a pesar de los comentarios “Nice” y “Beautiful” de los residentes y el turismo de Arizona y de Los Ángeles, California, entre los cuales, la señora Gail Teresita Dreiseback, escultora, artista del bordado y Perfecta de Puerto en una marina del lago Michigan, quien llegó a Álamos con renombrado prestigio pintando pájaros a la acuarela desde hace tres años. Durante la charla que tuvimos junto a mi caballete, me comentó “Amo la creación plástica de México por sus colores y porque no esta producido masivamente, me gustaron las fotografías de Martha Toledo y otras más”, para luego agregar con amable sonrisa “¡Álamos me inspiró para ser pintora! Por la vida silvestre, las aves del río Chuchujaqui y el arte en esta plaza”.
Casi al atardecer, llegó un norteamericano acuarelista acompañado por su esposa, por un lapsus mental no escribí su nombre, admiró mi trabajo y el de Payan. Me comento “Su acuarela esta muy bien lograda, tiene perspectiva y me gustan los efectos logrados”,
Gracias, señor, le indiqué, para luego explicarle -La Escuela Mexicana de Acuarela, difiere mucho de la Escuela Inglesa que se practica en los Estados Unidos, porque la siento más opaca, de manchas que formas y el colorido de los materiales -.
“¡Sí, estoy de acuerdo con usted, la acuarela de México es mejor! Porque no se hace con la rapidez de la vida cotidiana de mi país”. Me contestó.
Como ya es costumbre escoger una modelo entre las muchachas más bellas que nos visitan, este año corrimos con suerte, porque la belleza y el talento artístico se juntaron en una de las más bellas mujeres que han hecho pasarela y nos modeló el día de la clausura para cerrar con broche de oro el festival.
Pie de foto: La iglesia vista desde los portales de la bella ciudad colonial de Álamos, Meca de las Bellas Artes.
Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López, también